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Asunto:[chamanes] ENTREVISTA CON HELEN FLIX
Fecha:Viernes, 11 de Julio, 2003  22:02:16 (+0200)
Autor:Foro de Chamanismo Esencial <forochaman @.........net>

HELEN FLIX   
Médico, consejera espiritual, profesora y escritora que estudió con 
chamanes andinos habla sobre sus experiencias terapéuticas con ayahuasca, 
sanpedro y salvia divinorum 
http://www.mind-surf.net/drogas/entrevistahelenflix.htm 
 
Entrevista realizada por Karina Malpica 
en abril del 2002 en Barcelona, Catalunya. 
 
ANTECEDENTES: 
 
No conocía a Helen antes de entrevistarla. Sólo sabía de ella lo que me 
había dicho el amigo común que me recomendó que la entrevistara y que le 
pidiera ayuda para revisar las dosificaciones de mi página web. Este 
amigo estuvo conmigo en una de las sesiones de Juan Ruiz y me dijo que 
las sesiones de Helen Flix eran más chamánicas...  
 
¿Mas chamánicas las sesiones de una catalana que las de un chamán 
peruano? Me costaba trabajo creerlo, pero ya con eso mi curiosidad se 
despertó. Luego me llegó el rumor de que en algún momento Juan y Helen 
trabajaron juntos pero se distanciaron por algún malentendido... 
 
Más tarde conocí a la que ahora es mi cuñada, quien hasta le fecha 
asiste a terapia con Helen y conocí también a otra amiga que había 
tomando clases de psicología holística con la misma Helen Flix... Ambas 
me hablaron sumamente bien de ella, la una de lo mucho que le está 
ayudando y la otra de lo mucho que aprendió con ella. 
 
Así es que mis condiciones previas al llegar a la cita de una hora de 
duración que me concedió Helen Flix en medio de sus consultas, eran de 
expectqación pues la imagen que tenía de ella era la de una terapeuta 
muy interesante, muy ocupada, muy exitosa en todo lo que hacía ¡y muy 
ortodoxa si sus sesiones eran más chamánicas que las de mi único 
referente chamánico! 
 
Y justamente comprobé todo esto durante nuestra entrevista. Lo único que 
cambió fue mi juicio previo de "ortodoxa" debido a las convincentes 
explicaciones que me dio en relación a los motivos que tiene para 
preservar todos los detalles del ritual chamánico en su estilo más puro.  
 
No sólo disfruté mucho al hacer esta entrevista, sino que 
afortunadamente también yo aprendí mucho de Helen, en especial respecto 
a los rituales con las hojas de skapastora (Salvia divinorum), pues a 
pesar de que son originarias de mi tierra, por paradojas de la 
globalización y el mercado internacional de las drogas psicoactivas, yo 
las conocí en una smartshop de Ámsterdam ¡y terminé recibiendo de esta 
interesante asesora espiritual catalana los conocimientos respecto a 
cómo usarlas! 
 
  
 
ENTREVISTA A HELEN FLIX: 
 
Nombre o seudónimo:  
 
Siempre utilizo mi nombre, sólo que de nacimiento soy Elena Flix y por 
temas familiares y de cotidianeidad, pues me llaman Helen, Helen Flix. 
 
Lugar y fecha de nacimiento:  
 
Barcelona 1959 
 
¿Qué drogas has consumido a lo largo de toda tu vida? 
 
Yo he trabajado con ayahuasca y he profundizado mucho con los distintos 
tipos de ayahuasca. Pienso que he tenido dos de los muy buenos maestros 
en el trabajo de la manipulación y la utilización de la ayahuasca. He 
trabajado también con el sanpedro en Perú. Y también he podido trabajar 
y comprobar los efectos del peyote. Yo en mínima dosis porque lo vomito 
inmediatamente y mi cuerpo no lo retiene, pero sí que puedo participar y 
disfrutar de los rituales del peyote. Aparte de esto, pues en momentos 
puntuales, en circunstancias determinadas he podido experimentar con 
otros productos naturales como es la Salvia divinorum de la cual yo 
pienso que realmente lo que se está contando en muchos medios no es ni 
siquiera correcto, y que bien utilizada la salvia, no como sustituto de 
la marihuana porque pienso que ahí la gente se está equivocando y la 
forma en que se está mal utilizando y desperdiciando unos efectos 
curativos realmente maravillosos en cuanto a la Salvia divinorum. He 
trabajado yo creo que con muchísimas de las sustancias probándolas y 
sobre todo realizando estudios clínicos y estudios médicos de cómo nos 
afectan, qué partes de nuestro cerebro son las que se alteran o se ponen 
en funcionamiento, por qué nuestro cerebro los acopla a unos tan bien, a 
otros tan mal y sobre todo desde el punto de vista del trabajo 
psicoanalítico y jungiano de los arquetipos. Encuentro realmente que nos 
pueden dar una respuesta y una limpieza de nuestra psique maravillosa. 
 
¿Cuál es tu ocupación? 
 
Bueno, yo estudié medicina, luego me especialicé en el estudio de la 
mente humana y he terminado siendo algo que yo defino como asesor 
filosófico porque realmente me he dado cuenta de que la pretensión 
científica de separar nuestra mente, nuestra bioquímica y nuestra 
genética del concepto alma, está muy equivocada. Y por lo tanto todo 
esto me llevó a convertirme en lo que podíamos definir como asesora 
espiritual o asesora filosófica... 
 
