| Asunto: | [chamanes] EL VIAJE CHAMÁNICO: OBSERVACIONES DE LA TERAPIA HOLOTRÓPICA | | Fecha: | Domingo, 4 de Mayo, 2003 04:02:07 (+0200) | | Autor: | Foro de Chamanismo Esencial <forochaman @.........net>
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Saludos a tod@s querid@s chaman@s:
Aquí les envío un texto de Stanislav Grof, investigador de origen checo
cofundador de la Psicología Transpersonal.
Grof comenzó experimentando con LSD cuando aún era legal y
posteriormente, cuando llegó la prohibición, abandonó estas
experimentaciones y desarrolló junto con su esposa un método natural
para alcanzar estados ampliados de conciencia a través de la respiración.
El método está basado en una técnica antigua que usaban los esquimales
inui y que hoy se conoce como "respiración holotrópica".
En este importante ensayo Grof compara la terapia holotrópica y sus
resultados con el viaje chamánico y de paso nos presenta una importante
cartografía de los estados ampliados de conciencia. Así es que se los
recomiendo muchísimo.
Por su importancia lo hemos puesto a disposición de todas las personas
que deseen consultarlo en nuestra web de Difusión Fraternal de
Información Relevante (DFIR), en la cual por cierto les invito a
publicar todos los artículos, ensayos y demás información que deseen
compartir: http://www.mind-surf.net/dfir
Aquí hemos hospedado recientemente la compilación de textos de Osho
acerca de la meditación que circuló nuestro compañero Nirav Sucre a
través de esta lista y próximamente estará también el artículo de
Neochamán sobre los lugares de poder. Así es que todos los demás
miembros del Foro que deseen enviarnos algún texto, ya sea propio o de
otro autor cuya información quieran compartir, tengan la seguridad de
que serán muy bien recibidos...
Un abrazo y mucha paz para tod@s.
Karina Malpica
Moderadora del Foro de Chamanismo Esencial
de la Red Latinoamericana de Luz
www.mind-surf.net/forochaman
forochaman@mind-surf.net
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EL VIAJE CHAMÁNICO: OBSERVACIONES DE LA TERAPIA HOLOTRÓPICA
http://www.mind-surf.net/dfir/viajechamanico.htm
Stanislav Grof
Este capítulo está basado en casi tres décadas de exploración
sistemática del potencial terapéutico de los estados no ordinarios de
conciencia, inducidos por substancias psicodélicas y otras técnicas no
farmacológicas. Aproximadamente, los primeros veinte años se dedicaron
al trabajo clínico con productos psicodélicos y los diez últimos a la
experimentación con poderosas técnicas alternativas sin el uso de drogas.
Un método moderno de inducción chamánica
A lo largo de esta década, mi esposa Christina y yo hemos elaborado una
técnica psicoterapéutica que denominamos integración holonómica o
terapia holotrópica. En la misma se combina la respiración controlada,
la música evocativa y otras formas de tecnología del sonido, trabajo
corporal concentrado y dibujos de mandalas. Con este enfoque desprovisto
del uso de drogas, es posible facilitar la totalidad de la gama de
experiencias característica de las sesiones psicodélicas y de los viajes
chamánicos.
Su objetivo no es la exploración gradual de los diversos niveles del
inconsciente individual, como en las psicoterapias «verbales»
occidentales, sino el facilitar una poderosa experiencia transformadora
de naturaleza trascendental. Por consiguiente, en muchos sentidos
nuestros objetivos terapéuticos están más cerca de las tradiciones
chamánicas de curación psicofisiológica que de la mayoría de las
psicoterapias verbales occidentales, si bien nuestro enfoque coincide
con el de Carl Gustav Jung, en cuanto a que nuestro objetivo es el de
facilitar la autocuración del paciente, ayudándole a adquirir conciencia
y a reintegrar los elementos fragmentados del complejo mente-cuerpo.
Con el uso de la terapia holotrópica, es posible inducir fenómenos
frecuentemente
indistinguibles de los estados psicodélicos, sin utilizar agentes
farmacológicos, sino simplemente aumentando el ritmo de la respiración,
usando la tecnología del sonido y ciertas técnicas de ejercicio corporal
que describiré más adelante. Cuando los fenómenos descritos en este
capítulo pueden ser desencadenados por algo tan fisiológico como la
hiperventilación, no puede haber duda alguna de que reflejan auténticas
propiedades de la psique.
Los principios de la terapia holotrópica son sumamente simples. Se le
pide al paciente que se acueste con los ojos cerrados, que se concentre
en la respiración y en las sensaciones corporales, y que mantenga un
ritmo de respiración más rápido y eficaz que de costumbre. Durante la
preparación psicológica precedente, se le incita a suspender toda
actividad analítica y a aceptar cualquier experiencia que emerja, con
plena confianza y sin prejuicios. En este contexto se recomienda
abstenerse de emplear técnicas dirigidas o cualquier otro intento de
modificar la experiencia espontánea e influir en la misma. La actitud
general debe ser semejante a la de ciertos métodos de meditación
budistas, limitándose a observar las experiencias emergentes,
registrarlas y no retenerlas.
