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Asunto:[chamanes] NEOCHAMANISMO Y EL MOVIMIENTO MÍSTICO MODERNO
Fecha:Miercoles, 11 de Junio, 2003  02:42:17 (+0200)
Autor:Foro de Chamanismo Esencial <forochaman @.........net>

¡Saludos querid@s chaman@s! 
 
Estoy preparando una crónica sobre el maravilloso encuentro en el que 
participamos el pasado fin de semana. Mientras tanto les envío otro 
ensayo imperdible de Joan Townsend esperando que les aclare muchas cosas 
acerca de nuestro trabajo en estos tiempos. 
 
Reciban tod@s un abrazo y mucha paz. 
 
Karina Malpica 
Coordinadora de la Comunidad Virtual de Chamanismo Esencial  
de la Red Latinoamericana de Luz 
www.mind-surf.net/forochaman 
forochaman@mind-surf.net 
 
@@@@@@@@@ 
 
NEOCHAMANISMO Y EL MOVIMIENTO MÍSTICO MODERNO  
http://www.mind-surf.net/drogas/chamanismo3.htm 
Joan B. Townsend  
 
Las formas de ponerse personalmente en contacto con una realidad alternativa o
mundo "sobrenatural" han constituido una parte importante de la cultura humana a
lo largo de la historia. El chamán, individuo que goza de una relación especial
con un grupo de ayudantes espirituales, ha jugado un papel significativo en este
contacto personal, a pesar de que el chamanismo ha existido paralelamente a las
creencias sobre e otro mundo. Sobreviviendo en pequeñas sociedades dispersas por
el mundo, pero en áreas donde se han desarrollado civilizaciones, los chamanes
han sido substituidos por sacerdotes que representan prácticas religiosas más
organizadas, encaminadas a resolver problemas de la sociedad. No obstante, el
chamanismo y otras creencias semejantes han sobrevivido tras distintos semblantes
en las civilizaciones antiguas e incluso en el seno de la civilización
occidental.  
 
A lo largo de los siglos que van del trece al dieciocho, se practicaba en
Occidente una "brujería" positiva, que incluía actividades de estilo chamánico
para el bien de la comunidad, como la curación física, psicológica y la
adivinación. Más recientemente, espiritistas y videntes han perpetuado parte de
dicho sistema. Actualmente hay un resurgimiento importante, en la sociedad
occidental de las formas más tradicionales del chamanismo.  
 
Este resurgimiento tiene lugar primordialmente en un pequeño pero importante
segmento de la población que experimenta una nueva espiritualidad caracterizada
por su interés en sistemas religiosos no occidentales. Y resulta especialmente
significativo este interés por cuanto incluye gente educada, de clase media alta,
personas que ocupan posiciones desde las que pueden influir, a su vez, sobre las
ideas y tendencias de su sociedad. En dicho grupo se están redefiniendo y
modelando distintos sistemas de creencias que cobran apariencia de un nuevo
movimiento místico.  
 
El neochamanismo ejerce una gran influencia en este movimiento en cuestión.
Combina aspectos específicos del chamanismo tradicional, procedente de diversas
sociedades alrededor del mundo, con un nuevo complejo de prácticas y creencias.
Desde 1983 he estado trabajando con neochamanes, psíquicos, espiritistas,
curanderos y otras personas que aspiran a la trascendencia. También he asistido a
diversos grupos en los cuales se imparten enseñanzas y se perpetúan dichos
sistemas. En este capítulo me ocuparé primordialmente de los que están vinculados
de un modo directo con el neochamanismo. En algunos casos incluiré también a
videntes y espiritistas. Quiero subrayar que los parámetros del nuevo movimiento
místico emergente son más amplios de lo que el sólo uso del término neochamanismo
indica.  
 
