James Petras en carta abierta a S
aramago
An¡lisis
Petras!
Critíca
la amnesia histó
rica del escritor portugués y sus declaraciones
despecti
vas en referencia a la guerrilla colombiana en reciente v
isita
de este a Colombia. Petras le recuerda al nobel en
literatura, "…las
FARC establecieron una serie de foros
públicos y talleres e invitaron a
académicos, sindical
istas, granjeros y gente de negocios para que
presentaran
documentos y propuestas. Pepe, usted seguramente recuerd
a
esas reformas, sobre todo la propuesta para desmilitari
zar el país, en
ambos lados. Dr. Saramago, usted como un
escritor sabio y mundano sabe
que las bandas armadas no
convocan foros ni escuchan y aceptan
propuestas de una pl
uralidad de fuentes para hacer de Colombia una
democracia
eficaz".
[
Para conocimiento de nuestros lectores]
Estimado José Saramago:
En
días recientes,
Colombia (infame por sus escuadrones de la muerte
patroc
inados por el gobierno y por las matanzas de campesinos)
se ha
convertido en el lugar favorito desde el que alguno
s de los m¡s
conocidos intelectuales del mundo occidenta
l han dictado disertaciones
morales... condenando a la Re
volución Cubana (Susan Sontag) y a las
Fuerzas Armadas R
evolucionarias de Colombia (don José Saramago).
P
ermítame
empezar aclarando que yo no tengo ninguna objec
ión a la promoción de su
último libro en cualquier par
te del mundo, pero no si ésta se involucra
apuntando mé
ritos a un régimen que es responsable de miles de muerte
s y
del desplazamiento de 2 millones de campesinos. Como
hombre
autoproclamado de izquierdas, usted ha leído bien
y est¡ versado en la
política del mundo, particularmen
te en la de América Latina donde usted
frecuentemente ha
estado de visita, ha disertado, publicado y hablado
con
numerosos periodistas, intelectuales, notables políticos
y otros
fabricantes de opinion.
Cuando usted habla
, interpreta y juzga a
políticos, grupos políticos y pa
íses, lo hace con base en su selección
de los hechos y
en opiniones que coinciden con sus valores e intereses.
U
sted no habla desde la ignorancia, sino desde una perspec
tiva
ideológica desde la que hace sus juicios.
Du
rante su visita a
Colombia, descartó a dos grupos guerri
lleros, las FARC y el ELN: En
Colombia no hay guerrilla,
son bandas armadas simplemente. Usted vino a
afirmar que
ellos no son verdaderos comunistas porque se dedican a
se
cuestrar y asesinar, violando los derechos humanos. Admit
e
generosamente que quiz¡s al principio fueran (comunist
as) pero no
ahora. Considera, entonces, que esta lucha de
la guerrilla est¡ sólo
justificada cuando un país est
¡ ocupado por un invasor extranjero y el
pueblo se debe
organizar para resistir?.
Saramago, como usted
bie
n sabe, hay muchas condiciones bajo las que el pueblo se
levanta
para derrocar a sus opresores: dictadores militar
es, regímenes civiles
asesinos, terratenientes y sus esc
uadrones de la muerte, etcétera. Mi
estimado José: uste
d recuerda ciertamente la resistencia armada contra
Franc
o, el exitoso derrocamiento de la dictadura portuguesa en
1974,
así como la resistencia de la guerrilla popular e
n Centroamérica a los
tir¡nicos regímenes civiles en N
icaragua, El Salvador y Guatemala. O
piensa usted que las
guerrillas de Zapata, Farabundo Martí y Fidel
Castro er
an mayormente bandas armadas? porque no siguieron sus
pre
ceptos de votar en blanco?. Ellos no se rebelaron contra
un invasor
extranjero (aunque había en abundancia capita
l, consejeros militares y
sofisticadas armas extranjeras)
. Me temo, Pepe, que su criterio
político negaría las g
randes figuras y los hechos emancipadores del
siglo XX. E
stos referentes revolucionarios continuar¡n ilustrando a
millones de personas en lucha contra los tiranos despué
s de que sus
entrevistas y opiniones sean relegadas al cu
bo de la basura de la
historia.