Años atrás, siendo más joven, colaboré con distintas universidades 
estadounidenses en elaborar trabajos sobre la utilización del tabaco, de 
la ayahuasca, el peyote, de la Salvia divinorum y de algunos de los 
pscilocilibes. Para eso a veces iba en unos casos de traductora otras 
veces de conejito de indias, otras veces recopilando información porque 
bueno yo era la más joven y ese era el trabajo que se me asignaba y mi 
función en el fondo la dualidad de hablar español e inglés. Y eso me 
permitió realmente entender que todas estas plantas trabajaban de una 
manera fabulosa sobre nuestra parte subconsciente y nos permitían poder 
sacar hacia fuera, igual que si soñáramos, códigos personales en 
símbolos como diría Jung, todo lo que nosotros llevamos acumulado en 
nuestro interior. Por lo tanto podíamos hacer un vaciado de cajones, una 
limpieza de esos cajones y una recolocación de nuestros armarios 
internos. Por lo tanto podíamos salir muy beneficiados psicológicamente. 
Pero eso sí, siempre que todo eso formara parte de un ritual. Eso como 
un hecho lúdico, como un hecho de diversión, como un hecho simplemente 
de experimentación, nos podía abrir también la puerta a nuestros 
infiernos y no saber donde colocarlos. Entonces sí que me di cuenta de 
que realmente el ritual era muy importante dentro de este proceso de 
trabajo, que la planta por sí misma y por sí sola era un gran abridor de 
puertas, un gran ordenador de vestidos pero siempre y cuando hubiera el 
ritual, un mínimo ritual de por medio, que dirigiera nuestra mente a 
buscar, a limpiar y a recolocar. Todo eso sin ninguna dirección nos 
podía abrir muchas puertas distintas y no siempre agradables ni 
positivas para nosotros. 
 
Entonces un poco yo entiendo que todas estas plantas pueden ser grandes 
maestros filosóficos y nos pueden abrir grandes puertas de conocimiento, 
pero eso sí, siempre que las utilicemos adecuadamente y dentro del 
entorno de búsqueda y de trabajo adecuados. 
 
¿Cuál es tu posición respecto a la prohibición o despenalización de las drogas? 
 
Yo estoy a favor de la despenalización porque pienso que en el momento en que se

despenalice se terminará el negocio de hacer volar el cerebro, en este 
caso hablo de hijos porque ya tengo un hijo con casi 18 años, por lo 
tanto es un tema que ha cambiado de investigarlo yo, a vivirlo como 
madre. Entonces pienso que en el momento en que se despenalice dejará de 
ser un negocio y también la calidad y el control de las sustancias que 
nuestros hijos puedan estar tomando también va a ser el correcto y 
lógicamente habrá menos peligro para la salud. También abogo por una 
liberación pero con información y con educación porque todo lo que sea 
sin una educación no lo usamos bien. Si a un niño le dejamos un coche y 
no lo hemos enseñado a conducir lo más probable es que se mate o mate a 
alguien. Entonces, si no hemos enseñado a utilizar las drogas o las 
sustancias enteógenas, muy probablemente pueden hacer tonterías. 
 
Yo pienso que realmente la liberación va a ser un control correcto de la 
calidad de las sustancias, va a tener que ir acompañado de una educación 
correcta de cómo se deben tomar, qué se debe hacer en caso de problemas, 
y que además esto va a permitir también que los jóvenes y los no tan 
jóvenes que estén consumiendo estos productos, en un momento dado si se 
encuentran mal, no tengan dudas en ir a un centro médico donde se les 
puede atender al momento y donde se les puede salvar la vida. Que muchas 
veces la propia prohibición hace que se demoren demasiado en ir a un 
centro hospitalario y eso sí que puede llevar consecuencias, pienso que 
según con qué sustancias, por ejemplo con un Amanita muscaria, puede ser 
la muerte. En cambio si la prohibición no existe, las personas se 
sentirán sin coacción a la hora de poder pedir ayuda o asistencia en un 
momento dado los que realmente puedan haberse pasado de dosis o de haber 
manipulado incorrectamente la sustancia. Y por otro lado se acabaría 
este negocio que pienso que hay tan sucio en el tema de la droga donde 
se está jugando con la salud de todos y con la misma estabilidad de los 
países. 
 
¿Y cómo empezaste tú a estudiar estas plantas, por cuál empezaste? 
 
Pues mira, empecé por la ayahuasca. Y empecé con un miedo atroz porque 
además para mí eran drogas, con el concepto tradicional de niña burguesa 
salida de colegio de mujeres y con concepto totalmente clásico y 
tradicional de medicina. Por lo tanto yo me acerqué a ellas realmente 
teniéndoles un miedo tremebundo, viéndolas como algo que había que 
extinguir del planeta. Y que realmente el trabajo que yo iba a empezar 
iba a servir para que mis compañeros se dieran cuenta de que la 
utilización de las estrellitas de LSD, cosa que era lo que estaba de 
moda en aquella época, era realmente una gran salvajada, ¿no? Y bueno, 
mis compañeros de aquella época todavía se ríen de mí porque cuando 
regresé de muchos de estos viajes, de muchas de estas excursiones, que 
ellos les llamaban... 
 
¿En dónde? 
 
Pues mira, he estado en toda la amazonía peruana, he estado gran parte 
de la amazonía brasileña y he podido estar en zonas muy profundas de 
México, de la zona del Yucatán. Y realmente pude tener un contacto muy 
puro y muy del chamán, aunque ellos no se llaman así, se llaman Paco, se 
llaman Cotilla, se llaman ayahuasqueros; nosotros somos los que les 
damos el nombre yanqui de chamanes. O sea, he podido estar con 
auténticos curanderos, con auténticos brujos, con gente muy profunda y 
que realmente pienso que me enseñó lo que sabía y como lo sabía. Y allí 
es donde yo regresaba de esas excursiones contándoles todo aquello que 
había descubierto que realmente podía hacer por nosotros y para todos 
nosotros la utilización de esas plantas. 
 
¿Cómo fue tu primera toma de ayahuasca, dónde y qué te pasó? 
 
La primera fue en un pueblo amazónico peruano. Fue con una persona a la 
que yo quiero muchísimo. Nosotros le llamábamos "El viejito", murió con 
94 años, hace ahora dos veranos exactamente. Esta persona era de 
Pucallpa, de una comunidad indígena shipibo, estaba casado con una mujer 
conibo y vivían en una de las comunidades muy cercanas a esta ciudad 
amazónica. Y bueno, pues fue porque después de que todos mis compañeros 
de trabajo y de equipo, que habíamos ido con aparatos que medían las 
frecuencias del corazón, las frecuencias cerebrales, habíamos hecho 
estadísticas, controles emocionales, de sangre y demás, me dijeron: "Ya 
está bien de que hagas de búho mirón, hoy te toca probarla a ti". Y yo 
les dije "No, ni pensarlo. Yo no me drogo. Esto jamás en la vida. Una 
niña como yo... por favor..." Y me dijeron "Pues formas parte del 
proyecto y si no estás fuera." Con lo cual, siempre he sido una niña 
obediente y un poco cagona, o sea, miedosilla, y además el jefe del 
grupo era alguien a quien yo adoraba como maestro de universidad, un 
gran estudioso de la mente y un gran biólogo y entonces este señor me 
hizo participar.  
 
