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Asunto:[ceinpla] Dragón
Fecha:Sabado, 27 de Octubre, 2001  17:28:57 (-0300)
Autor:Carlos Alberto Iurchuk <iurchuk @...........ar>

Estimados Amigos:

Envío los boletines del mes de septiembre.

Carlos Alberto Iurchuk
iurchuk@...

Números anteriores:

Boletín "El Fuego del Dragón"
http://www.geocities.com/dragoninvisible
(Sección "Boletín")

Boletín "Contacto"
http://contacto.cjb.net




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El Fuego del Dragón (Nº 37 - Septiembre de 2001)

EL FUEGO DEL DRAGON

BOLETIN MENSUAL DE OVNILOGIA

Nº 37 – Septiembre de 2001

 

Editado por Carlos Alberto Iurchuk

La Plata – Argentina

iurchuk@netverk.com.ar

"El Dragón Invisible"

http://dragoninvisible.com.ar


Se permite la reproducción parcial o total, por cualquier medio, de los artículos presentados en este boletín. Si así se hiciere, se agradecerá la notificación al autor del artículo y al editor del boletín.


El Regreso de los Hombres de Negro

 

Scott Corrales

Bradford – Estados Unidos

lornis@aol.com

 

[Nota de Carlos Alberto Iurchuk: Artículo publicado en el boletín "Inter Alia" – Noviembre de 1997.]

 

Considerados como uno de los aspectos más significativos de los primeros días de la ufología, los "hombres de negro", aquellos siniestros personajes cuyo oscuro atuendo impulsaba muchos a pensar que pertenecían a un operativo gubernamental secreto, y otros a afirmar que eran elementos de un mando alienígena en la Tierra, infundieron terror en la comunidad de investigadores. Con el paso de las décadas, quedaron relegados a meras leyendas, pero existe evidencia que los HDN jamás se jubilaron, y que han vuelto a formar parte del ámbito ufológico con nuevo ahínco.

Los Hombres de Negro alegadamente hostigan a los testigos de avistamientos o encuentros cercanos con ovnis, presentándose en los hogares de los testigos y a menudo en sus lugares de trabajo, mayormente antes de que dichos testigos se hayan decidido a publicar sus experiencias. Tradicionalmente vestidos en trajes negros, camisas blancas con corbatas rojas o negras (aunque muchas veces los tejidos no se asemejan a nada producido por un telar común y corriente), los HDN viajan en grupos de tres, desplazándose en flamantes automóviles de marca descartada o desconocida. Con algunas excepciones, el mensaje que suelen impartir es el mismo: en el caso de un testigo, aconsejándole a éste a no divulgar lo que ha visto; en el de un investigador, instándole a abandonar sus pesquisas.

Estos "agentes del silencio" han adquirido dimensiones míticas dentro del fenómeno ovni a lo largo de los años. Desde la primera aparición de un hombre de traje negro y corbata roja poco después del notorio "montaje" de Maury Island, amenazando al práctico Harold Dahl a mantener silencio, los HDN son considerados como parte fundamental del mundo sobrenatural.

En América del Norte, los primeros avistamientos de ovnis a menudo culminaban con la intervención de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, ya que ésta era considerada como la máxima autoridad para investigar el extraño fenómeno de los platívolos. Oficiales de la USAF acostumbraban visitar a los testigos en sus casas para formularles preguntas acerca de sus avistamientos, y en algunas ocasiones, para confiscar cualquier evidencia obtenida como resultado del encuentro con lo extraño. Esto fue lo que sucedió en 1954 en el caso del periodista R. DeWitt Miller (autor del libro You Do Take It With You), quien tenía en su poder una muestra del controversial "cabello de ángel" que caracterizaba los casos de la infancia de la ufología. Cuando comenzaron a presentarse hombres de facciones asiáticas en trajes negros alegando ser parte de la Fuerza Aérea, nadie se molestó en verificar si esto era cierto. No obstante, el comportamiento altamente extraño de algunos HDN, así como sus considerables habilidades psíquicas, no tardaron en crear sospechas.

Luego de que su avión fuese perseguido por un ovni sobre el Mar Mediterráneo en 1951, el coronel Jim Doherty recibió la visita de un joven alto y delgado vistiendo el abrigo de entretiempo de un teniente de la USAF. El demacrado visitante advirtió a Doherty que hiciese todo lo posible por olvidar su encuentro cercano con el platívolo. Doherty descubrió más tarde que el supuesto teniente no pertenecía a AFOSI (el servicio de inteligencia de la USAF), y por muchísimos años después de su experiencia, Doherty se quejaba de tener pesadillas aún en las que tanto el ovni y una criatura sumamente larga y delgada, evocadora del teniente impostor, jugaba un papel importante.

