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Hola a Todos,
Mi nombre es Silvina Alterman, vivo en Bs.As.
Argentina.
Soy psicologa transpersonal y estoy formada en
Respiracion Holotropica y Psicologia Transpersonal con el Dr. Stan
Grof
En mi trabajo utilizo la respiracion
holotropica y diversas tecnicas chamanicas.
Estuve leyendo atentamente los mensajes en
relacion al uso de plantas maestras como posible forma de acceso a los niveles
de conciencia transpersonal, junto con las creencias, ideas, experiencias y
prejuicios que este tema trae aparejado ...
Quiero compartir con ustedes el extracto de un
articulo que salio en la Revista Uno Mismo escrito por el psicologo Ralph
Metzner, que tal vez pueda aportar informacion valiosa y esclarecedora al
tema.
CONCIENCIA
CHAMÁNICA
Por Ralph Metzner
Como psicólogo, me he dedicado a los
estudios sobre la conciencia, entre ellos los de estados alterados provocados
por drogas, plantas y otros medios, durante más de treinta y cinco años.
Mi interés se dirigió más bien a las
plantas alucinógenas* o “psicoactivas”, que tienen una larga historia en las
sociedades chamánicas y no tanto a las poderosas drogas descubiertas
recientemente, las que a menudo entrañan riesgos
desconocidos.
En los últimos tiempos, he visto renacer
el interés por el chamanismo y las plantas sagradas como parte de una búsqueda,
que hoy tiene lugar en todo el planeta, que apunta a renovar la relación
espiritual con el mundo de la
naturaleza.
En las sociedades chamánicas – o sea,
aquellas en las que se admite la realidad de otros mundos, inmateriales - se ha
prestado siempre considerable atención al cultivo de una relación perceptual y
espiritual directa con los animales, las plantas y la tierra misma en toda su
magnífica variedad. Nuestra moderna concepción materialista, con su énfasis
obsesivo en el progreso tecnológico y el control y explotación de lo que
denomina “recursos naturales”, se ha disociado casi por completo de esa
conciencia espiritual de la naturaleza.
Esta escisión entre la espiritualidad
humana y la naturaleza hunde sus raíces en la antigüedad, pero una de sus
fuentes esenciales fue el surgimiento de la ciencia mecanicista en los siglos
XVI y XVII.
La resurrección de las creencias
animistas, los movimientos de la ecología profunda y la eco psicología, así como
el renovado interés por las prácticas chamánicas, como el uso de plantas
alucinógenas o “enteógenas” (del griego enthéo, inspiradas por la
divinidad)* representa una reunión de la ciencia y la espiritualidad, que habían
estado divorciadas desde el siglo
XVII.
Muchos de los elementos que pueden
hallarse en la literatura antropológica sobre el chamanismo y el uso de plantas
alucinógenas, también aparecen en las experiencias de las personas que ingieren
tales medicamentos dentro de un marco religioso o
terapéutico.
Procederé a enumerar dichos
elementos:
1. El lugar y el marco, el
contexto y la intención con la cual se lleva a cabo la experiencia son
determinantes. Esto ya había sido comprobado en las investigaciones psicodélicas
de la década del sesenta.
2. La experiencia puede ser
sanadora tanto en el planto físico como en el psíquico y el espiritual. Esta
sanación incluye ser en primer lugar desmembrado, destruido o “matado” y luego
reconstituido con un cuerpo más sano y fuerte. El desmembramiento es un rasgo
clásico en las curaciones chamánicas de todo el mundo. Por otra parte, los tres
“planos” a que me refiero son conceptos derivados de un análisis: en la
experiencia real, esos planos no están separados sino que son coexistentes y
simultáneos.
3. La experiencia puede dar
acceso a un conocimiento oculto: es su aspecto de diagnóstico, adivinación o
visión. De ahí que la gente llame a estas plantas “maestras”.
4. Se siente y percibe que uno
tiene acceso a otros mundos no materiales, a los que se designa de diversas
maneras: mundos internos, mundos espirituales, “el más allá”, la realidad
aparte, la otra realidad. Dicho acceso puede lograrse mediante un viaje hacia
ese mundo, o bien los seres espirituales de éste aparecen en nuestro mundo, o
las fronteras habituales entre éste y el otro se diluyen y se vuelven
permeables.
5. La experiencia puede incluir
la percepción de seres espirituales no materiales, normalmente invisibles. Se
reconoce su asociación con determinados animales, plantas, árboles u hongos, o
con ciertos lugares. Puede implicar también que uno se identifique con dicho
espíritu o se transforme en él. Se percibe que la visión y la sanación son
producidas por dichos espíritus o con su ayuda.
6. Un elemento esencial para
provocar experiencias alucinógenas es escuchar música o cantos, o cantar uno
mismo, lo que brinda apoyo para atravesar el flujo de las visiones e impide que
uno se quede “estancado” o que sea detenido por fenómenos ya sea seductores o
aterradores.
7. Las ceremonias tradicionales
se llevan a cabo siempre en la oscuridad o con muy poca luz; aparentemente, esto
facilita que surjan las visiones.
Qué significa que gran
cantidad de personas vuelva a estas antiguas tradiciones espirituales y de
sanación en un mundo como el actual, donde predominan las corporaciones
financieras multinacionales, las computadoras y las redes electrónicas
?
Es bien sabido que el sistema industrial
capitalista que hoy domina económica y políticamente el mundo está devastando
los sistemas de sustento de la vida en la biosfera y desgarrando el tejido mismo
de la vida en el planeta.
Por la experiencia de millones de
individuos del mundo occidental con los sacramentos alucinógenos, así como con
otras prácticas chamánicas, estamos asistiendo al resurgimiento de la antigua
cosmovisión integradora que ve en toda manifestación de vida una red
interdependiente de relaciones que debe ser cuidadosamente protegida y
preservada.
El uso respetuoso de la medicina de las
plantas enteógenas en contextos espirituales o terapéuticos puede cumplir un
papel enormemente significativo en esta
dirección.
* utilizo los
adjetivos “psicodélico”, alucinógeno y “enteógeno” como sinónimos. Hay quienes
rechazan el término “alucinógeno” argumentando que una alucinación es una
percepción ilusoria y que, en rigor, estas plantas no provocan alucinaciones. No
obstante, el significado original del término latino “alucinare” es
“vagar por la propia mente” y a mi juicio la metáfora del “viaje” o “recorrido”
por el espacio interior es muy apropiada para describir la experiencia que
inducen estas substancias. Por lo tanto, creo que el término “alucinógeno” debe
ser rehabilitado.
Basado en una exposición del
autor en la conferencia de la Asociación Transpersonal Internacional llevada a
cabo en Manaos, Brasil, en mayo de l996.
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