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Asunto:[ChamanismoGnostico] =?UTF-8?Q?Rv:_[socialismo-bolivariano-universal]_=E2=80=9CEL_PASO_DE_LO_?= =?UTF-8?Q?SUBLIME_A_LO_RID=C3=8DCULO=E2=80=9D_Eva_?= =?UTF-8?Q?Peron_opina_sobre_el_feminis?=
Fecha:Viernes, 9 de Junio, 2017  16:43:38 (+0000)
Autor:perenelle tabares <perenelle2000 @.........mx>

HARE KRISHNA AMIGOS:
Me parece importante compartir con ustedes este artículo que había sido enviado a la lista de Socialismo Bolivariano,  desde el 5 de mayo de 2015, como colaboración de un amigo nuestro.
Es un tema bastante controversial.... y estas palabras de este mensaje nos invitan a la reflexión tanto a hombres como mujeres.... para que seamos conscientes del papel que tenemos cada uno para colaborar con el plan COSMICO... pero en UNIDAD.... no en competencias o guerras de género como nos lo qieren imponer las feministas de este siglo.
Un abrazo para todos!!!
Dorita

El Martes, 5 de mayo, 2015 19:18:33, "inti ananda intiananda@yahoo.co.uk [socialismo-bolivariano-universal]" <socialismo-bolivariano-universal@yahoogroups.com> escribió:


 
“EL PASO DE LO SUBLIME A LO RIDÍCULO”
 