La Fuerza Aérea no tardó en desvincularse de cualquier conexión a los Hombres de Negro. Un coronel en el Pentágono informó al escritor John A. Keel que habían investigado un número de casos que involucraban la presencia de los HDN. El mismo oficial declaro que los "silenciadores", fuesen quienes fuesen, estaban cometiendo un delito federal de alta seriedad al hacerse pasar por militares.

Los reglamentos militares eran de poca importancia para los Hombres de Negro, ya que uno de ellos, haciéndose pasar por un tal "Capitán Munroe", hostigó a los jóvenes fotógrafos de los ovnis avistados sobre Beaver Falls, Pennsylvania en 1968. El impostor advirtió a los jóvenes que algo malo podría sucederles si seguían comentando sus avistamientos.

El fenómeno de los Hombres de Negro adquirió vida propia cuando Albert K. Bender, director de la International Flying Saucer Bureau, anunció que se retiraba de la investigación del fenómeno ovni debido las amenazas hechas por "tres hombres de negro". Mientras que circulaban los rumores acerca del posible origen de tan temibles personajes, el mismo Bender declaró que no eran agentes del FBI, "sino de otra agencia". La distancia no representaba un obstáculo para estos personajes: Edgar J. Jarrold, director de la Australian Flying Saucer Bureau, recibió a un misterioso visitante quien le aconsejó que "la situación en cuanto a la realidad de los ovnis era más fantástica de lo que podía concebirse ordinariamente". Jarrold desapareció por completo unos años después de este encuentro, mientras Bender intentó explicar el motivo por su alejamiento de la ufología en el libro titulado UFOs and the Three Men, describiendo su viaje a Kazik, el lúgubre mundo de los hombres de negro, y las experiencias que pasó en manos de éstos. Albert Bender tuvo la dudosa distinción de ser el primer investigador en ser hostigado por estos personajes desconocidos, y su historia se repetiría en las vidas de un sinnúmero de investigadores más.

Warren Smith, un reconocido autor de temas ovni durante la década de los setenta (bajo el seudónimo de Eric Norman), adquirió un pedazo de metal supuestamente recobrado de un ovni que echo a tierra una carga de "escoria" (parecida a la del caso de Maury Island) en Madison, Wisconsin. Consciente de que alguien le seguía los pasos durante su investigación, Smith optó por guardar el extraño fragmento dentro de un televisor en el cuarto de su hotel. Al regresar a su habitación una noche, encontró a dos hombres vestidos con trajes oscuros esperándole adentro. Los sujetos exigieron la entrega del material, amenazando el bienestar de la mujer e hijos de Smith si éste se negaba.

Aunque jamás se les ha atrapado en el acto, el escamoteo de documentos relacionados al fenómeno ovni, incluyendo copias almacenadas en distintos lugares, ha sido achacado a los Hombres de Negro. Una ama de casa en Nueva Jersey quien escribió un solo renglón acerca de un avistamiento ovni en 1973 en su diario descubrió que el libro completo había desaparecido a pesar de haber estado guardado en una gaveta con cerradura. Los investigadores Ivan Sanderson y el capitán Edward Ruppelt sufrieron el hurto de archivos llenos de documentación ufológica, allanamientos de morada en los cuales objetos de gran valor para cualquier ladrón eran ignorados.

John Keel, cuyo interés en el tema lo convertiría en el principal experto de la materia, documentó los extraños poderes a la disposición de estos personajes: En 1960, William Dunn Jr., un investigador de ovnis, descubrió que había sido víctima de un escalamiento durante el cual se quemaron sus archivos y se robaron sus fotografías. Los Hombres de Negro también desempeñaron un papel importante durante la oleada de avistamientos del "hombre polilla" (Mothman) en 1966-67. A diferencia de otros investigadores, Keel propulsó la creencia de que los Hombres de Negro representaban fuerzas parafísicas altamente negativas cuyas advertencias jamás debían ser tomadas a la ligera. Otros investigadores, siguiendo esta corriente, opinaron que los HDN eran "formas creadas por el pensamiento" (thought-forms, en ingles), aunque el misterio reside en quien crearía semejantes pensamientos.

