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Asunto:[BoletinAndaluciaLibre] nº 69 -Toma 2001 - ETA - Bloco - Argelia - izquierda eur opea - Palestina - restricciones autonomia -
Fecha:Martes, 9 de Enero, 2001  06:09:26 (+0100)
Autor:Andalucía Libre <andalucialibre @.......es>

Andalucía Libre
Independencia      República      Socialismo

nº 68
Cita Nacional:
Granada, 2 de Enero de 2002
Toma NO; Viva Andalucía Libre
 
 
En este Correo:
 
* Opinión, La Toma de Granada 2001
* Opinión, A proposito del semiatentado de ETA en Sevilla.
* Restricciones autonómicas: Déficit Cero
* Portugal, Entrevista a Luis Fazenda,
   diputado del Bloco da Esquerda
* Conferencia de la izquierda anticapitalista europea.
   Opinión, Algunas breves cuestiones
* Palestina-Israel
   El País, Israel asesina lideres palestinos
   Michel Warshawski, Las trampas del Plan Clinton
* Argelia, Gema Martin Muñoz, La guerra sucia en Argelia
* Enlaces-Sorpresa
 
--oOo--
 
 
La verguenza de todos los años...
Toma de Granada, 2001
 
Concejala del PSOE portando el pendón de la Conquista
opinión
El 2 de Enero de 2001 inauguramos el nuevo siglo con una enésima edición de un acto vergonzoso: la celebración oficial de la conquista de Granada por las tropas feudales castellanas de los Reyes Católicos en 1492.
En el Boletín Andalucía Libre 65 ya le dedicamos a este asunto un comentario. Esto nos excusa ahora de una recapitulación exhaustiva de lo que estos actos oficiales son y significan.
Hoy, simplemente, constatemos que los acontecimientos de este año vuelven a darnos la razón a la izquierda nacionalista.
Las mínimas, secundarias y cosméticas modificaciones del Gobierno municipal tripartito PSOE-IU-PA al ritual fijado en 1982 por un Ayuntamiento con mayoría absoluta del PSOE y de la mano de un concejal proveniente del PCE, lo único que han conseguido es evidenciar el carácter irreformable de la Toma y su naturaleza esencialmente reaccionaria y españolista. Los cambios vergonzantes sólo han servido como excusa para que el españolismo persevere en su empeño -ya demostrado en los últimos años- de convertir a la Toma en una cita nacional de reafirmación españolista. En un bien armado reparto de tareas y funciones, el PP ha boicoteado el acto; las asociaciones tradicionalistas (algunas afines al propio PSOE) han agitado por el mantenimiento de las presuntas esencias granadinas; el arzobispo católico ha recordado los pretendidos beneficios eternos y temporales de la cristianización unida a la Conquista y los fascistas han desplegado finalmente en la Plaza del Carmen sus banderas españolas y sus pancartas.
La operación ha contado con el patrocinio y la colaboración del único diario granadino, IDEAL (sucursal del  reaccionario grupo vascoespañol El Correo y que sigue dirigido por los mismos que lo dirigían durante el franquismo) que le ha dado eco y cobertura desde sus paginas. La campaña de agitación de IDEAL (que aún colea) merecería figurar como ejemplo de manipulación y propaganda en las escuelas de periodismo: escalada de noticias y pronunciamientos escorados a la derecha, goteo de encuestas favorables, artículos de opinión en diferentes tonos, selección de los oponentes y discriminación de las voces discordantes, realmente alternativas reducidas a la mínima expresión: una cita de una frase del comunicado de Nación Andaluza en medio de uno de las decenas de artículos y crónicas dedicados al asunto y una carta al director remitida por un exconcejal nacionalista el 21 de Diciembre que se publica el 6 de Enero (!!!), cuatro días después de la Toma. 