Fue una experiencia muy curiosa porque yo particularmente tuve la 
sensación de que a mí no me había hecho nada. Estaba convencida de que 
no me había afectado a los sentidos. Simplemente me parecía que la 
música era maravillosa, la visión de la contemplación de las estrellas 
me parecía lo más sublime que había visto nunca, pero no había vomitado, 
no me había encontrado demasiado mal. Simplemente una ligera bajada de 
tensión arterial que se pasó estirándome en el suelo y, estaba 
convencida de que no me había hecho efecto. Simplemente había tenido 
mucho diálogo interior. Había repasado toda mi infancia, mis relaciones 
con mi padre y con mi madre, y todo había pasado como muy de prisa y me 
daba la sensación de que simplemente pensaba ¿no? Y en un momento dado 
el chamán me dijo "¿Cómo estás mi niña?" Y yo le dije: "Muy bien, 
perfectamente bien". Me dijo "Bueno, pues no te preocupes esto ya se 
acaba". Y yo me sentí bien simplemente. Pensé, bueno, esto no está mal 
pero tampoco es para tanto.  
 
Luego volví a repetir al día siguiente ya con todo el grupo. Volví a 
tener las mismas sensaciones, pero de pronto me di cuenta qué era lo 
único que yo no tenía entendido de mi infancia. Y que yo habitualmente 
en mis comportamientos diarios, me reñía como me reñía siempre mi papá. 
Me limitaba como lo hacía siempre mi papá. Y me di cuenta de que no 
había superado ser niña de papá. Fue impactante, ¿no? Entonces fue 
cuando me empecé a dar cuenta de que no estaba bien, de que realmente mi 
percepción realmente estaba alterada. Por lo tanto también lo debía 
haber estado el día anterior. Empecé a mirar a los demás, y entonces me 
empecé a entusiasmar con darme cuenta todo lo que podía hacer por 
recolocar correctamente nuestra psique una sesión de ayahuasca. Me 
emocioné. Pensé que con eso nos evitábamos seis años de psicoanálisis, 
bueno, yo qué sé que películas me monté en aquel momento bajo la 
ayahuasca. Pero la verdad es que me fue muy bien, me sirvió. Pero yo 
seguía sin ver nada. Sin tener visiones de los caleidoscopios, ni nada. 
Supongo que era parte del terror que yo tenía realmente a dejarme ir. Y 
hasta casi la quinta o sexta sesión en aquel viaje, yo no fui capaz de 
ver los calidoscopios ni de sentir realmente la magia especial de la 
ayahuasca. Fue haciendo su trabajo, fue recolocando mis archivos, fue 
haciéndome ver cosas de mí, fue ayudándome a colocar esas cosas, pero no 
pasaba de allí.  
 
Y recuerdo que ya nos quedaban muy poquitos días para regresar, cuando 
me planté, pero qué envidia que me dan todos los demás contando esos 
viajes, contando esas imágenes, contando todas esas experiencias que se 
les ha parado el tiempo, que se les ha cambiado la dimensión, un poco 
como en la película Matrix, ¿no? Y todo eso yo no lo experimenté. Total 
que el chamán me dijo "¿Tú cómo estás?" Yo le dije "Bien, 
maravillosamente bien". Y me dijo "Bueno, pues cierra los ojitos que 
esto ya se acaba". Y se ve que me engañó porque todavía quedaban tres 
horas de ritual por delante. Yo me debí relajar. Lo que yo llamo "mi 
controlador" debió dormirse y fue la experiencia más maravillosa de mi 
vida. Yo sentí que me convertía en un águila pescadora. Después pude 
comprobar que realmente las águilas pescadoras hacen un determinado tipo 
de movimiento con la cabeza para poder ver absolutamente todo, porque yo 
experimenté esa sensación física, pude ver sus costumbres, sus hábitos, 
todo... y me sentí águila pescadora. Fue muy hermoso, fue muy bonito y 
lógicamente fue una experiencia que por ser realmente la primera creo 
que no olvidaré nunca. Después la ayahuasca, como el sanpedro, como 
cualquiera de estas plantas nunca son una vez igual a la siguiente. Cada 
vez son diferentes, cada vez te dan algo nuevo, cada vez te aportan algo 
nuevo...  
 
Pero también hay un mecanismo interno que un buen día te dice que debes 
estar un tiempo sin volver a hacer ninguna porque es que no lo necesitas. 
Sabes que está ahí para poder utilizarlo cuando vuelva a ser necesario, 
pero que ya no lo necesitas. Que lo que tenías que colocar en su sitio 
está colocado, lo que tenías que entender está entendido y lo que 
necesitabas saber ya lo has sabido. Entonces puedes pasar largos años 
sin a lo mejor volverte a acercar a un ritual de ayahuasca, de san pedro 
ni a ningún ritual de crecimiento con plantas. Luego a lo mejor en otra 
etapa de tu vida te das cuenta que necesitas recolocar y tener nuevos 
aprendizajes y vuelves a tener esa necesidad de volver a coger la 
mochila, coger un avión, otro avión, horas de coche, horas de barco y 
volver otra vez a la selva ya que, de alguna manera, las prohibiciones 
hacen que en Europa no sea fácil poder acceder a estos trabajos de 
ayahuasca o sanpedro o de peyote o de salvia. 
 
¿Y después de la ayahuasca con qué experimentaste? 
 
Con sanpedro. Fue una experiencia muy parecida a la ayahuasca. Lo único 
que los finales siempre son con muchísima risa. Necesitas reír y ríes un 
poco de todo. Me di cuenta de que te podían transmitir un poco lo mismo, 
que eran igual de sabias, tanto el sanpedro como la ayahuasca. Me di 
cuenta que el sanpedro, conmigo era mucho más masculino que la ayahuasca. 
La ayahuasca me trataba con más dulzura, con más amor. Incluso siendo 
ayahuascas tan fuertes como la ayahuasca negra. Yo he llegado a 
atreverme con la ayahuasca negra. Sanpedro era para mí más masculino 
incluso. Pero siempre terminaba para mí con ese toque de sentido del 
humor. Y después para mí está la salvia que es una planta súper lúcida, 
de una claridad mental impresionante. 
 
