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Saludos hermanos:
Aquí les mando la primera parte de una entrevista
que le hice hace tiempo al chamán peruano con quien trabajo desde hace algunos
años. Espero que la disfruten.
Amor y luz
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Juan
Ruiz Naupari Un chamán
contemporáneo
Entrevista realizada el lunes 21 de febrero del 2000
en Tepoztlán, Morelos, México.
Heredero del nuevo
paradigma de la sicología occidental y de la apasionada cosmovisión inca, Juan
Ruiz Naupari, es un auténtico viajero y enlazador de mundos en los distintos
planos de la Conciencia.
Juan
impresiona con su voz cuidadosamente modulada, con su carisma, y con su
sabiduría, pero más que nada, con su amor. Nieto de un chamán andino y de su
amada "Abuelita Ayahuasca", este psicólogo transpersonal,
discípulo, promotor y amigo de los lamas, enamora con la devoción, firmeza y
ternura con que es capaz de guiar a través del miedo y el dolor a esos guerreros
obnubilados, hijos pródigos y náufragos sedientos de contacto con el espíritu
que somos quienes asistimos por primera vez a sus trabajos con Águila
Dorada y la Abuela Ayahuasca.
Conocí a Juan
en agosto de 1999 en Tepoztlán, Morelos, México. Desde entonces he tenido el
placer y la oportunidad de asistir a seis sesiones guiadas por él en Tepoztlán,
Guadalajara y Barcelona.
Juan es un
Maestro de tiempo completo por quien siento, además de admiración y respeto
muchísima gratitud. Mi condición previa en esta entrevista
fue básicamente la de una profunda gratitud. Gratitud por todo lo que he
aprendido con él, de él y a través de él.
En relación
con mi investigación en el ámbito de las drogas y los entéogenos, puedo decir
que al haber tenido la oportunidad de experimentar con la ayahuasca en el marco proporcionado por los
grupos que dirige Juan Ruiz, he podido aprender que consumir una planta sagrada
fuera de un entorno ritual-terapéutico-espiritual y sin la supervisión de un
maestro-guía, es considerablemente menos provechoso de lo que yo pensaba.
Antes me
parecía presuntuoso, injusto y altamente invalidante que me dijeran que los
jóvenes no sabíamos lo que hacíamos al ir solos a buscar peyote al área de Real de Catorce y Watley, hongos a Huatla o la Marquesa, u otras plantas
sagradas a Tepoztlán y demás sitios del pródigo territorio mexicano. Sigo
pensando que no hay necesidad de invalidar este tipo de experiencias, porque
estas plantas son plantas maestras, así es que de entrada, cuando estás con
ellas no estás solo, estás con un espíritu maestro y con tu propia capacidad
para guiarte a ti mismo. Sin embargo, ahora me resulta evidente que es mucho más
seguro y muchísimo más provechoso realizar estas exploraciones bajo la guía de
alguien como Juan Ruiz.
De entrada,
en el breve tiempo que he trabajado con él, he adquirido las bases de un marco
espiritual andino-budista-cristiano-universal, por llamarlo de alguna manera,
que no sólo me ha permitido situarme en ciertas coordenadas referenciales
durante mis experiencias, sino que ha enriquecido y transformado mi vida
cotidiana de una manera notable. Y como guía, más de una vez sus palabras en
medio de una sesión me han hecho salir de alguna trampa oscura o regresar de la
divagación, me han centrado en el tema de investigación o me han dado pautas
para continuar con mi trabajo. También he podido atestiguar que su ayuda ha sido
imprescindible para muchos compañeros que han tenido problemas para acceder a
ciertos planos y moverse en ellos o para sortear la oscuridad, el miedo y otras
trampas propias del ego.
Así pues,
esta entrevista es especialmente relevante para mí, no sólo por mi sentimiento
de gratitud hacia él y los nobles espíritus con quienes trabaja, sino por mis
deseos de compartir con ustedes algo de lo mucho que he logrado aprender con
ellos.
La entrevista
se realizó en febrero del 2000, precisamente un día después de mi sexta experiencia, por lo que aún me
encontraba bajo los últimos efectos de la influencia de la Abuela Ayahuasca. Tuvo lugar en la bellísima terraza
de la Posada del Tepozteco, donde bebimos zumos de frutas en compañía de una
mágica mantis embarazada y otras tres compañeras de la experiencia del día
anterior: Zúniva y dos grandes amigas mías, Laura y Sophie, quienes con sus
respectivas preguntas y comentarios contribuyeron a presentar a Juan en
acción.
