Saludos a todos hermanos:
Estoy
profundamente de acuerdo con Ricardo acerca de la importancia de revalorar lo
que ha ocurrido con la desacralización y la socialización de los alcaloides o
principios activos de las plantas sagradas como parte de nuestro Foro de
Chamanismo Esencial. Así es que aquí les comparto un breve
texto para los
que no saben quién fue "el abuelito" Timothy Leary cuya "Declaración
de la Evolución" nos envió Ricardo.
Amor
y Luz:
Karina
Malpica
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Los
experimentos de Timothy Leary en Harvard con LSD y otros
psicoactivos
*Tomado de la página de LSD de la web de "Las drogas tal
cual... una investigación de Karina Malpica" que se estrenará próximamente
La
experimentación científica con drogas de varios tipos siempre ha encontrado
cabida en la Unión Americana. A finales de 1959 en la universidad de Harvard se
puso en marcha el ambicioso Proyecto de Investigación Psiquedélica dirigido por
el profesor Timothy Leary, titular de psicología clínica, un personaje
polémico al que algunos veneran y otros repudian asegurando incluso que era
un agente encubierto del gobierno norteamericano
El
proyecto de Leary tuvo gran aceptación social y un año después, entre el
numeroso grupo de "psiconáutas" que acudían los fines de semana a reunirse con
Leary se mezclaban alumnos y profesores de las diversas facultades de la
universidad con varios escritores de la corriente beat y algunas personalidades de la
farándula y los negocios.
Según
cuenta Antonio Escohotado en su Historia de las drogas (1) las
actividades del grupo se vieron entonces escindidas por dos tendencias opuestas:
una era la del escritor inglés Aldos Huxley quien proponía permanecer dentro del
encuadre médico actuando con cautela, y la otra estaba representada por el poeta
norteamericano Allen Ginsberg, que pugnaba por democratizar el uso de sustancias
psicoactivas para consumar una revolución en el plano sexual y en el político.
Se dice que Ginsberg pasó parte de su primera experiencia intentando contactar
telefónicamente a Kennedy y a Kruschev para instarlos a la paz. También promovía
activamente "la quinta libertad" como el derecho de todo individuo a ampliar su
conocimiento por medio de las drogas que creyera más convenientes. Leary,
concordaba con el poeta beat y actuando como un verdadero apóstol, según unos, o
propagandista, según otros, exhortaba a la gente a iniciarse en el consumo de
LSD por su cuenta, sin mediación de la psicología o la psiquiatría, argumentando
que la experiencia psiquedélica era "algo que cada uno se debía a sí mismo".
Según
Escohotado, las posturas de Ginsberg y de Huxley reflejan cabalmente el ánimo de
un gran sector de la población de esa época. Este autor, que es uno de los que
más simpatizan con la figura de Leary, asegura que en The politics of ecstasy (1964) Leary
"presentó las proposiciones huxleyanas -muchas de ellas coincidentes con las de
Marcuse- en términos accesibles a nivel popular como expresión de un espontáneo
rechazo ante formas anacrónicas de vida y de organización social que tenía su
principal apoyo en la juventud y sólo adoptaría tintes dramáticos si tratara de
frenarse irracionalmente, con simples medidas represivas" (1). En palabras de
Leary: "La meta era evitar la degradación del medio ambiente, las guerras de
agresión, las manipulaciones de la propaganda política, las sumisión del hombre
a la tecnología, el imperio indiscutido de la moral wasp, el silencioso envenenamiento de la
población con drogas embrutecedoras y venenosas, todo ello gracias a un retorno
hacia formas sencillas de vida, la liberación del sexo..." (1)
Desde la
óptica de Juan Carlos Usó, la propuesta farmacológica y política de Leary
trascendía el ámbito meramente lúdico, "pues en cierto modo invitaba a la
renuncia de las obligaciones impuestas por el principio de realidad, a rechazar
la moral puritana vigente y a desligarse de la lucha por el poder, la riqueza y
el status".(2)
Esta
política de éxtasis era tan ingenua e idílica para sus adeptos como delirante y
peligrosa para aquello que entonces empezaba a llamarse el Establishment. Sin embargo, la
ingenuidad no era sólo de Leary, quien no tardó en recibir un ultimatum por
parte de Harvard. La ingenuidad era
de toda la juventud que constituía "su principal apoyo". Leary fundó entonces la Federación Internacional para la
Libertad Interna, cuyo objetivo era convertir a la LSD en un instrumento
educativo para alcanzar el conocimiento pleno del individuo y su liberación del
control del Establishment.
Mientras
los psicólogos y psiquiatras exploraban los usos clínicos de las drogas
psiquedélicas, los hipsters
organizaban grupos como la Fraternidad del Amor Eterno, dedicada a importar
toneladas de marihuana y hachís para poder
regalar LSD como "caritativa distribución de un sacramento"; confraternizaciones
de fin de semana entre freaks y hell angels con LSD y galones de cerveza; concentraciones
masivas como Woodstock y la Reunión de las Tribus en San Francisco, donde cada
persona recibía como cortesía marihuana, LSD o alguna
variante de moda como el DOB (mejor conocido como
STP); mítines
políticos en donde líderes estudiantiles como C. Oglesby declaraban que "la
experiencia del ácido marca una frontera en tu vida -antes y después del LSD-
comparable al paso que representa adherirse a una postura de radicalismo
político." (1)
Juan
Carlos Usó (2) explica que en una sociedad cuya memoria colectiva aún tenía
recuerdo reciente de las cartillas de racionamiento y que justo por esos años
comenzaba a vislumbrar cierta prosperidad, semejantes comportamientos y valores
no tenían visos de prosperar; además de que cualquier "revolución", aunque fuera
"psíquica" no podía ser bien recibida por nadie que se sintiera afecto al
régimen. "Por lo demás, el hecho de que Leary se refiriera a la dietilamida del
ácido lisérgico como una 'substancia bioquímica sagrada', a todo lo cual se suma
la aparición en Estados Unidos de 'dos o tres iglesias psicodélicas'," dio como
resultado el surgimiento de fuertes sentimientos de alarma y prevención en el
seno de una comunidad científica, terapéutica y social tradicionalmente
protestante y puritana.
1.
Escohotado, Antonio: Historia General de
las Drogas, (tres tomos), Alianza, España, 1995.
2. Usó,
Juan Carlos: "Sobre el uso clínico de psiquedélicos en España", Revista
Monográfica El idiota, No. 1, Barcelona,
2000.