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Asunto:[ChamanismoGnostico] Efectos de una tormenta solar en el comportamiento humano
Fecha:Martes, 24 de Septiembre, 2013  18:06:18 (+0100)
Autor:Jari Kuyen <jarikuyen @.....es>


Nuestra vida diaria est√¡ rodeada de campos electro-magn√©ticos: hornos microondas, tel√©fonos m√≥viles, se√Īales de televisi√≥n y radio; un poco m√¡s all√¡, antenas, onda corta de radioaficionados, taxis o polic√≠a, radares, y un largu√≠simo etc√©tera. Y todas ellas son emisoras de un tipo u otro de radiaci√≥n que nos afecta en mayor o menor medida. Como ejemplos m√¡s caracter√≠sticos, todos sabemos de las continuas pol√©micas surgidas en torno a la instalaci√≥n de antenas de telefon√≠a m√≥vil y de l√≠neas de alta tensi√≥n en entornos habitados.
Es un hecho la larga lista de enfermedades que la radiaci√≥n electromagn√©tica, sobre todo la de baja frecuencia, provoca al interaccionar con nuestras c√©lulas: c√¡ncer, leucemia, afecciones cardiovasculares y del sistema nervioso, etc., Tambi√©n lo es, desde los a√Īos noventa, la compleja relaci√≥n que existe entre los campos magn√©ticos y el cerebro humano, entre cuyos componentes se encuentran los magnetosomas, que son part√≠culas de magnetita rodeadas de una membrana biol√≥gica, la cual permite la interacci√≥n con las neuronas.
La existencia de los magnetosomas en los animales era algo conocido por la Biolog√≠a, puesto que son los que permiten, a modo de br√ļjula, orientarse a seres como las aves migratorias, ballenas, delfines y tortugas marinas. Y, de hecho, se ha demostrado que la perturbaci√≥n electro-magn√©tica es causa de algunos episodios de desorientaci√≥n en dichos animales. 
Todo esto no s√≥lo es aplicable a los campos electromagn√©ticos de origen artificial, sino tambi√©n a los naturales. Se sabe que las alteraciones bruscas del campo magn√©tico, como las que se producen antes de un terremoto, son percibidas por los animales. En el caso de las alteraciones provocadas por una tormenta solar, varios estudios han corroborado que, durante los per√≠odos en que se produce un incremento de la actividad solar, aumenta el n√ļmero de incidencias m√©dicas relacionadas con infartos de miocardio y derrames cerebrales, as√≠ como de intentos de suicidio.
En este sentido, los astronautas han servido como generoso cuerpo de cobayas humanas, observ√¡ndose que, cuando eran sometidos a un aumento de radiaci√≥n solar, su comportamiento, sereno y estable por definici√≥n en estos tipos, cambiaba radicalmente y daba lugar a brotes de nerviosismo e histeria.
En un estudio de 1994 realizado por la Cl√≠nica Westbank en Stirlingshire, Reino Unido, se comprob√≥ que exist√≠a un incremento estad√≠stico significativo en la admisi√≥n de pacientes con alg√ļn tipo de trastorno mental en los d√≠as de tormentas solares. Seg√ļn esto, el aumento de ingresos por depresi√≥n superaba la media en un 36,2% durante las dos semanas siguientes a un evento geomagn√©tico de importancia[1].
Se ha podido analizar la relaci√≥n entre la gl√¡ndula pineal, un √≥rgano atrofiado y gran desconocido que los cient√≠ficos apenas alcanzan a asociar con la segregaci√≥n de melatonina y con cierta capacidad fotosensible, y los campos magn√©ticos.
La gl√¡ndula pineal, o ep√≠fisis, es un √≥rgano situado justo en el centro geom√©trico de nuestro enc√©falo. A partir de los siete a√Īos de edad, se produce su atrofia debido a un proceso de deshidrataci√≥n com√ļn a diferentes √≥rganos, lo que hace que esta gl√¡ndula termine por contraerse hasta alcanzar el tama√Īo de un pi√Ī√≥n.
