LAS TERAPIAS HOLÍSTICAS O TRANSPERSONALES CON
PSICOACTIVOS
Casi por unanimidad,
las terapias psicológicas con psicoactivos consideran al hombre como un ser
espiritual y abordan cualquier problemática desde esa perspectiva, ya que la
misma dinámica y efectos de los psicoactivos (visionarios, entactógenos,
enteógenos, adaptógenos, psiquedélicos, etc.) que usan estos terapeutas, los ha
llevado a tener experiencias personales de contacto con las dimensiones
espirituales de la existencia humana; tras lo cual han desarrollado técnicas
para ayudar a sus pacientes a sacar provecho de estas herramientas en el decurso
de sus terapias.
A continuación presento
una selección de las terapias de las que he tenido conocimiento, comenzando con
los trabajos de Stanislav Grof quien resume vívidamente el impacto y la
transformación personal que sufrió bajo los efectos de la LSD, mismos que marcaron el curso de sus
investigaciones hasta coincidir con otros investigadores del mismo campo y dar
origen a una nueva disciplina específicamente dedicada a estudiar este tipo de
experiencias que es la Psicología Transpersonal.
Hay también un breve
recuento de las investigaciones con LSD en psicoterapia, otro de las interesantes
experiencias del doctor mexicano Salvador Roquet, quien combinó sus estudios con
María Sabina y demás personajes del chamanismo mexicano con la psicoterapia
clásica para establecer en compañía de Pierre Fraveu la Teoría de Psicosíntesis;
luego hay un resumen de las investigaciones de Richard Yensen y su equipo con la
medicina psiquedélica; una detallada explicación de los Intensivos de Ann
Shulguin y Audrey Fenn Redman y sus consejos para otros terapeutas interesados
en trabajar con psicoactivos; y por último un resumen acerca de las
observaciones de la física Barbara Ann Brennan en torno a los efectos de las
drogas psicoactivas en el campo energético humano, que me permito incluir aquí
para diferenciar claramente las utilidades terapéuticas de las que no lo
son.
Las
terapias Psicolítica y
Psiquedélica
| Los trabajos de Stanislav
Grof con LSD |
Sandison, Frederking,
Leuner, Alnes, Arendsen-Hein y otros psiquiatras se reunieron en Europa para
constituir la Asociación de Terapeutas Psicolíticos en la década de los 70. La
"terapia psicolítica" consiste en el empleo de LSD y sustancias
similares, en dosis bajas a moderadas (generalmente de 30 a 50 microgramos de LSD), con el
propósito de acortar y facilitar el psicoanálisis y la psicoterapia orientada
psicoanalíticamente.
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Entre los primeros
psiquiatras que comenzaron a practicar la terapia psicolítica y uno de los
primeros voluntarios en la exploración con la LSD-25
para experimentar "psicosis temporales" que permitieran al terapeuta
comprender desde dentro la enfermedad de sus pacientes, se encontraba el
psiquiatra checo Stanislav Grof, quien años después sería cofundador de la
Psicología Transpersonal junto con Alan Wats y otros investigadores del
Essalen Institute en California, Estados
Unidos.
