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Asunto:[ChamanismoGnostico] EL CHAMANISMO COMO ALTERNATIVA
Fecha:Miercoles, 28 de Marzo, 2001  20:15:51 (-0500)
Autor:Asociación Chamánica y Ecológica de Colombia <gnosisre @.................co>





EL CHAMANISMO
COMO ALTERNATIVA DE CONOCIMIENTO

INTRODUCCION

El chamanismo, ha venido siendo tema de estudio de diferentes áreas del
conocimiento, despertando el interés de psicólogos, antropólogos,
filósofos y médicos que han visto en él una práctica con grandes
interrogantes, pero también como una alternativa de conocimiento y de
curación sobre la cual aún hay mucho por descubrir e investigar.

Este es un tema que, por lo tanto, puede ser abordado desde múltiples
puntos de vista, pero fundamentalmente existen dos aproximaciones
diferentes: la primera, académica o erudita, sobre la cual existe
abundante bibliografía, aportada por la arqueología, la historia y la
etnografía. La segunda, que no excluye la anterior, es la que aborda el
chamanismo por vivencia directa, por experiencia y práctica para
descubrir la manera como influye en nuestra salud, nuestra psique y
nuestra forma de vida.

A nuestro modo de ver, es tan importante la una como la otra. Nuestra
experiencia con las prácticas chamánicas en la selva, nos ha conducido a
la idea de exponer por conocimiento directo, lo real y lo irreal de
ellas, a aclarar ideas que surgen de desinformación y a plantear el
chamanismo como una alternativa de conocimiento, más no la única.
El que las prácticas chamánicas no se ajusten a los moldes del
racionalismo ortodoxo, ello no la invalida ni le resta méritos, pues son
los resultados los que hablan por sí solos. La mente racionalista y
materialista no puede asimilar ni comprender lo que el chamán llama, "la
vastedad que se haya en los dominios del espíritu."

Cuando el hombre de ciencia de hoy se adentra a investigar con una mente
abierta las prácticas chamánicas de las pocas etnias que aún subsisten,
y que conservan intacta su tradición, no puede menos que asombrarse ante
la impotencia de poder explicar bajo los parámetros de la ciencia
ortodoxa, el suceso fenomenológico que evidencia una forma de actuar y
pensar diferente pero no por ello menos valiosa que la que él practica.
Por eso, invitamos a tener una actitud abierta, alejada de los moldes
racionalistas o meramente académicos que se quedan cortos frente a una
experiencia que trasciende muchas veces los conceptos y hasta las
palabras a las que está acostumbrado el hombre intelectual.

Cuando hablamos del chamanismo como alternativa de conocimiento,
planteamos la posibilidad de que exista para el hombre, otras formas de
ver e interpretar la realidad al margen de los conceptos racionalistas
que occidente nos ha enseñado. Para el  Chamán, la razón es solo una de
las tantas formas que existen de abordar el mundo que nos rodea, pero no
la única. Existen otras formas de ver e interpretar la realidad al
entrar en contacto permanente con la naturaleza y aprender a interpretar
su lenguaje, en cada planta, cada animal,  o en el viento y la lluvia y
demás fenómenos naturales.

Hablamos, pues, de una actitud diferente frente a la realidad, que
podríamos definir como una gnosceología, coherente y válida que, parece
escapar a los moldes racionalistas que nos quieren mostrar como la única
manera de conocer el mundo.

El creciente interés que tanto la antropología contemporánea, como la
psicología e incluso la filosofía y la sociología  han demostrado por
todo aquello que tenga que ver con el uso ceremonial de las plantas
sagradas o en términos más académicos, con sustancias psicotrópicas y
las implicaciones culturales, sociales, e incluso sus propiedades
curativas terapéuticas y los Estados modificados de conciencia obedece
quizás a que el hombre siente en su interior, la necesidad de encontrar
sus raíces,  y alternativas de conocimiento distintas a las que el
positivismo cientificista de Occidente nos trata de imponer.