Hasta hace poco se la consideraba un residuo procedente de fases anteriores de nuestra evoluci√≥n, un vestigio sin utilidades importantes en nuestra actual fase evolutiva. Sin embargo, los √ļltimos descubrimientos cient√≠ficos han cambiado radicalmente el concepto que hasta ahora ten√≠amos de ella.
Hoy sabemos que su misi√≥n biol√≥gica es la secreci√≥n interna de melatonina, hormona cuya cantidad disminuye con la edad y que est√¡ relacionada con la regulaci√≥n de los ciclos de vigilia y sue√Īo, los llamados ‚Äúritmos circadianos‚ÄĚ, y con los procesos de la pubertad, adem√¡s de ser un poderoso antioxidante y participante en los procesos de  apoptosis de c√©lulas cancerosas en el timo.
Es una gl√¡ndula fotosensible, es decir, responde a las variaciones de luz que se dan a nuestro alrededor. De esta manera, se activa en la oscuridad para segregar melatonina, la cual nos induce a un estado de calma e introspecci√≥n.
La circulaci√≥n de hormonas por nuestro organismo provoca una serie de emociones y sensaciones concretas. Las sustancias endorfinas segregadas por la gl√¡ndula pineal nos ayudan a entrar en un estado de conciencia m√¡s √≠ntimo provocado por la sensaci√≥n de tranquilidad que aporta la melatonina.
Esta segregaci√≥n de endorfinas permite disminuir y relajar los sentidos, lo que se refleja en  el cuerpo mediante una reducci√≥n del gluc√≥geno en la sangre, induci√©ndonos al sue√Īo y llev√¡ndonos a un estado de duermevela. Al ser √©ste un estado en el que la actividad cerebral est√¡ bajo m√≠nimos, reduce las interferencias del mundo externo y la concentraci√≥n sobre uno mismo es superior. Esto, a nivel pr√¡ctico, nos permite distanciarnos de los problemas y observarlos con una nueva perspectiva, por lo que la mayor√≠a de nosotros lo aprovechamos para reflexionar y repasar los acontecimientos cotidianos, encontrando a veces respuestas y soluciones que sin esa calma y concentraci√≥n nos resultar√≠an dif√≠ciles de intuir.
M√¡s all√¡ de su capacidad fotosensible, los √ļltimos estudios cient√≠ficos insisten en que la gl√¡ndula pineal es tambi√©n un magnetorreceptor, es decir, resulta sensible a los campos magn√©ticos y transforma sus ondas en est√≠mulos neuroqu√≠micos.
El profesor Jos√© Luis Bardasano, de la Universidad de Alcal√¡ de Henares, es uno de los mayores especialistas en temas relacionados con bioelectromagnetismo. En su ponencia Electromagnetismo, gl√¡ndula pineal y salud p√ļblica[2] nos dice que:
En el organismo existen dos sistemas de comunicaci√≥n: el de base qu√≠mica y el de base el√©ctrica. En el primero (sistema endocrino), las se√Īales de informaci√≥n (mensajes) son las hormonas que se transmiten a trav√©s de canales de informaci√≥n: vasos sangu√≠neos, vasos linf√¡ticos, canal neural, etc. alcanzando los √≥rganos diana o efectores. En el segundo (sistema nervioso) las se√Īales son electromagn√©ticas y poseen una red de distribuci√≥n con centros y ‚ÄĚsubestaciones‚ÄĚ que asienta sobre las c√©lulas neuronales (neuronas) alcanzando los m√ļsculos, coraz√≥n, gl√¡ndulas, etc. √Čstos dos sistemas han evolucionado paralelamente y colaboran mutuamente desde sus or√≠genes en perfecta armon√≠a cronobiol√≥gica (la cronobiolog√≠a es la ciencia que estudia los ritmos). Los ritmos y ciclos que en estos dos sistemas se suceden est√¡n coordinados por la ‚Äúgl√¡ndula pineal‚ÄĚ.