El fallecido estudioso de los fenómenos paranormales F.W. Holiday tuvo una experiencia personal con un inusual Hombre de Negro poco después del celebre exorcismo realizado al Lago Ness en Escocia por el Reverendo Donald Omand. La figura, erguida frente al investigador a treinta metros de distancia, tenía una estatura de dos metros y llevaba puesto un traje negro de motociclismo, con un casco de visera negra que ocultaba sus facciones. Holiday no pudo percatarse de hubiese un rostro detrás de la visera, y sintió que "una fuerte sensación de maldad" emanaba de la criatura. El investigador se acercó a varios metros del personaje y siguió de largo, pero al dar la vuelta para mirarlo por detrás, el ser había desaparecido.

Encontramos un origen más mundano para estos escurridizos personajes, sincronizado con la teoría de que son "agentes secretos del gobierno", en que los HDN fueron elementos del Centro de Actividades Especiales de la Fuerza Aérea (AFSAC, por sus siglas en ingles), dedicado a la recopilación no–electrónica de inteligencia. Entre las cohortes de este centro figura el "grupo de actividades de campo 1127", compuesto por una variedad de personajes rufianescos, recorriendo la gama del bajo mundo desde escaladores hasta impostores y hampones. Otra creencia muy difundida circuló en torno a la presencia de los HDN, que eran en realidad monjes tibetanos que abandonaron su país con la caída del Dalai Lama y los fieros caballeros Khamba, y que habían puesto su impresionante gama de poderes al servicio de la CIA. Aunque fantasiosa, esta manera de pensar puede explicar la fisonomía asiática de los Hombres de Negro y su poca familiaridad con las costumbres occidentales.

No todos los Hombres de Negro exhibían comportamiento estereotípico. En el mes de noviembre de 1973, una joven que trabajaba para una agencia de empleos en San Juan de Puerto Rico recibió la visita vespertina de un hombre vestido en un inmaculado traje negro, con una camisa que aparentaba estar tejida de un material desconocida en nuestro mundo. El caballero tenia dedos extremadamente largos y ahusados (descripción típica en otros casos de HDN) y un cutis tan liso como el de un maniquí. La mujer quedo hipnotizada por la conversación del extraño sujeto, que discutía temas que recorrían la gama desde la ecología hasta la belicosidad humana, añadiendo siempre que existían "mejores mundos que este". De acuerdo con el destacado investigador Salvador Freixedo, los Hombres de Negro responden de manera positiva al buen trato, ejemplificado por el extraño "Richard French," un HDN que visitó a los testigos del fenómeno del hombre polilla (Mothman) en la Virginia Occidental durante 1967.

Los HDN parecen haberse dado de baja en algún momento durante la década de los '70. Una de sus últimas apariciones importantes fue poco después del fallido secuestro de una avioneta por tres ovnis en 1975 sobre el Lago Tequesquitengo en México. El piloto, Carlos de los Santos Montiel, fue alegadamente hostigado por Hombres de Negro en camino a su entrevista con el Dr. J.A. Hynek. Muchos creen que la complacencia en discutir el fenómeno ovni después de la aparición de la película Encuentros Cercanos del Tercer Tipo invalidó el uso de los HDN como herramientas de temor e intimidación.

Cuando Karl Brugger, autor de las Crónicas de Akakor (una narración acerca de ciudades subterráneas "perdidas" en el Brasil) fue asesinado misteriosamente en las calles de Río de Janeiro en 1984, un número de investigadores sudamericanos culparon a los HDN del crimen. Fabio Zerpa, director de la desaparecida revista Cuarta Dimensión, afirmó: "Estas muertes siempre dan la apariencia de haber sido naturales, pero curiosamente, cada vez que un individuo tiene información de importancia acerca de un tema crítico, siempre suelen ser víctimas de accidentes extraños".

Sin embargo, los HDN parecen haber aumentado el nivel de sus actividades nuevamente en la década de los '90: La investigadora Lois Le Gros, en Pittsburgh, PA, ha estudiado un número de casos que envuelven actividad HDN en nuestros tiempos: dos testigos, una de ellas una abducida, fueron acorraladas por un Hombre de Negro en una tienda en las afueras de Pittsburgh. Según el testimonio recogido por Le Gros, el extraño personaje aparentemente tenía en mente el hipnotizarlas mediante el uso de una brillante sortija que llevaba sobre los dedos de una mano. En otro caso completamente distinto, otra joven abducida, vecina de un suburbio de Pittsburgh, informó a la investigadora que después de su secuestro por un ovni, tenía encuentros cotidianos con un HDN. Describiendo al sujeto como "amenazador", la testigo explicó a Le Gros que el HDN tomaba el mismo autobús que ella todas las mañanas, y cada día, se sentaba más cerca a ella. La siniestra figura llevaba un largo abrigo negro, aun cuando hacía buen tiempo, y vestía traje, camisa, guantes y sombrero negro. En una ocasión, el HDN llegó a sentarse justo al lado de la joven, haciéndola arrinconarse contra la ventana del autobús. A pesar de que el autobús iba lleno, la testigo manifestó que le parecía que ella era la única persona que podía percibir al siniestro y estrafalario personaje. Otro investigador estadounidense, Mike Lonzo, llegó a investigar un caso aún más extraordinario, entrevistando repetidas veces a la protagonista: una señora de edad avanzada pudo ver como caía en el patio de su casa una extraña piedra de color negro. Casi inmediatamente después, se presentaron a su puerta dos extraños hombres vestidos en trajes de etiqueta de color negro, exigiendo la devolución de la extraña piedra caída del cielo, alegando que la perdida de la misma "podría causar la destrucción de su universo". Asustada, la señora les entregó el sorprendente objeto, haciendo que sucediese algo más sorprendente aún: los extraños la invitaron a cenar con ellos en un prestigioso restaurante en Pittsburgh, donde la señora llegó a conocer a las extrañas compañeras de los dos hombres (no se sabe si las mujeres también iban "de negro").