  
 
Orígenes del neochamanismo 
 
Los períodos de euforia religiosa no son desconocidos en la historia del mundo
occidental. Sin embargo, este último movimiento parece insólito y distinto de
otros anteriores, como el primer gran despertar que se produjo a partir de 1740,
y el segundo gran despertar acaecido en 1790 y en los Estados Unidos, puesto que
combina sistemas de creencias distintas y está siendo impulsado por un conjunto
de individuos que comparten un sistema de comunicación sin precedentes. A pesar
de que este nuevo movimiento místico ha germinado a partir de las semillas del
siglo diecinueve y de anteriores resurgimientos espirituales, debe su definición
inicial al movimiento hippie y a otros de semejante índole, que comenzaron en la
década de los sesenta y se desarrollaron siguiendo vías paralelas durante los
años setenta.  
 
Estas tendencias se caracterizaron por la búsqueda de un nuevo significado en la
vida, que comenzó a expresarse mediante un sentimiento de hermandad entre la
gente, un movimiento de "retorno a la tierra", la valoración de estilos d vida
simples y "naturales", y ciertas preocupaciones conservacionistas.
Significativamente, se ha despertado un gran interés en las teologías no
ortodoxas, especialmente filosofías espiritualistas, místicas y orientales, así
como en la cultura indígena americana, incluido el chamanismo.  
 
Se hizo hincapié en la participación personal e individual en el misticismo
religioso y en el contacto directo con lo trascendente, en lugar de limitarse al
papel de mero observador, en ritos oficiados por funcionarios eclesiásticos. En
la década de los setenta surgió el movimiento de potencial humano de orientación
psicológica, que hacía hincapié en el poder de cada individuo para sacarle más
provecho a la vida. Proliferaron los talleres donde se enseñaban dichas técnicas
y su filosofía de autodesarrollo. El mayor interés se despertó entre gentes de
formación avanzada.  
 
Los antropólogos que han recogido información de muchos pueblos indígenas de
todo el mundo, incluidos los indios y los esquimales (llamados inuit en Canadá),
cuando les ha sido posible han descrito el chamanismo y otros rituales; no
obstante, la investigación sobre el chamanismo y la religión ha perdido
popularidad con el transcurso del tiempo, en favor de estudios sobre otros
aspectos culturales. Los estudios chamánicos, en general, han quedado relegados a
publicaciones relativamente desconocidas, y la mayor parte del público tiene
escasa idea del enorme contenido de dicho material. Algunos de estos estudios han
sido "descubiertos" durante el crecimiento del neochamanismo en los años setenta.

 
En la década de los sesenta, algunos antropólogos iniciaron un nuevo trabajo con
chamanes indígenas que habían conservado sus sistemas tradicionales. Su forma de
investigar difería de la de sus predecesores, en cuanto a que estaban dispuestos
a convertirse en aprendices y asimilar de primera mano los sistemas chamánicos.
Los trabajos de Michael Harner con los chamanes sudamericanos y los de Peter
Furst y Barbara Myerhoff sobre el chamanismo huichol en el norte de México han
jugado un papel particularmente importante en el desarrollo del neochamanismo en
Occidente.  
 
Uno de los acontecimientos más significativos, en el veloz crecimiento de
interés por el chamanismo, fue la publicación en 1969 de la tesis doctoral sobre
antropología de Carlos Castaneda, seguida de varios libros del mismo autor, en
los que describe su aprendizaje junto al chamán-hechicero yaqui llamado don Juan,
en el norte de México. Así pues, a principios de la década de los setenta, la
escena estaba lista para el crecimiento del neochamanismo.  
 
  
 
Chamanes, psíquicos y espiritistas  
 
Un chamán es un individuo muy especial, con extraordinarias habilidades
específicas. Pueden ser hombres o mujeres, y algunos de los más poderosos son
mujeres, en especial después de la menopausia. En mis descripciones utilizo el
pronombre masculino por pura comodidad. Existen ciertas características
específicas que separan al chamanismo de otras actividades religiosas,
características que se desenvuelven alrededor de la persona del chamán, individuo
inspirado que mantiene un contacto íntimo con el mundo espiritual. No todos los
oficiantes de ceremonias que practican ritos religiosos en las sociedades
indígenas son chamanes, e incluso cabe la posibilidad de que en una determinada
sociedad no exista chamán alguno. Hasta en las sociedades que disponen de un
chamán, puede que éste no participe en las ceremonias religiosas, o que no sea el
dirigente principal de las mismas.  
 