Después de un intervalo que varía de una persona a otra, el individuo
comienza a experimentar fuertes emociones y desarrolla pautas
estereotipadas de tensión muscular. Con la continuación de la
respiración acelerada, se incrementa la tensión emocional y física hasta
llegar a la liberación y resolución espontáneas. En general, la tensión
física corresponde a las áreas donde el sistema indio de yoga kundalini
visualiza los centros de energía psíquica, o chakras.
Estas tensiones se manifiestan en forma de intensas presiones
circulares o incluso fuertes dolores en la frente o en los ojos,
constricción de la garganta y bloqueo de la mandíbula, y presión en el
tórax, el ombligo y el bajo abdomen. También es común la tensión en
manos y brazos, pies y piernas, cuello, hombros y riñones. Esto es
evidentemente una descripción sinóptica y estadística. En la práctica,
los sujetos no manifiestan todos los síntomas descritos, sino cuadros
individuales de distribución de dichas tensiones, en los que ciertas
áreas están dramáticamente representadas y otras no sufren efecto alguno.
En el contexto de la psiquiatría tradicional influida por el modelo
médico, la reacción a la hiperventilación y en particular los famosos
«espasmos carpopedales» (contracción de los músculos de las manos y de
los pies) ha sido considerada como la reacción fisiológica obligatoria a
la respiración rápida e intensa, conocida como «síndrome de
hiperventilación». Se estima que es algo alarmante y cuando
ocasionalmente ocurre de un modo espontáneo con pacientes neuróticos
(particularmente histéricos), suele tratarse con tranquilizantes, calcio
intravenoso y una bolsa de papel sobre la cara.
El uso de la hiperventilación con fines terapéuticos y autoexploratorios
demuestra lo erróneo de dicho punto de vista. En todos los grupos con
los que hemos trabajado, varias personas han respondido a la
hiperventilación con una relajación progresiva, una sensación de
expansión y visiones de una luz de una belleza sobrenatural. Han
concluido la sesión en una profunda experiencia trascendental de unidad
cósmica. A los que desarrollan tensiones físicas y emociones difíciles,
la respiración continuada les conduce típicamente a un estado de
resolución, seguido a su vez de una profunda relajación, paz y serenidad.
A menudo, el resultado final de la sesión es un estado profundamente
místico, que puede aportar beneficios duraderos y ser personalmente
significativo para el sujeto. Paradójicamente, el enfoque represivo
habitual de la psiquiatría tradicional ante los episodios ocasionales
espontáneos de hiperventilación perturba un proceso potencialmente
terapéutico con algunos pacientes neuróticos.
Durante la hiperventilación, conforme aumentan las tensiones físicas y
emocionales, y se resuelven, el individuo puede tener una serie de
poderosas experiencias, que se describirán con mayor detalle más
adelante. Puede revivir sucesos autobiográficos importantes de la
infancia, adolescencia o vida adulta y experimentar otros tipos diversos
de fenómenos transpersonales. En particular, suele haber una
confrontación con distintos aspectos del recuerdo del nacimiento
biológico y un encuentro profundo con la muerte, fenómenos
caracterizados como experiencias de «muerte y renacimiento» en los ritos
de iniciación chamánica.
En el contexto de la terapia holotrópica, al efecto de por sí potente
de la hiperventilación se agrega el de la música evocativa, o tecnología
del sonido, desarrollada por diversas culturas con el propósito
específico de alterar la conciencia, como por ejemplo los tambores
chamánicos. Otra faceta que intensifica el efecto de esta técnica es su
uso en grupo, de modo que los participantes alternen su función de
experimentadores con la de experimentados, bajo la supervisión del
terapeuta.
Idealmente, la propia respiración activa conduce a la resolución de
todo lo que se ha liberado y emergido en la conciencia. Si el sujeto
acaba con tensiones residuales o emociones desagradables, se puede
facilitar su resolución por medio de una técnica de ejercicio corporal
concentrado, que elaboré originalmente para el período conclusivo de las
sesiones psicodélicas.
El principio básico, en este caso, es el de alentar al sujeto para que
no ofrezca resistencia alguna a las emociones, sensaciones y energía
física emergentes, y para que encuentre una forma apropiada de
expresarlas por medio de sonidos, muecas, posturas y movimientos, sin
juzgar ni analizar la experiencia. La función de los facilitadores es la
de seguir el flujo de energía y estimular su plena exteriorización. Se
persiste en esta labor hasta que el sujeto alcanza un estado de
resolución y relajación.
La barrera sensorial y el nivel biográfico-recordatorio
Las técnicas que facilitan acceso experiencial al inconsciente tienden
a activar inicialmente los órganos sensoriales. Por consiguiente, la
exploración profunda empieza en muchos casos con una serie de
experiencias sensoriales indeterminadas, tales como visiones elementales
de colores y pautas geométricas, sonidos de campanas o zumbidos,
sensaciones táctiles en diversas partes del cuerpo, o la experiencia de
distintos gustos u olores. Éstas son de una naturaleza más o menos
abstracta, sin ningún significado simbólico más profundo, y su
contribución a la autoexploración y autocomprensión es insignificante.
Parecen representar una barrera sensorial que es preciso cruzar, antes
de emprender el viaje hacia el interior de la psique.
