| Asunto: | [literatura] Desamparados: El Moto: Joaquín García Monge |
| Fecha: | Domingo, 30 de Septiembre, 2007 22:24:40 (-0600) |
| Autor: | Jorge Vargas <akadphild @......cr> |
A continuación artículo de Alejandro gonzález, comentario mío y artículo sobre Joaquín García Monge. Descubriendo a William Wantling La historia de este autor es una metáfora del artista genial que, tras ser marginalizado por sus coetáneos, los supera con el devenir del tiempo Por Alejandro González / El Caribe William Wantling La biografía de un poeta no es más que una metáfora, un mito que se desvanece o se robustece con el paso de los años. Creérnosla con todos sus detalles es meramente un acto de fe. Por ejemplo, William Wantling. Cuando este bardo norteamericano (1933) escribió su primer poema, ya había estado en la guerra de Korea, había sucumbido a una adicción de heroína y había pasado cinco años en la prisión de San Quintín por posesión de narcóticos. Esto es, quizás, lo único que podemos saber a ciencia cierta. Todo lo demás puede ser puesto en duda. Oriundo de Preoria, Illinois, Estados Unidos, William Wantling creció lejos de la literatura. Tras graduarse de la escuela, se alistó en la marina estadounidense para dejar el hogar. Fue enviado a luchar a Korea en la campaña del invierno de 1952-1953, y allí fue herido cuando su jeep pisó una mina. Sobrevivió, pero fue internado durante 18 semanas en un hospital a causa de las graves quemaduras. El propio Wantling relató años después: “Me tuvieron que dopar con morfina para calmar el dolor. Fue hermoso. Cinco años después estaba preso en San Quintín por narcóticos”. La “mitología wantliana” da por sentado que allí se desató su adicción a las drogas. Descargado de la marina, Wantling viajó a California y tuvo un hijo con su primera esposa. Allí fue apresado por actos delincuenciales. En 1963, tras ser liberado, regresó a Preoria, donde hizo, quizá, el mayor descubrimiento de su vida: el de la poesía. En 1966 se matriculó en la universidad de Illinois. Dos años más tarde aparecería su primer libro, The Awakening. Para entonces, ya empezaba a establecer amistad con algunos de los grandes poetas norteamericanos de la época, como Gary Snider, Jeff Nuttall y Bukowski. Pronto, Wantling se convirtió en un fenómeno del underground literario. Pululaban los seguidores, y su obra, basada en la cruda realidad de la guerra, la prisión y la drogadicción, hizo mella en la sociedad norteamericana de finales de los 60 y principios de los 70. El establecimiento académico avistó el peligro y no le prestó mucha atención –a pesar de que él mismo empezó a dar clases a nivel universitario-. Wantling respondió escribiendo, como si ya no le quedara otra opción. Ripostó con su poema Poesía: Debo ser honesto. Puedo / escribir buenas letras para poemas y canciones / al mismo tiempo y encajar palabras / para alegrar a la gente / y a veces dejarlos incluso / sin respiración _pero siempre // resulta ser algo falso. / Asonancia y consonancia e íntima // rima no compensan el hecho / de que no sé como poner // sobre el papel lo real o verdadero / de eso que llamamos vida. Como el otro // día. El otro día estaba paseando / por el patio inferior de ejercicios aquí // en San Quintín y este garrulo que se llama / Turk se acercó a uno de mis colegas // y le dijo Ernie: he oído que estás / disparando a mi chico. Y Ernie // le contestó: ¿Y qué, capullo, pasa algo? Y Turk / se arrancó su ropa y le dio un puñetazo // en la barriga. Pero Ernie tenía una bandeja / de metal debajo de su camiseta. El golpe // de Turk rebotó directamente / y Ernie se quitó su ropa y como es natural // Turk no tenía bandeja alguna de metal / y recibió el puñetazo directo al pecho, un mal // golpe, y la sangre que subió a / sus labios era de un rosa brillante, sangre del pulmón, // se quedó desparramado sobre la hierba / y dijo Mierda. Jódete. Mieeerda. // Jódete. Y estuvo riéndose durante un largo / rato, despacio, hasta que se murió. Ahora dime // ¿qué tienen que ver con algo como esto / asonancia, consonancia e incluso rima? Cuando la muerte lo alcanzó en el 1974 –a causa de una falla cardíaca, sostienen algunos exegetas- Wantling le había puesto carne y hueso a su poesía, abriendo un nuevo sendero en la búsqueda poética de Norteamérica. Y su