Inicio > Mis eListas > chamanismognostico > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 1418 al 1437 
AsuntoAutor
El enfoque de la d Mario An
mi experiencia con Mario An
Cumbre cuatriparti Mario An
Los indios Hopi se octavio
LA LEY DEL PENDULO Cesar Mu
Encuentro con la s SIMON GU
Chavez en un bici Mario An
La Magia de la Muj Mario An
Zasociasion chaman cesar ta
Evo quiere quitar cesar ta
El Amor SIMON GU
Rv: SANACION CON D dora tar
LA FE: Paracelso dora tar
CURESE CON LA ZARZ dora tar
Márketing para amp Mario An
LA CONTAMINACION D inti ana
LA CONTAMINACION D inti ana
DIA DE LA ANTIRAZA Cesar Mu
DIA DE LA ANTIRAZA Cesar Mu
las sociedades no Cesar Mu
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
Chamanismo Gnostico
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 1423     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:[ChamanismoGnostico] Encuentro con la sabiduría mapuche
Fecha:Viernes, 3 de Octubre, 2008  17:39:09 (+0000)
Autor:SIMON GUEVARA <narka_777 @.....es>

Encuentro con la sabiduría mapuche
Leonardo Boff
*
2008-09-19
Dos miradas contradictorias con respecto a la Tierra se enfrentan hoy día. Una la ve como un gran objeto,
desprovisto de espíritu, a disposición del ser humano, que puede disponer de sus recursos a su buen entender. Esta
mirada permitió el proyecto científico-técnico de conquista y dominación de la Tierra, que está en la base del actual
calentamiento planetario. La otra, la considera como un superorganismo vivo, la Gaia de los modernos, o la
Pachamama de los pueblos originarios andinos. Gaia se autorregula y articula todos sus componentes de forma que
es la permanente productora y reproductora de todo tipo de vida.
Esta segunda mirada fue predominante en la historia de la humanidad y fue la responsable del equilibrio que se
estableció entre la satisfacción de las necesidades humanas y el mantenimiento del capital natural en su integridad y
vitalidad. Hoy crece la conciencia de que la primera mirada –la de la dominación y la devastación- necesita ser
limitada y superada, pues de lo contrario puede provocar un inmenso desastre en el sistema vida. La Tierra, sin
duda, continuará, pero tal vez sin nuestra presencia. De ahí la urgencia de reconsiderar a los portadores de la
segunda mirada —la de la Tierra como Gran Madre y Casa Común—pues ellos son portadores de una sabiduría que
nos falta, y de formas de relación con la naturaleza que nos pueden salvar. Nos encontramos así con los pueblos
originarios, los indígenas, que, según datos de la ONU, son más de cien millones en todo el mundo, distribuidos por
casi todos los países, como los sami (esquimales) en el extremo norte, o los mapuche en el extremo sur.
A principios de septiembre de este año pude conversar largamente con los mapuche que viven en la Patagonia
argentina y chilena. Son muchos; solamente en el sur de Chile hay más de quinientos mil. Viven en estas regiones
andinas desde hace cerca de 15 000 años. Resistieron a todas las conquistas. Casi fueron exterminados en la parte
Libre Pensamiento edición Nº 61. Septiembre de 2008
68
argentina por el feroz general Roca, y en el lado chileno son muy discriminados. A los que hoy ocupan tierras que
eran suyas se les aplican las leyes contra terroristas de la constitución de Pinochet.
Hablando con sus líderes (lonko) y sabios (machis), pronto salta a la vista la extraordinaria cosmología que han
elaborado. Todo está pensado en términos de cuatro. Según C.G. Jung, el número cuatro constituye uno de los
arquetipos centrales de la totalidad. Se sienten tan vinculados a la Tierra que se llaman «mapu-che»: seres (che) que
son uno con la Tierra (mapu). Por eso se sienten agua, piedra, flor, montañas, insectos, sol, luna, todos hermanados
entre sí. Aprendieron a descodificar y comprender el idioma de la Madre Tierra (Ñeku Mapu): el soplo del viento, el
piar del pájaro, el susurro de las hojas, los movimientos de las aguas y principalmente los estados del sol y de la luna.
De todo saben sacar lecciones. Su mayor ideal es vivir y alimentar una profunda armonía con todos los elementos,
con las energías positivas y negativas, con el cielo y con la tierra. Se sienten los cuidadores de la naturaleza. La
comunidad sube al monte más alto y toda la tierra que avista hasta encontrarse con el cielo le es asignada para
cuidarla. Se sienten perturbados cuando otros no mapuche penetran en esas tierras para introducir cultivos, pues
entienden que así se vuelve más difícil cumplir su misión de cuidar.
Desarrollaron sofisticados métodos de curación. Toda enfermedad representa una quiebra del equilibrio con las
energías de la Tierra y del universo. La curación implica reconstruir el equilibrio de suerte que el enfermo se sienta
nuevamente insertado en el todo. Los mapuche se enorgullecen de sus conocimientos. No aceptan que sean
considerados folklore, ni visión ancestral. Insten en que es un saber tan serio e importante como nuestro saber
científico-técnico, sólo que diferente. En la búsqueda de regeneración de la Tierra, los mapuche pueden inspirarnos.