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Ensayo
Descubrimiento
de un diálogo
Dos
volúmenes con textos críticos dedicados a Roberto Bolaño y Ricardo Piglia
revelan las coincidencias, acuerdos y divergencias de dos autores
latinoamericanos, que, contra toda presunción, hablaban en el fondo de lo
mismo.
Por Patricio Pron
Para LA NACION
El
lugar de Piglia. Crítica sin ficción
Por Jorge Carrión (Editor)
Candaya/453 páginas
Bolaño
salvaje
Por Edmundo Paz Soldán y Gustavo
Faverón Patriau (Editores)
Candaya/502 páginas
En marzo de 2001, el suplemento
cultural del diario El País de
Madrid reunió a través del correo electrónico a Roberto Bolaño y Ricardo
Piglia; como todos los que tienen lugar entre escritores, el diálogo, que
puede consultarse en Internet, se compone más bien de un intercambio de
monólogos y recuerda la particular correspondencia del músico francés Erik
Satie, quien respondía las cartas sin abrirlas jamás. En la conversación con
Bolaño, Piglia trae a colación esa correspondencia y sostiene que "es
fantástica" porque todas las cartas "hablan de cosas distintas y
ésa, por supuesto, es la esencia del diálogo". Bolaño y Piglia hablaron
de cosas distintas sólo en esa ocasión, pero sus obras respectivas
contribuyen a un diálogo más amplio, el de los pocos libros profundamente
innovadores que transforman la forma de escribir en un idioma. La
distribución en la Argentina de dos obras monográficas imprescindibles, Bolaño salvaje y El lugar de Piglia , publicadas
recientemente por la editorial barcelonesa Candaya, renueva la conversación
entre los dos autores que la muerte de Bolaño, en 2003, ha dejado trunca.
La primera de ellas, Bolaño salvaje , fue compilada por el
escritor boliviano Edmundo Paz Soldán y Gustavo Faverón Patriau, profesor del
Bowdoin College. Que también Paz Soldán es profesor -en la Universidad de Cornell-
queda patente en la composición del libro, que reúne principalmente ensayos
académicos sobre la poesía de Bolaño -tal vez la parte de su obra menos leída
aún-, la cuestión del desierto y la aparición en ella de mapas y fotografías,
las relaciones entre literatura y melancolía en el contexto de la
posdictadura chilena, y, sobre todo, la relación de la narrativa de Bolaño
con las vanguardias y su sitio en el "canon". A este grupo de
ensayos se le suman varias conferencias y artículos de autores como los
mexicanos Jorge Volpi, Carmen Boullosa y Juan Villoro, el español Enrique
Vila-Matas y los argentinos Rodrigo Fresán y Alan Pauls, entre otros. Los
editores incluyen también el conocido "Discurso de Caracas" de
aceptación del Premio Rómulo Gallegos de 1998 y una entrevista inédita de
Sonia Hernández y Marta Puig, además de una bibliografía del autor. La
percepción del mundo, la política, la estética y la genealogía de Bolaño son
tratadas ampliamente en una obra cuyo carácter misceláneo sólo admite un tratamiento
superficial y enumerativo en estas líneas. Lo que importa es que, junto con
el volumen compilado por Celina Manzoni, La
escritura como tauromaquia , y Territorios
en fuga. Estudios críticos sobre la obra de Roberto Bolaño ,
editado por Patricia Espinosa (ambos de 2003), Bolaño salvaje es uno de los libros imprescindibles acerca
de una obra cuya importancia no puede ser sobrevalorada.
El
lugar de Piglia. Crítica sin ficción , editado por el
periodista y escritor español Jorge Carrión, comparte con Bolaño salvaje el carácter monográfico y
misceláneo pero se diferencia de él en el hecho de que, además de incluir
artículos, académicos o no, publicados previamente en otros medios, Carrión
encargó a un puñado de críticos jóvenes que se ocuparan de la relación de
Piglia con Witold Gombrowicz, Rodolfo Walsh, Juan Carlos Onetti ,
los rusos y la
gauchesca. Se trata de una visión por momentos muy novedosa
acerca del autor de Respiración artificial
que complementa, y en ocasiones discute con, la de críticos ya
consagrados como Graciela Speranza, Daniel Link, Alberto Giordano y Martín
Prieto, también presentes en el volumen. La otra novedad de El lugar de Piglia es una selección de
reseñas que traza un arco que va desde la de Vicente Battista
a La invasión , de 1969, hasta la de Vicente Luis
Mora a la edición española del mismo libro, de 2007; el resultado no es sólo
una historia esquemática de la recepción crítica de Piglia sino lo que se les
escatimaba a quienes empezaron a leer a Piglia a mediados de los años noventa:
lo que habían leído en esos libros sus contemporáneos, mucho antes de que su
autor fuera reconocido como uno de los más importantes de la literatura
argentina. El lugar de Piglia se
completa con tres entrevistas al escritor. Al igual que Bolaño salvaje , El lugar de Piglia está acompañado por
un DVD -iniciativa poco habitual en el panorama editorial en lengua española-
con una entrevista de Emiliano Ovejero sobre cine filmada en el viejo cine
Gaumont y el documental sobre Macedonio Fernández dirigido por Andrés Di
Tella en 1995 y en cuya producción intervino el propio Piglia. El libro sobre
Bolaño incluye a su vez el documental Bolaño
cercano , que recoge los testimonios de familiares y amigos del
escritor como Enrique Vila-Matas, Rodrigo Fresán y Juan Villoro.
En palabras de Piglia, libros como el
de Carrión pero también Bolaño salvaje "estimulan
la producción crítica y son como bibliotecas móviles". Estas bibliotecas
permiten ahora continuar el diálogo entre dos escritores cuyas obras
comparten intereses además de la pregunta que recorre las literaturas
posdictatoriales latinoamericanas y que María Luisa Fischer resume de la
siguiente manera: "¿Cómo se podrían llegar a comprender las razones, o
más modestamente, el lugar en la historia del que practica la abyección y el
crimen? ¿Qué tipo de comunidad y mundo imaginados se pueden contraponer al
desastre y la ignominia?". La lectura conjunta de Bolaño salvaje y El lugar de Piglia sorprende un poco
porque permite descubrir que ambos autores estaban hablando de lo mismo allí
donde hablaban de cosas al parecer tan distintas, y el pequeño descubrimiento
de ese diálogo -pero no sólo eso- justifica absolutamente su lectura.
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