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Hola,
Yo he ido liada a los puños la mitad de mi
vida con mi ciclo menstrual y la otra mitad agradecida de tan fantástico don,
pero la transformación no ocurrió hasta que comprendí una fase poco
conocida y que surgia paralelamente con mis ciclos hormonales(lejos de
incentivarte a aprovecharla, te la ofrecen lastimeramente con el nombre de SPM y
hace de nosotras unas criaturas inestables y de poco fiar). Hablo del aspecto
psíquico. La luz empezó a llegarme por el articulo de Lara Owen que te
suministró Mario, siguió con otra serie de lecturas al respecto y ha alcanzado
su cúspide en la extraordinaria prueba vivencial de toda esa teoría.
En el pasado la llegada de la menstruación me
resultaba un engorro, un vil castigo a mi cuerpo femenino por parte de un Dios
tirano que dijo a los hombres además (para que ellos me dijeran) que aquello me
hacía impura y alguien de quién debía huirse, no sólo porque era capaz de
manchar y dañar literalmente la nobleza de un hombre, me hacía hasta estropear
los pasteles!! (en mi tierra aún se dice que las tortas al horno hechas por una
mujer menstruante se pasman puaff! la de panqués que me he hecho, según también
somos capaces de arruinar un cabello ajeno si lo cortamos bajo el
período ). Todo pacaterías mojigatas que malmetió un dia la iglesia en
nuestras cabezas infantiles (con el perdón de los creyentes si es que
alguno hay por aqui, que lo dudo).
Esto es sólo una pequeña muestra, la "regla" (más
que sinónimo de periodicidad me resultaba una medida impuesta a las mujeres, una
en forma de castigo, adicional al obligatorio "parir con dolor" por el pecado
de.. ¿de qué'? no sé bien, sólo que estamos llenas de pecados), representó para
mí muchas otras torturas mentales y psicológicas que acabaron degenerando en
multiples quistes ováricos que demostraban a las claras mi negativa a menstruar
(y de hecho lo lograba por muchos meses a punta de certero rechazo mental)
y a dejar con ello en evidencia que mi cuerpo femenino era pobremente
evolucionado siendo que perdía una cantidad de sangre sin sentido ni utilidad
cada mes...
Jajaja! ahora me río a carcajadas, entre otras
cosas por la cantidad de tonterías que puede albergar una mente. Un buen dia
decidi dejarla aparte y comprobar intuitivamente (hemisferio izquierdo
anestesiado) si era cierto lo que se decía de que habia una conexión psíquica
con mi sangre menstrual, y hallé todas mis respuestas. Sangro con sempiterna
sincronicidad en luna llena o luna nueva y cuando sucede ninguna escoba me gana
jeje! los cables de alumbrado público la tienen clara conmigo porque me vuelo de
una manera impresionante, es cuando mejor me funciona la magia, los sueños, el
trance, el viaje astral, la meditación y la visión, todas las
percepciones se me agudizan y me hago bastante certera (especialmente liándome
con mis fantasmas interiores). Por contra la energía física decrece de forma
alarmante (sólo quiero estar quieta y soñar), razón por la que entiendo que
nuestras antepasadas indígenas (tan sabias ellas) pasaban su período en sus
chozas lunares aisladas (es lo que provoca) y exentas de sus obligaciones
cotidianas (ya quisiera yo instaurar esa ley laboral).
He consultado con algunas otras mujeres conscientes
y he verificado en ellas que también es así. Desde que lo comprendí, entendí
que el rechazo clerical pasado hacia nuestra sangre menstrual (y no sé
bien hasta que punto sigue vigente), bien puede haber sido simplemente la forma
que tuvieron a bien los miedosos padrecitos para tratar de luchar contra nuestro
evidente y "peligroso" poder interior. Ahora sería sujeto de demonización
si vieran lo hermosos que están mis geranios regados con agua sanguínea, y
a mi, para sacralizar aún más si se puede mi casa cuando menstrúo, me
provoca trazar una raya con sangre a la entrada (¿que tal una cruz? me encanta
poder aparecer como una bruja maligna jaja!, ya no hay inquisición que me mande
a la hoguera), pero te juro que en el fondo lo que de verdad me gustaría
es que los hombres pudiesen menstruar y asi compartieran con nosotras no
sólo el gozo de esa amplitud psíquica natural periódica, sino también la
posibilidad de renovar su sangre mensualmente y limpiarla de toda clase de
impurezas fisicas y emocionales...