Es preciso reconocer las limitaciones que existen al abordar el tema
chamánico. Como lo reconoce el antropólogo Joseph Ma. Fericgla, el
problema para el científico "radica principalmente en la dificultad de
acceder a la esencia de los estados cognitivos que exige al antropólogo
usar todos sus recursos de campo y más, ya que en este campo de estudio
se evoca una dimensión integradora del fenómeno humano, una dimensión
práctica y simbólica, una dimensión cultural, una dimensión psicológica
y otra fisiológica, y a la vez el investigador se encuentra con que el
objeto de análisis desafía todos los sistemas explicativos clásicos, y
se abre a una transdisciplinariedad y a una teorización difíciles de
clasificar". ( Conf. Estados modificados de conciencia, Ritualística,
Chamanismo y Psicoterapia, sept. 99)

Estamos de acuerdo con la posición de Fericgla en el sentido de que debe
existir en toda investigación acerca del uso de los enteógenos, una
asociación entre los aspectos psicológicos, culturales y  medicinales o
curativos, que se encuentran estrechamente ligados.

ORIGENES DEL CHAMANISMO

Hace muchos miles de años atrás en una época muy antigua que se pierde
en la oscura noche de los tiempos, en que la humanidad era más pura y
sensible a las manifestaciones superiores de la vida, se vivía una vida
más tranquila y en pleno contacto con la naturaleza.
Allí existía la gran religión de la Madre Natura en todos sus templos
naturales esparcidos por el mundo entero. El chamán era entonces el
supremo sacerdote que podía oficiar sus cultos sagrados al sol y a las
estrellas lo mismo en los valles sagrados que en las altas cumbres de
las montañas o entre las rocas.

La danza rítmica y los cantos a la luz del fuego en las noches de luna
llena; la contemplación y el canto a los ríos y los mares, observar los
valles desde las altas colinas, escuchar el canto de las quebradas entre
las selvas vírgenes; las fiestas de la primavera y las del sol ofrecidas
a la fertilidad y a la abundancia, todo esto era entonces algo sagrado y
esencia y base de la armonización del hombre con la Madre Tierra.
Todos estos pueblos ofrecieron sin excepción sus respetos y veneración a
nuestra tierra y adoraron las maravillas que nos ofrece la creación.
Porque el hombre antiguo sabía que estaba íntimamente ligado a la
Naturaleza, y su rito de veneración hacia ella era algo común entre
todas las razas e idiomas.
Esto demostraba desde el principio que el chamanismo siempre fue algo
universal en nuestro planeta y que hasta ahora siempre sigue latente en
el corazón de la naturaleza y del hombre que sabe integrarse a ella, no
para doblegarla sino para cuidarla y respetarla. Por eso, el indígena no
se considera ajeno a la naturaleza, sino parte de ella y como parte de
ella, la ama, respeta y capta su magnificencia para ser digno de recibir
su alimento, su medicina y su sabiduría.

El chamanismo, es esa sabiduría ancestral, milenaria que escapa a los
registros históricos y que los sabios indígenas conocen desde la más
remota antigüedad. Se basa en un conocimiento profundo acerca de los
mecanismos y leyes que rigen la naturaleza, los elementales y la
composición energética y vital de cada  planta, árbol o raíz de la pacha
mama para integrarse con ella, en lugar de intentar dominarla.

El lenguaje del chamán siempre fue el mismo en los distintos rincones
del mundo, no importa donde viviera, él era el ser destinado, elegido
por la madre natura, como intercesor entre ella y los hombres, para
hablar su lenguaje, era el lenguaje de la misma esencia del hombre, cuya
profundidad trasciende las fronteras.
Existía en ese entonces la conciencia mágica de la conexión entre las
dos fuerzas primarias de la naturaleza: el padre sol y la madre tierra.
El culto al Inti, al padre sol y al fuego como elemento masculino, se
enlaza con la adoración a la pacha mama, la madre tierra, el eterno
femenino. Entonces la madre da a luz, multiplicidad de formas de vida
que son expresión perfecta de la creación y del creador.