“Confieso que el día que me vi ante la posibilidad del camino "feminista" me dio un poco de miedo. Â¿Qué podía hacer yo, humilde mujer del pueblo, allí donde otras mujeres, más preparadas que yo, habían fracasado rotundamente? ¿Caer en el ridículo? ¿Integrar el núcleo de mujeres resentidas con la mujer y con el hombre, como ha ocurrido con innumerables líderes feministas? Ni era soltera entrada en años, ni era tan fea por otra parte como para ocupar un puesto así... que, por lo general, en el mundo, desde las feministas inglesas hasta aquí, pertenece, casi con exclusivo derecho, a las mujeres de ese tipo...mujeres cuya primera vocación debió ser indudablemente la de hombres. Â¡Y así orientaron los movimientos que ellas condujeron!Parecían estar dominadas por el despecho de no haber nacido hombres, más que por el orgullo de ser mujeres. Creían entonces que era una desgracia ser mujeres... Resentidas con las mujeres porque no querían dejar de serlo y resentidas con los hombres porque no las dejaban ser como ellos, las "feministas", la inmensa mayoría de las feministas del mundo en cuanto me es conocido, constituían una rara especie de mujeres... ¡que no me pareció nunca mujer! Y yo no me sentía muy dispuesta a parecerme a ellas. Un día el General me dio la explicación que yo necesitaba. "- ¿No ves que ellas han errado el camino? Quieren ser hombres. Es como para salvar a los obreros yo los hubiese querido ser oligarcas. Me hubiese quedado sin obreros. Y creo que no hubiese podido mejorar en nada a la oligarquía. No ves que esa clase de "feministas" reniega de la mujer. Algunas ni siquiera se pintan... porque eso, según ellas es propio de mujeres. ¿No ves que quieren ser hombres? Y si lo que necesita el mundo es un movimiento político y social de mujeres... Â¡qué poco va a ganar el mundo si las mujeres quieren salvarlo imitándonos a los hombres! Nosotros ya hemos hecho solos, demasiadas cosas raras y hemos embrollado todo, de tal manera, que no sé si se podrá arreglar de nuevo al mundo. Tal vez la mujer pueda salvarnos a condición de que no nos imite." Yo recuerdo bien aquella lección del General. Nunca me pareció tan claro y tan luminoso su pensamiento. Eso era lo que yo sentía. Sentía que el movimiento femenino en mi país y en todo el mundo tenía que cumplir una función sublime... y todo cuanto yo conocía del feminismo me parecía ridículo. Es que, no conducido por mujeres sino por "ESO" que aspirando a ser hombre dejaba de ser mujer ¡y no era nada!, el feminismo había dado el paso que va de lo sublime a lo ridículo. ¡Y ese es el paso que trato de no dar jamás! Yo creo que los hombres, en su gran mayoría, sobre todo en los grandes partidos políticos, no entendieron nunca bien esto. Nuestro destino de mujeres depende de que no hagamos lo mismo. Pero... yo no quiero detenerme tanto en este asunto de los derechos políticos de la mujer. Más que eso me interesa ahora la mujer misma. Siento que necesita salvarse. Yo quisiera mostrarle un camino.
EL HOGAR O LA FÁBRICA
Todos los días millares de mujeres abandonan el campo femenino y empiezan a vivir como hombres. Trabajan casi como ellos. Prefieren,  como ellos, la calle a la casa. No se resignan a ser ni madres, ni esposas. Sustituyen al hombre en todas partes. ¿Eso es "feminismo"?Yo pienso que debe ser más bien masculinización de nuestro sexo. Y me pregunto si todo este cambio ha solucionado nuestro problema. Pero no. Todos los males argentinos siguen en pie y aun aparecen otros nuevos. Cada día es mayor el número de mujeres jóvenes convencidas de que el peor negocio para ellas es formar un hogar. Y sin embargo para eso nacimos. Allí está nuestro más grave problema. Nos sentimos nacidas para el hogar y el hogar nos resulta demasiada carga para nuestros hombros. Renunciamos al hogar entonces... salimos a la calle en busca de una solución... sentimos que la solución es independizarnos económicamente y trabajamos en cualquier parte... pero ese trabajo nos iguala a los
hombres y... ¡no! No somos como ellos... ellos pueden vivir solos... nosotros no... nosotras sentimos necesidad de compañía, de una compañía total... sentimos la necesidad de darnos más que de recibir... ¡No podemos trabajar nada más que para ganar un sueldo como los hombres! Y por otra parte, si renunciamos al trabajo que nos independiza para formar un hogar... quemamos allí mismo nuestras naves definitivamente. Ninguna profesión en el mundo tiene menos posibilidades de retorno como nuestra profesión de mujeres. Aun si nos elige un hombre bueno... nuestro hogar no siempre será lo que hemos soñado cuando solteras. En las puertas del hogar termina la nación entera y comienzan otras leyes y otros derechos... la ley y el derecho del hombre... que muchas veces sólo es un amo y a veces también... dictador.
Y allí nadie puede intervenir. La madre de familia está al margen de todas las previsiones. Es el único trabajador del mundo que no conoce salario, ni garantía de respeto, ni límites  de jornadas, ni domingo,  ni vacaciones, ni descanso alguno, ni indemnización por despido, ni huelgas de ninguna clase... Todo es -así lo hemos aprendido desde "chicas"- pertenece a la esfera del amor... Â¡y  lo malo es que el amor muchas veces desaparece pronto en el hogar... y entonces todo pasa a ser "trabajo forzado"... obligaciones sin ningún derecho...! ¡Servicio gratuito a cambio de dolor y sacrificios! Yo no digo que siempre sea sí. No tendría yo derecho a decir nada, desde que mi hogar es feliz... si no viera todos los días el dolor de tantas mujeres que viven así... sin ningún horizonte, sin ningún derecho, sin ninguna esperanza. Por eso cada día hay menos mujeres para formar hogares... ¡Hogares verdaderos, unidos y felices! Y cada día el mundo necesita en realidad más hogares y, para eso, más mujeres dispuestas a cumplir bien su destino y su misión. Por eso el primer objetivo de un movimiento femenino que quiera hacer bien a la mujer... que no aspire a cambiarlas en hombres, debe ser el hogar.