En La
mente holotrópica, Stanislav Grof sintetiza sus estudios con la LSD y
propone un modelo de la mente humana que configuró tras analizar los
expedientes y archivos que recopiló a lo largo de cuatro mil experiencias,
tanto suyas como de sus pacientes, durante cerca de 20 años de
investigación. |
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Diez años después, en
un libro posterior que escribió junto con su esposa Christina titulado La
tormentosa búsqueda del Ser, Grof rememora su primera experiencia con LSD que tuvo
lugar en momentos en los que se consideraba profundamente ateo:
Mi
primera sesión con LSD fue un
acontecimiento que tuvo como consecuencia un cambio profundo en mi vida
profesional y personal. Experimenté un encuentro y confrontación
extraordinarios con mi psique inconsciente, que de inmediato enmascaró mi
previo interés por el psicoanálisis freudiano. Ese día marcó el inicio de mi
alejamiento radical del pensamiento tradicional psiquiátrico. Me vi inmerso en
un despliegue fantástico de visiones coloristas, algunas de ellas abstractas y
geométricas, otras figurativas y llenas de sentido simbólico. Sentí también un
sorprendente despliegue de emociones de una intensidad que no cría posible. No
podía creerme lo mucho que aprendí sobre mi psique en estas pocas horas... Me
vi golpeado por una luminosidad que parecía comparable al epicentro de una
explosión atómica, o probablemente a la luz de brillo sobrenatural que según
las escrituras orientales se nos aparece a la hora de la muerte. Este trueno
me catapultó fuera del cuerpo. Primero perdí la conciencia de la ayudante y
del laboratorio; después de la clínica psiquiátrica, de Praga y finalmente del
planeta. Mi conciencia se expandió a una velocidad inconcebible y alcanzó
dimensiones cósmicas... Me encontré en medio de un drama cósmico de
proporciones inimaginables. Experimenté el Big-Bang, pasé a través de agujeros
negros y blancos del universo, me identifiqué con supernovas que explotaban, y
fui testigo de otros muchos fenómenos extraños que parecían ser pulsares,
quasares y otros sorprendentes fenómenos cósmicos... la experiencia por la
cual pasaba estaba muy próxima a las que conocía por las lecturas de las
grandes escrituras místicas del mundo. Aunque mi mente se había visto muy
afectada por la droga, era capaz de apreciar la ironía y paradoja de la
situación. Lo Divino se manifestó y me atrapó en un laboratorio moderno en
medio de un serio experimento científico llevado a cabo en un país comunista
con una substancia producida en el tubo de ensayo de un químico del siglo
XX... Salí de la experiencia tocado en mi núcleo más íntimo y muy impresionado
por su poder. Como en esa época no creía, como ahora, que el potencial para
una experiencia mística es un derecho natural de todos los seres humanos, lo
atribuí todo al efecto de la droga. (6)
A partir de esta
experiencia Stanislav Grof tuvo la impresión definitiva de que el estudio de los
estados no ordinarios de la mente en general, y los inducidos por los
psiquedélicos en particular, era con diferencia "el ámbito más interesante de la
psiquiatría" y decidió hacer de ellos su campo de especialización, pues según
relata, se dio cuenta de que, bajo las circunstancias adecuadas, las
experiencias psiquedélicas eran verdaderamente, "la vía real al inconsciente" y
tenía la clara impresión de que el análisis asistido por LSD podía hacer más profundo, intensificar y acelerar
el proceso terapéutico, y conseguir los resultados prácticos que el
psicoanálisis no estaba demostrando sino muy ocasional y lentamente.
Así pues, tras su
primera experiencia con LSD Grof
consiguió una plaza en el recién creado Instituto de Investigación Psiquiátrica
en Praga. Poco después fue nombrado investigador jefe de un trabajo clínico que
exploraba el potencial terapéutico de la psicoterapia con LSD y emprendió
su propio proyecto de investigación utilizando dosis medias de esta droga para
tratar a pacientes con diferentes tipos de desórdenes psiquiátricos, entre los
cuales en ocasiones se sumaban algunos profesionales de la salud mental,
artistas, científicos y filósofos "que estaban interesados y contaban con
motivaciones serias para tener la experiencia".
Según cuenta Grof, el
marco del psicoanálisis freudiano vigente en aquella época, se hizo demasiado
estrecho para lidiar con todo lo que sucedía entre los clientes de la clínica
que estaban experimentando con la LSD:
Cuando utilizábamos dosis medianas, muchas de las experiencias
iniciales contenían material biográfico de la infancia y adolescencia del
individuo, tal como Freud las describía. Sin embargo, cuando proseguíamos las
sesiones, todos los clientes pasaban, más tarde o más temprano, a ámbitos
experimentales que estaban más allá de este marco. Cuando se aumentaban las
dosis, sucedía lo mismo pero mucho antes. Una vez que las sesiones llegaban a
este punto, empecé a ser testigo de experiencias que no podían distinguirse de
las descritas en las antiguas tradiciones místicas y filosofías espirituales
de Oriente. Algunas de ellas eran poderosas secuencias de muerte y
renacimiento psicológico; otras implicaban sensaciones de unidad con la
humanidad, la naturaleza y el cosmos. Muchos clientes también describían
visiones de deidades y demonios de distintas culturas y visitaban diversos
escenarios mitológicos. Entre los sucesos más sorprendentes estaban las
dramáticas y realistas secuencias que se experimentaban subjetivamente como
recuerdo de anteriores encarnaciones.