Conforme avanza el proceso, el próximo reino de la psique más asequible
suele ser el nivel biográfico-recordatorio y el del inconsciente
individual. A pesar de que los fenómenos correspondientes a esta
categoría son de una importancia teórica y práctica considerable, no es
necesario dedicar mucho tiempo a su descripción, ya que la mayoría de
los enfoques psicoterapéuticos verbales tradicionales se limitan a este
nivel de la psique. Existe abundante literatura profesional en la que se
analizan las sutilezas de la psicodinámica de los reinos biográficos.
Lamentablemente, distintas escuelas se contradicen entre sí y no existe
unanimidad en cuanto a los factores significativos de la psique, la
razón del desarrollo de la psicoterapia eficaz.
Una diferencia fundamental entre las psicoterapias verbal y
experiencial es el significado de la traumatización física directa en la
historia del individuo. En la psiquiatría, psicología y psicoterapia
tradicionales se subrayan exclusivamente los traumas psicológicos. No se
considera que los traumas físicos influyan directamente en el desarrollo
psicológico del individuo, ni que participen en la psicogénesis de los
trastornos emocionales y psicosomáticos. Esto contrasta vivamente con
las observaciones del trabajo experiencial profundo, en los cuales los
recuerdos de traumas físicos parecen ser de suma importancia. En el
trabajo psicodélico, la terapia holotrópica y otros poderosos enfoques
experienciales, el hecho de revivir enfermedades graves, heridas,
operaciones, o situaciones próximas a la asfixia, es harto común y mucho
más significativo que los psicotraumas habituales. Las emociones y
sensaciones físicas residuales de situaciones que han supuesto un
peligro para la vida o para la integridad del organismo parecen jugar un
papel significativo en el desarrollo de diversas formas de
psicopatología, todavía no reconocidas por la ciencia académica.
Las experiencias acerca de traumas físicos graves representan una
transición natural entre el nivel biográfico y el reino siguiente, cuyos
constituyentes principales son los dobles fenómenos del nacimiento y la
muerte. Los sucesos que los componen aluden a la vida postnatal del
individuo y, por consiguiente, su naturaleza es biográfica. Sin embargo,
por el hecho de haber llevado al individuo hasta las puertas de la
muerte y haberse caracterizado por unas molestias y un dolor extremos,
se vinculan con el trauma del nacimiento. Por razones evidentes, los
recuerdos de traumas y enfermedades que hayan entorpecido severamente la
respiración, como la pulmonía, la difteria, la tos ferina o el haber
estado a punto de ahogarse, son particularmente significativos en este
contexto.
Encuentro con el nacimiento y la muerte: dinámica de las matrices
perinatales básicas
El aspecto más característico las ideas y en las visiones de personas y
animales moribundos, cuerpos y cadáveres putrefactos, esqueletos,
cementerios y funerales, sino en un encuentro experiencial profundo con
el proceso de morir y con la propia muerte, con concomitantes biológicos
y emocionales sumamente convincentes.
La confrontación profunda con la muerte, característica de estas
secuencias experienciales, tiende a estar íntimamente entrelazada con
una serie de fenómenos claramente relacionados con el proceso del
nacimiento biológico. Al enfrentarse a la agonía y la muerte, los
individuos tienen simultáneamente la experiencia de estar luchando para
nacer y/o dar a luz. Asimismo, muchos de los actos y manifestaciones
fisiológicas de estas experiencias pueden explicarse fácilmente como
derivaciones del proceso del nacimiento.
Es bastante común en este contexto identificarse con un feto y revivir
diversos aspectos de su propio nacimiento biológico, con detalles
específicos y perfectamente verificables. El elemento de la muerte puede
ser representado por una identificación simultánea o alternativa con
individuos enfermos, ancianos o moribundos. A pesar de que la totalidad
de la gama de dichas experiencias no se puede reducir exclusivamente al
hecho de revivir el nacimiento biológico, el trauma del nacimiento
parece representar un aspecto fundamental del proceso experiencial en
este nivel. Por ello denomino este nivel del inconsciente perinatal.
Perinatal es un término compuesto de origen latín y griego, cuyo
prefijo peri significa «cerca de» o «próximo a» y la raíz natalis hace
referencia al nacimiento. Se utiliza comunmente en medicina para
describir procesos inmediatamente precedentes al nacimiento, asociados
con el mismo, o inmediatamente posteriores; así pues, en los textos de
medicina se habla de hemorragias, infecciones o traumatismos cerebrales
perinatales. En contraste con el uso tradicional de este término en
tocología, la palabra perinatal se utiliza en este capítulo con relación
a experiencias.
La conexión antes descrita entre el nacimiento biológico y las
experiencias perinatales es bastante profunda y específica. Permite
utilizar las etapas clínicas del parto para la construcción de un modelo
conceptual, que nos ayude a comprender la dinámica del nivel perinatal
del inconsciente e incluso realizar predicciones específicas con
relación al proceso de muerte-renacimiento en diferentes individuos.
