El
discreto encanto mendocino
Serie:
ESCENAS DE CIUDAD
Ciudad Escenario: Mendoza,
Argentina
Mendoza es una de esas ciudades a las que uno quiere
volver.
Situada muy cerca del Aconcagua, huele a montaña y a
vino.
Sus calles son limpias y agradables, invitan a
caminarlas.
Algunas tienen cafecitos encantadores donde tomarse algo es una
delicia.
Sus habitantes son increíblemente sencillos y te saludan con una
sonrisa.
Te dan la bienvenida, te hablan de vino y de las tierras hermosas que
rodean la ciudad sin ánimos de presumir o impresionarte.
Rápidamente te hacen olvidar la grosera bienvenida que te dan en la
frontera andina entre Chile y Argentina.
Te perdonan incluso que no sepás mucho de vinos o de
tango.
Sus mujeres tienen piel bronceada y curiosamente las llaman “morochas”,
siendo como son, de tez blanca y facciones caucásicas.
Sus hombres no van caminando apuradamente para llegar a algún lado sino
que flotan con pasos calmados y hasta se detienen para tomarte una foto o
darte información de algún lugar.
No tiene el bullicio de las capitales y su tránsito es
ordenado.
Sus parques son apacibles y sus árboles te refrescan en
verano.
La ciudad entera se despliega ante tus ojos como mujer
enamorada.
Te querés pellizcar para averiguar si en realidad estás en una ciudad
tan apacible y acogedora.
Te olvidás por completo del tiempo cuando te sentás en un café que
tiene decoración parisina, atmósfera italiana y aroma de té
hindú.
Te rascás la cabeza preguntándote cuál será la real diferencia entre un
croissant y una medialuna.
Te dejás llevar por una suave brisa que sólo te suelta cuando vos te
das cuenta que no estás en la proa de un crucero y que levantar los brazos te
haría ver como un clon desmejorado de Leonardo Di Caprio.
Querés perderte entre el barullo italianizado de la gente y encontrarte
en la majestuosidad de los Andes.
Pasan un par de días luego de tu partida, y todavía no te sobreponés al
tener que poner los pies en la tierra, más aún cuando tus alas están
impregnadas de ese discreto encanto mendocino.
© 2008, Malcolm
Peñaranda.