(6)
Grof acepta que no
estaba preparado para observar dichos fenómenos en una sesión psicoterapéutica,
pues además de carecer de un marco teórico de referencia en el cual
encuadrarlas, la intensidad de las manifestaciones psicológicas y emocionales de
dichos estados le resultaba amedrentadora, pues muchos de sus aspectos
amenazaban con socavar su "segura y confiada visión del mundo". Sin embargo, a
medida que aumentó su experiencia y familiaridad con estos extraordinarios
fenómenos, se le hizo evidente que "eran manifestaciones normales y naturales de
los profundos espacios de la psique humana", pues su aparición posterior a los
recuerdos biográficos de la niñez, recuerdos que la psicoterapia tradicional
considera deseables y terapéuticos, resultaba una secuencia igual de natural.
Según afirma, sería muy
artificioso y arbitrario considerar que lo que seguía fluyendo de la psique tras
los recuerdos de la infancia, fuese un proceso patológico. Además encontró que
cuando a dichas experiencias se les permitía seguir su curso natural, los
resultados terapéuticos trascendían todo lo que había visto hasta la fecha, pues
"síntomas complejos que habían resistido meses e incluso años de tratamiento
convencional a veces desaparecían tras experiencias como la muerte y el
renacimiento psicológicos, las sensaciones de unión cósmica y secuencias que los
clientes describían como recuerdos de vidas anteriores"; dado lo cual, concluyó
que se trataba de manifestaciones naturales de las dinámicas profundas de la
psique humana, cuya emergencia en la conciencia, tradicionalmente vista como
signo de enfermedad mental, "podía ser en realidad un esfuerzo radical
del organismo para liberarse de los efectos de distintos traumas, simplificar su
funcionamiento y sanarse a sí mismo". (6)
Cuenta Grof que cuando
intentaba debatir estas cuestiones con sus colegas checos, su reputación
científica se veía en entre dicho, por lo que se vio obligado a trabajar de
manera aislada hasta que en 1967 se le concedió una beca para realizar una
investigación psiquiátrica en los Estados Unidos, donde conoció a Abrahan Maslow
y Antoni Sutich, con quienes fundaría una nueva disciplina "que combinaría la
ciencia y la espiritualidad e incorporaría la sabiduría perenne que hace
referencia a varios niveles y estados de conciencia". Esta nueva disciplina es
la Psicología Transpersonal que tras los nuevos enfoques y aplicaciones que
están ocurriendo en todas las áreas del conocimiento a partir de los
revolucionarios postulados de la física cuántica, está comenzando a suscitar
cada vez más interés entre los terapeutas actuales.
Para finalizar, dice Stanislav Grof que tres décadas
de estudios detallados y sistemáticos de la mente humana mediante observaciones
de estados no ordinarios de la conciencia en los demás y en él mismo, lo han
conducido a radicales conclusiones:
Actualmente creo que la conciencia y la
psique humana son mucho más que un producto accidental de los procesos
fisiológicos del cerebro; son reflejo de la inteligencia cósmica que
impregna toda la creación. No somos simplemente máquinas biológicas y
animales muy evolucionados, sino también campos de conciencia sin
límites que trascienden el tiempo y el espacio. En dicho contexto, la
espiritualidad es una dimensión importante de la existencia, y ser
conciente de este hecho es algo deseable en la vida humana.
(6)
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En su interesante y
documentado estudio de la "Evolución histórica de los usos del LSD" (5), Asunción Fernández presenta una exhaustiva
gráfica con los estudios que encontró año por año entre 1957 y 1994 en el
Index Medicus y en la base de datos Medline. Los divide en siete
categorías:
1)
farmacología,
2) experimentación animal,
3) experimentación
psicotomimética,
4) tratamientos psiquiátricos,
5) consumo no médico,
6) complicaciones cromosómicas y
7) otros
tratamientos.