¿Esa dónde la probaste? 
 
En México. La salvia la probé en México en una zona que se llama 
Cuernavaca, con una mujer, una hermosa mujer con un nombre inglés, 
Sageflower [Flor sabia o salvia, que es la otra acepción de sage]. Era 
una mezcla de apache con indio hopi y blanco, o sea una mezcla toda 
curiosa. Una mujer con un mal carácter... una cosa impresionante, pero 
al mismo tiempo una ternura tremenda... Esa mujer -yo la cito en una 
novela que espero que se pueda publicar en breve- me enseñó a reconocer 
las plantas y tal vez ha sido la persona que más me ha ensañado de 
etnobotánica mexicana. Me enseñó a reconocer e identificar muy bien 
plantas autóctonas de México. Y esta mujer bueno, pues fue la que me 
enseñó a trabajar con Salvia divinorum, con salvia fresca, y para mí es 
una planta que da una claridad mental, una lucidez, una capacidad de 
resolución y de encontrar respuestas pero además contundentes. Sin 
grandes parafernalias, sin grandes visiones, sin grandes decorados. Sino 
con una directa, ruda, aguda, fría contundencia, pero clarísima. Sin 
dudas. No hay aquello de que tengo que interpretar lo que me ha dicho la 
ayahuasca porque no acabo de ver los símbolos... No, no. O sea, de una 
contundencia y una claridad impresionantes.  
 
Los rituales con ella con salvia podían durar hasta casi seis horas y 
realmente eran de una efectividad muy grande. Y además de una paz y una 
tranquilidad interna que duraban mucho tiempo, muchos días, yo te diría 
que casi un mes, mes y medio más tarde después del ritual realizado. 
Pero una paz, una paz muy grande y sobre todo una claridad mental 
impresionante. A mí me sabe mal lo que se hace ahora con la salvia... 
 
¿Cómo la utilizaban? ¿Mascada? 
 
Sí mascada, fresca. 
 
¿Cuántas hojas? 
 
Pues dependía de cada persona. Y además era una acumulación de hojas. O 
sea, ibas mascando hasta que realmente tú notabas que estabas llegando a 
esos puntos en los que sientes la mareación, notas que la planta está 
subiendo por la relajación corporal, por esa sensación que yo le llamo 
una "copita de más". Y entonces a partir de aquí lo que iba haciendo era 
dándote más hojitas o menos para mascar o espaciaba los tiempos de 
mascar unas hojitas a otras, simplemente para mantener el efecto de la 
salvia en el cuerpo. Ya no para hacerlo subir más, sino cada persona 
tenía su dosis, su tope. Ella te hacía mascarlas muy lentamente, jamás 
tragando la saliva, manteniéndola debajo de la lengua la salvia siempre. 
De vez en cuando escupiendo esa saliva. Entonces iba añadiendo hojitas 
en función de cómo te iba viendo y cómo tú también ibas describiendo que 
te sentías.  
 
A los indígenas mexicanos les tardaba muy poquito en subir. Doce, trece 
minutos, y de una bola que tenía hojas grandecitas de unos diez a doce 
centímetros cada hoja, más o menos ellos llegaban a mascar unas doce 
trece hojas. A los blancos nos costaba como treinta, treinta y pico de 
minutos empezar a notar los efectos y como unas veinte, veintipico de 
hojitas. Mascando, escupiendo, volviendo a colocar hojitas nuevas. Así 
trabajando siempre con calma. Ella nos solía contar cuentos mientras 
nosotros íbamos mascando, mientras íbamos trabajando. Y así supongo que 
cortaba nuestra impaciencia o el nerviosismo por saber si nos hacía o no 
hacía efecto.  
 
A mí me da pena lo que han hecho con la salvia ahora, convirtiéndola en 
esa especie de preparado de hojitas secas que multiplican por cinco, que 
multiplican por diez, que entonces fuman y que realmente lo único que 
hace es tener una pérdida de sentido, una pérdida de conciencia que dura 
unos cinco o seis minutos que no sirve absolutamente para nada o 
simplemente para asustarse en la mitad de los casos o simplemente para 
decir "¡Wow qué experiencia más dura!". Pero tampoco no ha servido 
absolutamente para nada. Realmente pienso que es una planta muy sabia y 
muy poco conocida por los pisconautas porque pienso que buscando esas 
concentraciones, debido a que aquí no se cultiva y una serie de cosas, 
realmente se ha perdido la utilidad tan grande que podría tener como 
planta de trabajo y de claridad mental. Yo no la comparo para nada con 
la marihuana... 
 
¿Crees tú que la marihuana también se está mal utilizando al fumarla? 
 
Sí, se está utilizando mal. A ver, tal como se está utilizando genera en 
las personas un tic psicológico que es la postergación. En inglés le 
llaman la procrastinación, dejar no para mañana sino para nunca lo que 
habría que hacer. Entonces pienso que se está utilizando incorrectamente. 
Y tengo una anécdota al respecto. 
 
Yo no soy consumidora de porros. Realmente yo utilizo las plantas 
puntualmente, cuando creo que se necesitan. No por diversión ni por 
entretenimiento. No fumo. Entonces tampoco no me apetece el hacer un 
porro. Porque no fumo. Eso es algo que no forma parte de mis hábitos. Yo 
soy una persona que se cuida.  
 