La extraña reactivación de los Hombres de Negro parece haberse adaptado a las realidades económicas de los '90. Ahora viajan en parejas en vez de tríos, hacen uso de transporte público en vez de los obligatorios autos Cadillac, y amenazan a los testigos en público en vez de en sus hogares. Esto no debe causarnos sorpresa, dado el aspecto mimético del fenómeno en cuanto a la condición humana. El hecho que hayan regresado de su enigmática realidad para interferir en la nuestra debe ser motivo de preocupación en vez de risa.

(Tomado del libro "Popular Alienation", Illuminet Press, 1995)


Huelva 1996: Y llegaron los OVNIS

 

Moisés Garrido Vázquez

Huelva – España

moisesgarrido@ono.com

 

Aunque la actividad OVNI registrada en la provincia de Huelva era mucho mayor en los años setenta, no es menos cierto que la casuística ha mantenido un nivel constante durante esta última década. Durante 1995, el autor ha investigado una decena de avistamientos OVNI que tuvieron lugar en distintas localidades onubenses que no fueron recogidos por los periódicos. En 1996, esta cifra fue ampliamente superada.

 

Durante las primeras semanas de febrero se produjeron diversas observaciones de luces no identificadas en las poblaciones costeras de Punta Umbria, El Portil y El Rompido. Los testimonios describen extrañas esferas muy luminosas, de diversos colores, que volaban horizontalmente sin hacer el menor ruido. A veces, se desplazaban en zigzag; en ocasiones, aumentando y disminuyendo aleatoriamente su velocidad.

A las 9 de la noche del día 9 de febrero, M.G.F., agente de seguros de 46 años de edad, se desplazaba en coche con su esposa desde la pequeña localidad de El Portil hasta un club náutico ubicado a pocos kilómetros junto al pueblo de El Rompido, cuando algo sorprendente llamó su atención. "Estaríamos a medio camino cuando observamos a nuestra izquierda, sobre el mar, una luz cuyo tamaño le hacía destacar de las demás estrellas. Su luminosidad azul nos hizo sospechar que aquello no era ningún avión... Disminuí la velocidad y pudimos ver con precisión un objeto esférico que presentaba una gran luminosidad azulada de brillo constante. Cuando llegamos a nuestro destino, vimos que muchas personas también se encontraban observando el extraño fenómeno..." Casos similares han proliferado por toda la costa onubense desde el pasado año. Hasta el momento, nuestros intentos por hallar una explicación sobre el origen de dichos avistamientos han sido inútiles. En este sentido, y por definición, son auténticos OVNIs.

 

Un testigo cualificado

 

Aunque personalmente no estoy de acuerdo con este criterio, en ciertos sectores de la Ufología, una observación OVNI se suele valorar en función del nivel cultural o profesional de los testigos. En el caso que expondré a continuación nos encontramos con uno de esos testigos ideales que exigen los ufólogos racionalistas.

Ricardo Anadón Frutos, ingeniero, geógrafo y arquitecto, es un onubense cuyos años de formación científica le han convertido en una persona poco dada a fantasear. Pero, como le ha sucedido a tantos otros, un día tuvo que enfrentarse a una experiencia OVNI. El hecho ocurrió a las 23 horas del pasado 10 de abril. Anadón se disponía a tirar la basura en el contenedor que se encuentra junto al portal de su casa, ubicada junto a la popular Plaza de San Pedro, cuando, de pronto, vio una esfera luminosa que atravesaba en silencio la bóveda celeste. Cuando el suceso apareció el 28 de abril en la sección de cartas al director del periódico local "Huelva Información", me puse en contacto telefónico con Ricardo Anadón y concerté una cita en su propio domicilio.