Con respecto a la
investigación de los usos terapéuticos de la LSD dice Asunción que se utilizó de dos formas, en
terapia psicolítica, con dosis pequeñas que iban en aumento a fin de romper bloqueos emocionales para
acortar el tiempo del psicoanálisis; y en terapia psicodélica, donde se
administraban grandes dosis en una o dos sesiones causando un considerable
cambio de conducta en el paciente tratado por alcoholismo, estados de ansiedad y
también en psicoterapia. "En ambos casos, la administración de LSD era sólo una parte del tratamiento y en los
trabajos publicados se insistía en que, sin psicoterapia y rehabilitación, el
tratamiento con LSD no tenía valor", dice Asunción. (5)
En 1957 el doctor
Humprey Osmond en una conferencia titulada "La farmacología de las drogas
psicotomiméticas y psicoactivas", aseguró que la LSD era más que un psicotomimético y un apoyo para la
psicoterapia; pues era capaz de producir en algunos individuos insights o
penetraciones psicológicas que mejoraban el equilibrio de la persona consigo
misma y con el mundo, por lo que, en su opinión, podía utilizarse para
comprender las extrañas formas en que opera la mente, así como para explorar
temas sociales, religiosos y filosóficos. Él fue el primero en llamar a la LSD psiquedélico, concepto que significa
"ampliador y enriquecedor de la visión de las cosas". Esta aseveración animó a
muchos psiquiatras a experimentar con la LSD y sustancias afines.
Osmond estaba en
contacto con el novelista y filósofo Aldous Huxley, autor de Un mundo
feliz, cuyo propósito vital consistía en alcanzar a través de los estados
místicos, un conocimiento cósmico y más rico de lo que el hombre, con sus
simples circuitos cerebrales, era capaz de conseguir. Huxley había tomado mezcalina bajo la guía de Osmond y creyó encontrar en
ella lo que buscaba: una llave para la ampliación del conocimiento y la
conciencia. Esto es lo que explicó en Las puertas de la percepción, libro
que influyó a toda una generación que se lanzó a experimentar por su cuenta y
riesgo. Después de escribir este libro, Huxley probó la LSD, lo que supuso una experiencia más profunda para él
y consideró que con esta droga podría alcanzarse una inteligencia mayor, más
capacidad de amar y más espiritualidad, por lo que se convirtió en el líder de
una revolución cultural que penetró numerosos ámbitos sociales.
Paralelamente, Timothy
Leary un profesor de psicologóa de la Universidad de Harvard, estaba utilizando
la psilocibina para conseguir éxtasis religiosos profundos
que, según él, ponían en línea directa al hombre con lo divino, y creía que esto
iba a revolucionar la psicología. Experimentó con presos en la correccional de
Massachusetts, intentando modificar su conduca delictiva con cierto éxito. En
los años sesenta, Leary tomó psilocibina con Huxley y ambos promovieron el uso de
este psicoactivo entre la élite intelectual y social de la época. A este dúo se
sumó entonces el poeta Allen Ginsberg, que introdujo el concepto de "quinta
libertad", definido como el derecho de todo individuo de ampliar su conocimiento
por medio de las drogas que creyera convenientes. Así, cuando Leary probó la LSD en 1961, también encontró que ésta daba lugar a un
viaje mucho más intenso que, desde su perspectiva, producía la muerte del ego,
seguida de un renacimeinto espiritual.
Entonces disminuyeron
sus estudios sobre la psilocibina y aumentaron los relativos a la LSD que ingerían en dosis masivas. Al mismo tiempo
aumentó la crítica sobre estos estudios y en 1962 la Universidad de Harvard
decidió que las drogas psiquedélicas eran demasiado peligrosas como para
utilizarlas en investigaciones no médicas y le dieron un ultimatum a Leary. Él
eligió salir de Harvard y fundó entonces la Federación Internacional para la
Libertad Interna, cuyo objetivo era convertir a la LSD en un instrumento educativo para alcanzar el
conocimiento pleno del individuo y su liberación del control del
Establishment, como se llamaba entonces al sistema económico y
sociopolítico del Estado.
Los medios de
comunicación extendieron las ideas de Leary, que animaba públicamente a los
jóvenes a tomar LSD. Él y sus seguidores crearon un culto ritual en
torno a este psicoactivo, al que consideraban una resurrección de los trabajos
dionisiacos de la antigua Grecia. Decía Leary que todas las religiones poseen su
sacramente y el suyo era la LSD. En el contexto de la cultura hippie, él y
sus seguidores realizaban espectáculos psicodélicos en en teatros ambulantes,
llamados Acid Test o pruebas del ácido. En 1965 el gobierno
estadounidense prohibió el uso y venta de als drogas psicodélcias al
considerarlas un problema de salud pública; para lo cual se basó en los trabajos
del Dr. Cohen sobre el supuesto daño cromosómico de esta droga, que luego se
demostró que eran falsos.