El año pasado estábamos en Nepal terminando las fotografías de mi libro 
de medicina tibetana que me han publicado. Íbamos con unos amigos y en 
países como Nepal, donde circulas por las carretera y la ves creciendo.... 
pasamos y dice un amigo "Mira qué flor más bonita, qué planta", no sé 
qué, no se cuanto... Y entonces le digo "Esto es Cannabis, es maría", y 
me dice: "¡Ah, esto es lo que cultiva mi hijo!" Nunca la había visto. Y 
dice: "¡Pero estos son campos de contrabandistas!" Y yo explicándole: 
"No, esto es la carretera general y esta es la planta característica de 
aquí, por lo tanto nace espontáneamente, de forma libre como en España 
puede nacer el romero", ¿no? Y se quedó impresionado por lo bonita que 
era y por la cantidad... Pues es curioso que con la cantidad de maría 
que hay en ese país, son los hipis y los catalanes -los españoles en 
general, para que no sientan aludidos-, que van a hacer trecking, son 
los que realmente fuman aquella maría.  
 
Allí se utiliza para unos rituales muy concretos relacionados con su 
religión hinduista. Y se realizan solo tres rituales al año en los que 
realmente se va a hacer té de maría, se va a hacer mantequilla y yogur 
de maría y se va a consumir maría, y en la mayoría de los casos ni 
siquiera es fumada. Se consume ingestada, que esta es otra cosa que 
pienso que hay que avisar a la gente joven: los pasteles de maría, la 
maría ingestada necesita cuarenta y cinco minutos para empezar a sentir 
que sube, por lo tanto suelen sobre dosificarse, lo cual puede causarles 
conflictos graves. Incluso no pueden moverse de donde se han quedado 
sentados. Se quedan clavados. Yo sé del caso de un grupo de gente que 
hicieron un pastel y se quedaron clavados en la playa cinco horas sin 
poderse levantar del suelo. Podían haber corrido peligro. En la zona que 
estaban habían ladrones y les robaron las carteras porque cuando vieron 
que no se podían ni rascar la nariz les vaciaron las mochilas y les 
robaron las carteras, pero les podían haber pasado más cosas. Entonces 
pienso que estas cosas sí que sería bueno que se diera educación, que se 
les explicara que comida necesita 45 minutos para que sean capaces de 
sentir realmente la cantidad de maría que han digerido y que se han 
colocado en el cuerpo. 
 
Pero también así está sacada de contexto. Para el hindú, aquellos días 
son de conexión con sus dioses, de apertura espiritual, de trabajar su 
karma y de entenderlo y de saber qué están haciendo mal y qué deben 
cambiar. Le están dando una utilidad. En plan folklórico, juerguista una 
planta que nos deje clavados y sin podernos comunicar, tampoco nos sirve... 
 
¿Y tú cómo empezaste a introducir las plantas en tu terapia o en tu práctica? 
 
A ver. Yo sólo uso enteógenos. Me di cuenta de que salían muchos libros 
que de alguna manera incitaban a la utilización porque contaban sus 
beneficios. Y claro, cuando te cuentan los beneficios de algo, eso se 
convierte en algo que te apetece, pero que en muchos casos ni las 
dosificaciones expresadas ni las maceraciones, ni las utilizaciones 
estaban bien explicadas. En muchos casos todo quedaba ambiguo, mal 
definido. Con lo cual, por tener amigos en hospitales clínicos, empecé a 
enterarme de los problemas que aparecían en urgencias y que muchas veces 
esos médicos me llamaban porque desconocían aquellas plantas. No sabían 
qué debían hacer para poder ayudar en urgencias a aquellos muchachos. 
Entonces cuando estas llamadas empezaron a ser ligeramente altas, me 
planteé que tal vez valía la pena hacer un curso en el que realmente se 
les explicara cómo, de qué manera, cuándo y con qué... 
 
¿A los doctores o a los consumidores? 
 
A los consumidores porque a los doctores realmente no les interesaba 
demasiado. Estos amigos que me llamaban eran gente como más abierta de 
mente y que realmente querían ayudar y se daban cuenta que la 
utilización del protocolo no era suficiente o no funcionaba o era 
demasiado agresiva con los propios chicos. 
 
También en algunos de ellos mostraron su inquietud como usuarios al ver 
a los muchachos que les aparecían en los hospitales sobre todo en los 
fines de semana. Entonces me planteé que podía ser interesante hacer 
estos cursos. Y bueno, así fue como empezaron estos cursos en los que se 
explicaba cómo, de qué manera, quiénes debían evitar determinadas 
plantas, pues porque a lo mejor tenían epilepsia o tenían un soplo 
cardíaco o tenían problemas en el hígado... Entonces qué podía ser mejor 
que utilizaran, en qué circunstancias se debían utilizar, en qué 
circunstancias no se debían utilizar y dar el máximo de información, 
para que, ya que iban a experimentar de todos modos, al menos que lo 
hicieran con un conocimiento, con una prudencia y que sacaran algo 
positivo de esa experimentación. Y así fue como de alguna manera empezó 
este trabajo.  
 
Luego intentamos ver legalmente si se podía utilizar en cuanto a 
prácticas terapéuticas y demás. Y entonces nos encontramos allí con unas 
fuertes barreras y unas fuertes limitaciones. Con lo cual, lo que sí que 
hemos hecho a veces con pacientes que nos damos cuenta que el trabajo 
con estas plantas puede ser importante y necesario, pues lo que hago es 
ponerles en contacto con chamanes que están en la zona amazónica y les 
facilito el contacto, que los reciban y les atiendan; e incluso de que 
los padres les puedan acompañar, o el esposo o la pareja para que ellos 
también formen parte de esa orientación terapéutica, de esa recuperación. 
Y ese ha sido también un poco mi trabajo, ¿no? De facilitador de 
direcciones para que las personas pudieran encontrar remedio o curación 
en países donde es posible, ya que ahí esas costumbres son legales; y 
aquí en muchos casos las trabas legales son muchas y grandes. 
 
¿Y tú has dirigido allá en aquellos países algunas sesiones? 
 
Sí, sí, sí. He acompañado a un grupo de pacientes. Yo he dirigido grupos 
de ayahuasca porque bueno, pues algunos de los chamanes con los que 
trabajé me enseñaron, incluso a fabricarla, a cantarle, a cómo hay que 
preparar la liana, qué dimensión tiene que tener, cómo hay que cortarla, 
cómo hay que emulsionarla, cómo hay que cerrarla con el tabaco...  todo 
el proceso lo conozco, se me ha transmitido. Y con algunos grupos sí que 
hemos ido allá y yo he dirigido los rituales e incluso he enseñado a 
algunas personas a dirigir rituales y a fabricar ayahuasca.  
 
