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Asunto:[ChamanismoGnostico] Los territorios de paz.
Fecha:Martes, 15 de Diciembre, 2015  19:21:26 (+0000)
Autor:octavio moreno <practik_37 @.....es>

LOS TERRITORIOS DE PAZ.

La lucha por el control territorial ha sido uno de las causas generadoras del conflicto en Colombia. Desde la decada de los 50 s cuando comenzaron los grupos guerrilleros, los chulavitas y las autodefensas, Colombia enfrenta una lucha sin cuartel por apropiarse de la tierra y en medio de esta confrontación armada quienes han pagado los platos rotos han sido siempre los campesinos y las minorías étnicas como los indígenas y los afro-descendientes.

Ahora se han dado pasos importantes enla HABANA en el tema de la justicia transicional y los territorios de paz.
 
Quien primero habl√≥ del asunto fue Sergio Jaramillo, alto comisionado para la Paz; dijo que esta ser√≠a una paz territorial. Un concepto muy afortunado. Porque fue un grave error desde√Īar los territorios, olvidar los territorios, donde se realizaron las desmovilizaciones de las guerrillas y los paramilitares a finales del siglo pasado y principios de este. Florecieron nuevamente las violencias y los pactos entre legales e ilegales para controlar las regiones donde se hab√≠an realizado los acuerdos.

No fue solo un error del Estado. También aquellas guerrillas y aquellos paramilitares no quisieron o no pudieron quedarse en los territorios adelantando un proceso de reconciliación con base en el impulso a mercados legales para el desarrollo, compromisos de reparación y labores de organización social y política para fortalecer la democracia.

Ahora, al parecer, las insurgencias tienen otras ideas. Me atrevo a decir que el nuevo plan estrat√©gico de las Farc de cara al posconflicto es impedir que se disuelva el grupo en medio de los avatares de la transici√≥n a la vida civil, conservar y ampliar la base social y pol√≠tica y mantenerse en los territorios donde han actuado durante 50 a√Īos. Si los lectores se detienen a analizar uno por uno los acuerdos hasta ahora realizados en La Habana encontrar√¡n un hilo conductor, una l√≥gica, territorial y social.

En el acuerdo agrario, brilla la idea de zonas de reserva campesina; en el de participaci√≥n pol√≠tica, las circunscripciones electorales de paz; en el de narcotr√¡fico, la sustituci√≥n voluntaria de los cultivos en sus zonas y una soluci√≥n de vida para los campesinos cocaleros; incluso, en el de justicia, la clave es la reparaci√≥n directa de las comunidades afectadas como parte de la pena para los inculpados. Todos los pactos huelen a territorio y a comunidad. Las Farc quieren quedarse en las zonas donde han actuado, hacer all√≠ su proceso de reintegraci√≥n y buscar desde all√≠ un protagonismo pol√≠tico y social nacional. Estan en su derecho, y nadie puede ver con malos ojos que entren a participar en el escenario del pais por la via democr√¡tica y pac√≠fica.

No obstante, en las √ļltimas semanas irrumpi√≥ un gran ruido, un estruendoso ruido, las Farc dijeron que se deb√≠a discutir la presencia de la fuerza p√ļblica en esos territorios. Fue Troya. El general (r) Jorge Enrique Mora, negociador de paz, sali√≥ a rechazar esta petici√≥n de la guerrilla a nombre del gobierno. Los opositores apelaron a la comparaci√≥n con las llamadas rep√ļblicas independientes de los a√Īos sesenta para atacar la declaraci√≥n de las Farc.

Ser√≠a lamentable que por este tipo de discusiones se le echara tierra a la gran idea de los territorios de paz. Ser√≠a minar los cimientos de la reconciliaci√≥n. Las Farc, desde luego, tienen que ser muy cuidadosas al referirse a la presencia militar y policial en las regiones del posconflicto. Ese es quiz√¡s el tema m√¡s sensible de las negociaciones de paz.

Pero alguna raz√≥n les cabe a las Farc al hablar de cambios en las Fuerzas Armadas de cara al posconflicto y a los territorios en donde se har√¡ la dejaci√≥n de las armas y la reintegraci√≥n de las guerrillas a la vida civil. El mismo comandante del Ej√©rcito, el general Alberto Jos√© Mej√≠a, est√¡ adelantando una juiciosa reflexi√≥n en el interior de la instituci√≥n armada para delinear la reforma de las Fuerzas Militares en el escenario de terminaci√≥n de la guerra interna y en el marco de los grandes desaf√≠os que afronta la seguridad en el mundo. Sabe el general Mej√≠a que una cosa ha sido el despliegue del Ej√©rcito para adelantar la gran guerra irregular que ha vivido Colombia en los √ļltimos 50 a√Īos, y otra cosa ser√¡ el papel de las unidades militares para proteger a los miembros de las Farc en su reintegraci√≥n a la vida civil, disuadir las amenazas de nuevas violencias y defender a la poblaci√≥n de las agresiones.

El gobierno no puede matar el tigre y asustarse con el cuero. No se puede asustar con los gritos del procurador y del uribismo que insistir√¡n una y otra vez en que se trata de rep√ļblicas independientes. La delimitaci√≥n de unos territorios de paz donde el Estado, la sociedad civil y las guerrillas desarmadas y en transici√≥n se encuentren para construir instituciones democr√¡ticas, mercados legales y ciudadan√≠a es el punto clave, el coraz√≥n, de estas negociaciones de paz. En esos territorios es necesario redefinir las funciones de la fuerza p√ļblica y hacer cambios en su despliegue territorial, tambi√©n es obligatorio transformar los dispositivos de justicia recogiendo la experiencia en tramitaci√≥n de conflictos que han impulsado las guerrillas y las organizaciones sociales en estos territorios donde no hicieron nunca presencia los jueces y los fiscales.

Sin embargo, la gran preocupaci√≥n de muchos sectores sociales es como siempre que pasara con los campesinos y minorias etnicas en estos territorios de paz en los que habran grupos tanto de derecha como de izquierda, y donde es probable que se presenten roces y conflictos menores, pero que presinan sobre ellos enla lucha por el control territorial?  Alli es donde la DEFENSORIA DEL , Procuraduria, PUEBLO, las instituciones defensoras de los DD.HH, tendran que vigilar para proteger los derechos constitucionales de los sectores m√¡s vulnerables de la sociedad civil.