El número de
investigaciones reportadas entre 1967
y 1978, fue decayendo drásticamente. Según autores como Antonio
Escohotado y Josep maría Fericgla, la razón está en la dificultad y el peligro
que encuentran los investigadores para obtener un permiso de utilizarla con
fines científicos "legítimos" tras su inclusión en la Lista I, y según Fernández
: "La razón está en el abuso de su consumo que, en ese momento, alcanzó los
círculos no médicos", por lo que "comenzaron a hacerse estudios sobre los
cambios cromosómicos que el consumo de esta droga supuestamente producía", ya
que su prohibición en Estados Unidos se basó en los trabajos de Cohen, un
investigador que aseguró que la LSD producía daño cromosómico, hecho que durante esta
época demostró ser falso a través de varias y distintas fuentes que lo
descartaron con suficiente claridad. (5)
Para quien esté
interesado en el uso clínico que se le dio a la LSD, Jonathan Ott cita en su Pharmacoteon (8) a
diversos investigadores cuyos trabajos han sido publicados. También está el
ensayo de A. Seva Díaz:
"Investigaciones en torno a la utilización de LSD-25 en la terapéutica de las neurosis obsesivas
durante los años sesenta" (12), el cual concluye que el abuso de la LSD la apartó "sin suficientes razones" del "arsenal
terapéutico" donde se encontraba. Lo cual considera "una pérdida inestimable", y
espera que "vuelva, si es posible, a pertenecer al ámbito exclusivamente
médico-terapéutico y, más específicamente, psiquiátrico". (12)
Juan Carlos Usó por su
parte, es autor de otro ensayo "Sobre el uso clínico de psiquedélicos en España"
(15), en el que muestra la magnitud de los estudios, los experimentos y los usos
psiquiátricos de diversas sustancias psiquedélicas en la España del franquismo y
hace un breve recuento de las tendencias actuales. Respecto a la LSD rescata los trabajos del doctor Ramón Sarró titular
de la cátedra de psiquiatría en la Universidad de Barcelona, quien tras tomar
parte en un coloquio presidido por Aldous Huxley en los Estados Unidos, decidió
a su regreso a España "explorar a fondo la acción del medicamento, tanto desde
su punto de vista fenomenológico como psicodinámico y terapéutico". Este
maestro, considerado como el impulsor de la Escuela Catalana de Psiquiatría,
estimuló el interés de otros colegas suyos como Ruiz Ortega, Martí Tusquets y
Gonzáles Monclús de la Clínica Psiquiátrica Universitaria de Barcelona, quienes
publicaron sus trabajos en la Revista de Psiquiatría y Psicología Médica de
Europa y América Latina.
El autor también da
cuenta de los trabajos de Rof Carballo y González Morado en Madrid destacando su
observación de que "las alucinaciones observadas con la LSD reproducen con frecuencia imágenes similares a las
que Jung y su escuela denominan arquetípicas y que por serlo, han constituido el
tema predominante en las representaciones religiosas de las más diversas
culturas... lo interesante con la LSD es que, por primera vez, se demuestra de una manera
objetiva la producción experimental de imágenes arquetípicas que
conscientemente son totalmente ajenas a la mentalidad del paciente"
(15)
Después de mencionar
los trabajos de Rojas Ballesteros, Rojo Sierra y Seva Díaz en Granada, Usó pasa
a adjudicar el cambio de rumbo en las investigaciones con psicodélicos a los
medios de comunicación que "en general pusieron todo su empeño en crear una
intensa alarma social en torno a su empleo", y por último se refiere a las
tentativas actuales de reactivar su investigación auspiciadas por la Escuela
Catalana de Psiquiatría. Menciona los cursos que ha organizado Antonio
Escohotado a través de la Universidad de Educación a Distancia y las Jornadas de
Enteógenos que se han llevado a cabo en Barcelona "con expertos de la talla de
Albert Hofmann, Alexander Shulgin, Jonatha Ottt y Joseph María Fericgla", de quien ofrece una cita:
"Dados los esperanzadores resultados de estas terapias, esperemos que pronto se
abran las compuertas del sentido común y nos inundemos todos. En especial
nuestros políticos." (15)
Tomado de la
web de Las drogas tal cual... de próximo estreno (www.mind-surf.net/dogas.espiritualidad.htm)