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Asunto:[ChamanismoGnostico] Indigenas en medio del fuego. II parte
Fecha:Lunes, 9 de Mayo, 2016  14:19:25 (+0000)
Autor:octavio moreno <practik_37 @.....es>

 
ASOCIACI√ďN CHAM√ĀNICA Y ECOL√ďGICA DE COLOMBIA Conocimiento espiritual cham√¡nico para la Nueva Era de Acuario. www.freewebs.com/chamanismognostico

La Guardia Indígena en medio del fuego (II)

Segunda entrega de la historia de lucha de la Guardia Indígena en el Cauca, que propone ser el modelo de Policía Rural en el posconflicto.

La Guardia Ind√≠gena en medio del fuego (II) En la vereda El Tierrero, lugar del combate entre la Polic√≠a y las Farc, se ven grafitis alusivos a ‚ÄúManuel Marulanda‚ÄĚ y ‚ÄúAlfonso Cano‚ÄĚ. / C√©sar Romero - Centro Nacional de Memoria Hist√≥rica
Los l√≠deres de la Guardia Ind√≠gena ten√≠an el presentimiento de que el viernes 22 de abril, en el segundo d√≠a de recorrido por el Cauca en un intento de reconstruir su memoria, volver√≠an a quedar en medio del fuego cruzado. Uno de ellos, Albeiro Camayo, ya hab√≠a advertido el gran despliegue militar en la zona. En la vereda El Tierrero, en Caloto (Cauca), el viaje comenz√≥ a las 5:00 de la ma√Īana y dos horas m√¡s tarde el poblado recib√≠a a m√¡s de 250 guardias, 150 m√¡s que la jornada anterior. A las 7:20 a.m., antes de iniciar la conmemoraci√≥n de sus 15 a√Īos, aparecieron los cuatro helic√≥pteros de la Polic√≠a y en menos de diez minutos comenz√≥ el tiroteo, en la zona pintada de grafitis de los extintos comandantes de las Farc Manuel Marulanda y Alfonso Cano.
La ceremonia comenz√≥ a pesar de que las balas se mezclaban con el himno del Pueblo Nasa: ‚ÄúVivimos porque peleamos contra poder invasor, y seguiremos peleando mientras no se apague el sol. Toda la gente lo extra√Īa por su valiente labor, por denunciar la injusticia lo asesin√≥ el opresor‚ÄĚ. Los cantos no pod√≠an ser m√¡s acordes al escenario de fondo. Los disparos a menos de 50 metros del grupo hicieron que algunos ind√≠genas se dispersaran. No se fueron por miedo, se fueron a buscar a la guerrilla, quienes, estaban convencidos, los estaban utilizando como escudos humanos.
Sin embargo, los l√≠deres impidieron que siguieran con su idea de desarmar a los guerrilleros, pues consideraron que la protecci√≥n de todos los presentes estaba primero. ‚ÄúNo nos d√© miedo, porque esto nos hace m√¡s fuertes (‚Ķ) ¬¡Alcemos el bast√≥n! (‚Ķ) ¬¿Tienen m√¡s inter√©s en ese zancudo (helic√≥ptero) de saber c√≥mo se hizo la Guardia Ind√≠gena?‚ÄĚ, dec√≠an. Los rituales de armonizaci√≥n no se hicieron esperar. Y el relato sobre el surgimiento de la Guardia, tampoco.
Para los l√≠deres de la Guardia Ind√≠gena desde la conquista espa√Īola, el Pueblo Nasa emprendi√≥ sus disputas para defender el territorio. Sin embargo, la organizaci√≥n de la Guardia como un cuerpo de defensa se gest√≥ en los a√Īos 70, cuando se hicieron las primeras ‚Äúliberaciones de la Madre Tierra‚ÄĚ. Empezaron las reuniones clandestinas y la recuperaci√≥n de tierras en distintas zonas como Chim√¡n, Silvia, L√≥pez Adentro y Torib√≠o.
La Guardia Ind√≠gena a√ļn no ejerc√≠a un control en el territorio ni exist√≠a de forma permanente. Pero todo cambi√≥ tras la masacre de El Nilo en 1991, que implic√≥ un desplazamiento masivo de ind√≠genas. A pocos meses de que en Colombia se aprobara una nueva Constituci√≥n en la que se reconoc√≠an los derechos ind√≠genas, la comunidad empez√≥ a pensar nuevas estrategias para salvaguardar sus vidas, pues la entrada de los paramilitares al departamento era inminente. Se cre√≥ entonces una Guardia C√≠vica, que no ten√≠a funciones de control permanente del territorio.
Y fue diez a√Īos despu√©s, cuando el fen√≥meno paramilitar estaba a sus pies, al tener informaci√≥n de que ya exist√≠a en el 99 un campamento de los paramilitares en la vereda Lomitas en Santander de Quilichao, y que su expansi√≥n empez√≥ a ser mayor, pues ya se registraban asesinatos de ind√≠gena ‚Äďalgunos eran lanzados al r√≠o Cauca‚Äď, que tomaron la decisi√≥n de formalizar la Guardia C√≠vica que ya exist√≠a. El 28 de mayo de 2001.