Las experiencias de la muerte y renacimiento reflejadas en el nivel
perinatal del inconsciente son sumamente complejas y fecundas. Las
secuencias relacionadas con diversas etapas y facetas del nacimiento
biológico acostumbran a ser de una naturaleza típicamente mitológica,
mística, arquetípica, histórica, sociopolítica, antropológica, o
filogenética. Suelen aparecer en cinco pautas o constelaciones
experienciales características. Parece existir una conexión profunda
entre estos conjuntos temáticos y las etapas clínicas del parto, que se
suceden como sigue.
1) La experiencia de unidad cósmica: el universo amniótico
Esta importante experiencia perinatal parece estar relacionada con la
unión primigenia con la madre, el estado original de existencia
intrauterina durante el cual madre e hijo forman una unión simbiótica.
Si no la entorpece ningún estímulo nocivo, la situación del niño puede
ser prácticamente óptima, ya que ofrece seguridad y la satisfacción
permanente de todas las necesidades. Las características básicas de esta
experiencia son la trascendencia de la dicotomía sujeto-objeto, un
estado de ánimo fuertemente positivo (de paz, serenidad, tranquilidad y
éxtasis oceánico), una sensación de santidad, la trascendencia del
espacio y del tiempo, e introspecciones abundantes de importancia
cósmica.
El contenido específico de estas experiencias puede ser extraído de
situaciones que comparten con el mismo la carencia de fronteras y
obstrucciones, tales como una identificación con el océano y formas de
vida acuática, o con el espacio interestelar. Las imágenes de los
mejores aspectos de la naturaleza (madre naturaleza) y las visiones
arquetípicas de los cielos y del paraíso pertenecen también a esta
categoría. Es importante subrayar que sólo los episodios de la vida
embrional carentes de perturbaciones van acompañados de este tipo de
experiencias. Las perturbaciones de la existencia uterina van asociadas
a imágenes de peligros subacuáticos, contaminación, naturaleza
inhospitalaria e insidiosos demonios de culturas diversas.
2) La experiencia del engolfamiento cósmico
Esta pauta experiencial parece estar relacionada con el comienzo del
parto, cuando se ve perturbada la armonía anterior. Al principio, esto
ocurre como consecuencia de señales químicas alarmantes y a continuación
por las contracciones mecánicas de la musculatura uterina.
Esta situación se experimenta subjetivamente como peligro vital
inminente. Una sensación abrumadora de angustia de flotar libremente
conduce a ideas y percepción paranoicas. La intensificación de este
estado se resuelve típicamente en la experiencia de un vórtice o
torbellino monstruoso, cuyo centro engulle ineludiblemente al individuo
y a su mundo.
Una variación experiencial frecuente de este tema es la de ser
deglutido por una bestia arquetípica, atrapado por un pulpo o capturado
por una gigantesca araña. Una forma menos dramática de la misma
experiencia la constituye el descenso al bajo mundo y el encuentro con
criaturas demoníacas. Motivos del chamanismo clásico indican la
familiaridad de los chamanes con dicho reino.
3) La experiencia del callejón sin salida o infierno
Esta experiencia está lógicamente relacionada con la primera etapa
clínica del parto, plenamente desarrollada. Durante la misma, el feto se
ve periódicamente constreñido por espasmos uterinos, mientras el cuello
del útero permanece cerrado sin salida posible. El sujeto se siente
atrapado, enjaulado y atascado en una pesadilla claustrofóbica, en la
que pierde todo contacto con el tiempo lineal. La situación parece
absolutamente insoportable, inacabable y desesperada. Por consiguiente,
es lógico que el individuo se suela sentir experiencialmente
identificado con presos en mazmorras o campos de concentración, víctimas
de la Inquisición, pacientes en sanatorios mentales, o pecadores en el
infierno y figuras arquetípicas que representen la condena eterna.
Durante la profunda crisis existencial de la que este estado se ve
típicamente acompañado, la existencia parece una farsa carente de
significado o un teatro del absurdo.
4) La experiencia de la lucha de la muerte-renacimiento
Muchos aspectos importantes de esta matriz experiencial son
comprensibles a partir de su asociación con la segunda etapa clínica del
parto. En esta etapa prosiguen las contracciones uterinas, pero ahora el
cuello del útero se ha dilatado y permite una propulsión gradual del
feto por el canal del parto. Esto implica una enorme lucha por la
supervivencia, unas presiones mecánicas apabullantes y, con frecuencia,
cierto grado de anoxemia y sofocación. En las fases terminales del parto,
el feto puede entrar íntimamente en contacto con materias biológicas
como sangre, mucosidades, orina y heces.
Desde el punto de vista experiencial, esta pauta es bastante intensa y
ramificada. Además de revivir con realismo diversos aspectos de la lucha
en el canal tienen lugar en secuencias plia variedad de fenómenos, que
temáticas típicas, relacionadas por una profunda lógica experiencial con
aspectos anatómicos, fisiológicos y bioquímicos del proceso del parto.
Entre ellos, los más importantes son los elementos de una lucha titánica,
experiencias sadomasoquistas, una fuerte excitación sexual, episodios
demoníacos, aspectos escatológicos y un encuentro con el fuego. Todo
esto ocurre en el contexto de una lucha muerte-renacimiento determinada.