ENTREVISTA
Nombre o seudónimo
Juan Ruiz
Naupari
Lugar y fecha de
nacimiento
11 de
diciembre de 1956, Cusco, Perú.
Karina: ¿cuál es
tu ocupación?
Juan:
Los valores de la conciencia. Eso estudio y eso enseño.
Karina: ¿Qué drogas has consumido a lo largo de tu
vida?
Juan:
En mi historia personal no he consumido ningún tipo de drogas nunca. La ayahuasca llegó a mí a través de mi abuelo. No
en el sentimiento de una droga, sino de una medicina. Sin embargo sí he
convivido con gente que ha consumido y que ha sido moderada, con gente que ha
quedado tocada y con gente que se ha muerto. Entonces creo que eso es suficiente
para saber distinguir.
Karina:
¿Cuál
es tu posición en el debate en torno a la
despenalización de las drogas?
Juan: Con respecto a la legalización,
la pregunta es ¿quién tiene que legalizar a quién? Alguien construye una
sociedad, unos jefes que tienen que dictar unas reglas. Pero nosotros vivíamos
en América con una sociedad sin ese tipo de jefes, sobre todo. Había jefes, pero
eran jefes sabios. Y nuestros jefes no son sabios. Los que se han
autoconstituido como jefes, o aparentemente la sociedad los ha constituido.
Entonces yo creo que no existe autoridad moral para la legalización de las plantas sagradas por parte de los
legalizadores. Eso es un patrimonio, una herencia milenaria para cada pueblo. E
intentar prohibirla es intentar irrumpir en su privacidad. Es continuar un sexto
ciclo de agresión a los pueblos indígenas. Realmente el año 1492 fue el inicio
de un proceso de azotar al hombre de las tres américas y eso parece que aún
continúa. Pero creo que al final, no sé cuando, pero se legalizarán. Es decir,
la gente estará de acuerdo en que la Abuelita Ayahuasca o la Quintucha Coca, o el Guaichumo, que le conocen como San Pedro -estoy hablando por la parte del
sur- serán reconocidos mundialmente. Aunque en Perú son reconocidos y aceptados,
no se persiguen. Creo que es un buen ejemplo. No se necesita ser aparentemente
indígena para que puedas participar o para consumir. En Perú eso sucede y eso es
maravilloso. Y con respecto a las otras drogas, pienso que una vez legalizadas
podría haber una fiebre de consumo excesivo, pero que después se aplacaría. Hay
que ver los riesgos. O sea, hay ventajas, pero también hay desventajas. Morirían
muchos en el primer instante y lo que es normal, ya aprenderían a usarlas de una
manera más razonable. De hecho en España se dan las narcosalas pero es
obviamente para gente que ya tiene una dependencia muy tremenda. Pero el sentido
común nos dice que el uso indiscriminado, o aparentemente equilibrado de la
droga, voy a decirlo así, cuando no tiene una orientación terapéutica,
psicológica o espiritual, creo que se vuelve muy dañina. Entonces inclusive para
ese consumo se necesita una educación, pero para eso hay que educar a los
educadores.
Laurita:
¿Eres vegetariano Juan?
Juan:
No como carne pero no porque sea un motivo religioso, sino más bien por motivo
de escuchar al cuerpo, y el cuerpo no me pide o no me dice que coma carne. De
repente algún día me dice: "necesitas un pedacito de res" y lo como. Pero yo
creo en la buena comida, una buena comida y etcétera, ¿no? De hecho, podría
decir que soy vegetariano desde muy jovencito. Siempre estoy abierto a cualquier
cosa... Pero prefiero ser vegetariano... Yo recuerdo que una vez al Dalai, una
chica aquí en México, le ofreció un pedazo de cerdo y él se lo comió y entonces,
los otros discípulos le decían: "Su santidad, ¿cómo es posible que usted coma
carne... y de cerdo todavía?", y él respondió "¿Y quién soy yo para decirle a
esta mujer que viene con todo su corazón a ofrecerme lo que ella cree que me
puede ayudar a recobrar las fuerzas para decirle que no. Yo nos soy nadie."
Entonces yo creo que ese alimento va conteniendo el amor de esta mujer. Yo la
verdad soy capaz de comerme cualquier cosa si me la ofrecen con amor... ¿Y tú
eres vegetariana Karina?