Anadón me recibió con gran amabilidad, brindándome su testimonio, y un informe elaborado por él mismo. En dicho informe, tras calcular matemáticamente la distancia y velocidad del objeto observado, descartaba la posibilidad de que fuese algún satélite artificial, como al principio creyó. De su relato se desprende que Ricardo Anadón observó un punto luminoso blanco, más luminoso que una estrella, que se desplazaba horizontalmente y en línea recta, a una altura de unos 45º sobre el horizonte con una velocidad angular de 15º de arco por segundo, sin emitir sonido alguno. En el aludido informe, su autor señala que "por las razones explicadas – hora, luminosidad y velocidad – e incluso admitiendo los mayores márgenes de error en la observación, hay que descartar la posibilidad de que se tratase de un satélite artificial iluminado por el Sol (...) En resumen, se trata de un objeto que, al menos quien esto suscribe, no puede identificar".

 

OVNIS en la sierra onubense

 

Nuestro colega Ignacio Garzón también ha recogido numerosos casos sucedidos en localidades enclavadas en la Sierra de Aracena, al norte de Huelva. Un caso investigado por este joven ufólogo tuvo lugar en la finca El Calamón el 10 de febrero, cerca de Santa Olalla de Cala. Muchas de las personas que en el momento de la observación participaban en una cacería, fueron testigos presenciales del suceso, entre ellos Manuel González, veterinario y presidente de la Sociedad de Cazadores de Aracena. Los testimonios se refieren a una luz rojo-anaranjada que tenía el aspecto de una llama con la base plana. El movimiento era descendente y muy lento, en dirección a los lagos de El Ronquillo. El objeto se hallaría a unos 100 metros de altura y la distancia podría estimarse en unos 15 kilómetros. Finalmente se perdió tras los montes y no volvió a ser visto. Garzón también pudo entrevistar a Pablo Martín, un hombre de 60 años que a finales del mes de marzo se encontraba de cacería en La Nava, al norte de la provincia. Pablo vio una esfera luminosa, sólida, con un tamaño muy superior al aparente de la Luna llena. Su color era blanco y su velocidad enorme; al testigo le sorprendió la ausencia total de sonido.

Durante esas fechas también se constató la presencia de fenómenos con idénticas características en las proximidades de ese paraje. Un día, a mediados de marzo, hacia las 23.00 horas, Manuel "el portugués" circulaba en coche en dirección a su casa, ubicada entre la Rivera Caliente y la vía férrea de la línea Huelva-Zafra, a pocos kilómetros del pueblo de La Nava. En un momento dado, se percató de la presencia de una esfera luminosa, de color amarillo, cuyo tamaño era semejante al de la Luna llena; el objeto portaba en su parte inferior una luz de color entre rojizo y anaranjado, y en su desplazamiento realizó ciertas oscilaciones hacia delante y hacia atrás. El mismo testigo observaría pocos días después, y a la misma hora, otro OVNI similar, en esta ocasión sobre la vertical del Monte de los Quemados. Manuel "el portugués" no pudo disimular su asombro cuando se refirió a la velocidad vertiginosa que alcanzó el objeto al alejarse.

La localidad de La Palma del Condado también fue sobrevolada por OVNIs durante varios meses de 1996. Nuestro compañero Alejandro Rubio, que reside en dicha población, recogió el testimonio de una pareja que en la noche del 12 de abril avistaron "dos focos luminosos fijos, blancos, que, tras iniciar una serie de extraños juegos de luces, comenzaron a desplazarse lentamente y a baja altitud". Julio J. Díaz y Paquita Lagares, de 22 y 20 años respectivamente, aseguraron que al ser sobrevolados por un OVNI pudieron comprobar que se trataba de un objeto romboidal, de color grisáceo, con luces de diferentes colores en sus vértices y que no producía ningún ruido. El foco delantero emitía una fuerte luminosidad blanca "en forma de abanico desplegado". Ambos testigos no dudaron en afirmar que "aquel objeto era algo de origen desconocido".