Las imágenes específicas incluyen batallas mitológicas de enormes
proporciones, en las que participan ángeles y demonios, o dioses y
titanes, elementos violentos de la naturaleza, secuencias de
revoluciones y guerras sangrientas, imágenes en las que interviene la
pornografía y las desviaciones sexuales, violencia, orgías satánicas y
noches de aquelarre, crucifixiones y sacrificios rituales.
5) La experiencia muerte-renacimiento
Esta matriz perinatal está relacionada significativamente con la
tercera etapa del parto clínico, o sea, con el nacimiento propiamente
dicho. En esta última etapa, el proceso agonizante de la lucha por nacer
llega a su fin, culmina con la propulsión por el canal del parto, y la
acumulación del dolor, tensión y excitación sexual se convierten de
pronto en alivio y relajación. Al cortar el cordón umbilical, se
completa la preparación física de la madre y el niño comienza su nueva
existencia como individuo anatómicamente independiente.
Al igual que con las demás matrices, algunas de las experiencias de
esta etapa son reproducción fidedigna de los acontecimientos biológicos
del parto, así como de ciertas intervenciones tocológicas. El
correspondiente simbólico de esta última etapa del parto es la
experiencia muerte-renacimiento.
Paradójicamente, sólo a un paso de una fenomenal liberación, el
individuo tiene una sensación de catástrofe inminente de enormes
proporciones. Con frecuencia esto conduce a una concienzuda lucha para
poner fin a la experiencia. Si se le permite que proceda, esta
experiencia incluye una sensación de aniquilación a todos los niveles
imaginables: destrucción física, debacle emocional, derrota intelectual,
fracaso moral definitivo y una condena absoluta de enormes proporciones.
Esta experiencia de la «muerte del ego» parece involucrar la destrucción
despiadada e instantánea de todos los puntos de referencia anteriores en
la vida del individuo. En esta etapa, puede que los chamanes hagan
referencia a la desmembración realizada por demonios o animales feroces.
A la experiencia de aniquilación total y de «caer en lo más bajo del
cosmos», le siguen inmediatamente visiones de una poderosísima luz
blanca y dorada, de un brillo y belleza sobrenaturales, que cabe
relacionar con una sobrecogedora exposición de entidades arquetípicas
divinas, el espectro del arco iris, o los complejos diseños de una cola
de pavo real. El sujeto experimenta una profunda sensación de liberación
emocional y espiritual, redención y salvación. Habitualmente, se siente
liberado de toda angustia, depresión y culpa, limpio y redimido. A esto
le acompaña un diluvio de emociones positivas hacia sí mismo, los demás
y la existencia en general. El mundo parece ser un lugar hermoso y
seguro, y aumenta claramente el deseo de vivir. El chamán regresa de su
búsqueda visionaria iniciatoria cargado con una nueva sensación de
propósito y significado.
Viajes más allá del cerebro: dimensiones transpersonales de la psique
Las secuencias experienciales de la muerte y renacimiento acostumbran a
abrir la puerta a un dominio transbiográfico en la psique humana, cuyo
mejor calificativo es el de transpersonal. El nivel perinatal del
inconsciente representa claramente un vínculo entre los reinos
biográfico y transpersonal, o inconsciente individual y colectivo. En la
mayoría de los casos, a las experiencias transpersonales les precede un
dramático encuentro con el nacimiento y la muerte. Sin embargo, existe
una alternativa importante, que a veces permite el acceso experiencial
directo a diversos elementos transpersonales y temas correspondientes,
sin enfrentarse al nivel perinatal.
El denominador común de este abundante y ramificado grupo de fenómenos
es la sensación, por parte del sujeto, de que su conciencia se ha
expandido más allá de las limitaciones habituales de su ego y ha
trascendido las fronteras del tiempo y del espacio. En los estados
ordinarios o «normales» de conciencia, tenemos la sensación de existir
dentro de las limitaciones del cuerpo físico (imagen corporal) y nuestra
percepción del ambiente viene determinada física y fisiológicamente por
la gama de nuestros órganos sensoriales.
Tanto nuestra percepción interna (interocepción) como la externa
(exterocepción) están limitadas por las fronteras espaciales y
temporales habituales. En circunstancias ordinarias, sólo podemos
experimentar plenamente y con todos nuestros sentidos los sucesos del
presente y del ambiente circundante. Podemos recordar el pasado y
anticipar los acontecimiento del futuro o fantasear sobre ellos, pero ni
el pasado ni el futuro están al alcance de la experiencia directa.
En las experiencias transpersonales, tal como ocurren en sesiones
psicodélicas, con técnicas autoexploratorias sin el uso de drogas, o
espontáneamente, parece que se trascienden una o varias de las
limitaciones anteriores. Este tipo de experiencias pueden dividirse en
tres grandes categorías. Algunas implican la trascendencia del tiempo
lineal y son interpretadas por los sujetos como regresión histórica y
exploración de su pasado biológico, cultural y espiritual, o como
progresión histórica hacia el futuro. La segunda categoría es la de las
experiencias caracterizadas primordialmente por la trascendencia de las
barreras espaciales ordinarias, en lugar de las temporales. El tercer
grupo se caracteriza por la exploración de dominios que la cultura
occidental no considera que formen parte de la realidad objetiva. Las
tradiciones chamánicas han descrito y catalogado muchas gamas de
realidades no ordinarias accesibles en dichos estados.