Karina: Sí. Desde hace seis años.
Juan:
Seis años... ¿Y tú Sophie, carnívora?
Sophie:
Carnívora.
Juan:
Con razón no podías entrar ayer. Ja-ja. Mentiras. No es problema de la carne.
No. Simplemente no te tocó entrar. Eso es todo. O sea, luchaste un poco con la
mente, ¿no?
Sophie:
Pues más bien sentía una cabezota y un cuerpito. Y así me la pasé. Y
agotada.
Juan: Claro. Es una forma muy
alusiva de cómo es nuestra mente respecto a nuestro cuerpo y como agota, como
desgasta. Los vampiros existe y son nuestros propios pensamientos. Nos
desvitalizan. Ese tipo de desvitalizacions, más otro tipo de desvitalizaciones
externas, claro, hacen de nosotros un guiñapo humano. Y no hay energía para
recordar que hay que recordar y que hay que trabajar internamente.
Sophie:
Y un momento me enojé muchísimo contigo.
Juan:
Sí, yo sabía.
Sophie:
Y quería ir a agarrar el frasco y tomármelo todo.
Juan:
Eso habla de la loca preciosa que eres. Ja-ja.
Karina: Quiero que me repitas algo de lo que te
escuché decir en Barcelona sobre los tipos de plantas y sus respectivas
misiones...
Juan:
Ya... La Pachamama es muy sabia, y toma en consideración tu cuerpo, tu mente y
tu espíritu, porque tú eres tridimensional, no eres unidimensional, no solamente
estás constituido de células, sino que además tienes un alma, y esa alma es el
complemento energético de tu cuerpo, pero hay un complemento mucho mayor y más
bello que es el espíritu. Entonces si estamos hablando de cuerpo, alma y
espíritu, si estamos diciendo que el hombre es tripartita entonces quiere decir
que hay tres estómagos, tres cerebros, es decir, que hay un símil, ¿no? Son tres
cuerpos constituidos maravillosamente y que cada uno necesita un alimento,
entonces la Madre Tierra, la Pachamama, hace el arroz, los frijoles, el apio, la
cebolla, la zanahoria... alimentos riquísimos para alimentar el cuerpo físico.
Entonces, a través de estos alimentos prolongamos nuestra vida porque los
transformamos en energía. Curiosamente, aunque los alimentos sean físicos, está
establecido, por una sabiduría antigua, de que el alimento va sufriendo
diferentes transformaciones en el cuerpo y al final, dicen los hindúes, se
convierte en la energía sexual del humanos. O sea, la energía sexual es como la
quintaesencia del alimento, pero pasa por una serie de procesos. Esto es muy
interesante, la verdad, porque esa quintaesencia, también se convierte en
alimento natural para otras partes del cuerpo que ya ni la anatomía ni la
medicina conoce, y esa quintaesencia puede alimentar otras áreas de nuestros
cuerpos energéticos.
Bien, luego
existen las plantas medicinales, por ejemplo la raíz de valeriana con la que yo
he trabajado muchos años, el cederrón, toronjil, amo esas plantas porque he
visto como las personas han recuperado su tranquilidad con respecto al sistema
nervioso. Los problemas de la vida diaria alteran nuestra mente, y la mente
alterada genera una tensión y el sistema nervioso se cae. Quizá ha sido el
cariño con el que yo he trabajado con esas plantas que las personas que las han
tomado se han sentido paulatinamente bien, muy bien. Y amo a esas plantas porque
sus espíritus tienen como una misión específica, o sea, la Pachamama dice:
"Ustedes van a curar a mi hijo cuando se enferme del sistema nervioso", y ellas
trabajan allí. No sólo en su parte material, sino en su parte espiritual.