Pero dejemos por u
n momento a un lado su infortunada
amnesia histórica. Di
scutamos de las guerrillas en Colombia, en
particular de
las FARC. Estas fueron formadas por 46 activistas
campesi
nos en 1964, quienes, después de numerosos esfuerzos por
construir comunidades productivas pacíficas, sufrieron
persecución y
fueron testigos de la destrucción de sus
cosechas, sus casas y sus
ganados por parte del ejército
, al tiempo que eran asesinados sus
familias, amigos y ve
cinos, todo ello bajo un régimen civil electo,
olig¡rqu
ico y represivo, puede estar seguro, bajo mando colombian
o
asesorado por fuerzas especiales norteamericanas. ¿Deb
ieron ellos haber
vertido cenizas en sus cabezas, esconde
rse en un arbusto y esperar
hasta las próximas eleccione
s para emitir un voto en blanco?
¿Garantizaría usted su
s vidas cuando fueran caminando hacia el colegio
electora
l? Sí, usted concede que, al principio, las FARC pudiero
n haber
sido comunistas... ¿pero no después? Veinte añ
os después las FARC
negociaron un acuerdo de paz con el
entonces presidente Betancourt,
para que muchos de sus mi
litantes y algunos de sus líderes pudieran
formar un par
tido, la Unión Patriótica, y pudieran competir en las
e
lecciones presidenciales y al congreso. Entre 1984-1989,
m¡s de 5 mil
miembros y activistas electorales fueron as
esinados por el ejército
colombiano, la policía y los e
scuadrones de la muerte, incluidos dos
candidatos preside
nciales populares. Las FARC volvieron a la lucha
armada.<
/p>
Don José, ¿fue este el punto en que ellos dejaron
de ser
comunistas? ¿Deben ellos volver a emitir votos e
n blanco? ¿Dónde, desde
el destierro? ¿Desde Lisboa? E
st¡ claro, Pepe, que las guerrillas
volvieron a las acti
vidades armadas porque no había ninguna otra manera
para
sobrevivir y continuar la lucha por lo que usted llama u
na
democracia eficaz y contra los plutócratas económico
s a quién usted
condena verbalmente. Entre 1999-2001, la
s FARC estaban de acuerdo en
suspender la lucha armada gu
errillera y seguir negociaciones, una vez
m¡s, con el r
gimen de Pastrana. Insistieron en una zona
desmilitariza
da, libre de las tropas paramilitares y militares.
Lanzar
on un programa político de reforma agraria, control púb
lico
nacional de recursos estratégicos y de grandes obra
s públicas para
generar trabajos. Este programa fue pues
to en la mesa de negociación y
se convirtió en la base
para negociar un acuerdo de paz y justicia.
Usted seguram
ente recuerda esos días, sólo unos años han pasado...
y
sólo unos años antes de que usted fuera honrado con e
l Premio Nobel.
Pepe,
usted recuerda ciertamente q
ue las FARC establecieron una serie de
foros públicos y
talleres e invitaron a académicos, sindicalistas,
granje
ros y gente de negocios para que presentaran documentos y
propuestas. Pepe, usted seguramente recuerda esas reform
as, sobre todo
la propuesta para desmilitarizar el país,
en ambos lados. Dr. Saramago,
usted como un escritor sab
io y mundano sabe que las bandas armadas no
convocan foro
s ni escuchan y aceptan propuestas de una pluralidad de
f
uentes para hacer de Colombia una democracia eficaz.
El
régimen de Pastrana abruptamente rompió las negoc
iaciones con el apoyo
del gobierno norteamericano y lanz
un ataque masivo en la zona
desmilitarizada. ¿Debía l
a guerrilla y sus partidarios campesinos haber
respondido
prepar¡ndose para emitir votos en blanco? ¿Hubieran
so
brevivido? ¿Era el punto en el qué, en su opinión, las
guerrillas se
convirtieron en bandas armadas de secuestr
adores y asesinos?