Para el profesor Bardasano, la luz es el temporizador o sincronizador principal de los ciclos vitales, mientras que los campos electromagn√©ticos constituyen el sincro-nizador adicional. Los estudios realizados han llevado a concluir que las alteraciones electromagn√©ticas, al igual que lo hace la luz, interrumpen el proceso de secreci√≥n de melatonina. Una exposici√≥n continuada y la consiguiente reducci√≥n de actividad en la gl√¡ndula pineal provocan casos habituales de fatiga, estr√©s, trastornos del humor, trastornos del sue√Īo, rendimiento profesional disminuido, depresi√≥n e incluso riesgos de padecer c√¡nceres como el de mama.
Seg√ļn esto, no s√≥lo hemos de tener cuidado con las alteraciones provocadas por los campos electromagn√©ticos artificiales (antenas, telefon√≠a, radares, etc.), sino tambi√©n con las variaciones de los campos magn√©ticos naturales, como pueden ser las provocadas por fuertes tormentas solares. As√≠, la gl√¡ndula pineal ser√≠a receptiva no s√≥lo a las ondas emanadas del campo geomagn√©tico, sino a otras tan importantes como la resonancia Schumman, las micro-pulsaciones de origen c√≥smico y cualquier campo ELF o de baja frecuencia en general.
Todas ellas influyen en nuestro estado de √¡nimo debido a que afectan a nuestros biorritmos y neurotransmisores, rompiendo la sincronizaci√≥n de los ritmos circadianos y la producci√≥n de melatonina.
La ciencia empez√≥ a tomarse en serio este asunto a partir de los a√Īos noventa. Ya desde la d√©cada de los 80 una gran cantidad de investigaciones psicol√≥gicas ven√≠a demostrando que las tormentas geomagn√©ticas tienen un profundo efecto en los estados de √¡nimo y por tanto influyen en el comportamiento humano y en la manera de abordar conflictos y problemas. Un hallazgo importante de estos estudios es que se suelen atribuir los sentimientos y emociones a la fuente equivocada, dando lugar a juicios incorrectos. Y de ah√≠ la importancia de conocer el origen del malestar para poder controlar el modo en que actuamos.
Un ejemplo muy significativo de las repercusiones que el desconocimiento de estos trastornos pueden llegar a alcanzar lo tenemos en un estudio realizado en 2003 por los doctores Ana Krivelyova y Cesare Robotti y financiado por el Banco de la Reserva Federal de Atlanta[3], quienes concluyeron que las tormentas solares tambi√©n afectan a los mercados burs√¡tiles, haciendo que los corredores de bolsa tomen decisiones pesimistas.
Seg√ļn el informe, que tuvo en cuenta el comportamiento de los diferentes √≠ndices burs√¡tiles de nueve pa√≠ses diferentes, las personas afectadas por las tormentas solares pueden estar m√¡s inclinadas a vender m√¡s acciones en d√≠as de alta actividad geomagn√©tica debido a que err√≥neamente atribuyen su mal humor a las malas perspectivas econ√≥micas en lugar de a las condiciones ambientales.  Esto provoca un efecto negativo en las estad√≠sticas econ√≥micas de la semana siguiente. De la misma manera, los cient√≠ficos observaron c√≥mo durante los per√≠odos de poca actividad geomagn√©tica las decisiones tomadas condujeron a un aumento de los beneficios en todos los sistemas estudiados.
Para concluir este apartado, no puedo evitar recordar un curioso estudio realizado por el doctor Darren Lipnicki[4], del Centro de Medicina Espacial de Berl√≠n, el cual intentaba demostrar la correlaci√≥n entre la actividad geomagn√©tica y el contenido de los sue√Īos, bas√¡ndose en las alteraciones en la producci√≥n de melatonina que se producen por los cambios en el nivel de radiaci√≥n tras una tormenta solar. Lipnicki concluy√≥ que durante las situaciones de baja actividad geomagn√©tica, los sue√Īos tienden a ser m√¡s extravagantes que en los periodos de m√¡xima alteraci√≥n del campo magn√©tico terrestre. En estos √ļltimos, las aventuras on√≠ricas estar√≠an m√¡s apegadas a la realidad.