En estados de conciencia no ordinarios, muchos sujetos tienen vivencias
bastante concretas y realistas de episodios que identifican como
recuerdos fetales y embrionarios. No es raro, en estas circunstancias,
en un nivel de conciencia celular, identificarse plenamente con el
esperma y el óvulo en el momento de la concepción. A veces la regresión
histórica va más lejos y el individuo tiene la sensación convincente de
revivir recuerdos de la vida de sus antepasados, o incluso de acceder a
los archivos del inconsciente racial o colectivo. En algunas ocasiones,
los sujetos afirman haberse identificado con diversos animales de la
escala evolutiva, o haber tenido la clara sensación de revivir episodios
dramáticos de una encarnación anterior.
Las experiencias transpersonales que incluyen la trascendencia de
barreras espaciales sugieren que las fronteras entre el individuo y el
resto del universo no son firmes y absolutas. En circunstancias
especiales es posible identificarse con cualquier cosa del universo,
incluida la propia totalidad del cosmos. Entre éstas se cuentan las
experiencias de fusión con otra persona en un estado de unidad dual, o
asumiendo la identidad de la otra persona; «sintonizar» con la
conciencia de un grupo específico de gente, o bien sentir la expansión
de la conciencia hasta tal punto que parezca abarcar a toda la humanidad.
Asimismo, uno puede trascender los límites de la experiencia
específicamente humana e identificarse con la conciencia de los animales,
plantas o, incluso, objetos y procesos inorgánicos. En un caso extremo,
es posible experimentar la totalidad de la biosfera de nuestro planeta o
el conjunto del universo material.
En un número elevado de experiencias transpersonales, la extensión de
la conciencia parece ir más allá del mundo fenoménico y del continuo
espacio-tiempo, tal como lo percibimos en la vida cotidiana. A esa
realidad pertenecen numerosas visiones de personajes y temas
arquetípicos, encuentros con las divinidades y los demonios de distintas
culturas, y complejas secuencias mitológicas. También son bastante
comunes los informes de apariciones de espíritus de difuntos, entes
sobrehumanos y habitantes de otros universos.
Las visiones de pautas arquetípicas abstractas, la comprensión
intuitiva de símbolos universales (cruz, ankh, yin yang, svástica,
estrella de cinco puntas, o estrella de seis puntas), la vivencia de los
meridianos y del flujo de energía ch'i descrita por la filosofía y la
medicina china; o el despertar del poder de la serpiente (kundalini) y
la activación de diversos centros de energía psíquica o chakras,
constituyen ejemplos adicionales de este tipo de fenómenos. En los casos
más extremos, la conciencia individual puede llegar a identificarse con
la conciencia cósmica o mente universal. El summum de las experiencias
parece ser la identificación con el vacío supracósmico y metacósmico, la
misteriosa ausencia primordial y la nada consciente de sí misma, que
contiene en forma germinal y potencial la totalidad de la existencia.
Experiencias transpersonales y la visión chamánica del mundo
Las experiencias transpersonales tienen muchas características extrañas
que destruyen los supuestos más fundamentales de la ciencia materialista
y del punto de vista mecanicista del mundo, que apuntan a un paradigma
más cercano a los que caracterizan los sistemas de creencias chamánicas
y diversas ramas de la filosofía mística o «perenne».
Los investigadores que han estudiado seriamente y/o experimentado estos
fascinantes fenómenos comprenden que todo intento por parte de la
psiquiatría tradicional de desecharlos como productos insignificantes de
la imaginación, o como fantasías erráticas generadas por procesos
cerebrales patológicos, es superficial e inadecuado. Cualquier estudio
del dominio transpersonal de la psique realizado sin prejuicios llegará
ineludiblemente a la conclusión de que sus observaciones suponen un
crítico reto al paradigma newtoniano-cartesiano de la ciencia occidental.
A pesar de que las experiencias transpersonales ocurren en un proceso
de autoexploración personal profunda, no es posible interpretarlas
simplemente como fenómenos intrapsíquicos en un sentido convencional.
Por una parte, forman un continuo vivencial ininterrumpido con
experiencias biográfico-recordatorias y perinatales. Por otra, parecen
tener acceso directo, sin mediación de los órganos sensoriales, a las
fuentes de información que están claramente fuera del alcance del
individuo, como convencionalmente se define.
Entre los informes de sujetos que han experimentado episodios de su
existencia embrionaria, del momento de la concepción y que han
vivenciado elementos de conciencia celular y orgánica, abundan detalles
médicos de gran exactitud con respecto a los procesos anatómicos,
fisiológicos y bioquímicos correspondientes. Asimismo, las experiencias
ancestrales, los recuerdos raciales y colectivos en el sentido junguiano,
y los recuerdos de encarnaciones anteriores, aportan frecuentemente
detalles específicos de la arquitectura, el atuendo, las armas, el arte,
la estructura social y las prácticas religiosas de la cultura y período
en cuestión, o incluso acontecimientos históricos concretos.