Entonces no hay que olvidar que las plantas tienen un espíritu. Eso es muy
importante. Un Maestro a mí me enseñó y me dijo, "No es la planta la que cura,
es el espíritu de la planta realmente la que cura", y de hecho me demostró en
varias ocasiones cómo con plantas que no tenían orientación para resolver
ciertas enfermedades, él podía curar. Pero era como una especie de trampa a la
persona, él no tenía la planta con la que tenía que trabajar y le daba otra,
pero él llamaba al espíritu de la planta para que vierta en su agua, en sus
alimentos, la energía de esa planta y que se curara. Entonces sí, las plantas
tienen un espíritu y sus espíritus son inteligentes y tienen una gran misión y
es la de ayudar. Desafortunadamente estos espíritus sólo son visibles a las
gentes que cumplen ciertas normas, ciertos requisitos; así como para operar en
un hospital se necesita estudiar unos diez años, pues para ejercer en
colaboración con el espíritu de las plantas se necesita estudiar muchos años, y
esos estudios no son exclusivamente intelectuales, sino que pertenecen al ámbito
del corazón, y toda una disciplina de cambio interior, de transformación de las
emociones, de conexión con el espíritu. Es como una especialidad bastante
interesante. Quizá los médicos del futuro vayan a la universidad pero también
vayan a sus meditaciones para poder contactar con el espíritu de las plantas y
entonces ser lo que los antiguos médicos eran, eran médicos pero también eran
magos.
Ahora hay
médicos por un lado y magos por otro lado. Llegará el tiempo en que eso se
unifique. Entonces hay muchas plantas maravillosas que conocen las estructuras
espirituales y trabajan a su favor. Las otras plantas son las llamadas plantas de poder o plantas Maestras, que en el
desarrollo de la evolución, son plantas más evolucionadas que son grandes
adiestradoras o adiestradores de lo que es la mente y la conexión con el
espíritu. Tienen una misión específica. La coca es una de ellas. De hecho yo he intentado
investigar secretos de la coca y no he logrado, parece que la hoja de la
coca se cerró. Es decir, es como una niña
traumatizada cuando intentaron violarla, entonces ya no accede a un nuevo amor,
entonces de hecho, la hoja de la coca tiene muchos secretos que no se conocen.
Es un gran oráculo, se trabaja en los rituales con sus hojas, se come para tener
energía para las grandes caminatas en los andes, pero... Otros secretos que
pueden ser tan evidentes como la ingesta de la ayahuasca donde tú puedes asistir a los pocos
minutos a una ampliación extraordinaria de la conciencia, la hoja de la coca no. No se presta ahora para ese tipo de
situaciones. De hecho nosotros le decimos señorita, en quechua es quintuchita,
porque es una señorita y creo que la violaron. Pero la ayahuasca no, como es una abuela, quién quiere
a la abuela, no es apetecible para los ignorantes ilustrados.
La abuelita
ayahuasca es diferente, como que ha estado
esperando su turno de expresar su poder, pero aún así, como todas las damas,
tienen secretos y no dan todos sus secretos. Entonces esta planta sagrada, como
mucha gente ha descubierto tiene muchos secretos, muchos matices, muchas formas
de amarte... Y la planta es capaz de aparecerse, hablarte y enseñarte, pero más
se limita a abrir tu corazón. Hace todo el esfuerzo para poder abrir tu corazón
para que la flor que está encerrada dentro de tu corazón pueda despedir su
aroma, entonces tú puedas acercarte e inhalar y embriagarte con ese aroma del
amor. Esa es la gran misión de la Abuela Ayahuasca. Pero claro, cuando uno se enfrenta
a una situación nueva, inmediatamente se presenta el temor ante cada uno de
nosotros y a veces no sólo no nos dejamos abrazar o besar por nuestro padre o
nuestra madre, o por nuestra abuela o por nuestros hermanos o nuestros amigos
sino que hasta nos volvernos huraños frente a la manifestación de la energía del
amor, y obviamente, mucho menos nos vamos a dejar abrazar por alguien que
nosotros no conocemos, pero sí, el abrazo de la abuela ayahuasca es un abrazo amoroso, es un abrazo
en el que coloca sus manos sobre nuestro corazón y lo abre para poder tener
contacto con el espíritu. Es mágico totalmente. Entonces estas plantas sagradas o plantas de poder o plantas
maestras, constituyen el enlace entre lo que es el espíritu y el
cuerpo, pero actúan desde el alma. O sea, son plantas del alma, porque es en el
alma donde fluyen pensamientos, emociones, sentimientos y las futuras acciones
del individuo. Allí se gesta la acción, se gesta la emoción, se gesta el amor o
se gesta le guerra. En el alma. Entonces, la Abuela Ayahuasca se introduce a esa parte del alma y
crea un espacio para dar paso al espíritu y para que sus nietos saboreemos lo
que es estar en el alma, contactando el espíritu y llevando la energía del
espíritu al cuerpo y sentir ese placer que produce el amor. Y enseñarle a
nuestra mente que somos capaces de vivir con amor porque ese amor existe a
priori. Así es que allí está la Abuelita Ayahuasca cumpliendo su gran misión de Guarni
Runa, podríamos decir en quechua, o sea, mujer puente. Los Chacahuarni
han sido en la tradición andina un linaje muy especial. Son los que establecen
los contactos, son los que unen los corazones, los que unen los pueblos, las
voluntades. La abuela es una Chacahuarni, la que tiende el puente, entre el
mundo conocido de nuestra mente, con el mundo desconocido de nuestro espíritu.
