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Cada vez que el Estado puede proporcionar el tratamiento a una persona con VIH, un número mayor de individuos adquieren el virus. En México esto generalmente ocurre por transmisión sexual.
Hay una espiral ascendente que en un momento dado no permitirá satisfacer los requerimientos de antirretrovirales ni de atención adicional: hospitalización, medicamentos, efectos colaterales de los tratamientos, consejerÃa. Sin embargo, este es un renglón no atendido adecuadamente, no hay campañas de prevención.
El artÃculo cuarto de la Constitución señala en su párrafo tercero: “Toda persona tiene derecho a la protección de la salud. La ley definirá las bases y modalidades para el acceso a los servicios de salud y establecerá la concurrencia de la Federación y las entidades federativas en materia de salubridad generalâ€.
En una primera acción esta protección de la salud se ve realizada en las campañas de vacunación. Exactamente ese es el papel de las campañas de prevención a la transmisión del VIH, y si bien las campañas de vacunación se cumplen en cada periodo de manera más exitosa, las de prevención al VIH no existen o su aparición no tiene la constancia que requiere un problema de la magnitud del VIH-sida.
Identificamos dos momentos importantes para la prevención del VIH: 1) el inmediato, el urgente, que no acepta dilación y que tiene en principio dos componentes: las campañas de prevención a través de los medios de comunicación y la disponibilidad de condones; y 2) el mediato, pero no por eso menos importante, y que ya deberÃa estar vigente desde hace años: la educación sobre sexualidad desde los ciclos primarios de la educación.
Las campañas de prevención deben ser diseñadas por un equipo interdisciplinario —sociólogos, sicólogos, antropólogos, comunicólogos, etcétera— que incorpore los elementos que permitan colocar y mantener en la conciencia de la comunidad este mensaje.
Con respecto a los condones, a principios de año el secretario de Salud informó de la distribución de 30 millones de condones. Pero una cosa es que se distribuyan condones y otra muy diferente que estén disponibles y sobre todo que la población conozca dónde están disponibles. Esta es una tarea pendiente.
La educación sobre la sexualidad debe darse de manera oportuna, objetiva y cientÃfica. Existen barreras que a veces parecen insalvables para lograr el objetivo de prevenir eficazmente la diseminación del VIH, como el conservadurismo que se expresa desde algunas iglesias y que permea incluso a las autoridades.Sin embargo, ello no invalida el derecho a la protección de la salud y la legÃtima aspiración al acceso universal a la
prevención.
*Consejero asesor de Pfizer |