Como suele ocurrir en estos asuntos, la cosa se les ha ido un tanto de las manos... Los insultos al alcalde del PSOE y los abucheos y silbidos al himno de Andalucía no estaban en el guión; pero cuando se agita a la bestia no cabe después quejarse de que sus ladridos no se atengan al manual de urbanidad constitucional. La derecha intelectual y social más inteligente (IDEAL) se ha sentido molesta por esta manifestación de la catadura real de su base y por la tardanza del PP en desolidarizarse de esos excesos, que han situado al Gobierno Tripartito y fundamentalmente al PSOE en una posición incomoda.
De la masa vociferante, es obvio decir que la inmensa mayoría no eran fascistas militantes -las banderas españolas grandes eran sólo tres o cuatro- pero sería también muy poco realista no constatar a esas las acompañaban otras centenas de pequeñas banderitas españolas -convenientemente distribuidas- que los asistentes no tenían inconveniente en portar. En otras palabras, el contenido político e ideológico del acto convirtió en protagonistas y en vanguardia a quienes de forma más coherente pueden identificarse con el: los ultraespañolistas. 
Hete aquí la paradoja, PSOE-IU-PA, que en su cobardía sólo intentaban quitarle algo de caspa al acto, fueron insultados por quienes ondean las mismas enseñas rojigualdas que ellos se han dedicado a limpiar, apoyar y legitimar en los últimos 25 años. De ahí la línea de opinión de algunos de ellos (del PCE, del PSOE y también del regionalista PA) que, aún ahora, se empeñan en intentar contentar a la bestia por la vía de regalarle todo el espacio, eludiendo o minusvalorando la cuestión. Desearían eliminar toda confrontación pasándose al enemigo antes de la batalla y así evitar una polémica que anualmente los pone en evidencia. Particularmente cínicos resultan quienes envuelven sus llamamientos a la capitulación en demandas para ocuparse de cuestiones actuales realmente importantes, cuando en estas -sea a nivel local, nacional o estatal- su pauta es bien compartir de entrada con la derecha españolista proyectos y medios, bien ceder ante ella a las primeras de cambio.
Este año, también, se ha manifestado con toda crudeza que las ambigüedades liberales de la oposición moderada a la Toma (encarnada, por ejemplo, en el colectivo Manifiesto 2 de Enero) no sirven ni para contraponer un discurso político e ideológico realmente alternativo al de la reacción ni para movilizar a nadie. Lastrado por su composición interna (demasiado cosmopolitismo políticamente correcto), elude los aspectos centrales de la controversia -Andalucía o España- y tiende a perderse en vacíos y brumosos alegatos sobre la tolerancia o la integración que, lógicamente, a nadie animan y nada enseñan.
Finalmente, hemos de reconocer el error de la izquierda nacionalista -que asumimos también desde este Boletín en la parte que nos toque- por no haber estado presentes en el Acto con nuestros contenidos y banderas. Es sabido que la fecha es malísima y que las múltiples experiencias acumuladas no animan precisamente a situarse allí como minoría incordiante. Pero la repercusión simbólica creciente del acto (y su cobertura mediática particularmente alta, dada la sequía informativa propia del interludio navideño) convierten la ausencia en un error que se hace amargo desde el mediodía del mismo día 2. Para recoger hay que sembrar. Así pues, desde ahora, hemos de incluir a nivel nacional, específicamente a la Toma de Granada, como una cita anual de la izquierda nacionalista andaluza. El 2 de Enero de 2002 tiene que haber en la Plaza del Carmen (no valen otros sitios) pancartas de la izquierda nacionalista, presencia de colectivos y organizaciones con sus reivindicaciones específicas, cientos de Verdiblancas y banderas rojas y cientos de gargantas nacionalistas dispuestas a abuchear el Himno español y gritar ¡VIVA ANDALUCÍA LIBRE!. A ello pues.
 