En toda América, el uso de las plantas sagradas ha sido una tradición,
dentro de las antiguas culturas: el peyote, el San Pedro, el Yajé, el
Ayahuasca, el Yopo, etc. forman parte de los ritos y ceremonias, con un
profundo sentido sagrado para conocer los secretos acerca de la vida y
de la muerte, y contactarse con los espíritus de la naturaleza.

EL SACERDOTE Y EL CHAMAN

Gerald Weiss, profesor de antropología de la universidad de Florida,
decía respecto del Sacerdote y el Chamán:
"Reconocemos actualmente que hay dos tipos de individuos que practican
funciones religiosas: el Chamán y el sacerdote.
El chamán es característico de las culturas tribales, y el sacerdote de
las sociedades estatales, por lo que se supone que apareció más tarde.
Ordinariamente, pensamos que se trata de dos tipos diferentes de
personas, pero la realidad es otra. El chamán es el sacerdote original
que practica su culto en medio de la Naturaleza y obtiene sus poderes y
conocimientos del contacto directo con los espíritus con los cuales
trabaja. Sus fines, son ante todo, de curación, revelación y
aprendizaje.
 El chamán se hace sacerdote para oficiar la ceremonia sagrada en el
templo de la Pachamama, como una vivencia espiritual, mística y
trascendental. Actúa por medio de estados de trance, concentración,
inspiración y contacto directo con lo suprasensible y sobrenatural Así
vemos cómo al chamán y al sacerdote los une una misma vocación
espiritual: servir de intercesores entre lo terrenal y lo divino.

En la antigüedad, el Chamán era el  supremo sacerdote, conocedor de los
misterios y los secretos de la naturaleza, que hacía sus prácticas  en
sitios sagrados, al amparo de las estrellas, y conocía y dominaba las
fuerzas que lo rodeaban,  capaz de invocarlas, de llamar los espíritus
de sus ancestros, para que lo asistan en sus curaciones o para que le
entreguen sabiduría y comprensión.

ALGUNOS ANTECEDENTES


Son muchos los estudios y enfoques que existen acerca del chamanismo;
abundan los artículos sensacionalistas, las novelas de  Castaneda,  que
gozan de gran popularidad (a quien se le acusa de escribir antropología
de ficción) y los estudios serios de quienes han logrado adentrarse a
las culturas que sobreviven a las influencias del mundo moderno  Podemos
citar los estudios de Wasson, de Charles T. Tard, de Mircea Eliade y
otros,  "No obstante, por parte de la antropología cultural, son pocos
los intentos llevados a cabo para formular marcos teóricos que permitan
comprender y explicar el uso de los enteógenos en relación al proceso de
curación, creación y evolución cultural." (E.M. Fericgla, Estados
modificados de conciencia, ritualística, chamanismo y psicoterapia).

En la parte cultural, estudios como los de Dolmatoff revelan la
existencia de tribus como los Tukanos que viven en total armonía con la
naturaleza, respetando sus leyes lo que les ha servido para perpetuar
una organización social y una forma de convivencia que demuestran gran
organización  y una cosmogonía que Dolmatoff sabe traducir bastante
bien.

Las investigaciones pioneras acerca del uso de  los hongos enteógenos
entre indígenas mesoaméricanos, a partir de la década de los 50,
constituyeron valiosos aportes que dieron inicio a la etnobotánica y la
etnomicología, cuando el movimiento underground o contracultural de los
años 60, pondría muy de moda  la experiencia psicodélica.



EL CHAMANISMO, UN SABER A PUNTO DE EXTINGUIRSE.