 

Un singular caso

 

El caso OVNI más notable de los acontecidos en Huelva en 1996, sucedió el 23 de abril. Dos días después, es decir, el día 25, el periódico local "Huelva Información" publicó una noticia con el siguiente titular: "Detectan la presencia de varios OVNIs en la costa de Mazagón". Gentilmente, mi buen amigo Antonio Peinazo, redactor-jefe del citado diario, me facilitó datos y teléfonos de algunos de los testigos. Esa misma tarde contacté con Bernardo Lafuente, administrativo y periodista de 29 años, y pude concertar una cita con él para el día siguiente. Y éste fue su testimonio: "Eran las doce menos diez. Como todas las noches, mi novia y yo nos dirigíamos a Mazagón, donde vive ella... En el kilómetro 1 del cruce de Mazagón y Palos de la Frontera divisé a mi izquierda, sobre unos pinos y a una distancia de unos 100 metros, una sucesión de tres o cuatro luces rojas que se desplazaban a poca velocidad. De improviso, se quedaron paradas en el otro lado de la carretera, a una altura de unos 30 ó 40 metros..." ¿Qué tamaño podrían tener? "Las dimensiones de un autobús", señaló el testigo sin dudarlo. Al final, "se dirigieron hacia el mar siguiendo una trayectoria oblicua ascendente, a una velocidad increíble que pronto me hizo perderlos de vista..." Ni Bernardo ni su novia podían dar crédito al fenómeno que acababan de observar durante 20 segundos desde su vehículo. "Yo era una persona que no creía mucho en estos temas", terminaría confesando. Hoy, piensa de forma diferente.

Otro testigo de excepción de este caso fue el Cabo 1º de Infantería Mariano Agustín Orta, de 25 años. El 30 de abril me acerqué a la base militar donde Mariano se encuentra destinado, el destacamento militar de El Picacho, a un par de kilómetros de Mazagón. Al principio tuve cierta dificultad para entrevistarle, ya que tras haber aparecido su testimonio en "Huelva Información" recibió ciertas amonestaciones de un superior, motivo por el cual no deseaba volver a hablar con periodistas. Pero al final accedió amablemente a narrarme su experiencia. "Serían aproximadamente las 12 de la noche. Yo venía en coche por la N-431, a la altura de la laguna de Las Madres. De pronto, a la derecha y en dirección al mar, a una altitud de unos 800 metros y a unos 500 metros de distancia, vi una esfera redonda roja y otra esfera blanca, a modo de argolla, que envolvía a la anterior. Lo que sí me llamó la atención fueron las luces: eran fuertes y fijas". ¿Pensaste que estabas ante algo no identificado? – "Sí, pensé que eso podía ser un OVNI", respondió sin el menor titubeo.

Hubo testigos de este avistamiento no sólo en los alrededores de Mazagón. En Punta Umbria y en Huelva capital recogimos otros testimonios no menos interesantes. Uno de ellos fue el que aportó el periodista de 24 años A.S.O., que prefiere permanecer en el anonimato. El también observó el OVNI mientras se dirigía a su domicilio, cuando caminaba a la altura de la barriada Reina Victoria (Barrio Obrero), en Huelva. "Al principio creí que estaba viendo una bandada de pájaros... Sin embargo, inmediatamente vi que se trataba de una especie de línea roja que se fue separando y convirtiéndose en tres círculos perfectos, con unas luces rojas intermitentes que daban vueltas sobre el eje de la "nave" o lo que fuera... Eran tres círculos perfectos. El más grande era el delantero, y los dos de atrás parecían más pequeños". No se trataba, pues, de un objeto con tres luces, sino de tres objetos bien diferenciados. "Sí; eran objetos con muchas luces alrededor..." Según el testigo, también pudo apreciarse variaciones en su velocidad. "En los primeros segundos, las ‘naves’ permanecían estáticas; sin embargo, poco después salían disparadas hacia Punta Umbria..." El periodista calcula que entre él y esos OVNIs habría una distancia aproximada de un kilómetro. Su asombro fue mayúsculo cuando descubrió el extraño fenómeno: "¿Qué es eso? ¿Qué es eso?", fue lo único que dijo durante los pocos segundos que duró la observación compartida con otros transeúntes. En suma: una experiencia que jamás olvidará.

 

El INTA responde

 

En un principio, estudiando la trayectoria seguida por el supuesto OVNI, así como la franja horaria en que se produjo el avistamiento, podríamos suponer que el día 23 de abril, en la provincia de Huelva, se produjo un solo "fenómeno aéreo anómalo". No obstante, encontramos elementos contradictorios: por ejemplo, las diferentes versiones que tenemos sobre las características morfológicas de lo avistado, pues pocos testimonios han coincidido en las descripciones.