ETA EN ANDALUCIA
A proposito del semiatentado de ETA en Sevilla
opinión
ETA terminó el siglo colocando en Sevilla un coche-bomba con decenas de kilos de explosivos. Lo ubicó al lado de la Tesorería de la Seguridad Social, junto a un Hotel y muy cerca de la estación del ferrocarril de alta velocidad. Ciertamente, avisó antes de su explosión -con el consiguiente desalojo angustioso de los huéspedes del Hotel- y esta finalmente pudo ser evitada por la acción de los artificieros de la policía española. Tuvimos suerte esta vez.
Hoy no vamos a repetir otras valoraciones generales ya hechas sobre la acción de ETA en Andalucía*. Queremos detenernos específicamente en este concreto intento de atentado y lo que supone.
Para el análisis del hecho desde el punto de vista de enjuiciar políticamente la acción de ETA, resulta indiferente que no hubiera victimas o que se avisara. Por supuesto, de haberse producido un nuevo Hipercor no podríamos eludir analizar las repercusiones políticas y sociales del hecho consumado pero en esta ocasión nos libramos afortunadamente de ello. No merece tampoco la pena perderse en elucubraciones o hipótesis sobre qué objetivos concretos buscaba ETA o si el estacionamiento del coche fue premeditado o accidental. Quien coloca tal cantidad de explosivos en un vehículo y lo hace circular por las carreteras y calles andaluzas no puede escudarse después detrás de excusas mecánicas o eludir su responsabilidad política sobre lo que pueda ocurrir, derivándola hacia la diligencia, eficacia o malevolencia de las fuerzas policiales. Por una vez, el llamado sentido común tiene razón y la mejor forma de evitar masacres es no llenar coches de explosivos.
Así pues, la opción que hemos de valorar políticamente se produce desde el momento que ETA carga el coche y lo destina a ser usado en Andalucía.
Es muy posible que la intención expresa de ETA no fuera provocar una matanza indiscriminada. Ni en este caso ni tampoco en la colocación de la bomba que -afortunadamente tampoco explotó- en la facultad de periodismo de Euskadi. Pero el altísimo grado de probabilidad de que ello ocurriera tampoco podía ocultarse a quienes se supone con ciertos conocimientos en estos asuntos (y si carecen de ellos, por cualquier circunstancia, su ignorancia o inconsciencia no exculpa a quienes les reclutaron y dotaron de materiales y directrices para hechos de este tipo y por tanto, sea como fuere, implica inexcusablemente a la propia organización). Que aún así, decidieran hacerlo ha de ser anotado y recordado. Este nos parece el elemento central del hecho.
ETA está transitando por un sendero cada día más estrecho en donde no se sabe donde terminan, desde su punto de vista, los daños colaterales -utilizando la terminología del Pentágono y la OTAN- y donde empieza una indiferencia que sólo anda un paso atrás de una nunca reconocida pero bien operativa búsqueda de un castigo indiscriminado. Porque, con todo lo ocurrido, ya ni siquiera cabe pensar que en la propia ETA puedan explicarse este tipo de actos en términos de favorecer la generación de presión social hacia el Gobierno español en un sentido favorable hacía sus propositos. Toda la experiencia de tantos años indica bien claramente lo contrario. Así pues, la única explicación posible se inclina hacía algo tan grave como la indiferencia. No importa que caigan personas absolutamente ajenas al conflicto; no importa la reacción que ello produzca; porque ya a priorí se consideran irremediablemente hostiles a las reivindicaciones que se defienden. El aislamiento político, consecuencia ineluctable de la propia actividad de ETA, conduce a una especie de mesianismo autoalimentado que hace de la necesidad virtud; que convierte de hecho los presuntos instrumentos en fines. Como ETA es consciente que, salvo descerebrados aislados, ninguna corriente u organización política seria de cualquier nación del Estado español, que tenga o quiera tener en el futuro alguna relevancia o implantación política seria en su país puede apoyarla, actúa despreciando las consecuencias de sus actos. Esa indiferencia sea explicita o envuelta en un fatalismo de uno u otro tipo, actúa como envoltura presuntamente racional de algo tan políticamente primitivo y estéril como la venganza. Venganza del todo, que se ejerce sobre la gente normal que por ignorancia, estupidez, interés... vota o permite que el Estado español mantenga su soberanía sobre Euskadi. Venganza que se puede ejercer dentro de Euskadi (el citado caso de la facultad) pero que tiene más fácil y fluida expresión cuando se trata de las acciones fuera de Euskadi (autojustificada por las dificultades militares...). Ciertamente, un análisis de coyuntura de la globalidad de las acciones de ETA después del fin de la tregua requeriría mucha mayor complejidad en la descripción y análisis de sus diversos planos de motivación y objetivos políticos a corto, medio y largo plazo. Pero no es este nuestro fin, hoy.