Te recomiendo un libro interesante: Luna Roja, de
Miranda Gray Editorial Gaia, explica muy detalladamente las energías cíclicas
fisicas y psiquicas de las mujeres, sabiendo asi a que atenerte y como registrar
y colaborar con tus energías, y sobre todo respetarlas y hasta organizar tu vida
en torno a ellas..
Te anexo un trozo y una reflexión que hice en
su momento, deseándote cada mes una feliz luna mágica
roja...;-)
CHAMANAS Y
SACERDOTISAS
Una mujer que toma conciencia
de su ciclo y las energías inherentes a el, también aprende a percibir un nivel
de vida que va más allá de lo visible; mantiene un vinculo intuitivo con las
energías de la vida, el nacimiento y la muerte, y siente la divinidad dentro de
la tierra y de sí misma. A partir de este reconocimiento la mujer se relaciona
no sólo con lo visible y terrenal sino con los aspectos invisibles y
espirituales de su existencia.
Fue a través de este estado
alterado de conciencia que tenía lugar todos los meses que las
chamanas/curanderas y más adelante las sacerdotisas, aportaron al mundo y a su
propia comunidad su energía, claridad y conexión con lo divino. La curación, la
magia, la profecía, la enseñanza, la inspiración y la supervivencia provinieron
de su capacidad de sentir ambos mundos, de viajar entre los dos y de llevar sus
experiencias al otro.
El incremento del dominio
masculino en la sociedad y la religión hizo declinar la posición de la chamana y
la sacerdotisa hasta tal punto que los hombres terminaron por adoptar sus roles.
El papel de la sacerdotisa fue tan fuertemente reprimido que la actividad de la
mujer en la religión estructurada terminó por desaparecer por completo; lo que
si consiguió perdurar de un modo "clandestino" fue la posición de adivina o
bruja, que se convirtió en el último vínculo con las primitivas religiones
matriarcales. La hechicera de la aldea era una experta en la magia de la
naturaleza, la curación y las relaciones entre las personas, y tenía la
capacidad de interactuar con las estaciones, su propio ciclo menstrual y su
intuición; ayudaba y guiaba a sus semejantes en lo concerniente a la vida y la
muerte, actuaba como iniciadora y transformadora valiéndose de rituales de
transición y dirigía ceremonias extáticas.
Estas mujeres simbolizaban el
equilibrio de la conciencia y las energías femeninas dentro de una sociedad y
una religión dominadas por hombres, pero como desafortunadamente estos
poderes representaban una clara amenaza para la estructura masculina, durante la
época medieval se las persiguió sin tregua hasta virtualmente destruir la
tradición de la bruja o hechicera en la sociedad. Al atacarles, los
perseguidores no hacían otra cosa que admitir su poder, pero no fueron esas
agresiones las que finalmente destruyeron la brujería: fue el hecho de que con
el paso del tiempo la sociedad terminó por negar la existencia de estos poderes
femeninos. La bruja se transformó entonces en objeto de mofa: comenzó a aparecer
en los cuentos infantiles e inclusive, durante la víspera de la celebración de
Todos los Santos (Halloween), como una figura cómica. Lamentablemente los
primeros castigos que se les impusieron cada vez que eran capturadas, así como
el miedo y la vergüenza que posteriormente provocó su imagen, hicieron que la
mujeres dejasen de expresar aquellas habilidades y necesidades que habrían
supuesto el resurgimiento de la tradición. Los efectos directos de las
persecuciones de las brujas todavía se perciben hoy en día: hacen falta
enseñanzas espirituales, arquetipos y tradiciones que reconozcan la naturaleza
femenina y sus energías, y demás está decir que ya nadie nos guía en su
utilización....
