Saludos
a todos:
Aquí
les va un texto muy interesante que encontré en
http://www.ayahuasca-wasi.com/espanol/walsh.htm
Reciban un abrazo y mucha
paz:
Karina Malpica
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MISTICISMO CONTEMPLATIVO Y
QUÍMICO
Estudio comparativo de
dos perspectivas de acceso a estados modificados de consciencia.
por Roger Walsh
Médico,
Ph.D. en neurociencias. Profesor en psiquiatría, filosofía y antropología en
California. Realizó investigaciones en meditación, salud psicológica, el
chamanismo y los psicodélicos.
En
nuestra vida cotidiana, asumimos que nuestro estado de conciencia normal,
nuestro “estar alerta y despierto” a lo que sucede y vivimos es un estado
óptimo. Estamos concientes de todo lo que nos pasa y vivimos, de lo que tenemos
que hacer dentro de media hora, más tarde y sentimos que somos realmente
concientes de todo.
Lamentablemente,
la verdad es otra, nuestro estado usual de conciencia es en realidad severamente
subóptimo. Lo que sucede es que la orientación de la conciencia está dirigida
hacia el exterior en casi todas las veces.
En
realidad existen estados múltiples de conciencia, incluyendo verdaderos “estados
elevados”. Estos estados pueden ser logrados a través de diferentes medios y
práctica. Las experiencias místicas son generalmente conocidas como estados
alterados de conciencia.
Nuestro
estado usual de conciencia no solamente es subóptimo, sino como en sueños e
ilusorio. Sin entrenamiento mental, somos prisioneros de nuestras propias
mentes, atrapados contra nuestra voluntad en un continuo diálogo interior que
crea una continua distorsión de nuestra percepción. Vivimos en un sueño
colectivo conocido como maya
(ilusión) o “trance consciente”.
Los
estados clásicos de conciencia unitiva descrita por grandes místicos y santos,
es el estado supremo de conciencia, y de hecho el cumplimiento supremo de la
existencia humana. En estos estados, el místico trasciende las fronteras usuales
del ego y se siente uno con el universo. Normalmente este estado llega después
de años o décadas de prácticas intensas de disciplina espiritual y preparación
mental.
Pero con
la llegada de los psicodélicos a occidente vino un clamor remarcable.
No-contemplativos que tomaron estas sustancias reportaron un vasto rango de
experiencias, unas altas, otras bajas, unas estáticas, algunas demoníacas, pero
algunas que parecían remarcablemente similares a las descritas por místicos a
través de los siglos.
Letrados,
especialistas de religiones tales como Aldous Huxley, Walter Houston Clark y
Huston Smith, argumentaron que las experiencias químicas y místicas naturales
son equivalentes. Ellos basan sus argumentos en las similitudes experimentales
entre estados naturales y químicos y en múltiples experimentos científicos.
Algunas
experiencias en drogas no son en nada místicas y benéficas. Pero esto no prueba
que ninguna experiencia con drogas sea mística y benéfica.
Las
características de una experiencia mística o estado alterado de conciencia son:
·
Inefabilidad.
·
Un alto
sentido de entendimiento.
·
Percepciones
alteradas de espacio y tiempo.
·
Apreciación
de la naturaleza holística, integrada, del universo y una unidad de uno mismo
con ello.
·
Efecto
positivo intenso, incluido un sentido de la perfección del universo.
Tales
experiencias han sido llamadas de muchos modos. En occidente han sido descritas
como “Conciencia cósmica” o “Experiencia Pico” por Maslow, Samadhi en Yoga y Satori en Zen.
Un
contemplativo puede finalmente probar la alegría de la unión mística después de
años cultivando cualidades tales como la concentración, el amor y la compasión.
Pero un psicodélico también puede afectar procesos químicos y neurales tan
poderosamente como para inducir temporalmente un estado similar.
El
consumidor de psicodélicos puede tener una experiencia dramática, quizás la más
dramática de su vida. Pero una sola experiencia, no importa que tan poderosa
sea, puede no ser suficiente para sobrepasar permanentemente hábitos
psicológicos condicionados durante décadas. Por otro lado, el contemplativo
puede pasar décadas trabajando decididamente para reconvertir hábitos siguiendo
líneas espirituales. Así, cuando la apertura finalmente ocurre, llega a una
mente ya preparada. Es más: el contemplativo ha adquirido un sistema de
creencias que le da una explicación de la experiencia, una disciplina que la
puede cultivar, una tradición y un grupo social que lo apoya, y una ética que
puede guiar su expresión. Como dijo Louis Pasteur, “la suerte favorece la mente
preparada”.
En
resumen, estas ideas sugieren que algunas drogas pueden realmente inducir
experiencias místicas genuinas en algunas personas, en algunas ocasiones. Sin
embargo, es más probable que esto suceda y produzca beneficios duraderos en
mentes preparadas. Los estados inducidos por el yoga, el chamanismo y la
meditación budista, han sido algunas veces descritos como idénticos.
Yo
sospecho que estudios cuidadosos mostrarán que psicodélicos específicos
facilitan más ciertos estados místicos que otros.
Para
esas personas agraciadas con las experiencias místicas, sean inducidas
espontánea, contemplativa o químicamente, la pregunta crucial es ¿qué hacer con
ello? No puede ser ignorada, desechada o colgada como un trofeo psicológico o
espiritual. Puede ser usado conscientemente como una fuente de inspiración y un
guía para dirigir nuestra propia vida por rumbos más benéficos.
Uno de
esos rumbos –en verdad aquello recomendable por los grandes místicos- es
emprender el entrenamiento contemplativo necesario de la vida y la mente para
ser capaces de entrar de nuevo y expandir el estado místico. La meta es extender
un solo pico de experiencia en una experiencia periódica de meseta, convertir un
estado alterado en un rasgo alterado o como dice con elocuencia Hunton Smith,
transformar rayos de iluminación en una luz constante.
Aun esta
experiencia personal de luz permanente no es el punto final de la jornada. Más
allá de la realización personal viene la etapa de compartirla con el mundo, de
utilizar la sabiduría propia de la iluminación para enseñar, servir, ayudar y
curar. Así, la tarea es, primero, abrirse a la experiencia de la iluminación,
luego traer la luz de regreso al mundo para beneficio de todos.