voz de barro, que no había titubeado para remover las ataduras, había dejado plasmados siete libros de poemas. Desamparados. Jorge Vargas Sacándole el tiempo a otras lecturas, que en la actualidad desbordan sus posibilidades en inextinguible manantial , gracias a la asequible internet,-que nos ofrece la oportunidad de leer desde lo más excelso y clásico hasta lo más banal y nocivo- ha captado mi atención el artículo de Alejandro Gonzalez sobre William Wantling que ha puesto Taty en la sección de Autores. El artículo Descubriendo a William Wantling en la que destaca la nota epigramática siguiente : "La historia de este autor es una metáfora del artista genial que, tras ser marginalizado por sus coetáneos, los supera con el devenir del tiempo." me ha resultado interesante desde varios puntos. Algunos de ellos, aparentemente, sólo son meros apuntes fortuitos de mi parte ya que nada tienen que ver con la escencia de lo que ahí se manifiesta o como tal vez diría algún amigo, esas son meras trivialidades. Como por ejemplo el hecho que el autor se llame Alejandro González, igual que el cancerbero estrella del equipo de mis amores en mis años universitarios-Liga Deportiva Alajuelense- y que a su vez la ilustración que aparece contiene en su trasfondo los colores rojo y negro, que son a su vez los colores de este equipo de futbol, serán para la mayoría totalmente irrelevantes en su contexto particular, a menos que por alguna peculiar razón yo estuviese situado-por así decirlo- en una especie de Alef o foco de convergencia. En cuyo caso habría que preguntarse por qué habría de ser así. Otro detalle hasta cierto punto arbitrario también, por ser una ocurrencia mía, se relaciona con encontrar una versión castellana que se aproxime a lo que pudiera cifrarse en inglés en el apellido Wantling. Y es que de primera entrada lo equiparé con desprovisto o carente; más específicamente con "niño (criatura o cría) desamparado" . Esto obviamente me hizo pensar en Desamparados, ahora un suburbio de la zona sur de la ciudad de San José. La zona sur de San José había sido- y lo es todavía- considerada la parte obrera y popular por antonomasia. Claro que en la novela d Joaquín García Monge El Moto tiene lugar en un Desamparados rural y alejado relativamente de la capital en ese tiempo. Dicho sea de paso que en Costa Rica al igual que en Nicaragua y Honduras se le considera moto a una persona desamparada, más específicamente a un niño o joven. Este término no es de uso frecuente en la actualidad, pero aún es reconocido por la población mayor. Hoy en día en la población joven más bien se entiende por moto" una persona adicta a la droga o la mariguana; a la mariguana se le denomina mota, de ahí que alguien adicto a ella, por extensión se le llamara así, y después se generalizó al consumidor de cualquier tipo de droga fuerte Hoy en día Desamparados ya no es el pueblito rural en las afueras de San José, como tampoco lo son Escazú, Pavas, San Pedro, Moravia, Tibás o La Uruca. Ahora se consideran parte del gran área metropolitana o Gran San José Desamparados tiene una problemática-de la cual no están exentas las otras zonas en mayor o menor grado- que se deriva del crecimiento poblacional y urbano no planificado con la incidencia del aumento de la criminalidad y consumo de drogas. Aunque de extracción popular, obrero -campesina, el auge económico del país y la profesionalización de los hijos de estos obreros han hecho ella una zona muy heterogénea donde se suceden casas de un nivel de clase media y hasta clase media alta coexistiendo con casas pobres y establecimientos comerciales. Lo cual genera una dinámica muy particular donde cohabitan todo un espectro de secciones de la sociedad, desde el abogado pudiente, el electricista futbolero, el comerciante afortunado hasta el destituido "crackero" que de día "cuida" coches hasta las bellas y no tan bellas adolescentes que en la madrugada se apuestan en ciertos puntos para hacer negocio. Pensé que con todo su abigarramiento, anhelos, esperanzas, pasiones y bizarras contradicciones, tal vez la voz de toda esta heterogeneidad pudiese sorpresivamente encontrarse en la voz de W. Wantling. Me parece, no habiendo leído nada de él, aclaro, que A. G. reconoce en su voz ese espíritu de lucha que caracteriza a las