Hoy lo que queremos destacar es adonde conduce una estrategia sustitucionista llevada hasta sus ultimas consecuencias.
Aquí no participamos de ningún infantilismo obrerista ni creemos que sirva para nada huir de las concrecciones con etiquetas-clichés o con la mera cita de algún clásico marxista (que la escribió a su vez para tratar una concreción de su tiempo) como argumento de autoridad. Aquí tampoco somos ni semiliberales apologetas de la tolerancia abstracta ni gandhianos no-violentos ni tenemos la menor lealtad hacia el Estado burgués español, al que odiamos a muerte con todas nuestras fuerzas. Aquí todavía distinguimos conceptualmente mayorías políticas y sociales de mayorías electorales; aquí no ponemos al mismo nivel a la identidad española esencialmente reaccionaria, opresiva y alineante con las identidades nacionales vasca, andaluza, catalana... etc. Aquí nos acordamos bien de quien inventó el boicot y quien lo ha usado. Aquí no transigimos ni explicita ni vergonzantemente con la propaganda o las autojustificaciones que quieren quitarse de encima la cuestión de ETA endilgándole calificativos como el de fascista, mientras se va de la mano -con pacto firmado o sin firmar- de los auténticos y reales postfranquistas; entre otras razones porque tenemos bien presente la historia y no se nos ocurriría recurrir a calificar de fascistas a Noske, Stalin, Ibarruri, Prieto, Pol Pot o Guzmán para huir del análisis de sus singularidades respectivas o fundamentar una critica, condena y oposición política radical y contundente a lo que representaron. Aquí tampoco tenemos una visión idílica de lo que es el PNV porque sabemos que Arzalluz o Egibar no son sólo sus discursos sino también sus hechos (y que junto a ellos, están también Ibarretxe, Atutxa, Anasagasti, Sudupe...). Con todo eso y más, aquí también, tenemos claro que las acciones de ETA son hoy un obstáculo cada día mayor y un fardo cada día más pesado para la lucha por la independencia y el socialismo en Euskadi (por no hablar de sus consecuencias en las otras naciones). ETA es políticamente inútil; genera acción tras acción y como reacción, anticuerpos políticos nocivos latentes incluso en el seno de la izquierda abertzale que cuando eclosionen pueden llevarse por delante todo lo hecho desde 1959. ETA distorsiona la realidad convirtiendo la defensiva en falsa ofensiva; transmuta a los agresores en agredidos. ETA carece de discurso político efectivo; sus autojustificaciones suenan vacías de sentido incluso entre sectores que han compartido allá su trayectoria. No es una cuestión abstracta sino bien concreta: aquí sabemos de la opresión nacional; de las trampas y las disparidades de fuerzas; sabemos lo que hace y está haciendo el presunto Estado de derecho burgués con su propia legalidad; sabemos que si no recurre sistemáticamente a la muerte irregular (como en los tiempos del BVE o el GAL) no es por bondad sino porque le resulta políticamente innecesaria y contraproducente; sabemos lo dicho y más pero con todo: ¿como puede ETA justificar, por ejemplo, sus acciones sobre concejales del PP o del PSOE de tal o cual pueblo o ciudad, escogidos al buen tun-tun, mientras el Estado no haga algo similar sobre concejales de EH?. Simplemente, no puede.
Y es toda esta irracionalidad política la que conduce al nihilismo y a los coches-bomba colocados en calles de Andalucía con riesgo de llevarse por delante arbitrariamente unas decenas de personas tan  responsables de la opresión nacional de Euskadi como de que persista la dominación patriarcal o se sostenga el sistema capitalista a nivel mundial y cuyo único cargo real sea la simple mala suerte. ¿Como se puede sostener una organización que recurre a la ruleta rusa como instrumento político, teniendo enfrente todo lo que tiene?.
Ante ello, sólo cabe una clara reprobación ante lo que ETA hace, acompañada de una nítida separación en todo momento de las fuerzas españolistas PP-PSOE y una defensa explicita del derecho a la autodeterminación e independencia de Euskadi. Y reclamar a la izquierda abertzale que actue.
 