En el principio de las organizaciones tribales, el chamanismo era la
forma de vida natural de las comunidades arcaicas, la fuente de
producción cultural, artística, simbólica. Por eso, el chamán es el
sacerdote original, y por lo tanto, en el chamanismo tienen asiento y
base todas las religiones. Redescubrir la fuente, el origen de las
prácticas chamánicas, es volver a nuestro origen, recuperar lo que
otrora perdiéramos al conformar la moderna civilización tecnológica.

Desde el momento mismo en que el hombre se separó de la naturaleza para
aislarse  dentro de la vida urbana,  quedó huérfano, porque perdió el
contacto con la madre natura que todo se lo brindaba pródigamente,
incluyendo la salud y la medicina.  A partir de entonces, comenzaron sus
problemas, conoció el hambre y la desnudez y se hizo más débil, se
corrompió moralmente. La razón es clara, al alejarse de la naturaleza,
se hizo extraño a los demás seres vivientes olvidándose de los
principios y las leyes que rigen la creación y lo que es peor aún,
actuando en contra de ellas.

Paralela y subterraneamente, ha existido este conocimiento, tan antiguo
como la humanidad misma, un conocimiento que tiene su origen en los
primeros fundamentos del mundo, un saber que los indígenas de
mesoamèrica, los chamanes, mamas, taitas, Iachas, Jaibanás, vienen
practicando y transmitiendo oralmente de generación en generación.

 Esta sabiduría se conserva en santuarios y sitios secretos, en las
selvas y montañas, inaccesibles alejados de la moderna civilización
materialista. Podemos encontrarla tanto en los Koguis y Arhuacos de la
Sierra Nevada, en los Emberá-Katío del Chocó y Antioquia, en los
Guambianos, Paeces y Yanacocas del Cauca, en los Sikuani y Kuivas del
Meta,  en los Koreguajes, Huitotos e Inganos del Caquetá y Putumayo,
como en los Tukanos del Guaviare y Wayùs del Vaupés. Estas son algunas
de las etnias que sobreviven aún en Colombia a pesar del atropello
cultural a que han sido sometidos durante 500 años de colonización y
explotación.

Desde la más remota antigüedad, la magia, el chamanismo y muchas otras
prácticas curativas sobrevivieron - incluso en la América hispánica,- de
manera subterránea y paralela al cientificismo positivista impuesto de
manera autoritaria y con fines utilitarios, por la moderna sociedad
industrial.

La Iglesia, como sabemos,  también contribuyó enormemente y con oscuros
intereses materialistas a la  persecución de los indígenas, aferrados a
su tradición y su cultura. Con el pretexto de divulgar el evangelio,
cometió las más grandes atrocidades en el proceso de aculturación de los
pueblos del Nuevo Mundo, con los consecuentes resultados: la
proscripción del uso de las plantas sagradas, condenándolo al gregarismo
y al olvido.

A pesar de las adversidades, el imperialismo y el subdesarrollo de los
pueblos latinoamericanos, el rayo indio se ha perpetuado, gracias a que
los maestros conectados con esta sabiduría, se han esforzado por
preservarla como legado a las nuevas generaciones.

En estos momentos, en que la antigua sabiduría indígena vuelve a surgir
y a levantarse como una gran alternativa de conocimiento, no es de
extrañarse que exista otro chamanismo pobre y mediocre. La necesidad ha
obligado a muchos indígenas a vivir del comercio y la mercadería de los
productos de la selva, vulgarizando un saber milenario y tradicional en
manos de gentes inexpertas.

Por eso, esta tradición está cada vez más a punto de extinguirse. De 83
culturas indígenas que aún se conservan, solamente 63 siguen hablando
sus propias lenguas. Los hijos de los antiguos chamanes ya no quieren
continuar con su tradición y se avergüenzan de ser indios.