Realmente nos hace un gran favor. Hablar así de la abuelita es estar enamorado
de ella porque es saber el gran amor que tiene ella, es conocer la parte que los
demás no pueden ver. O sea, para conocer estas cosas, se necesita ir hacia esos
paraísos sagrados y desde allí, entonces decir lo que estoy diciendo ahora.
Mucha gente dice, ¿pero esto no es peligroso, no es un atajo hacia el espíritu?
No, yo digo que no. Esto no es peligroso ni es un atajo hacia el espíritu. Lo
que es peligroso es el Supai, el diablo, el ego interior de cada uno de
nosotros, que día a día, minuto a minuto, segundo a segundo, año tras año, está
enfermando tu mente, tu hígado, tus riñones, ese es peligroso. La Abuelita Ayahuasca no tiene contraindicación en ese
sentido. En realidad se trata de si estamos preparados para esto. Y muchos dicen
no, la humanidad no está preparada para esto.
Karina:
¿Y qué dice la
Abuela?
Juan:
Yo creo que para la Abuela, la gente está preparada porque mientras haya una
estructura dominante en nuestra mente, que es la que nos somete y genera el
sufrimiento, esto es la mejor señal de que necesitamos un contacto con lo más
puro, íntimo y delicioso que hay en el ser humano. Ya que corremos el peligro,
mientras estamos sufriendo, de aprender a deleitarnos con el sufrimiento y
pensar que el sufrimiento es el camino para la redención del individuo. No
podemos hacer del sufrimiento una religión, y muchos lo han hecho. Entonces, si
está el ego, estamos preparados para la comunión con la Abuelita Ayahuasca, para que ella haga el enlace con
nuestro espíritu.
Sí la gente
sí está preparada. Un sacerdote jesuita, Antoni de Melo decía 'si sabes, si
sientes que tu vida es un desorden, un caos, este es el lugar donde debes de
esta'r, o sea en ese curso. Pero uno tiene que aceptar eso, ¿no? Acepta que tu
vida es un revuelo y acepta la ayuda de la Abuelita. Mientras en tu vida no haya
equilibrio, no hay armonía, no hay paz, pues se necesita una medicina para
purgar el alma.
Hay mucha
gente que dice, no estoy preparada, o la humanidad no está preparada para esto,
y yo pregunto: ¿La humanidad está preparada para la cocaína, para la prostitución? Eestá preparada
para la pornografía infantil, para la guerra, para ese maltrato implacable de
padres a hijos o de hijos a padres? ¿La humanidad está preparada para el odios?
La humanidad no fue creada para esas circunstancias adversas, eso ha sido una
especie de accidente cósmico. La humanidad fue diseñada para ser feliz. Pero
tanto sufrimiento hemos arrastrado que cuando se abre la puerta para hacer
contacto con aquello para lo cual realmente fuimos creados, entonces la cerramos
con la disculpa de que no estamos preparados...
Esto puede
parecer una apología muy pasional de la ayahuasca, o puede pensar que quizá yo
considere que es el único camino, pero obviamente que no. Hay otras plantas
sagradas, es decir hay otros caminos, y también hay otros métodos como la
meditación, el pranayama, el taichi, el chicún, tantas otras cosas bellas que
hay que están brotando como flores preciosas en diferentes lugares de la Tierra.
Porque Dios es como un gran bufet y tú puedes deleitarte de él de cualquier
platillo. Todo es Dios. Todo está lleno del espíritu. Entonces, acepto, respeto,
practico de hecho otras corrientes pero también conozco, practico y enseño
acerca del contacto dinámico y veloz con el alma y con el espíritu. Porque tal
parece que la vida es muy corta y necesitamos una acción más contundente para
esta enfermedad que se llama desamor. La ausencia de amor ha ocasionado todo el
mal del mundo, la ausencia de responsabilidad colectiva, universal, y
necesitamos un método científico, un método eficaz, rápido, y uno de ellos, lo
recalco, es la Abuela Ayahuasca.