Los sujetos que experimentan secuencias filogenéticas o que se
identifican con formas de vida existentes, no sólo las hallan auténticas
y convincentes, sino que al mismo tiempo adquieren una introspección
extraordinaria de la psicología, etología, costumbres específicas o de
insólitos ciclos de reproducción de los animales. En algunos casos, la
experiencia va acompañada de inervaciones musculares arcaicas, impropias
de un ser humano, o incluso de complejas representaciones que reproducen
las danzas de apareamiento.
Los individuos que experimentan episodios de identificación consciente
con plantas o con parte de las mismas, de vez en cuando afirman haber
adquirido una profunda introspección de procesos botánicos como la
germinación de las semillas, la fotosíntesis de las hojas, la función de
las auxinas en el crecimiento de las plantas, el intercambio de agua y
minerales en las raíces, y la polinización. Igualmente común es la
convincente sensación de identidad consciente con la materia inanimada o
con los procesos inorgánicos: el agua del océano, el fuego, los rayos,
la actividad volcánica, los huracanes, el oro, los diamantes, el granito,
e incluso las estrellas, las galaxias, los átomos y las moléculas. Desde
el punto de vista de un paradigma que reconozca la existencia del reino
transpersonal, las referencias a la comunicación con otras especies o
incluso con objetos «inanimados», como en el caso de los chamanes, ya no
pueden ser consideradas como síntomas psicopatológicos.
Existe otro grupo interesante de fenómenos transpersonales, susceptible
frecuentemente de validación e incluso de se investigado
experimentalmente. Al mismo pertenecen la telepatía, el diagnóstico
psíquico, la clarividencia, la clariaudiencia, la precognición, la
psicometría, las experiencias extracorporales, los viajes clarividentes
y otros casos de percepción extrasensorial. Evidentemente, éstos han
sido estudiados a fondo y utilizados en el chamanismo y en otras
tradiciones místicas o mágicas. A pesar de que representan el único
grupo de fenómenos transpersonales de los que los círculos académicos
occidentales han llegado a ocuparse ocasionalmente, por desgracia su
enfoque ha sido siempre decididamente negativo.
Desde una perspectiva más amplia, no existe razón alguna para no
clasificar los fenómenos denominados paranormales en una categoría
especial. Dado que otros tipos de experiencias transpersonales suelen
facilitar el acceso a una nueva información sobre el universo por
canales extrasensoriales, la frontera que separa la psicología de la
parapsicología desaparece, o por lo menos se convierte en bastante
arbitraria, a partir del momento en que se admite y reconoce la
existencia del dominio transpersonal.
El reto filosófico de las observaciones descritas, ya en sí imponente,
se ve todavía aumentado por el hecho de que en los estados no ordinarios
de conciencia, las experiencias transpersonales que reflejan
correctamente el mundo material aparecen en el mismo continuo e
íntimamente relacionadas con otras cuyo contenido, según la visión
occidental del mundo, no forma parte de la realidad objetiva. Cabe
mencionar en este contexto los arquetipos junguianos: divinidades,
demonios, semidioses, superhéroes y complejas secuencias mitológicas,
chamánicas, legendarias y de cuentos de hadas. Incluso estas
experiencias pueden aportar información precisa sobre el simbolismo
religioso, el folklore y las estructuras míticas de diversas culturas
anteriormente desconocidas para el sujeto.
Las experiencias transpersonales ocupan una posición muy especial en
nuestro intento de construir un mapa fidedigno del territorio de la
psique humana. El nivel analítico-recordatorio y el inconsciente
individual son de una naturaleza claramente biográfica. La dinámica
perinatal parece representar una intersección o frontera entre lo
personal y lo transpersonal, como lo refleja su profunda asociación con
el nacimiento y la muerte, principio y fin de la existencia humana
individual. Los fenómenos transpersonales facilitados por la terapia
holotrópica o los métodos chamánicos tradicionales revelan conexiones
entre el individuo y el cosmos actualmente incomprensibles. Lo único que
podemos decir es que, en algún lugar del proceso perinatal, parece tener
lugar un extraño salto cualitativo al estilo del de una cinta de Móbius,
en el que la autoexploración profunda del inconsciente individual se
convierte en un proceso de aventuras experienciales en la amplitud del
universo, cuyo calificativo más adecuado sería el de conciencia cósmica
o mente superconsciente.
Importancia terapéutica del proceso muerte-renacimiento
La cartografía ampliada que acabamos de describir es de una importancia
fundamental para todo enfoque serio de los fenómenos tales como los
estados psicodélicos, el chamanismo, la religión, el misticismo, los
ritos de paso, la mitología, la parapsicología, la tanatología y la
psicosis. No se trata de una mera cuestión de interés intelectual, sino
que sus consecuencias son profundas y revolucionarias para la
comprensión de la psicopatología, y ofrecen nuevas posibilidades
terapéuticas no imaginadas por la psiquiatría tradicional.
En general, la arquitectura de la psicopatología que se manifiesta en
el trabajo diario es infinitamente más compleja e intrincada de lo que
sugieren las teorías vigentes de la personalidad. Según estas nuevas
observaciones, son pocos o ninguno los síndromes emocionales y
psicosomáticos que puedan explicarse exclusivamente a partir de la
dinámica del inconsciente individual. Están significativamente
relacionados con el trauma del nacimiento y el miedo a la muerte, y su
resolución exige una confrontación vívida con el proceso
muerte-renacimiento. Por consiguiente, hemos llegado a la conclusión de
que nuestro modelo teórico de la psique humana es compatible con los
antiguos sistemas de creencias chamánicas, que también integran las
experiencias de la muerte y el renacimiento.