*Ver Boletín Andalucía Libre. Atentados de ETA en Andalucía, en pagina Archivo
Portugal
ENTREVISTA A LUIS FAZENDA, Diputado del BE
Rouge, semanario de la LCR francesa. 20-xii-2000.
 

De 42 años, Luis Fazenda es profesor. Miembro fundador del Bloco da Esquerda/Bloque de Izquierda y militante de la UDP fue elegido diputado al parlamento portugués en octubre de 1999. Había sido ya elegido concejal del Ayuntamiento de Lisboa.

Pregunta: El Bloque de Izquierda fue creado hace dos años y medio. ¿Qué balance hacéis?

Luis Fazenda.- Un balance muy positivo. Hemos reforzado todas las organizaciones originarias del Bloque, y por supuesto, el propio Bloque. Trabajamos hoy en los sindicatos, las asociaciones, feministas y antiracistas principalmente, y en el movimiento democrático. Subimos en todos los sondeos electorales . El 14 de enero de 2001 tendrá lugar la elección presidencial. Nuestro candidato es Fernando Rosas, conocido universitario, especialista de la historia del siglo XX, principalmente del fascismo, que fue prisionero político con Salazar. Deseamos obtener un resultado cercano del de las elecciones legislativas de octubre de 1999. La derecha no tiene ninguna oportunidad, y el actual presidente parece vencedor anticipado. Otro candidato ha salido del Partido Comunista; será interesante ver la relación entre nuestro resultado y el del PCP
Nuestra campaña está articulada alrededor de tres ejes. En primer lugar una reforma de la fiscalidad, pues Portugal sufre una evasión fiscal importante. Luego, otra política para las drogodependencias.  Somos favorables a una despenalización total de los consumidores, a una legalización de las drogas blandas,  y a una distribución de las drogas duras bajo control médico.  Es la única forma de combatir el narcotráfico, la corrupción que engendra y a los barones de la droga. El tercer eje, es frenar la precariedad.  En Portugal, la mitad de la fuerza de trabajo es flexible, no tiene ni contrato ni protección social. El Partido socialista ha agravado esta situación, amplificando la vía liberal emprendida por los gobiernos conservadores y socialdemócratas. Estas reivindicaciones reciben una adhesión creciente, principalmente por parte de la juventud.
Cada organización miembro del Bloque funciona independientemente, pero la actividad propia de cada una de ellas está reducida a algunas iniciativas (congreso, conferencias, reuniones públicas),a la aparición de un periódico. La actividad política pública es llevada a cabo por el Bloque. Las reuniones entre las organizaciones son raras (dos o tres en un año), nos reunimos en el seno del Bloque, en el que participan numerosas personas que no pertenecen a las organizaciones fundadoras. En el Bloque, cada persona tiene un voto, sin estar sometida a una disciplina de partido. Las decisiones son generalmente tomadas por consenso, sin prisas, sobre todo cuando se trata de cuestiones nuevas o espinosas para algunos. Esto funciona porque los miembros de las organizaciones han  construido un marco de confianza, que funciona en lo cotidiano, tanto en el Parlamento como en la sede del Bloque o localmente, cualesquiera que sean nuestras divergencias.

Pregunta.- ¿La llegada del Bloque de Izquierdas ha hecho evolucionar la escena política?

