Articulo publicado en El Universal-Sección Ideas-página 6
David Alberto Murillo* Columna invitada 28 de junio de 2008
ACCESO UNIVERSAL A LA PREVENCIÓN
Cada vez que el Estado puede proporcionar el tratamiento a una persona con el Virus de inmunodeficiencia adquirida – VIH, causante del sida, un número mayor de personas adquieren el virus, siendo en nuestro paÃs la inmensa mayorÃa por transmisión sexual.
Esto representa una espiral ascendente que en un momento dado no permitirá satisfacer los requerimientos de antirretrovirales y de la atención adicional que implica, incluyendo hospitalización, medicamentos para otras infecciones y enfermedades, efectos colaterales de los tratamientos, consejerÃa, y otros muchos conceptos más.
Sin embargo, en México este es un renglón no atendido o por lo menos no atendido adecuadamente, es evidente para todos los habitantes del paÃs, incluyendo a quien lee este texto, que no hay campañas de prevención.
El artÃculo cuarto de la Constitución PolÃtica de los Estados Unidos Mexicanos, señala en su párrafo tercero:
Toda persona tiene derecho a la protección de la salud. La ley definirá las bases y modalidades para el acceso a los servicios de salud y establecerá la concurrencia de la Federación y las entidades federativas en materia de salubridad general, conforme a lo que dispone la fracción XVI del artÃculo 73 de esta Constitución. (La mencionada fracción XVI del artÃculo 73 dice en su segundo apartado: En caso de epidemias de carácter grave o peligro de invasión de enfermedades exóticas en el paÃs, la SecretarÃa de Salud tendrá obligación de dictar
inmediatamente las medidas preventivas indispensables, a reserva de ser después sancionadas por el Presidente de la República.)
En una primera acción está protección de la salud se ve realizada en las campañas de vacunación.
Exactamente ese es el papel de las campañas de prevención a la transmisión del VIH y si bien las campañas de vacunación se cumplen en cada perÃodo de manera más exitosa, las de prevención al VIH no existen o su aparición no tiene la constancia que requiere un problema de la magnitud del VIH/sida, epidemia de carácter grave, en concordancia con los términos señalados en la Constitución.
Identificamos dos momentos importantes para la prevención del VIH:
El inmediato, el urgente, el que no acepta dilación y que tiene en principio dos componentes:
a) Las campañas de prevención a través de los medios masivos de comunicación.
b) La disponibilidad de condones
Y el mediato, pero no por eso menos importante y que ya deberÃa estar vigente desde hace años:
c) La educación sobre sexualidad desde los ciclos primarios de la educación.
Las campañas de prevención deben ser diseñadas por un equipo interdisciplinario, como sociólogos, psicólogos, antropólogos, comunicólogos y otros profesionistas que incorporen a la campaña o campañas necesarias, los elementos que permitan colocar y mantener en la conciencia de la comunidad este mensaje.
Con respecto a los condones, a principios de año el secretario de Salud, informó y asà consta en el sitio del CONASIDA la distribución de 30 millones de condones:
http://www.salud.gob.mx/conasida/
Pero una cosa es que se distribuyan condones y otra muy diferente que estén disponibles y sobre todo que la población conozca donde están disponibles.
La educación sobre la sexualidad debe darse de manera oportuna, objetiva y cientÃfica.
Existen barreras que a veces parecen insalvables para lograr el objetivo de prevenir de manera eficaz la diseminación del VIH, fundamentalmente el conservadurismo, que se expresa desde algunas iglesias y que permea inclusive a las autoridades encargadas de proteger la salud de la comunidad.
Sin embargo, ello no invalida el derecho a la protección de la salud y la legitima aspiración al Acceso Universal a la Prevención
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