Karina: ¿Qué ventajas encuentras tú, en lo
personal, al trabajar con ella?
Juan:
Una gran ventaja es que me relaciono, me encanta relacionarme, con algo muy
bello, con algo indescriptible, multidimensional, mágico... Es una sensación
preciosa. Esa sensación de esa magia, esa presencia invisible es muy seductora y
está allí mostrándose, enseñándote, acariciándote, sintiendo su presencia,
sintiendo su poder, sintiendo que tus límites no están en tu caja craneana, que
son múltiples, infinitos. Entonces la abuela es como una presencia del mundo del
infinito haciéndose tangible en el mundo finito; y eso te da la conciencia de lo
finito e infinito que es el mundo. Esa es una gran ventaja en lo personal. Y
claro también sin duda conocer, trabajar, manejar esto, es un privilegio.
Recuerdo que un amigo en una meditación muy profunda con la Abuela Ayahuasca pidió que él también quería trabajar
de la misma manera como lo venía haciendo yo, entonces, esto fue curioso -y es
sobre todo para la gente que improvisa, ¿no?- la Abuela le hizo sentir todo su
poder, absolutamente todo y él no resistió su poder y entendió que para trabajar
con ella uno debe ser capaz de soportar todo su poder. Que no es solamente
querer hacerlo, sino tener la capacidad de soportar lo que es ella, con todos
sus contenidos. Yo no había pensado en esos términos, él fue quien me mencionó
su experiencia... Tampoco considero que soy algo especial, simplemente se dio y
lo he venido haciendo, pero me llamó la atención la experiencia de él, que le
dijo que no, que él debería ser capaz primero de percibir, y él lo entendió,
agradeció y ha continuado su camino.
Karina:
¿Cómo comenzaste tú? ¿Cómo la
conociste? ¿Cómo eras tú entonces?
Juan: Ja-ja.
Creo que nunca fui salvaje. Creo que para penetrar en una esfera mágica
necesitas algo de magia. Creo que para penetrar al amor necesitas amor, para
entrar a la inteligencia necesitas algo de inteligencia y tener inteligencia,
amor y magia significa conocerte y realizar un proceso de trabajo personal
orientado hacia lo que es la exclusión de aspectos que te hacen sentir, pensar y
hacer como todos piensan, sienten y hacen, es decir todos aquellos que están
enraizados en el sufrimiento. Cuando una persona sufre, tiene una gran
desventaja, que se pierde la inteligencia, el amor y la magia. Entonces, esa
percepción la he tenido desde siempre, desde muy joven, recuerdo que el Águila
Dorada dice que el que le guste vivir en paz debe reconocer que esa
paz es Dios. El que vive en paz está en Dios y Dios está en él. Son como
pensamientos o fórmulas matemáticas espirituales, muy básicas y muy importantes
que se requieren para tener un contacto con la Abuelita Ayahuasca. Yo lo hice desde muy joven y es
normal que cualquier joven, ante una experiencia de esa naturaleza...
Karina:
¿Pero cómo fue? ¿Estabas en
Perú? ¿Cómo llegaste a ella?
Juan:
Sí, en Perú, siempre. Por mi abuelo. Mi abuelo era un Pac'o Runa, en quechua es
un hombre sagrado, o sea, un sacerdote. Entonces por allí viene mi
orientación, aunque el espíritu no nazca para que se oriente, sino que busca los
canales donde se está expresando la energía, para seguir expresando y ampliando
y manifestando su energía. Entonces fue por allí, por el abuelo. En los Andes,
aunque esto es de la selva, pero sabemos que en la capital convergía todo. Cusco
era el ombligo del universo andino, el cordón umbilical que une al alma con el
cuerpo y el espíritu. Entonces allí se congregaban los sabios de los cuatro
Suyos, los amautas, los maestros de los cuatro linajes... Bueno pues allí
fue.
Karina: ¿Cuántos años tenías?
Juan:
Diecisiete.
Karina:
¿Es como tú estás educando a tu
hijo?
Juan:
Sí, a él también yo le he dado.
Karina:
¿Y tu papá también era
chamán?