Tomado del libro Luna Roja, los
dones del ciclo menstrual de Miranda Gray, Editorial Gaia
Reflexión:
Observando asi el origen de
las múltiples creencias negativas implantadas actualmente en nuestras mentes, no
dejo de sentir cierta tristeza..... Pese a la aparente y progresiva apertura
mental del colectivo humano, aún hoy día admitir que se es bruja es casi tan
fuerte como admitir abiertamente que se tiene una enfermedad sexual
infectocontagiosa de cuidado, pero tratar de reprimir esa gran verdad
es como querer aprisionar mis pechos para hacer parecer que no tengo..,
imposible..., imposible maniobra dada mi talla 38 de sujetador
:-o
Recuerdo la cara de espanto
paterna antes mi primeras incursiones en el Arte, y la sonrisa cómplice de mi
madre, quién coleccionaba adjetivos tragicómicos para denominarme. Pero no se
puede contener al río cuando busca su quimera, nací bruja..., ¿existe alguna
mujer que no lo sea?.
Alguna vez he conversado con
amigas que consideran un terrible sacrilegio emplear la magia natural en
beneficio propio o ajeno (¿serán ideas propias realmente?), presuponen
que es una suerte de intromisión en los designios divinos... (bueno, eso
sería aceptar que en nosotras no hay nada divino.......¡inaceptable!). Pero yo
lo veo más como un simple ejercicio creador..., somos creadoras por
naturaleza, la evidencia la poseen nuestros cuerpos que construyen vida tan sólo
con la siembra de una simiente.. ¿por qué no trasladar naturalmente estos dones
de forma consciente a otros ámbitos de nuestra vida? El universo tiene unas
leyes, la naturaleza tienes las suyas... ¿no es totalmente lícito lo que hagamos
en sincronía con dichas leyes que también operan dentro nuestro con sobradas
evidencias?
Actuar con sabiduría es lo
único que precisamos, y dentro de esa sabiduría no podemos ignorar el efecto
rebote de cada uno de nuestros actos, cosa que no es karma-castigo ni nada
semejante, sino la sencilla manifestación de nuestro poder creador que viene de
vuelta con la misma energía con la que fue sembrado.
Nadie se espanta si cojo unos
pinceles y creo una bonita pintura. Tampoco cuando cojo mi rimmel para
crearme una mirada seductora. Si abono y riego a la tierra amiga para
obtener bonitos geranios, o si a través de un lápiz plasmo hermosos versos
extraídos de mi corazón amante. Tampoco si deslizo mis dedos en las teclas de un
piano y produzco excelsa música.... ¿por qué coger una rama de romero, encender
una vela, regar agua consagrada y plasmar una manifestación cualquiera cobra tal
dramatismo, connotaciones negativas e ideas "pecaminosas"?
Tal vez
deberíamos examinar nuestros conceptos de Creación, de Magia y de Bruja...,
pero eso si, cuidando de que no sean otras voces y conceptos ajenos las que
acudan a nuestra mente para dar respuesta....
Sin ir a extremos tan básicos como éstos,
me sorprende hoy día la atribución de un cierto halo de superchería a muchos de
los recientemente redescubiertos métodos de sanación natural, energéticos, o
psíquicos, no probados por la Santa Ciencia y que a pesar de mi formación
profesional cientifica, defiendo a muerte con la práctica. Cuando menos se les
atribuye, no sin desdén, el hecho de ser de una corriente "new age",
desconociéndose que estás técnicas han nacido en momentos que se pierden en el
tiempo, y que imagino que cíclicamente (como todo fenómeno natural) han ido
reapareciendo y desapareciendo cada vez ...
Nada nuevo hay bajo el sol, quizá tan sólo la
mirada crítica y muchas veces ignorante...., gracias a la Diosa y a que
evidencias sobran de que estamos entrando a una nueva fase de comprensión
global, las cosas están cambiando y cada vez se hace más palpable la vieja frase
de Paracelso:
"Lo que una generación considera como la cumbre
del saber, es a menudo considerado como absurdo por la generación siguiente; y
lo que en un siglo pasa a ser superstición, puede formar la base de una ciencia
en el siglo venidero." La magia de hoy es la ciencia del
mañana... ¡salud!
Rita
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