El trabajo revela día a día que en la estructura dinámica de los
síntomas psicogenéticos intervienen energías emocionales y físicas
extremadamente poderosas. Por ello, todo intento de influir en ellas por
medios puramente verbales, como en las psicoterapias tradicionales, es
de un valor altamente cuestionable. Se necesita un contexto terapéutico
que permita y facilite la experiencia directa, para obtener resultados
apreciables en un espacio de tiempo razonable. Además, debido a los
múltiples niveles de la naturaleza de los síntomas psicogenéticos, el
marco conceptual del terapeuta debe incluir los niveles perinatal y
transpersonal de la psique, a fin de que la terapia sea plenamente
eficaz.
Mientras el proceso de la terapia se limite al nivel biográfico, los
resultados terapéuticos serán generalmente bastante limitados, a no ser
que el material a tratar pertenezca a gestalts inacabadas de traumas
físicos graves. Tanto los resultados inmediatos como los producidos a
largo plazo son mucho más dramáticos cuando la autoexploración se
profundiza e incluye secuencias más profundas; sobradamente conocida de
nuestros antepasados chamánicos, hasta estos momentos les ha pasado en
gran parte inadvertida a los psicoterapeutas verbales occidentales. Sin
embargo, nosotros hemos descubierto que las experiencias de naturaleza
perinatal pueden influir profundamente en la claustrofobia y en otros
tipos de estados de ansiedad o depresión, en las tendencias suicidas, el
alcoholismo, la drogadicción, el asma, la jaqueca, las inclinaciones
sadomasoquistas y muchos otros problemas, tanto si éstas se facilitan
por medios holotrópicos, chamánicos u otros.
Pero en los casos en que las raíces del problema están ancladas en el
dominio transpersonal, sólo se podrá alcanzar una solución definitiva
cuando el paciente permita que tenga lugar una confrontación con el tipo
específico de experiencia transpersonal con el que el problema esté
relacionado. Puede tratarse de una experiencia intensa de una
encarnación anterior, una identificación con una forma animal, una
secuencia arquetípica o mitológica, un tema del inconsciente racial o
colectivo, o muchas otras. La ausencia de prejuicios y confianza en el
proceso son requisitos importantísimos -tanto por parte del terapeuta
como por parte del paciente - para el éxito de la terapia.
Como se ha dicho anteriormente, las experiencias del trabajo profundo
también corroboran la estrategia general terapéutica y de
autoexploración sugerida originalmente por Carl Gustav Jung, quien
reconoció que la psique está dotada de un poderoso potencial
autocurativo y que la fuente de sus fuerzas autónomas de curación se
halla en el inconsciente colectivo. Desde esta perspectiva, la labor del
terapeuta no debe consistir, por consiguiente, en comprender
racionalmente el problema del paciente, a fin de utilizar alguna técnica
específica para cambiar la situación según un plan preconcebido, sino en
mediar y facilitar el acceso del paciente a los niveles más profundos de
la psique. Entonces, la curación se produce como consecuencia de una
interrelación dialéctica entre el inconsciente individual y el colectivo.
Aquí cabe establecer un paralelismo con la función tradicional del
chamán, como mediador entre los reinos humano y espiritual.
Por tanto, una técnica psicoterapéutica basada en las observaciones de
la investigación moderna sobre la conciencia, como la terapia
holotrópica, se basa primordialmente en la experiencia directa como
instrumento esencial de transformación. Los enfoques verbales se
utilizan exclusivamente durante el período de preparación, y de nuevo en
una sesión posterior, para facilitar la integración de la experiencia.
El terapeuta crea un marco de apoyo, establece una buena relación de
trabajo con el paciente y ofrece una técnica capaz de activar el
inconsciente: respiración, música, tambores chamánicos, meditación o
drogas psicodélicas.
En estas circunstancias se refuerzan los síntomas preexistentes y otros
anteriormente latentes emergen a la conciencia. La función del terapeuta
es entonces la de estimular y apoyar incondicionalmente las secuencias
surgentes, con plena confianza en la autonomía y espontaneidad del
proceso curativo. Los síntomas representan energía bloqueada y, en
definitiva, experiencia condensada. En este contexto, un síntoma
representa tanto una oportunidad como un problema.
Al liberar la energía, el síntoma se transforma en experiencia
consciente y se consume. Es importante que el terapeuta apoye el
despliegue elemental sin interferir ni intervenir en la naturaleza de la
experiencia, tanto si es biográfica, perinatal, como transpersonal. El
apoyo incondicional debe continuar, aunque el terapeuta no comprenda el
proceso o tome una forma desconocida para él. En lugar de intentar
interpretar todo el material emergente en términos de un sistema teórico
cerrado, como en el psicoanálisis y otros enfoques parecidos, el
terapeuta se convierte en un compañero de aventura, que puede aprender
algo nuevo en cada sesión.
http://www.mind-surf.net/dfir/viajechamanico.htm
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