Evidentemente, lo fundamental del chamanismo es el acceso a una realidad
alternativa, distinta a la realidad cotidiana en la que todos funcionamos. El
chamán es capaz de penetrar en dicha realidad a voluntad, y lo que ocurra en la
misma como consecuencia de su intercesión puede afectar, a posteriori,
directamente la realidad ordinaria.  
 
En su contacto con la realidad alternativa, el chamán dispone de cierto número
de ayudantes espirituales, humanos, animales y otras "entidades", que le prestan
directamente ayuda en las curaciones, adivinaciones, en el hallazgo de al. mas
perdidas, en la asistencia a los difuntos para facilitarles el camino al reino de
los muertos, en la protección de sus con ciudadanos y otras actividades diversas.
El chamán es capaz de viajar a la realidad alternativa y establecer allí contacto
con otros entes para provecho de su sociedad y para el suyo propio, teniendo en
cuenta que es de especial importancia el que después recuerde dichas
experiencias. Por tanto, es evidente que forma parte integral de su comunidad.
(1) 
 
Un aspecto importante del chamanismo -que lo diferencia de algunos tipos de
"trance profundo" de los médiums y de los estados de posesión del "vudú"- es
el hecho de que el chamán, salvo muy raras excepciones, controla siempre la
situación. Determina si debe trasladarse a la realidad alternativa, cuándo
hacerlo y cuándo regresar. Generalmente los espíritus no "se apoderan de él" por
completo, a pesar de que durante el trance chamánico puede que algún espíritu
hable ocasionalmente a través de él. Además, cuando actúa como curandero, puede
que funcione simultáneamente en ambas realidades, eliminando el objeto
responsable de la enfermedad en la realidad alternativa y cuidando del paciente
en la realidad cotidiana.  
 
En gran parte, los neochamanes, los videntes, los espiritistas y los curanderos
(tanto hombres como mujeres), practican las mismas actividades y comparten las
mismas creencias. Los videntes son personas que utilizan habilidades distintas a
las de los cinco sentidos, como por ejemplo la telepatía y la clarividencia, sin
creer necesariamente en nada en particular como fuente de sus habilidades. Los
espiritistas suelen ser médiums, pero también creen en su capacidad para
comunicarse con los muertos y otros espíritus, y para que éstos les presten
ayuda. La curación de problemas físicos o psicológicos puede ser llevada a cabo
tanto por videntes como por espiritistas.  
 
Al igual que los chamanes, los psíquicos y los espiritistas también hacen
hincapié en la existencia de una realidad alternativa. El individuo puede
trasladarse a dicha realidad para ponerse en contacto con maestros y guías, que
pueden o no haber vivido en esta realidad. Los "guías" y "ayudantes espirituales"
acompañan a la persona para ayudarla y protegerla, tanto en la realidad ordinaria
como en la alternativa. También se recurre a la realidad alternativa para
efectuar una curación. El curandero puede funcionar simultáneamente en ambas
realidades, recibiendo orientación de sus espíritus ayudantes, al tiempo que
cuida del enfermo en esta realidad.  
 
El control de la entrada y salida de la realidad alternativa, así como el
recuerdo de lo ocurrido en la misma, es algo que comparten los chamanes, los
videntes y los espiritistas. Por lo general, la persona conserva el control de la
situación. Decide si entrar o no en la realidad alternativa, y cuándo entrar y
salir de la misma. No existe consenso en cuanto a equiparar los médiums con los
chamanes o neochamanes, porque los primeros no siempre recuerdan lo ocurrido
durante su trance profundo. No obstante, por lo menos algunos médiums, durante un
trance profundo, son capaces de emprender viajes de estilo chamánico a la
realidad alternativa, con la ayuda de sus guías, y recordar lo que haya podido
tener lugar en la misma.  
 