Juan:
No. Mi papá no. Mi papá cantaba más bien. Pero era un muy buen complemento,
porque hay un pensamiento que dice que Dios respeta al que trabaja pero ama al
que canta. Y a mí me gusta cantar, porque quiero que Dios me ame, no que me
respete. Ja-ja... Y sí, fue directamente con mi abuelo. El abuelo era un mago, y
se vino a la costa en esos movimientos migratorios que hay por la pobreza, de la
sierra, de la selva. Claro pero nunca perdió su título y es como haber tomado
una aposta, ¿no? Pero siempre pensé yo también y creo firmemente en la enseñanza
profunda de nuestros ancestros. Es decir, nuestros antiguos fueron tan sabios
como lo es la cultura hindú, la cultura tibetana, igual... Entonces siempre he
pensado en los incas, en los reyes, en las adyas, las sacerdotisas, las
escogidas. Sin duda allí en esos templos se daba una enseñanza exquisita, de
alto nivel, a nivel filosófico y fundamentalmente a nivel psicológico. Creo que
fu tan exquisito que no hubo oportunidad de plasmarlo en códices o en algún otro
lugar porque era una enseñanza viva. El fugo puedes pintarlo, pro ya no es el
fuego, es una imagen d lo que el fuego es. Entonces en el mundo andino se
mantenía la llama del amor y de la sabiduría viva. Y era incomunicable, porque
no hay palabras para comunicar la experiencia y comunicar el amor y comunicar la
sabiduría. Uno se hacía sabio, se construía, se fabricaba como un ser sabio, se
investía como sabio en la medida en que seguía introduciéndose en esos mundos, y
claro era amado y respetado por los alumnos y ellos se nutrían mucho de esa
experiencia, pero ellos también pasaban rápidamente a convertirse en maestros,
porque las experiencias eran veloces. Se comprendía que estamos en un mundo en
que todo es transitorio, nada es permanente, que había que vivir
apasionadamente, que había que amar apasionadamente, que había que caminar por
las montañas apasionadamente, sintiendo la energía, el magnetismo de la tierra,
de la piedra, el frío de la nieve y todo lo que circundaba. O sea, era como una
vida muy potente, muy intensa. Entonces quizá esa sea una razón por la cual no
se dejó un legado, pero después ya sabemos lo que ocurrió en los años de la
invasión, y tal parece que ahí hay un repliegue de esa forma de pensar y de
hacer. Pero desafortunadamente ese repliegue no sólo se dio a nivel físico, sino
a nivel espiritual. De hecho, la cultura inca es una de las que menos se
conocen. Es decir muchos de los secretos, muchas de las prácticas, mucho de la
concepción del mundo inca, muchas de las cosas que allí se enseñaron, se
escondieron en otra dimensión, en otras coordenadas. Y claro, el que quería
penetrar en el mundo del conocimiento andino, no le quedaba más remedio que
penetrar a otra coordenada distinta, a otro universo distinto donde estaba la
sabiduría. Pero resulta de que nuestros chamanes empezaron a aprender o a optar
por actitudes muy egóicas y eso hizo que tuvieran el conocimiento, pero no el
gran conocimiento. Entonces es como vivir el espíritu a un 50%. Y el otro 50% no
viene porque uno necesita hacer una profunda reflexión de lo que es como ser
humano. Reconocer nuevamente el alma como el lugar donde puede instalarse el ego
o el espíritu y empezar un trabajo de enlace serio, absoluto con el espíritu, en
el que se demanda un trabajo de observación de la mente, un trabajo de
conocimiento, de control, de comprensión de lo que surge por la palabra, por la
acción; algo semejante a lo que ocurre en el budismo tibetano, o sea, un trabajo
de perfeccionamiento interior. Y sabemos que ese trabajo de perfeccionamiento,
te tiene que conducir al gran conocimiento. Indiscutiblemente. Aunque ese gran
conocimiento también tiene niveles.
Entonces el
mundo andino fue un lugar donde se dio y se enseñó y se encarnó el gran
conocimiento, pero luego se replegó y hoy estamos viviendo un nuevo ciclo en el
que ese gran conocimiento, gracias a la Abuelita Ayahuasca, está abriendo sus puertas. Y son
muchos los que ya han abierto esa puerta. Es decir, la mayoría de la gente con
la que trabajo, han logrado abrir muchas puertas de ese gran conocimiento. Y
otros, menos, están logrando consolidar ese gran conocimiento en su vida
cotidiana porque de eso se trata, de traer, de plasmar de integrar, lo que
aprendes, lo que sientes, lo que sabes, lo que conoces de ese mundo a este otro
mundo. Me encanta decir que el hombre es como una bella creación que ha hecho
Dios con la finalidad de que el espíritu, Dios mismo, llegue al alma del hombre,
se manifieste a través de la mente, de los ojos, de la expresión del hombre, y
Dios se siente a deleitarse de su bella creación en este rincón del universo.