Yo
soy serio, Saramago. Quiero
que usted me dé su respuesta acerca de por
qué la propu
esta de las FARC para la reforma agraria y la
desmilitari
zación tiene el apoyo de millones de campesinos, despose
ídos
y torturados por el gobierno colombiano que usted s
e negó a nombrar, a
la que usted oblicuamente llamó la
situación en Colombia.? ¿Por qué
semejante discreción
cuando est¡ hablando de un gobierno terrorista
como el
del actual "presidente" Uribe que ha lanzado un
a política de
tierra quemada a lo largo del país? José
, ¿por qué el silencio sobre
Uribe? ¿Por qué no conde
na la masiva presencia norteamericana en
Colombia, 3 mil
millones de dólares en ayuda, 800 consejeros militares,
una docena de bases militares y varios miles de mercenari
os pagados por
el Pent¡gono? ¿No cuenta eso como invasi
ón extranjera?, Pepe? ¿O
necesita usted 10 mil millones
de dólares y 5 divisiones de marines
para llamarlo una
ocupación militar norteamericana, para considerar a
las
FARC y al ELN auténticos movimientos guerrilleros y no b
andas
armadas de merodeadores y asesinos?
Pepe, yo
no lamento
escribir a usted de esta manera directa y atr
evida... no sólo es debido
a mi estilo sino a consecuenc
ia del enorme daño político que usted ha
hecho. Los té
rminos que usted ha usado para calumniar a las guerrillas
se hacen eco de la retórica del Pent¡gono, de Uribe y
del resto de la
oligarquía colombiana. Su idioma políti
co que inhabilita a la guerrilla
en Colombia es empleado
a lo largo de América Latina por las clases
gobernantes
contra los movimientos populares. En Brasil, Paraguay y
B
olivia, los terratenientes describen a los trabajadores c
ampesinos y
movimientos de los sin tierra como vagabundos
?, delincuentes y ?bandas
armadas.? Saramago, ¿quién es
el responsable original de esos términos;
usted o los t
erratenientes?
Pepe, terminaré diciéndole lo que
pienso. La guerrilla de las FARC y el ELN son hoy, y fue
ron
siempre,guerrillas. Est¡n armados porque tienen que
estarlo, porque
Colombia necesita cambios b¡sicos y el s
istema político no permite
otros medios, incluidas elecc
iones que se celebren sin terror ni
intimidación. Usted
tiene derecho a opinar, pero las circunstancias, el
conte
xto y la sustancia de sus comentarios sólo pueden entend
erse como
elementos que fortalecen a los líderes terrori
stas y a las fuerzas
militares de Colombia. Usted afirma
ser comunista, pero hay muchos
tipos de comunistas
hoy: aquellos que robaron el patrimonio público de
Rusia
y se volvieron notables oligarcas; aquellos que colabora
n con el
brutal régimen colonial norteamericano en Iraq;
aquellos que se han
esforzado durante cuarenta años en
las f¡bricas, selvas y campos de
Colombia para una socie
dad sin clases; y aquellos comunistas que temen
al proble
ma (imperialismo) y temen la solución (revolución popul
ar) y
hacen de todo ello una cuestión de preferencias pe
rsonales.
Las
ideas, como usted sabe, tienen conse
cuencias y sobre todo usted, José,
sabe que sus palabras
son seguidas por millones de sus devotos
literarios. Pie
nse antes de hablar de bandas armadas porque usted est¡
justificando el asesinato de miles de colombianos que han
escogido
tomar el camino m¡s difícil y peligroso hacia
la emancipación de su
país. En el pasado reciente, hem
os compartido opiniones y posiciones,
pero de aquí en ad
elante tomamos caminos divergentes.
He perdido mi
confianza en usted. Usted ha defraudado mis esperanzas. U
sted sigue su camino y yo sigo el mío.
Sin dolor n
i pesares.
An¡li
sis
19.07.2007