Los chamanes, los psíquicos y los espiritistas tienen a sus ayudantes
espirituales a su alrededor prácticamente en todo momento y pueden acudir a ellos
a voluntad, incluso en la realidad ordinaria. Si deseamos hacer distinciones
entre estos especialistas místicos, podemos decir que en la realidad alternativa,
el chamán tiende a acudir a los espíritus, mientras que en el caso de los
psíquicos y los espiritistas, los espíritus suelen acudir a ellos. Claramente, la
línea que separa a los chamanes tradicionales y neochamanes contemporáneos por
una parte, de los videntes y espiritistas por otra, es sumamente sutil, por lo
que resulta peligroso establecer una distinción rigurosa entre "chamán" y "no
chamán".  
 
  
 
El neochamanismo y el movimiento místico  
 
El chamán forma parte integral de su sociedad, pero Achterberg, entre otros,
sugiere que el vidente, el espiritista y, por extensión, el neochamán, son
individuos marginales. (2) Es cierto que ninguno de estos especialistas místicos
se ajusta a la ideología "científica y materialista" supuestamente dominante en
la sociedad norteamericana contemporánea. La sociedad del chamán tradicional es
pequeña y homogénea, mientras que la norteamericana contemporánea es grande y
heterogénea, con numerosos subgrupos. En dicho contexto, los componentes del
movimiento místico representan un grupo aparte de suma importancia. Mantienen y
refuerzan sus creencias a través de una red de contactos. En el contexto del
movimiento en su conjunto, los neochamanes, los videntes y los espiritistas están
definitivamente integrados, son reconocibles y juegan un papel fundamental en el
mantenimiento y continuación del mismo.  
 
En las pequeñas sociedades "chamánicas" tradicionales suelen ser pocos los que
aspiran a convertirse en chamán, y todavía menos los que lo consiguen. Los
chamanes reciben una formación rigurosa y prolongada. En el conjunto de la
sociedad occidental, los neochamanes y demás místicos suponen también un número
relativamente reducido. No obstante, prácticamente todos los componentes del
movimiento neochamánico intentan alcanzar un estado de trascendencia, buscan
tratar directamente con maestros espirituales y con animales de poder, y prestar
ayuda e impartir curaciones a los miembros del movimiento, a la sociedad y al
mundo en general. En este sentido, el neochamanismo moderno difiere
considerablemente del chamanismo tradicional.  
 
Muchos neochamanes son individuos en busca de trascendencia, que no suelen
afiliarse a organizaciones duraderas o claramente definidas, como las iglesias o
los grupos de "culto". En realidad, sus "grupos" no son más que pequeñas
aglomeraciones de gente que se reúne en talleres y asambleas locales. Estos
grupos, raramente dotados de una estructura social, son amorfos y relativamente
de poca duración. La gente participa con frecuencia en varios grupos de este
género simultáneamente, en uno de los cuales puede que se haga hincapié en el
neochamanismo, en otro en la curación, en otro en el desarrollo psíquico y en
otro en sesiones espiritistas.  
 
Puede que sea más comprensible pensar en dichas asociaciones como redes
vinculadoras superpuestas, que se extienden por Norteamérica y Europa. Estos
"buscadores" desarrollan sus sistemas de creencias muy individualizados,
basándose en sus eclécticas experiencias, y acostumbran a conservarlos durante
mucho tiempo, probablemente la vida entera.  
 
Al igual que los hippies y otros precursores del neochamanismo, la gente que se
siente atraída hacia las asociaciones neochamánicas suele estar decepcionada con
las religiones tradicionales, y a menudo con buena parte de la sociedad
occidental. A pesar de que no acostumbran a afiliarse a ninguna religión
organizada, a nivel personal cultivan una búsqueda intensa de espiritualidad,
significado y trascendencia. Intentan hallar nuevos métodos de organizar sus
vidas de un modo más satisfactorio, y esperan encontrar un mayor significado en
el sentido religioso y filosófico. Siguen siendo "religiosos" en el sentido
amplio de la palabra sin dejar de creer en una especie de ser sobrenatural tipo
Dios o Conciencia.  
 