Lo que pasa es que aquí siempre tengo muy presente que hay una 
legislación, que hay unas leyes, y que no me apetece bajo ningún 
concepto que nadie termine entre rejas porque le hayas enseñado unas 
utilizaciones prácticas que en otra parte del mundo son totalmente 
legales y que además nos pueden aportar muchas cosas positivas. Yo 
espero que si se logra esta ley de unificación de Europa, adoptemos el 
aperturismo holandés y el aperturismo de algunos países de la Comunidad 
Económica Europea para que estos trabajos puedan ser algo claro, algo 
abierto, algo aceptado y que puedan ayudar lógicamente a aquel que 
quiera probar esta vía de curación. Y que puedan acceder a ella sin 
trabas, sin inconvenientes y sin conflictos legales. 
 
¿Y al dirigir estos grupos, tú trabajas tal como te enseñaron los 
chamanes, o adaptándolas a tu conocimiento occidental o fundiendo las 
dos cosas? 
 
Fundiendo las dos cosas. Es inevitable que sin querer nuestra parte 
occidental esté presente. Yo no puedo evitar que cuando estaba yo misma 
experimentando la ayahuasca estuviera analizando si en aquel momento 
estaba sufriendo una paranoia, si estaba teniendo una alucinación 
esquizoide... A ver, eso es inevitable que en un principio estas puertas, 
estos tabúes de mentalidad occidental aparezcan. Luego cada vez se 
transforman para intentar entender bajo qué principios activos está 
funcionando aquello, por qué está uniéndose a nuestros neurotransmisores... 
Entonces empiezas a entender la parte positiva del funcionamiento. Y 
luego el ritual chamánico para mí es el más válido de todos, el más 
entendible, pero lógicamente yo entiendo que las experiencias de los 
occidentales van a ser bajo los arquetipos occidentales. O sea, a un 
indio amazónico le aparecerá una yamana, pero es que un occidental no 
conecta con eso, lo transformará en una cobra, porque su cultura no 
tiene el símbolo de la yamana. Tendrá el símbolo de la cobra o el 
símbolo de Jesucristo como imagen de iluminación. Entonces te va a 
decir: "Se me ha aparecido el Cristo". Bien, es lógico. El indígena nos 
hablará de la yamana, pero es que es lógico. Es un simbolismo. Nosotros 
hablaremos de la energía masculina y un inca me hablará del Padre Sol... 
Pero es que es lógico porque su asociación simbólica está con esos 
elementos. Por eso digo que es una fusión del chamanismo con ese punto 
occidental que es absolutamente inevitable. Porque lógicamente ese 
símbolo es el primero que nos va a salir a los occidentales. 
 
Yo recuerdo que estábamos en los trabajos y había un muchacho mexicano y 
él nos hablaba de Kukulkán. Y era lógico, pero había una señora que 
decía, "No, si quien estaba aquí era Jesucristo". Y yo pensaba, y cómo 
haya aquí un budista nos va a decir que estuvo Buda. pero es que los 
tres estaban hablando exactamente de lo mismo. Pero para ese mexicano, 
que además era de la zona de Cancún, era lógico que me hablara de 
Kukulkán, porque de alguna manera esa deidad forma parte de su cultura, 
ese maestro es el maestro para él en su cultura; pero es que también era 
lógico que esa señora occidental me hablara de Cristo, porque para ella 
Jesús es esa representación también del maestro. Entonces los tres 
habrían conectado con lo mismo, con la misma sabiduría. Lo único que 
cada uno me lo traducía a su simbolismo. Entonces ese punto de 
occidentalización sí que está, porque es que si al chamán tú le dices 
que allí está Buda, dependiendo de qué pueblito sea, te dirá "Bien, 
¿pero quién es?" Entonces por mi bagaje occidental y curiosón, pues 
lógicamente entendía a este mexicano que me hablaba de Kukulkán y 
entendía a esta señora que me hablaba de Jesús y entendería si otro me 
hubiera hablado de Buda. Y yo no puedo evitar que esa parte esté dentro 
de ese ritual y todo el trabajo que yo realice. 
 
¿Pero adoptas el ritual tal cual, con las plumas, el altar y todo eso? 
 
Sí, sí. Yo adopto el ritual de los sonajeros, adopto el ritual de la 
planta, adopto el mantel, la mesa chamánica, la utilización del agua 
florida, la limpieza con flores, los baños con flores. O sea, el ritual 
es totalmente el ritual chamánico e intento cuando lo transmito que no 
le den toque occidentales. "Pues no, yo ahora aquí le pondría..." ¡No! 
"Este es el ritual, no lo cambies." Si cambiamos el ritual, cambiamos la 
energía, cambiamos la fuerza... El ritual tiene fuerza porque lleva más 
de 5000 años haciéndose exactamente igual. Cuando cambiamos el ritual, 
cambiamos la energía arquetípica del ritual. Cuando le añadimos cosas 
diferentes al ritual, estamos cambiando esa fuerza. 
 
Hay una cosa muy curiosa y es que en algún grupo de trabajo sólo con 
occidentales, les cantas las canciones de la ayahuasca, y es curioso 
cómo entra la ola de vómitos. Y esas personas en la vida han oído la 
canción de la ayahuasca, pero nada más empiezas a cantarla y ya vas 
viendo cómo va la ola y todo el mundo cómo va vomitando. Curiosamente 
jamás la han oído pero en cambio les mueve esa energía en el interior de 
limpieza, de renovación, de vuelo, de mareación. Si eso empezamos a 
cambiarlo, empezamos a modificarlo, lo destruiremos. Y dejará de tener 
esa fuerza real, dejará de tener ese poder intrínseco, ¿no? Entonces 
cuando cambiamos el ritual, le rompemos esa fuerza. 
 
