PILZINTECUHTLI
En lo que ahora se conoce como
el Valle de México, desde tiempos antiguos se veneraba a un Dios Niño llamado
Pilzintecuhtli. El Dios Niño, el Sol Niño, nacía al amanecer del Solsticio de
Invierno y se le representaba por medio de una imagen tallada en madera que se
heredaba de abuelas a nietas. En la mayoría de los hogares había un sitio
especial para venerar a Pilzintecuhtli, el Sol Niño.
El ciclo calendarico Mexica, llamado Panquetzaliztli, el Levantamiento de las
Banderas, se celebra del 17 al 26 de diciembre, fiesta de Huitzilopochtli, del
Sol Victorioso que vence a las tinieblas de la noche y al frió invernal, durante
este ciclo la tierra y el sol se encuentran más alejados, razón por la cual los
ancestros consideraban necesario el honrar a Tonatiuh, para que volviese a
iluminar y calentar a la Madre Tierra y a sus hijos. Se emitían pensamientos de
gratitud y buenos deseos, se
llevaban a cabo acciones de amor, generosidad y sacrificio, de esa manera se
colaboraba al nacimiento del Sol durante el Solsticio, el cual nacía como un
Niñito Precioso, precisamente Pilzintechuhtli.
En el
pensamiento Azteca, Huitzilopochtli personifica la fuerza de Voluntad, que cuando
se aplica es capaz de llevar a la Victoria, aun en las condiciones más adversas.
Es la Luz del Sol que lucha con firmeza de Voluntad, durante el Solsticio de
Invierno, logrando
con ello vencer las fuerzas de la oscuridad y surgir victorioso al nuevo
día.
Así también durante el ciclo calendarico
Panquetzaliztli, los árboles son adornados con tiras de papel de colores y
banderitas, mediante las cuales se muestra la gratitud por todo lo que la Madre
Naturaleza otorga para sustentar la vida.
Así en lo que llamamos tiempo, conectamos el pasado con
el presente, viviendo así la experiencia, en el ritual para recibir al Sol Niño
en la Piedra del Conejo, ubicada en Amecameca:
ANTECEDENTE RITUAL
Hace varios meses atrás le
comentaba a Mazatl, que Itzael, mi hijo más pequeño cumpliría 13 años el 29 de
noviembre, razón por la cual pensaba en la posibilidad de efectuar una ceremonia
de transición. Hace casi doce años atrás, Mazatl había estado a cargo de llevar a
cabo la ceremonia de Siembra de Nombre de Itzael, en el Cerro de Sangremal, en la
festividad del Señor de Esquipulas.
Dicho acontecimiento dio pauta a una singular unión,
nunca antes llevada acabo, ni tampoco hasta la fecha ha vuelto a ocurrir algo
así. Por común acuerdo y con el propósito de llevar acabo la ceremonia de
Siembra de Nombre, se unieron dos Mesas de Danza de Santiago de Querétaro: La
Mesa de La Santa Cruz del Espíritu Santo del General Don Manuel Rodríguez
González y La Mesa de La Santa Cruz de Los Milagros, de Los Capitanes Generales
Mateo y Miguel Martínez Cardona, Antiguas Palabras que con buena voluntad y
disposición otorgaron su Fuerza en dicho evento, razón por la cual les estaré
siempre agradecida “El Es
Dios”.
El tiempo transcurre y nuevamente en la vida
humana se hace necesario el rito, al llegar el primer ciclo de 13 años. En un
hermoso gesto de amistad, Mazatl y su dualidad Ilhuikatzin, le hacen la honrosa
invitación a Itzael, para ser el Pilzintecuhtli de este año, cerrando así una
etapa de la vida y abriendo otra. Transición hacia un estado de conciencia mas
claro de su propósito en la vida, a través de la fuerza que emana del Principio
de la Voluntad, el concepto que acompaña el Viento del Sur, al Colibrí Izquierdo,
a
Huitzilopochtli.
Itzael acepta la
invitación y obviamente nosotros, sus padres nos solidarizamos con él, haciendo
los preparativos pertinentes: Propiciando lecturas con relación a
Huitzilopochtli, que permitieran la comprensión del concepto; llevando acabo la
elaboración del atuendo y ensayando la Danza de Huitzilopochtli, que en la Mesa
de Danza a la cual pertenezco se le conoce con el nombre de “La Conquista”.
Balaram