Cuando asistí a unos talleres neochamánicos, les pedí a los participantes que
rellenaran unos cuestionarios relacionados con sus creencias y su relación con el
neochamanismo y con el movimiento místico. Las respuestas revelaron lo importante
que es la búsqueda para los participantes. (3) No se trata de un simple
pasatiempo ni de una mera diversión para ricos aburridos. En el neochamanismo
sienten que han hallado orientación.  
 
Por ejemplo, un psicoanalista varón de sesenta y ocho años lo resumió diciendo:
"He emprendido un viaje espiritual, que proseguiré el resto de mi vida". Otros,
como una profesora de ciencias de enseñanza media de cincuenta y dos años, fueron
más explícitos:  
 
Parece que la pérdida de su fértil tradición por parte de las religiones
organizadas, así como su incapacidad para tratar los problemas de una compleja
sociedad moderna, ha impulsado a mucha gente a buscar otras "verdades". El
movimiento femenino ha aumentado el concienciamiento tanto entre los hombres como
entre las mujeres, convirtiendo las doctrinas "en conserva" en inaceptables en á
- mejor de los casos, y dotando a la gente de la necesaria seguridad en sí misma
para buscar su propio camino.  
 
Algunos expresaron su creencia en "una conciencia colectiva y la fraternidad de
los seres humanos". Por ejemplo, una quiropráctica de treinta y dos años que
asistía a una reunión neochamánica, observó:  
 
No tengo creencias religiosas, a excepción de que cualquier camino que conduzca
a la iluminación me parece válido. Lo que cuenta es la espiritualidad, no la
religión. Además, creo que si una persona tiene conocimientos y poder, debe
utilizarlos para ayudar, enseñar, orientar y proporcionar placer a los demás...
El chamanismo facilita una orientación práctica para el uso del poder espiritual.

 
El neochamanismo y otros sistemas espirituales encaminados a la trascendencia y
la curación, como los de los videntes y los espiritistas, parecen satisfacer las
necesidades de quienes buscan un sistema que tenga significado, que sea
consecuente con los nuevos valores que desarrollan y que permita un contacto
directo con lo sobrenatural.  
 
  
 
Creencias neochamánicas  
 
Existen varias premisas básicas en el neochamanismo, también válidas en el
movimiento místico en su conjunto. Lo más fundamental, como ya he dicho
anteriormente, es la creencia en la existencia de más de una realidad: existe la
realidad "ordinaria" de la vida consciente, despierta, de todos los días, y
existe también la realidad "alternativa", donde las leyes de la "naturaleza" tal
como las conocemos en esta realidad no son necesariamente aplicables. La realidad
alternativa es la morada de los espíritus de los muertos, espíritus que jamás han
vivido, multitud de otras entidades y, a menudo, un ser supremo. Al igual que sus
predecesores chamánicos tradicionales, los neochamanes creen que una persona
puede viajar por la realidad alternativa, para obtener ayuda y orientación de los
espíritus y otras entidades que moran en la misma, y además que los actos
llevados a cabo en la realidad alternativa pueden afectar la realidad ordinaria.
Estos supuestos difieren notablemente de los de la mayoría de la sociedad
occidental y como tales constituyen una nueva visión del mundo, una nueva
comprensión o un nuevo paradigma de la realidad.  
 
Las ideas de un neochamán son mucho más eclécticas que las de un chamán clásico.
Además de las fundamentales, existen muchas otras no necesariamente compartidas
por todos los neochamanes, tales como la creencia en la existencia e importancia
de las auras y los chakras (centros de energía o de poder en el cuerpo) en la
curación y en las actividades de poder. A los cristales y otros objetos de este
mundo se les atribuye una esencia espiritual y un poder que puede ser utilizado
en la adivinación y la curación. Los guías y los maestros espirituales, así como
los animales de poder, son esenciales para tratar con la realidad alternativa. A
Jesucristo se le considera un maestro importante, una ayuda espiritual y un
curador, independientemente de que se acepte su divinidad como hijo de Dios.  
 