Dentro de nuestra explicación cultural, pienso que Jung lo define muy 
bien cuando nos habla de que hay un subconsciente colectivo y que en ese 
subconsciente colectivo nosotros conectamos, cogemos la parte 
filogenética de la especie humana. Entonces cada uno de nosotros hemos 
ido dejando dentro de esa especie de bolsa del conocimiento, en el 
archivito que correspondería a la utilización de la ayahuasca, pues 
todos los utilizadores de la ayahuasca que estaban en la parte genética 
y cultural y en una parte física de la tierra, han ido repitiendo 
permanentemente el mismo ritual, aunque estuvieran a cientos de 
kilómetros. Aunque unos estuvieran en Brasil y otros estuvieran en Perú 
y otros estuvieran en Colombia y otros estuvieran en la zona más cercana 
al Orinoco en Venezuela, el ritual es el mismo. Los símbolos son los 
mismos, las pinturas son las mismas, las entonaciones del cántico son 
las mismas. Entonces han ido dejando eso en ese subconsciente colectivo. 
Pero al mismo tiempo cada vez que alguien de hoy de esa misma zona, 
empieza un ritual chamánico conecta con esa sabiduría. Por lo tanto, 
cada vez que le hagamos una modificación a eso, estamos entorpeciendo, 
estamos distorsionando esa energía, esa conexión, esa pureza de 
enseñanza. Entonces terminamos destruyéndolo y perdiendo totalmente el 
poder. Se convierte en cincuenta mil cosas diferentes.  
 
Entonces yo pienso que uno de los grandes males que ha sufrido el blanco 
es que todo lo que coge, lo transforma, pensándose que lo mejora...  Que 
cosas... Para mí es lo mismo que coger un cuadro de Van Gogh y decidir 
que le falta un pájaro, ¿no? Y entonces vamos y cataclac, le metemos el 
pájaro porque nosotros hemos decidido que en un cielo tiene que haber 
pájaros.... O sea, para mí cuando al ritual tradicional le estamos 
modificando algo, añadiéndole algo que creemos que le falta es como si a 
ese cuadro de van Gogh le estuviéramos colocándole el pájaro porque nos 
ha salido de las narices ¿no? Estamos destruyendo aquella creación. 
Entonces para mí el ritual es algo que se debe mantener.  
 
Es inevitable que hayan componentes occidentales, sobre todo si las 
personas que están participando del ritual son todas occidentales, pero 
sí forma parte el sonajero, la maraquita, las plumas, las yerbas, los 
humos para hacer la limpieza energética, las canciones de la ayahuasca, 
los siseos para armonizar la energía, el agua florida para ayudar a 
subir o bajar la energía de la sala, y también entrarían los tambores... 
Según que tipo de trabajo, tenemos también los tambores porque pienso 
que eso es lo que forma parte de esas enseñanzas del ritual.  
 
¿Y por qué elegiste trabajar con ayahuasca y no con salvia o con sanpedro? 
 
Porque era con lo único que había como una especie de vacío legal que 
parecía que podías trabajar. Con el sanpedro la legalidad es clara y 
contundente, está prohibido. Y con la salvia también había ese vacío 
pero lógicamente la salvia está casi restringida a unas zonas de México 
y también correspondía a unas estaciones del año que limitaban mucho más 
que la ayahuasca que está los doce meses del año al alcance. Y la 
posibilidad de hacer las ollas de ayahuasca porque la liana está en la 
selva y está todo el año. No tiene ritmos de estaciones. Entonces era la 
que facilitaba un poco más el trabajo. Y también la verdad es que las 
comunicaciones de España hacia Perú eran bastante más fáciles que las de 
España hacia otros países y el peruano también estaba un poco más 
abierto a compartir y a enseñar. El mexicano estaba todavía 
defendiéndose del blanco, del español que arrasó muchas veces con la 
espada su cultura. Entonces es mucho más difícil que el mexicano te 
acepte... Existen todavía mayas y te dicen que no, que han desaparecido. 
Y que te acepten que participes en un ritual te cuesta muchísimo. Han de 
tener bien claro de qué vas, a qué vas, cómo vas, con quién vas, de 
parte de quién vienes... Y yo lo entiendo. Lo entiendo y además lo 
respeto profundamente porque soy muy consciente, supongo por el hecho de 
que mi padre vivió muchos años tanto en México, como en Perú, como en 
Chile, que el español ha dejado heridas muy profundas de destrucción y 
de dolor. Entonces entiendo las reticencias y cierto proteccionismo 
hacia su cultura. Y esto es algo que les he respetado profundamente. 
 
También acepto que por el hecho de que mi padre ha tenido muchos 
negocios en esos países, también tuvo trabajos representando al país de 
España, en funciones de cónsul y demás, también es cierto que eso me 
permitió tener acceso a personas que de otra manera me hubiera sido más 
difícil. Eso me permitió que... a ver a mí a los seis años me hacían 
trencitas con agua florida para que los males de ojo no me afectaran. En 
aquella época vivíamos en el Valle Sagrado en Perú, entonces también mi 
contacto con las culturas indígenas nunca me fue algo extraño, o algo 
rechazable o chocante. Era algo que formó parte de mi infancia. 
 
Entonces cuando en Estados Unidos se me ofreció el acompañar un par de 
expediciones para la televisión y para grupos de estudios, pues me 
parecía interesante y no me daba miedo porque yo había participado de 
misas campesinas porque la tata que me cuidaba, no sabía qué hacer 
conmigo cuando mis papás no estaban y cogía y me llevaba. Me decía que 
me callara, y yo estaba allí y me callaba. Y bueno, lo asumí como algo 
que formaba parte de una manera de entender el mundo y por eso no me 
chocó tanto cuando entramos en contacto con razas que tenían formas 
distintas a las nuestras, algunas de ellas, porque otras ya habíamos 
estado en contacto. Y bueno me parecían agradables, me parecían muy 
buena gente y por tanto, no me producían miedo. 
 
¿Y si todas las plantas y todos sus alcaloides fueran legales, con qué
trabajarías? 
 
Yo seguiría trabajando con ayahuasca porque pienso que es una planta que 
jamás va a generar adicción porque se tiene que utilizar dentro del 
ritual, dentro de un entorno agradable, quieto. No nos permite irnos de 
juerga. Nos pasamos casi dos tercios del ritual vomitando. Con lo cual 
no es algo que pueda hacernos conducir o comportarnos peligrosamente. 
También trabajaría con el sanpedro. Encuentro que es también una planta 
muy beneficiosa. Y sobre todo, la salvia. Por ejemplo para consultas, 
para sesiones cortas, en las que la persona tenga realmente un conflicto 
que recolocar o una experiencia traumática ya identificada pero que no 
sabe muy bien cómo recolocar... Pienso que en consulta se podría 
trabajar realmente muy bien con salvia y la personas no tendría ni por 
qué experimentar ni mareaciones ni sensaciones, ni pérdida del control. 
Por eso pienso que para la consulta de un psicólogo, de un psiquiatra 
podría ser realmente muy útil para momento puntuales o situaciones 
terapéuticas muy puntuales. 
 