Nacimos para constituir hogares. No para la calle. La solución nos la está indicando el sentido común. ¡Tenemos que tener en el hogar lo que salimos a  buscar en la calle: nuestra pequeña independencia económica... que nos libere de ser pobres mujeres sin ningún horizonte, sin ningún derecho y sin ninguna esperanza! Y no es así. Yo creo en los valores espirituales. Por eso mismo, porque creo en el espíritu, considero que es urgente conciliar en la mujer su necesidad de ser esposa y madre con esa otra necesidad de derechos que como persona humana digna lleva también en lo más íntimo de su corazón. Y un principio de solución pienso yo que será aquella pequeña independencia económica de la que he hablado. Si no hallamos una solución a nuestro dilema, pronto sucederá en el mundo una cosa inconcebible: sólo
aceptarán constituir un hogar verdadero (no medio  hogar o medio matrimonio) las mujeres menos capaces... las que no encuentren fuera del matrimonio o del hogar otra solución "económica" que sustente sus derechos mínimos. Descenderá entonces la jerarquía de madre de familia  al nivel de lo ridículo. Se dirá -y ya se está diciendo- que sólo las tontas queman las naves casándose, creando un hogar, cargándose de hijos. ¡Y eso no puede suceder en el mundo! Son los valores morales los que han quebrado en esta actualidad desastrosa: y no serán los hombres quienes los restituyan a su antiguo prestigio... y no serán tampoco las mujeres masculinizadas. No. ¡Serán otra vez las madres! Esto no sé como probarlo, pero lo siento como una verdad absoluta. Pero ¿cómo conciliar todas las cosas? Para mí sería muy sencillo y no sé si por demasiado sencillo me parece demasiado fácil y a lo mejor... impracticable; aunque muchas veces he visto cómo las cosas que todos estiman demasiado simples son la clave del éxito, el secreto de la victoria. La solución que yo aporto es para que no se sienta menos la mujer que funda un hogar que la mujer que gana su vida en una fábrica o en una oficina. Pero no es toda la solución del viejo problema. Hay que añadir a ella una mejor utilización del progreso y de la técnica al servicio del hogar. Y es necesario elevar la cultura general de la mujer para que todo eso: independencia económica y progreso técnico sepa usarlo en beneficio de sus derechos y de su libertad sin que pierda de vista su maravillosa condición de mujer; lo único que no puede y que no debe perder jamás si no quiere perderlo todo. Todo esto me recuerda un poco aquello que fue el programa básico de Perón en su lucha por la liberación de los obreros. Él decía que era menester elevar la cultura social, dignificar el trabajo y humanizar el capital. Yo, imitándolo siempre, me permito decir que para salvar a la mujer y por lo tanto al hogar es necesario también elevar la cultura femenina, dignificar el trabajo y humanizar su  economía dándole cierta independencia individual mínima. Solamente así, la mujer podrá prepararse para ser  esposa y madre tal como se prepara para ser una dactilógrafa...Así se salvarán muchas mujeres de la delincuencia y la prostitución que son fruto de su esclavitud económica. Así se salvará el hogar del desprestigio y le dará verdadera jerarquía de piedra fundamental de la humanidad. Sé que mi solución es más bien una puerta que un camino. Veo que es todavía poco lo que ella significa y que es incompleta. Creo que es necesario hacer mucho más todavía que eso. Porque no se trata de devolver al hogar un prestigio que nunca tuvo sino de darle el que nunca conoció. Yo he tenido que crear muchos institutos donde se cuida a los niños, queriendo sustituir una cosa que es insustituible: una madre y un hogar. Pero sueño siempre con el día en que no sean ya necesarios... cuando la mujer sea lo que debe ser; reina y señora de una familia digna, libre de toda necesidad económica apremiante. Para que ese día llegue es necesario que el movimiento femenino de cada país y del mundo entero se una en el esfuerzo que tiende a realizar el gran objetivo; y que el Justicialismo sea una realidad en todas partes. De nada nos valdría un movimiento femenino organizado en un mundo sin justicia social. Sería como un gran movimiento obrero en un mundo sin trabajo. ¡No serviría para nada! Yo creo firmemente que la mujer -al revés de lo que es opinión común entre los hombres- vive mejor en
la acción que en la inactividad. La razón en muy simple: el hombre puede vivir exclusivamente para sí mismo. La mujer no. Si una mujer vive para sí misma, yo creo que no es mujer o no puede decirse viva... Por eso le tengo miedo a la "masculinización" de las mujeres. Cuando llegan a eso, entonces se hacen egoístas aun más que los hombres, porque las mujeres llevamos las cosas más a la tremenda que los hombres. Un hombre de acción es el que triunfa sobre los demás. Una mujer de acción es la que triunfa para los demás... Â¿no es ésta una gran diferencia? La felicidad de una mujer no es su felicidad sino la de otros.
Por eso cuando yo pensé en mi movimiento femenino no quise sacar a la mujer de lo que es tan suyo. En política, los hombres buscan su propio triunfo. Las mujeres, si hiciesen eso, dejarían de ser mujeres. Yo he querido que, en el partido femenino, las mujeres no se buscase a sí mismas..., que allí mismo sirviesen a los demás en alguna forma fraternal y generosa.
El problema de la mujer es siempre en todas partes el hondo y fundamental problema del hogar. Es su gran destino. Su irremediable destino. Necesita tener un hogar, cuando no pueda construirlo con su carne lo hará con su alma ¡o no es mujer! Más que una acción política, el movimiento femenino tiene que desenvolver una acción social. A esa clase de mujeres no se les puede hablar de nada más grande y distinto. El hogar es, para ellas, lo secundario: el sacrificio de todo eso que es la "vida social" con sus fiestas y sus reuniones, es como si hubiesen nacido para todas estas cosas y no para servir de puente a la humanidad. No saben que la humanidad pasa de un siglo a otro a través de nuestro cuerpo y de nuestra alma, y que para eso es necesario que nosotras construyamos cada una un hogar.”

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Enviado por: inti ananda <intiananda@yahoo.co.uk>
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