La interconexión de todo cuando existe es fundamental en el chamanismo
tradicional y constituye la base de las creencias de muchos investigadores
espirituales contemporáneos, tanto si son primordialmente neochamanes como si son
videntes o espiritistas. También se comparte dicho supuesto en gran parte de la
nueva física, con la que muchos de los investigadores espirituales están
familiarizados. El equilibrio espiritual y la necesidad de mantener una relación
armónica con la naturaleza en general, es fundamental para el bienestar
espiritual y físico del individuo y del mundo.  
 
Este supuesto esencial de que todo está interrelacionado conduce a un enfoque
profundamente ecológico en el neochamanismo, reminiscente de las primeras
creencias hippies, y a una gran preocupación por la supervivencia de la tierra y
del medio ambiente. Esta preocupación no sólo está relacionada con el temor de
una guerra nuclear, sino con el deterioro más inmediato del medio ambiente, los
residuos nucleares, la contaminación de la tierra, el agua y la atmósfera, y la
destrucción de los bosques, los animales y la capa de ozono. Esta preocupación
tiene un carácter urgente; en palabras de un participante: "a la tierra no le
queda mucho tiempo de vida". Se considera que el trabajo neochamánico constituye
un instrumento para poner fin a dichas pautas y dirigir el rumbo del desarrollo
humano hacia la supervivencia, en lugar de la destrucción.  
 
En el neochamanismo se considera que las relaciones humanas son más importantes
que los beneficios materiales y existe una sensación de fraternidad entre los
seres humanos. Se perpetúan los valores hippies de antaño, de valorar la vida
simple y natural. La libertad de pensamiento y los derecho de cada individuo a
explorar su propia espiritualidad son de gran importancia para todos. Existe
también una esperanza y una fe compartidas en que cuanta más gente ingrese en
dicha espiritualidad, mayor será la probabilidad de efectuar un cambio en el
mundo, que lo convierta en un lugar mejor y más seguro donde vivir. La unión de
todos los pueblos puede convertirse en realidad y la paz en un hecho consumado.
Es preciso que tenga lugar un despertar espiritual y éste es el fin al que se
encamina la totalidad del movimiento místico.  
 
En el chamanismo clásico, en un sentido amplio, la enfermedad se debe a la
intrusión de un objeto ajeno en el cuerpo, la pérdida del alma, o la pérdida de
"fuerza" a causa -por ejemplo- del abandono de sus ayudantes espirituales de
poder. A veces los neochamanes utilizan técnicas del chamanismo clásico para
curar, tales como la de succionar para eliminar el objeto intruso en esta
realidad y en la realidad alternativa, o la de viajar a la realidad alternativa
para rescatar un alma perdida o un espíritu de poder. Sin embargo, su
interpretación de la enfermedad es más amplia. La mayoría acepta la teoría de los
gérmenes, así como otros modelos occidentales contemporáneos sobre las causas de
las enfermedades, y reconoce el valor de las técnicas de la medicina moderna. En
la mayoría de los casos, la curación chamánica (psíquica o espiritual) se
considera adjunta a la medicina occidental, más que una opción alternativa.  
 
No obstante, existe un sentimiento, compartido por los miembros del sistema de
creencias neochamánico y los del movimiento místico en general, de decepción con
respecto a la medicina convencional. Se respetan los éxitos alcanzados por la
medicina occidental, pero son muchos los que opinan que ha ido demasiado lejos.
Con frecuencia se perjudica a los pacientes, en lugar de ayudarles. Ciertas
enfermedades severas y catastróficas como el SIDA, el cáncer y los problemas
cardiovasculares parecen ir en aumento. La información que sobre dichas dolencias
facilita constantemente la prensa induce al público a creer en la existencia de
una auténtica epidemia, para la que hay muy poca ayuda. El coste creciente del
tratamiento médico, que puede destruir los recursos de una familia, contribuye al
desamparo. El movimiento de salud holística, que hace hincapié en la medicina
preventiva, ofrece una respuesta. Cuando la prevención fracasa, se utiliza el
neochamanismo y otras técnicas trascendentes de curación
chamánica/psíquica/espiritual para aumentar y mejorar las terapias médicas
convencionales. (Véanselos capítulos de Achterberg y Dossey en la segunda parte.)