Otro enemigo de las culturas indígenas es el narcotráfico. El
marginamiento al que han estado sometidos muchos indígenas del
territorio colombiano, los ha llevado a vivir de los cultivos ilícitos,
como ocurre en el Caquetá y Putumayo en donde actualmente padecen las
terribles consecuencias de las fumigaciones que el gobierno se empecina
en realizar. Igual situación padecen desde hace años, los indios Paeces
del Cauca y Huila, a raíz de los cultivos de Amapola. A propósito de
esto, un indígena Paez dice:
" Para nosotros los indígenas, la amapola no era una planta ilícita,
porque desde que yo era niño, esa planta existía en las huertas... para
nosotros es una planta medicinal así como la coca". La hoja de coca,
forma parte de la tradición chamánica de casi todas las culturas
indígenas de Sudamérica, una fuente de salud y sabiduría que está siendo
injustamente maltratada.

Para los nativos, ninguna planta puede tratarse de "maldita", como está
ocurriendo actualmente. El uso degenerativo de las sustancias
psicotrópicas contenidas en la coca y la amapola -que convirtieron los
gringos en cocaína y heroína- generó un grave problema para las
comunidades, como lo dice Jesús Piñacué:
"A propósito de la erradicación de los cultivos ilícitos, los indios
dijimos que era falta de inteligencia considerar que el problema eran
los indios sembrando amapola con vocación de narcotraficantes, cuando en
últimas, la causa que genera estos problemas es la hambruna y la miseria
en la que están. Razón esta que nos permitió suscribir un convenio que
no se nos ha cumplido hasta ahora."

El impacto ecológico generado por los cultivos de amapola y coca se
multiplicó con el efecto de la fumigación indiscriminada con herbicidas
de alta toxicidad; estrategia de erradicación de cultivos promovida por
el Departamento antidrogas de los Estados Unidos y adoptada como
política oficial en Colombia. La selva amazónica, patrimonio natural de
la humanidad está siendo actualmente destruida por efecto de las
fumigaciones y existe actualmente un proyecto de implementar un hongo
patógeno selectivo -el Fusarium- para acabar con los cultivos de coca,
sin considerar los perjuicios sociales y ecológicos que se ocasionarán
en la zona. Tal parece que el problema del consumo de estupefacientes en
USA, debemos pagarlo los colombianos con vidas y el sacrificio de
nuestras reservas naturales.

LOS ESTADOS MODIFICADOS DE CONCIENCIA

Es preciso  señalar que existe una gran diferencia entre el uso de las
plantas sagradas,  y la tendencia psicodélica que ante  todo constituyó
un movimiento contracultural que duraría apenas unas dos décadas.-
Cuando algunos psicólogos y científicos norteamericanos se lanzaron a
investigar los estados modificados de conciencia,  lo hicieron desde un
punto de vista meramente biopsicológico, es decir, considerando los
efectos físicos de las sustancias psicoactivas en el cerebro y con el
fin de conocer sus propiedades  terapéuticas, en el afán de conocer más
acerca del inconsciente humano.

La extracción de las sustancias activas de las plantas, como el
alcaloide de la hoja de coca para producir la cocaína, de la amapola
para producir heroína, de la maravilla para producir el LSD, son un
ejemplo de la manera como  la mente racionalista, reduce las propiedades
de las plantas a los meros componentes químicos.

Pero existe una gran diferencia entre el uso del compuesto activo y la
planta en forma natural. Esto explica por qué, el uso de los enteógenos
entre los pueblos primitivos no presenta ningún problema degenerativo
físico o social. Al contrario, el uso de las plantas sagradas entre las
culturas indígenas  está fuertemente ligado a su producción cultural, su
cosmovisión y su filosofía. Como bien lo dice Dolmatoff, "el
conocimiento etnobiológico que el indio tiene de su medio natural no es
casual, es un conocimiento disciplinado y estructurado que se basa en
una larga tradición de averiguación y que se adquiere por necesidad,
como parte de su equipo intelectual para la supervivencia biológica y
cultural. " (Trabajo Cosmología como análisis ecológico: una perspectiva
desde la selva pluvial")

El uso de las plantas sagradas o de poder, acompañado del rito, la
ceremonia, el canto y la danza, es lo que le permite al chamán conocer
los secretos de la naturaleza y actuar conforme se lo enseñan los
espíritus elementales de la selva. Debe seguir una serie de normas que
debe aprender a conocer y respetar. Así se convierte en un hombre
pragmático con una visión del mundo y de su entorno social y natural
bastante realista y una lucidez que le permite organizar su colectividad
y a su vez, realizar prácticas curativas y transmitir una enseñanza oral
que se perpetúa por generaciones.