Como en otras ocasiones, nos dirigimos al Centro Experimental de El Arenosillo, una base del INTA ubicada en el km. 27,200 de la carretera Huelva-Matalascañas. Tras preguntar por escrito si esa noche detectaron algún fenómeno astronómico o atmosférico inusual sobre el cielo onubense, Juan José Martín Francia, director de El Arenosillo, respondió que no se había producido ninguna actividad científica ni tecnológica por parte del centro, y que su personal de vigilancia tampoco observó nada anormal (carta de 14-05-96). En cuanto a las pruebas de tiro nocturno antiaéreo que cita Martín Francia, hemos de apuntar que su localización, características, y horario durante el cual se realizaron – unas horas antes del avistamiento OVNI, según indicó el Cabo 1º Orta – descarta cualquier relación con las observaciones de esa noche. El científico se refirió también a las lluvias de estrellas fugaces previstas para esos días, pero tampoco explican los casos OVNI expuestos en este reportaje.

El período estival trajo consigo varios avistamientos de OVNIs en diferentes puntos de la geografía onubense, pero únicamente haremos mención de algunos de ellos. Así, a las 23.15 horas del domingo 14 de julio, el matrimonio formado por Feliciano González Ramírez, de 63 años, y Juana Oria Villegas, de 61, junto a su hijo Francisco Javier, de 20 años, observaron desde el patio de su domicilio en Lepe una enorme estructura circular y metálica que realizaba extrañas piruetas y giros bajo el cielo estrellado. Ignacio Garzón y yo nos desplazamos a Lepe para recoger el testimonio de esta familia. Según Juana, "habíamos terminado de cenar cuando mi marido salió al patio... Entonces vio un objeto que daba vueltas en el cielo. Le extrañó aquello y me llamó... Cuando salí y miré hacia arriba, pude ver una cosa redonda, plateada y con mucha luz. Empecé a decir: ‘¡Un OVNI! ¡Un OVNI!’... Al oírme, nuestro hijo salió corriendo, y cuando lo observó dijo que sí, que aquello era un OVNI". ¿Parecía un objeto material?, preguntamos. "Sí, sí. Era redondo y plateado. Parecía que llevaba una luz dentro. Se le veía también gordo; no fino como un aro, sino muy gordo. Visto de lejos, tenía un tamaño como el de esta mesa camilla". ¿A qué altura aproximada se encontraba? "A unos 30 ó 40 metros", precisaron los tres testigos. El OVNI no hizo ruido alguno. Llevaba alrededor unas luces blancas, fijas, muy brillantes... Les llamó la atención las rápidas vueltas y piruetas que realizaba el enigmático objeto. Se movió así durante 3 ó 4 minutos y, de pronto, desapareció instantáneamente. "En los 63 años que tengo jamás he visto algo así, y eso que siempre he estado en la mar", nos confesó finalmente Feliciano.

El 8 de septiembre, otra vecina de Lepe y su nieta serían testigos de un nuevo avistamiento OVNI. A las 22.45 horas de ese día, Josefa R. paseaba con una nieta de 4 años cuando, a la altura de la calle Paso, pudieron ver dos esferas anaranjadas muy luminosas, unidas por un eje central – "como unas gafas", señalaría la pequeña – que se desplazaba a gran velocidad y a una considerable altura. La mujer nos indicó que las características de ambas esferas luminosas se asemejaban a las imágenes emitidas por Tele 5 días antes del OVNI visto y filmado en Zaragoza el 28 de junio.

 

Un testigo de excepción

 

Y a pocos kilómetros de Lepe, en Ayamonte, localidad fronteriza con Portugal, recogimos un nuevo avistamiento OVNI. El testigo, Manuel Valonero Vázquez, de 53 años de edad, es profesor de Enseñanza Secundaria en el Colegio Público Rodrigo de Xerez, de Ayamonte. Su primer avistamiento, allá por el año 1976, despertó su interés hacia el fenómeno OVNI y otros temas relacionados con el espacio. "Todo sucedió el 10 de septiembre, sobre las diez y media de la noche. Estaba en casa viendo la televisión y decidí salir un rato al patio. Entonces tuve la oportunidad de ver, junto con mi hija Carmen, un punto luminoso, muy blanco, una luz totalmente fija, aproximadamente del tamaño de Venus, quizá un poco más. La esfera venía en dirección poniente-levante, es decir, desde Portugal, cruzando Castro Marín, Ayamonte, Lepe, Gibraleón... Esa fue la trayectoria que llevaba. Pasó a una velocidad normal, y a una altura aproximada de unos 5.000 metros".

Manuel Valonero corrió en busca de sus prismáticos para apreciar el fenómeno con más precisión. Al subir a la azotea, aún tuvo tiempo de verlo perfectamente. "Después de transcurrir unos tres minutos, noté una cosa muy curiosa. El objeto parecía latir, es decir, se encendía y se atenuaba la luz. Luego se quedó completamente suspendido en el espacio, y observé que tenía unas luces situadas en los vértices de un triángulo, roja, verde y amarilla, como un semáforo. Entonces empezó a girar lentamente. Lo estuve viendo así durante un minuto, hasta que una masa nubosa lo tapó y ya no pude verlo más". Manuel Valonero conserva todas sus experiencias en carpetas repletas de datos, dibujos, planos, etc.