personas en su dignidad y que las engrandecen cuando cuajan en acciones y obras concretas que dejan patente una lucha amorosa. Claro que ningún hombre o mujer es una isla-como dice el poema de Donne- y que siempre hay un trabajo de equipo o una necsidad de que así sea, no obstante es importante recordar con la madurez que da la experiencia que no existe un solo equipo, y que ningún equipo ganará todos los partidos que tenga que jugar, y que a pesar de la parcialidad inherente al individuo, o equipo. lo más valioso es que tenemos un campeonato donde se ponen a pruebas nuestras destrezas y organización. Por estas razones he considerado oportuno transcribir dos párrafos que hacen contrapeso al artículo de Alejandro González para aquellos que lean inglés y tengan interés en leer. Hubiera querido traducirselos a aquellos que no leen inglés, pero hoy me es materialmente imposible, pero más adelante podría hacerlo si fuese necesario. (hasta aquí lo que en esta pagina he escrito yo, todo en negro) Wantling has said of himself that his was “probably a basically addictive personality.” Like compulsive drug-takers I have known, he was colourful but given to self-indulgence, boring and melodramatic at times, qualities which show through in his poetry. He was also shallow, something the true mystic, who comes to his vision out of his own resources, never is. When Wantling, enmeshed in a dark night of the soul, speaks of his own experiences the brutishness, the self-pity and disgust come through with great force, as they are meant to. But when he turns to possible remedies for the horror of the things which drive him to degradation he can give us no more than a handful of borrowed and fashionable slogans, a spew of empty words. Love, yes, but this is easier advocated than put into practice, as his own writing demonstrates only too well; the pitiful contacts of ‘Initiation’ and ‘Poets are sensitive’ are not the answer, as he is honest enough to realise. “I haven’t learned much in thirty-seven years,” he writes except that “all governments are eventually appalling ; pain hurts ; to eat meat is murder , to be without love is inexcusable ; to love is the most difficult of all.” http://www.poetrymagazines.org.uk/magazine/record.asp?id=5743 Con respecto a Joaquín García Monge y la mencionada novela El Moto transcribo lo siguiente: JOAQUIN GARCIA MONGE Seis días antes de su deceso, en 1958, el nombre del maestro, escritor y periodista Joaquín García Monge, desató una acalorada discusión en la Asamblea Legislativa y, por primera vez en la historia de Costa Rica, se concedió el benemeritazgo de la Patria sin la tradicional unanimidad de los congresistas. Quienes se opusieron argumentaron que don Joaquín "tenía afinidades con la ideología marxista y había tratado de infiltrar el comunismo en el Magisterio Nacional". Aquella no fue la primera oportunidad en que este desamparadeño nacido en 1881 encendía la polémica. En 1904, luego de tres años de estudios de pedagogía en Chile, fue nombrado profesor de castellano en el Liceo de Costa Rica y despedido seis meses más tarde; posteriormente fue cesado como director de la Escuela Normal, y en 1936, fue destituido de la dirección de la Biblioteca Nacional. En todos los casos, lo expulsaron por innovador y subversivo. García Monge, considerado el padre del costumbrismo costarricense, escribió su primera novela, El Moto, a la edad de 19 años y produjo después Las hijas del campo y Abnegación. Influido por Emile Zolá y León Tolstoi, introdujo a las letras costarricenses en la modernidad literaria. Pero su magna obra fue la revista Repertorio Americano que, entre 1920 y 1955, dio a conocer a Costa Rica en América y Europa como un pueblo culto, amante de la paz y la democracia. Durante los ocho meses en que se desempeñó como ministro de Educación en el gobierno de Francisco Aguilar Barquero, García creó los patronatos escolares, fomentó las artes manuales y musicales, y promovió la educación para adultos con programas adecuados a las necesidades de obreros y campesinos. =~==================================================================~= ~ Alojamiento Web 150Mb 49€ Año ~ Nombres de dominio desde 9,95€ Centro de Datos en Madrid. Alta inmediata. 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