Cuando ingieren la bebida sagrada del Yajé, por ejemplo, los indígenas
tienen visiones, colores y formas que los llevan a ver aspectos tanto de
la vida como de la muerte, del cielo y el infierno, o a conocer otras
plantas medicinales curativas.

Constituye una profanación al saber tradicional indígena lo que muchos
científicos han tratado de hacer, como ocurrió hace algunos años, cuando
un científico norteamericano, Loren Miller,  pretendía haber descubierto
por primera vez una especie de la Banisteriopsis caapi (el Yajé) y lo
patentó ante la oficina de patentes y Marcas Registradas de los EUA. Los
indígenas ecuatorianos lanzaron una voz de protesta y demandaron lo que
consideraron un atropello cultural y la usurpación de algo que ha sido
parte de su tradición cultural y medicinal.

De todas formas, el intento resultó fallido, porque para el asombro de
los científicos norteamericanos,  la extracción de las sustancias
activas de la Banisteriopsis no surtió el efecto esperado, por una
sencilla razón: el uso de la planta debe ir acompañado de la ceremonia
ritual para poder actuar en la psiquis de la persona.

El indígena considera  las plantas sagradas, como la puerta que le abre
el conocimiento a otra realidad, y la llave para aprender las
propiedades de muchas otras plantas curativas, su aplicación medicinal.
Para el Taita Francisco, por ejemplo, la selva es el jardín medicinal
por excelencia y el Yajé "el rey de la naturaleza, una planta sagrada.
Cada planta tiene su dios (elemental) y tenemos que conocerlo. El Dios
de todas es el Yajé, él es una puerta a otros mundos, a otras
dimensiones." Con él, los curacas del Putumayo y el Caquetá han
aprendido a conocer la reserva medicinal que contiene la selva amazónica
y a utilizarla sabiamente.

El intento de extraer las sustancias activas de las plantas con fines
terapéuticos, ha desencadenado un problema social bastante complejo. La
adicción a las sustancias psicotrópicas, ha llevado a mucha parte de la
juventud hoy en día a refugiarse en el uso de las drogas, como escape
con terribles consecuencias psíquicas y fisiológicas. La razón es obvia.
Las drogas químicas psicoactivas son vacías, huecas, producen estados de
alucinación y delirio, de pérdida de la realidad porque operan a un
nivel físicoquímico. En estas experiencias, se carece de la vitalidad,
la energía y la intervención del espíritu elemental que contienen las
plantas. Por eso, los estados visionarios son diferentes a los que
producen los enteógenos usados en forma natural. En este caso, la
experiencia es diferente. Quienes han investigado acerca de los estados
alterados de conciencia o vivenciado de alguna manera el efecto de las
plantas sagradas, podrán comprobar que aquí la experiencia visionaria es
completamente diferente. Por eso, algunos antropólogos hablan del poder
terapéutico de las plantas,  y por ende, de su poder curativo.

El trabajo que están haciendo algunos científicos con sustancias
químicas es tan negativo y mortal, que pone en peligro, no solo la vida
y la libertad del hombre, sino que atenta contra el alma misma de las
plantas que fueron hechas por el Gran Hacedor o Dios universal, para
beneficio de todos los seres humanos.