Creo que ese es uno de los juegos de Dios. Yo me imagino que dice: "¿Cómo puedo
conocer mi creación, cómo puedo saber lo bello que es?" Crea al hombre y
entonces se instala en el hombre y por eso es que muchas veces a través de
nuestros ojos, cuando el espíritu está allí, las cosas son más bellas, porque
Dios hace que miremos las cosas como lo más bello que hay porque esa es la
creación del espíritu. Entonces se deleita el hijo, se deleita el espíritu, se
deleita el gran espíritu. Está en un constante deleite, en una constante
experiencia de amor. Es así como Dios arriba y se hace carne en el hombre. Así
es que el conocimiento del espíritu es urgente en este nuevo ciclo, en esta
nueva era o en este décimo Pachacuti, porque es lo único que puede desterrar la
miseria, la mentira, el engaño, el autoengaño, la guerra.
Toda esta
acción criminal contra la Pachamama, no son los movimientos verdes o como se les
llame los que van a salvar al planeta. Es una toma de conciencia más profunda lo
que puede salvar al planeta. Se siguen creando instituciones para salvar al
planeta. El planeta se va a ir al diablo con instituciones y todo, a menos que
la gente tenga un contacto más espiritual consigo misma y con el planeta. Si uno
no tiene un contacto con el espíritu de la hoja de coca, o con el espíritu de la ayahuasca o con el espíritu de las rosas o de
los limones, con el espíritu del tigre, con el del puma, con el del colibrí, por
esnobismo te apuntas a un partido ecologista, pero no porque estés convencido de
que él es tu hermano. Por conceptos, también te puedes inscribir a un partido
ecologista, pero el mundo está lleno de ideas y de conceptos, pero no de
experiencias y necesitamos la experiencia directa para comprender nuestra
relación con la naturaleza. Si no, ¿qué sentido tienen, por ejemplo, las
Naciones Unidas, que se supone que son para unir? Hay guerra, o sea, no han
funcionado los organismos de paz, porque hay guerra en el que preside ese
organismo de paz y hay guerra interior en los que constituyen ese organismo de
paz.
Karina: Justamente estábamos hablando ayer mi amiga
Sophie y yo, del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en México, y
estábamos llegando justo a eso, a que los mismos miembros del conflicto e
incluso de las ONGs, sin trabajar en nosotros mismos, pues no podemos hacer
realmente ningún cambio radical, verdadero y
perdurable...
Juan:
Yo creo que puedes ser revolucionario desde la conciencia, pero tienes que
llegar a la conciencia, si son, serás un revolucionario almático, o sea, desde
lo que es la estructura del ego, desde lo que es el dolor. Y nadie podrá negar
objetivamente que llevas la razón en aquello por lo que te revelas, pero está
comprobadísimo históricamente que la ira engendra más ira, que la acción bélica
engendra más acción bélica y que la guerra o la guerrilla es la expresión
espectacular externa, que siempre es más sangrienta, de lo que está ocurriendo
en nuestra mente. O sea, una guerra es precisamente la expresión de lo que está
ocurriendo en la mente humana, porque la vida del hombre es lo que es su
pensamiento. Así es que la revolución tiene que ser de conciencia. Han fracasado
todos los movimientos revolucionarios en el mundo, han tomado el gobierno para
bajar a un tirano y poner a otro. Es decir, no ha habido una verdadera
revolución orquestada desde la conciencia. Hay que ver el mundo, está hecho un
caos, es un desastre el mundo. Hay muchos problemas, veamos los periódicos, ya
el hombre se deleita con la sangre, sale a comprar el periódico para ver qué
desastres le ocurrieron a los demás, su cabeza, su energía ya no está puesta
hacia lo que es el espíritu. El hombre está viviendo al 50% de lo que es él
solamente. Y el otro 50% lo ha ignorado, pero como creo en la magia, y está
sucediendo. Hay movimientos filosóficos, científicos que empiezan a considerar
seriamente al espíritu y recién el hombre empieza a estar más completo y quizá
en el futuro, los próximos movimientos revolucionarios o ecologistas, estén
formados por gente que esté trabajando en la conciencia.
Continuará...
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