 
Técnicas tales como la imposición de manos, la curación del aura, la curación
por meditación a distancia y con la asistencia de ayudantes espirituales, o los
viajes chamánicos y la extracción de la enfermedad, se consideran como
suplementos útiles a las terapias ortodoxas. A veces éstas pueden triunfar donde
ha fracasado la medicina convencional y curar a paciente desahuciado. La curación
no es sólo física. Incluso cuando no se cura la enfermedad física, la curación
del espíritu y la armonía del paciente consigo mismo y con "el universo" se
consideran de una importancia igual o mayor.  
 
  
 
El futuro del neochamanismo 
 
La divulgación de sistemas de creencias místicos no occidentales, como el
chamanismo, a guisa de moda "instantánea" de consumo en Occidente, ha sido objeto
de crítica.' Cabe argüir que dicha búsqueda de trascendencia encarna el vacío y
la superficialidad de gran parte de la sociedad actual de supermercado. Al igual
que existe una demanda de versiones compendiadas de novelas clásicas como Moby
Dick, por parte de quienes no están dispuestos a realizar el esfuerzo necesario
para leer el original, existe también una demanda de cursos intensivos y
versiones abreviadas de trascendencia espiritual. La sociedad occidental está
obsesionada con la percepción instantánea y el deseo de saborear multitud de
experiencias sin invertir mucho tiempo o energía, ni adquirir grandes
conocimientos sobre ningún tema.  
 
Michael Harner respondió a las críticas dirigidas contra sus "cursos intensivos"
sobre chamanismo, poco después del accidente de 1986 en la central nuclear de
Chernobyl, en la Unión Soviética:  
 
...si las grandes naciones del mundo trabajan día y noche en sus propios cursos
intensivos para nuestra aniquilación mutua, no podemos permitirnos ir más
despacio en nuestro trabajo en dirección opuesta. La pausada enseñanza que fue
posible en las antiguas culturas tribales ha dejado de ser apropiada. Las fuerzas
de destrucción nuclear y ecológica avanzan apresuradamente, y también debemos
hacerlo nosotros. Es preciso despertar a la gente, o puede que duerma
eternamente. Y no sólo es preciso que despierte al conocimiento de la realidad
ordinaria, por importante que ésta sea, sino a una comprensión personal,
profundamente espiritual, de la interconexión de todo lo existente. Trabajemos
unidos y tan rápido como podamos. (5)  
 
La respuesta de Harner es típica de los sentimientos de muchos miembros del
neochamanismo y del movimiento místico en general. Es posible cambiar
radicalmente la actitud y por consiguiente el rumbo de la historia mundial por
medio del trabajo místico, conforme prolifere entre la población del planeta. Sin
un cambio de rumbo importante, el mundo se encamina a la destrucción. Por el
camino de la mística y conscientes de la unión de todo cuanto existe, se
conseguiría un mundo nuevo y mejor en esta realidad, además de la paz que aporta
la trascendencia.  
 
El chamanismo posee importantes verdades místicas y el potencial de experiencias
trascendentes que mucha gente en la sociedad occidental anhela con ahínco. Si
bien uno puede "aprender" chamanismo por cuenta propia, investigando y
experimentando ampliamente, no es una forma práctica de hacerlo. La experiencia
de participar en un grupo chamánico, aunque sólo sea por unos días, facilita
orientación y vivencia cualitativas, sumamente importantes para un auténtico
conocimiento, comparadas con una mera intelectualización en solitario.  
 