La misión de las plantas sagradas trasciende, por lo tanto, todo lo que
hasta ahora se ha conocido en el campo de los estados modificados de
conciencia. Muchas personas que se adentran a experimentar con plantas
por el mero placer de vivir una experiencia alucinante, o vivir nuevas
sensaciones, están profanando un saber tradicional sagrado. El verdadero
chamán, se aleja de estas pretensiones, porque no anda buscando
experimentos superfluos o sensacionalistas. El conoce la verdadera
asociación astrológica, magnética y natural de cada planta y sabe cómo
se relacionan con los diferentes centros internos del cuerpo humano.

Debemos aprender al indio con ojos diferentes, abandonar los viejos
estereotipos y verlo como afirma Dolmatoff, "no solo como un pensador
altamente pragmático, y como individuo dotado de un buen sentido de la
realidad, sino también el indio como filósofo abstracto, como
constructor de modelos cósmicos intrincados y como planificador de
vastos esquemas morales." (Idem.)

En la actualidad, entonces, se  nos presenta un gran reto y es el de
redescubrir el conocimiento chamánico que aún subsiste, valorarlo en
toda su dimensión y lo más importante, defenderlo de los profanadores
que se adentran a investigarlo con fines de explotación y  comercio.

Algunos indígenas sienten recelos a que el hombre blanco se adentre a su
cultura por el temor a que se profane un conocimiento que tratan de
mantener en toda su pureza original. Pero la verdad es que cada día
existe un mayor interés por la esta sabiduría antigua. Cuál es la razón?
Si antiguamente se menospreciaba a los indígenas, quizá ello se debió a
la influencia judeocristiana que proscribió el uso de las plantas
sagradas entre los pueblos del nuevo mundo y los persiguió con fuerte
represión. Pero ahora   la situación parece cambiar. En cierta ocasión,
un Iacha del Ecuador nos decía que no todo aquel que tiene cuerpo y
sangre de indio, es indio, y que muchos de ellos se avergüenzan incluso
de serlo y prefieren abandonar sus tradiciones y adoptar las costumbres
de la civilización moderna.
Por el contrario, el que muchas personas de la ciudad quieran conocer
las costumbres de los pueblos indígenas y el conocimiento chamánico,
obedece, según él, a que traen en su ser ese ansia de despertar al saber
de la madre natura y por ello "tienen espíritu indígena".

Nosotros pensamos que no importa tanto la apariencia física o el haber
nacido en medio de la cultura moderna, si se tiene un anhelo del
corazón, para retornar a nuestros orígenes y redescubrir quiénes somos y
qué futuro nos espera. Como dice Fericgla, el objetivo es re-organizar
nuestra vida, volver a situarla en el correcto camino y desandar el
camino del error a donde nos ha conducido la tecnocracia contemporánea.

Quizás el estilo de vida simple y sencillo, en armonía con la naturaleza
y las leyes de la creación, constituyan un paliativo que aminore las
crisis del hombre contemporáneo. El chamanismo es curativo, terapéutico
y por ello, puede convertirse en una alternativa de conocimiento y una
forma de vida sana que le devuelva al hombre la esperanza en el futuro,
en este convulsionado siglo que comienza.

El uso de las plantas de poder tal como lo enseñan los sabios
indígenas,  invita a la profundización espiritual y a chamanizar
nuestra vida,  así se desarrolla la capacidad de reconocimiento profundo
de los errores, y por lo tanto la capacidad de entenderse y conocerse a
sí mismo y por lo tanto, a los demás. Tenemos mucho que aprender de
nuestros ancianos indígenas, de su comprensión y visión de la vida y del
cosmos. Por eso, dicen los indígenas que la religión y toda forma de
convivencia en sociedad, en el futuro tendrá que relacionarse de alguna
manera con el culto sagrado a la Pachamama. Tal como dijera la profecía
Inca, GUARANGA, GUARANGA, KUTIN SHAMUSHU... miles y miles como nosotros
vendrán.

HATUN, PACHACAMAC, PACHAKUTIC.

OCTAVIO MORENO

ASOCIACION CHAMANICA Y ECOLÓGICA DE COLOMBIA
Personería jurídica No. 1388





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