El mes de octubre de 2005 ha sido uno de los más nefastos que haya vivido la
humanidad y... sin darse cuenta. En ese mes la Unión Europea,
Canadá y Estados
Unidos aprobaron la patente de la "tecnología Terminador" (Terminator), es decir,
la desaparición de muchas especies vegetales en el mundo. Ésta es la información
que, a diferencia de muchas tonterías sin importancia, no logró la atención
mundial, sólo los festejos del mundo del dinero: la patente de la controvertida
tecnología Terminator, mediante la cual las plantas que son modificadas
genéticamente producen semillas ESTÉRILES fue aprobada en Europa, Canadá y
Estados Unidos, reveló Greenpeace. La patente Terminator EP775212B fue concedida
a la compañía estadounidense Delta & Pine y al Departamento de Agricultura de
Estados Unidos (USDA, en inglés).
De acuerdo con bases de datos revisadas por
Greenpeace,
la patente fue
aceptada en una versión similar en Estados Unidos, Canadá (11 de octubre) y
Europa (5 de octubre) y otras aplicaciones han sido solicitadas en Australia,
Brasil, Canadá, China, Hong Kong, Japón, Sudáfrica y Turquía. La tecnología
Terminator sirve para diseñar plantas que producen semillas estériles. Esto
permite a las corporaciones agrobiotecnológicas controlar al 100 por ciento la
producción de semillas, impidiendo que los campesinos puedan recolectar las
semillas de un ciclo agrícola para usarlo en el siguiente, como lo han hecho
durante miles de años. Además, el rasgo de esterilidad atenta contra el natural
ciclo de vida de un organismo vivo al impedirle reproducirse. Esta tecnología
podría aplicarse a cultivos como el maíz, la soya, el trigo, la canola y el
algodón. Cabe señalar que en México Delta & Pine vende más del 90 por ciento de
las semillas de algodón para siembra.
Este año la superficie cultivada será de
150 mil hectáreas y, según dicha empresa, el 50 por
ciento de las semillas utilizadas serán transgénicas. Si Delta & Pine obtiene
la patente Terminator en México, será muy sencillo que incorpore ese rasgo de
esterilidad en las semillas de algodón que vende en Chihuahua, Sonora o
Tamaulipas. De esa forma garantizará un control indefinido sobre ese cultivo ya
que, a diferencia de las patentes, la esterilidad no expira", estimó Gustavo
Ampugnani, coordinador de la campaña de ingeniería genética de Greenpeace
México.
Aunque la industria biotecnológica arguye que la tecnología Terminator ayudará
a contener la contaminación transgénica, ya que "si un cultivo se contamina no
germinaría", la realidad es otra: "El impacto que esta tecnología puede tener en
un centro de origen como México podría ser devastador ya que si las variedades
nativas de maíz llegan a cruzarse (por efecto de la polinización cruzada) con
variedades Terminator dejarán de germinar, lo que provocaría una catástrofe
genética. Al no reproducirse, la diversidad de
maíces criollos iría desapareciendo y con ello los millones de mexicanos que
dependen directamente de la siembra de maíz para sobrevivir así como los
esfuerzos de conservación que desarrollan investigadores mexicanos", consideró
Ampugnani.
"Terminator es la máxima expresión de la perversidad en la
aplicación de la biotecnología moderna a la agricultura. Además de los impactos
en la biodiversidad, atenta contra la seguridad alimentaria de aquellos que
siembran maíz y otros granos para autoconsumo. Si sus semillas se contaminan
adquiriendo el rasgo de esterilidad no podrán sembrarlas pues ya no germinarán.
Esto trastocaría toda una práctica cultural y una estrategia alimenticia que ha
perdurado por años", aseguró Ampugnani.
"Los agricultores de todo el mundo
deben saber que las corporaciones transnacionales como Delta & Pine, Monsanto o
Syngenta están listas para controlar las semillas mediante los transgénicos y,
ahora, con su expresión más radical: el Terminator.
Es urgente una prohibición global sobre esta tecnología. Estos instrumentos
corporativos harán imposible que los agricultores usen las semillas de su propia
cosecha para volver a cultivar", dijo Ampugnani. Organizaciones no
gubernamentales de todo el mundo se han opuesto a esta tecnología durante años
por sus implicaciones para los productores.
Hasta ahora la introducción al
mercado de la tecnología Terminator —desarrollada hace diez años— había sido
detenida globalmente por las advertencias y señalamientos críticos de grupos
ambientalistas, de desarrollo y organizaciones de agricultores. Diversos expertos
consideran que la industria biotecnológica intentará legalizar su uso en la
próxima Convención sobre Diversidad Biológica, que se llevará a cabo en Brasil en
marzo del año próximo. La aceptación de la patente en Europa podría impulsar
fuertemente su introducción al mercado global. Greenpeace llama a las autoridades
mexicanas a evitar el ingreso de la tecnología Terminator
al territorio nacional, así como fortalecer la actual prohibición a la siembra
de maíz transgénico en todas sus variedades.
Delta & Pine Land es la séptima
compañía de semillas más grande del mundo. El maíz es el cultivo estratégico en
este país, tanto para la producción comercial como para la agricultura de
autoconsumo. El 70 por ciento de los productores mexicanos de maíz siembra
variedades nativas, muchas de éstas obtenidas de un cultivo anterior.
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