Estas tres plantas realmente pienso que serían muy útiles. La ayahuasca 
para sesiones de curación largas, para sesiones de curación en las que 
hayan enfermedades físicas graves e importantes, para ser esa nueva 
medicina que empieza a aceptar la medicina alopática que es la 
neuropsicoinmunología, para cambiar ese estado mental que está 
provocando la enfermedad pienso que la ayahuasca es perfecta porque 
decodificaría el estado patológico para volver a entrar en la 
codificación de salud del cuerpo, para esto sería muy útil la ayahuasca. 
Y para según qué tipos de conflictos emocionales, más profundos, más 
internos, el sanpedro y la ayahuasca segunda. Pero ya en sesiones más 
largas, en trabajos de todo un fin de semana, incluso de cuatro días de 
diversos procesos de preparación a esa terapéutica.  
 
Yo si fuera legal, si pudiera hacerlo, así es como lo utilizaría. De 
momento pues nos tenemos que conformar con ir allá, porque tampoco es a 
veces factible que podamos traer chamanes para acá porque según cómo 
esté la legislación, de momento terminan en la cárcel y con la porción 
incautada...  
 
¿Tienes algo escrito acera de tus experiencias terapéuticas? 
 
No. La verdad es que nunca me lo he planteado. Realicé dos novelas. Una 
que es muy autobiográfica explicando cómo fue el contacto con el primer 
chamán que me acercó al conocimiento y demás. Cómo fueron mis primeras 
ayahuascas, qué experimenté con la salvia y todo eso lo convertí en una 
novela y de momento no he logrado publicarla. Me han publicado otras 
novelas, pero de esta cuando llegan al punto de hablar de ayahuasca me 
piden que camufle, que cambie nombres, que suprima explicaciones, y como 
eso no me apetece hacerlo, de momento son dos novelas malditas guardadas 
en mi cajón, que espero que alguna vez puedan ver la luz... 
 
¿No has tratado en La Liebre de Marzo, que publica cosas de psiconautas? 
 
Yo incluso lo entregué a la editorial de Cáñamo y me la devolvieron. No 
sé por qué de momento no han visto la luz... Pero bueno, yo sigo 
moviéndolas. Sé que en algún momento encontraré alguna editorial que las 
quiera publicar como están, sin cambiar ayahuasca por "la sustancia 
oculta de no sé qué..."  
 
En mi web tengo una sección dedicada a Espiritualidad y Terapias con 
Psicoactivos y hago resúmenes de libros que he leído de personas que 
están utilizando sustancias psicoactivas en terapias y por eso te 
pregunto, para ver si puedes darme algo así para incluirlo... 
 
No, no tengo. Yo si quieres te pudo buscar alguna parte interesante de 
alguna de estas dos novelas. Eso sí puedo pasártelo por e-mail para que 
puedas a lo mejor citarlo, o algo... 
 
Pues, sí me parece muy bien. El resumen del mensaje que quiero dar, como 
te dije antes, es que en la antigüedad las usábamos en un contexto 
ritual para fines específicos, terapéuticos y de trascendencia de la 
condición humana; y ahora las estamos usando para quedarnos enganchados 
en la Matrix en lugar de ver qué hay detrás. Entonces la propuesta es 
volver a eso, investigar cómo se utilizaban antes y retomarlo, quizá en 
un contexto terapéutico porque ya , como tú dices, no nos podemos librar 
de nuestra occidentalidad; es difícil, pero se pueden combinar las dos 
cosas o ver qué nueva opción surge... 
 
Yo pienso que sí, que sí se pueden combinar las dos cosas. Piensa que yo, 
sin quererlo, estoy haciéndolo. Yo mantengo el ritual y a las personas 
que se los transmito, es un machaque permanente de que al ritual no hay 
que modificarlo para no terminar con toda esa herencia filogenética que 
hay allí. 
 
A mí me gustaría explicar todo esto y exponerlo, porque incluso los 
mismos terapeutas, ¿dónde se enteran? Si no se está publicando casi nada 
al respecto... Ahora yo doy Talleres de Trabajo con Sueños y le rento un 
espacio con una psicóloga que no tiene idea de todas estas cuestiones, 
nunca ha leído nada, ni en la universidad, ni nada. Y yo misma no sabía 
aconsejarle qué leyera. Ahora sí que le he pasado cosas de mi web, pero 
al mayoría son cosas que yo he traducido del inglés muchas veces porque 
hay un gran vacío en este sentido para los mismos psicólogos... 
 
Sí y además en España se asocia la ayahuasca a la droga, y pienso que 
incluso a nivel de lingüística castellana es un error, hay que asociar 
la ayahuasca con psicoactivos, con enteógenos, pero jamás con la palabra 
droga, porque es que a la que utilizas la palabra droga ya hay una serie 
de tabúes tremendos. Y lo más divertido es que muchos de los 
medicamentos que se están dando para las enfermedades psiquiátricas son 
drogas. A ver el LSD se descubrió buscando un fármaco para enfermedades 
mentales. La cocaína, por ejemplo, aquí en España es una cosa que 
incluso los psicoanalistas no sabían que Freud había escrito dos libros 
sobre el uso terapéutico de la cocaína. Y siendo psicoanalistas, cómo 
les han podido omitir esa parte de Freud, ¿no?  
 
---------- 
Y aquí terminó la hora que me concedió Helen a quien agradezco 
profundamente el haber compartido su tiempo y sus conocimientos.  
 
 
Karina Malpica 
Coordinadora de la Comunidad Virtual 
de Chamanismo Esencial de la  
Red Latinoamericana de Luz 
www.mind-surf.net/forochaman 
forochaman@mind-surf.net 
 
 
 
 
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