El último caso OVNI que recogimos ese año sobre los cielos onubenses ocurrió a las 22 horas del 29 de noviembre. Un grupo de amigos compuesto por seis adolescentes con edades comprendidas entre los 13 y los 15 años – José Israel M., Francisco D., Javier V., David M., Roberto S. y Rafael V. – observaron desde la barriada del Matadero, en Huelva capital, un objeto ovoidal de un tamaño aparente mayor que una estrella, con una luminosidad intensa de color azulado, que realizaba extraños giros y movimientos zigzagueantes. El extraño objeto atravesó el cielo a gran velocidad, se detuvo repentinamente y volvió a moverse en la misma dirección de la que provenía. Los jóvenes, ante el fenómeno de naturaleza desconocida que habían observado, salieron huyendo.

En resumen: La abundante casuística OVNI recogida durante 1996 en la región suroccidental peninsular, como en otros puntos de nuestra geografía española, demuestra inequívocamente que los "fenómenos aéreos no identificados" siguen y seguirán manifestándose por doquier ante el desconcierto de los hiperracionalistas y la rabia de los detractores...

 

Anexo 1

"Encuentros cercanos" en Huelva

 

Huelva tiene en su haber numerosos "encuentros cercanos" con OVNIs, convertidos ya en clásicos por el reflejo que tuvieron en su día en los medios informativos. Así, podríamos recordar el protagonizado por Juan González, "Juanito el de los Prados", en diciembre de 1970. Cuando se encontraba cerca de la pequeña aldea serrana de El Castañuelo cuidando su rebaño, el testigo observó un OVNI "con forma de frigorífico" sustentado sobre cuatro patas, que aterrizó a pocos metros de él. Al intentar acercarse al extraño objeto para comprobar su naturaleza, él, sus cabras y su perro quedaron paralizados durante dos largos minutos hasta que el OVNI se marchó.

Otro interesante caso tuvo lugar el 25 de julio de 1982, con un testigo de excepción: Rafael Peralta. Cuando el conocido rejoneador se dirigía a Punta Umbria hacia las cuatro de la madrugada, observó junto a la carretera, a escasos metros de la playa de El Cruce, una enorme "nave" cuadrangular, muy luminosa, posada en tierra; a su lado había un extraño ser con apariencia de robot. Al instante, el humanoide, tras producir unos extraños sonidos guturales, se introdujo en el OVNI, tras lo cual, el aparato se elevó desapareciendo en dirección al mar.

El 20 de abril de 1985, un gran objeto esférico resplandeciente y anaranjado dejó su impronta en las tierras de la aldea Las Medianas, en el término municipal de Almonte. Los testigos, tras haber visto el OVNI suspendido casi a ras del suelo, descubrieron un círculo de tierra quemada de casi 6 metros de diámetro; en su interior, había otras huellas más profundas formando un triángulo equilátero. Los análisis indicaron que la zona calcinada había sido expuesta a una temperatura de unos 7.000 grados.

 

Anexo 2

Proyecto ONUCAT

 

El ONUCAT (CATálogo ONUbense de casos Ovnis), creado y coordinado por el investigador Moisés Garrido, lleva recopilados hasta la actualidad alrededor de 300 avistamientos de OVNIs en la provincia de Huelva durante los últimos treinta años. Garrido, que en la actualidad realiza una análisis comparativo de la casuística procesada en el ONUCAT, señala que el nivel de extrañeza de los casos ocurridos entre 1990 y 1996 es mucho menor que en las décadas precedentes, si bien ha sufrido un incremento el número de testigos por casa caso. Por otra parte, Garrido afirma que los aterrizajes y la observación de humanoides han sido nulos en estos últimos años, a diferencia del periodo 1974-82, durante el cual los "encuentros cercanos" se dieron con bastante frecuencia por esas tierras del suroeste español.

Finalmente, Garrido ha constatado que el número de incidentes OVNI ha disminuido considerablemente en importantes enclaves como la sierra y la marisma, y en cambio se ha acentuado en la costa (Mazagón, Punta Umbria, El Rompido, Ayamonte...) y, como novedad, en grandes núcleos urbanos (incluyendo la capital). Para este investigador, Huelva sigue siendo un importante centro de observaciones OVNI, considerándose como una de las provincias españolas que más casos ha protagonizado.