El nuevo paradigma de la realidad, aunque fundamentalmente individual, es
compartido por una cantidad creciente de la población. La aceptación por parte
del conjunto de la sociedad de esta visión distinta del mundo, consciente de
realidades alternativas, espíritus, viajes místicos y de la unidad de todas las
cosas, dependerá de muchos factores. Uno de ellos puede ser la posición que
ocupen en la sociedad los que profesen dicho punto de vista. Por consiguiente, es
significativo que el nivel de educación entre los mismos sea generalmente alto, y
que con frecuencia practiquen profesiones y ocupen cargos desde los que puedan
afectar extraordinariamente las actitudes sociales y políticas. Además, la mitad
de los asistentes a los grupos tienen hijos. Una gran cantidad de los videntes y
espiritistas locales son también padres. Esto les convierte en una especie de
trampolines, ya que les pueden transferir sus creencias a sus hijos, con sus
correspondientes actitudes y conductas. Las creencias místicas chamánicas
representan una actitud completamente diferente frente a la vida. Si quienes
comparten dichas creencias ocupan cargos importantes y son padres -lo que en mi
opinión es probable en la mayoría de los casos-, esta nueva visión del mundo, con
su comprensión de la realidad, tendrá más posibilidades de desarrollarse y
difundirse en el conjunto de la sociedad.  
 
He hablado de una nueva visión del mundo, fundamental para el neochamanismo y
para el movimiento místico en general. En 1931, Ernst Troeltsch vislumbró la
evolución de una "religión espiritual y mística" que denominó la "religión
secreta de las clases educadas". (6) Se trata de una religión no dualista que es
tolerante, ve verdades en todas las religiones y se nutre de muchas fuentes. Es
improbable que esta religión espiritual y mística dé lugar a ninguna iglesia
formal organizada. El individualismo religioso es esencial; cada individuo es su
propio sacerdote.  
 
A mi parecer, el movimiento místico, constituido por el neochamanismo, la
curación psíquica, el espiritismo y otras búsquedas de trascendencia y curación
en Occidente, están contribuyendo a que se materialice dicha "religión secreta"
con su nueva forma de comprender el mundo, la realidad y nuestra relación con
todo cuanto existe. Así pues, creo que el neochamanismo y el resto del movimiento
místico no constituyen una moda pasajera de una sociedad seglar y consumista,
sino que suponen una tendencia importante, en potencia capaz de cambiar
radicalmente las creencias de la sociedad occidental.  
 
  
 
1. Compárese Mircea Eleade, Shamanism: Arcahaic Techniques of Ecstasy
(Princeton, N. J., Bollingen Series 76, Princeton University Press, 1964/1972);
Michael Harner, The way of the shaman: a guide to power and healing (Nueva York,
Bantam New Age, 1980).  
2. Jeanne Achtenberg, "The shaman: Master Healear in the Imaginery Realm",
American Theosophist 73, Número especial: "The Ancient Wisdom in Shamanic
Cultures".  
3. Deseo darles las gracias a todos los que me han ayudado: Trabajar con ellos
ha sido y sigue siendo un placer: Los asistentes a los talleres se han tomado
muchas molestias para facilitarme información detallada. Han soportado un
cuestionario de ocho páginas y han ampliado algunas respuestas para facilitarme
una mayor comprensión de sus creencias y de su movimiento. Los que no rellenaron
el cuestionario durante su estancia en el taller, me lo mandaron por
correspondencia. Les doy sinceramente las gracias a todos ellos. Videntes y
espiritistas locales, entre otros, se han tomado muchas molestias para enseñarme,
ofrecerme información y ayudarme a comprender. A un nivel más práctico, esta
investigación ha contado con el apoyo económico del SSHRC de Canadá y con fondos
de la Junta de la Universidad de Manitoba. Edwin Anderson, Beberly Suderman y
Gary Doore han prestado una gran ayuda editorial. Les estoy a todos profundamente
agradecida.  
4. Véase Brian Wilson, Religión in a Secular Sociatey (Baltimore, Penguin,
1969); Contemporary Transformations in Religion (Londres, Oxford, 1976)  
5. Michael Harner, carta en Center for Shamanic Studies Newsletter, Norwalk,
Conn, verano 1086, p. 1  
6. Ernst Troeltsch, The Social Teaching of he Chrisitian Churches (Nueva York,
McMillan, 1931). Véase también Colin Campbell, "The Secret Religion of the
Educated Classes", Socialogical Analysis 39, 146-156.  
 
 
 
 
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