Tras 25 minutos de tiroteo la Guardia Ind√≠gena sali√≥ a la vereda Gargantillas del municipio de Toribio. Sin embargo, a los 10 minutos, las cuatro chivas se encontraron con un cami√≥n en el que iban ocho guerrilleros de las Farc, quienes se hicieron a un lado, bajaron la cabeza y dejaron pasar a los ind√≠genas. A los dos minutos de ese encuentro una l√≠der se pregunt√≥: ‚Äú¬¿por qu√© no los desarmamos?‚ÄĚ. El camino a Gargantillas est√¡ entre las lomas de la cordillera central, que en la regi√≥n est√¡n sembradas de coca y marihuana, son ancestrales para los Nasa, el combustible de la guerra para las guerrillas, los paramilitares y la Fuerza P√ļblica.
Al llegar a la vereda, se conmemor√≥ la masacre ocurrida el 26 de marzo de 2011, en la que murieron 15 personas, desaparecieron dos y quedaron heridas cinco. Un cap√≠tulo escabroso de una presunta alianza entre un comandante de las Farc conocido como alias ‚ÄúPacho‚ÄĚ, que enga√Ī√≥ a un grupo de j√≥venes para que se unieran a √©l a cambio de prebendas, pero que al final termin√≥ dej√¡ndolos en bandeja de plata para un bombardeo de la Polic√≠a. El objetivo, seg√ļn l√≠deres ind√≠genas, era dar un resultado operacional en la zona y ‚ÄúPacho‚ÄĚ se prest√≥ a cambio de recibir beneficios judiciales.
El segundo d√≠a termin√≥ con la visita a dos veredas: Sesteadero y San Francisco. En la primera fueron asesinados en noviembre de 2014 los guardias Manuel Tumi√Īa y Daniel Coicue, tras reclamarles a las Farc por poner carteles alusivos a su movimiento cerca del colegio de la vereda. Sin mediar palabra les dispararon, lo que caus√≥ que 800 hombres la Guardia Ind√≠gena capturaran a los guerrilleros, quienes fueron condenados tras un juicio en el cabildo. La √ļltima vereda fue San Francisco, d√≥nde le dejaron ofrendas a la familia de Daniel Coicue. El d√≠a termin√≥ con una gran fiesta en el polideportivo, en la que hubo chicha y chirrincho en abundancia. No era para menos, conmemoraban 15 a√Īos de existencia. El √ļltimo d√≠a de recorrido la Guardia Ind√≠gena lleg√≥ hasta Jambal√≥, el municipio que vivi√≥ por varios a√Īos bajo el dominio de las Farc, pero que gracias a su trabajo, logr√≥ volver a tener tranquilidad. Se record√≥ al l√≠der Venancio Taquin√¡s, un hombre que incomod√≥ a las Farc. Tal fue la sevicia de su asesinato, que le pegaron 26 tiros y desmembraron su cuerpo. Fue en ese momento cuando se escucharon los discursos m√¡s enconados contra el proceso de paz.
‚ÄúLa paz no est√¡ en La Habana ni en Bogot√¡, se construye entre nosotros, con las comunidades y en los territorios. La construimos con los Kiwi Thegnas‚ÄĚ, dec√≠a un l√≠der. Otro anotaba: ‚ÄúLa paz no es firmar un papel. La Guardia es la que da esperanza para construir la paz desde las bases. Es necesario que se conozca la realidad de lo que sucede en el pa√≠s‚ÄĚ. Finalmente otro conclu√≠a que ‚Äúlos fusiles son tecnolog√≠a para matar. La Guardia Ind√≠gena y sus bastones, eso es la paz. Con bastones hemos logrado solucionar los problemas, hemos levantado con semblanza. Con fusiles no contamos, porque si uno tiene armas, el otro tiene la excusa de matarlo‚ÄĚ.
La despedida del recorrido, que se hizo en Paramillo, una vereda a pocos kil√≥metros de Santander de Qulichao, estuvo a cargo del Resguardo Munchique. El descontento por el proceso de paz continuaba, sin embargo, Martha Tunubal√¡ le dej√≥ claro a este diario que su prop√≥sito es colaborar con el proceso. Quieren plantear un proyecto en La Habana: que la Guardia Ind√≠gena sea el modelo de Polic√≠a Rural para el posacuerdo.
Una de las guardianas, Martha Tunubal√¡, anot√≥ en Paramillo, la √ļltima vereda que tocaron los bastones de la Guardia ese d√≠a, que ‚Äúnosotros hemos demostrado la importancia de la unidad, porque a una sola persona s√≠ le puede dar miedo. Estamos planteando que la Guardia Ind√≠gena sea un plan piloto para el control del territorio, es decir, que sea tenida en cuenta en la discusi√≥n de la construcci√≥n de una Polic√≠a Rural. En otras comunidades ‚Äďcomo la Guardia Cimarrona‚Äď hemos empezado a colaborar en la formaci√≥n de una guardia, porque con un bast√≥n pueden frenar al Ej√©rcito y la Guerrilla, y eso no se ha visto en ning√ļn lado del mundo. La gente que nos conoce se da cuenta de que es la mejor opci√≥n para construir la paz‚ÄĚ.