L.Fazenda.- Nosotros dialogamos a menudo con sectores como la base social del PS, que está en retroceso, el ala izquierda del gobierno, o miembros del PCP, principalmente diputados. Estos últimos adoptan a veces nuestras posiciones. No tenemos diálogo abierto con el PCP, incluso si discutimos fraternalmente con sus electores y militantes, de los que estamos muy cercanos en lo cotidiano.  Habíamos propuesto, hace un año, una mesa redonda de la izquierda sin orden del día predeterminado, para discutir conjuntamente. ¡Siguen sin responder!.  Es un partido burocrático, gris, viejo, obsoleto, ciego a los nuevos desarrollos de la lucha de clases, a las nuevas cuestiones sociales, a los problemas inducidos por las transformaciones del capitalismo, las nuevas tecnologías.
En el Parlamento, discutimos o trabajamos todos los días con los diputados PCP, hacemos alianzas tácticas. Pero esperamos que, con el desarrollo del Bloque, pueda aparecer una izquierda diferente. Numerosas personas  que continúan votando al PCP son atraídas por nuestra forma de hacer política. Es un partido salido hace 26 años del régimen fascista, salido de las masas, muchos de cuyos militantes han combatido en la clandestinidad, han sufrido la cárcel y muchos sacrificios, han luchado contra la guerra colonial: no es fácil abandonar un partido así, hay mucha afectividad en juego. Es un árbol que muere de pie, sus ramas caen una a una.

Pregunta: ¿Cuál es la acción de los dos diputados en el Parlamento?

L. Fazenda.- Apoyamos allí nuestras campañas –precariedad, fiscalidad, toxicodependencia- así como numerosas otras cuestiones. Hemos obtenido en un año, una victoria sobre ocho textos: la consideración de las violencias domésticas a las mujeres como un crimen público, la píldora del día siguiente, la reglamentación de las medicinas alternativas. A propuesta nuestra, la deuda externa de Mozambique ha sido anulada. Hemos hecho votar numerosas mociones sobre las libertades públicas, la democratización, la situación en Angola…. Diputados del PCP pueden seguirnos, y ocurre que a veces dividimos al grupo socialista. Hemos llevado a cabo  una larga batalla por leyes sobre la inmigración, la policía, el presupuesto.
Procedemos a una rotación de diputados. Así Helena Neves ha sucedido a Francisco Louça. Durante la clandestinidad fue miembro del comité central del PCP, del que salió hace una decena de años; es muy conocida y respetada. En algunos meses, otro diputado me sucederá. Es una experiencia muy interesante, que permite marcar nuestra diferencia con los demás diputados, que estaban allí hace veinte años y que estarán también en el futuro.

Pregunta: Vuestra presencia en el Parlamento ha debido daros un eco importante.

L. Fazenda.- Si, aparecemos en el telediario al menos dos o tres veces por semana, se nos ve en los diarios. El conjunto de los partidos políticos, e incluso la derecha, ha reconocido que el Bloque de Izquierdas ha aportado un nuevo aliento a la vida pública, una nueva forma de debatir.
Tomemos el ejemplo de la batalla de los presupuestos. El gobierno necesitaba dos votos para hacerlo votar. ¡El primer ministro anunció entonces que quería hacer los presupuestos con el Bloque!.  Sin embargo nosotros habíamos presentado una lista de enmiendas a ese presupuesto de centro derecha, que considerábamos muy importantes, sobre el tema de los salarios, la inspección de trabajo, el mercado del empleo, el sistema fiscal. El primer ministro rechazaba toda discusión desde hacía tres meses. Este episodio se ha transformado en verdadero folletín de la vida política y mediática. El gobierno no aceptó finalmente nuestras propuestas, e hizo votar sus presupuestos comprando el voto de un diputado de extrema derecha.  Le denunciamos públicamente, y este asunto ha sido considerado por la opinión pública como un verdadero caso de corrupción política. El Bloque ha probado, a posteriori, que el gobierno iba de mala fe cuando proponía concluir un acuerdo con nosotros sobre los presupuestos. Y no ha logrado tampoco dividirnos –pues había diferentes posiciones en el Bloque sobre este asunto- ni desacreditarnos: hemos discutido, no hemos claudicado. En definitiva, hemos superado muy bien la prueba. 

Pregunta: Estabas en la reunión de la izquierda radical, los días 4 y 5 de diciembre en París. ¿Cuál es el interés de estas reuniones?.

L. Fazenda: Hay que trabajar por una Europa de los derechos sociales, democrática, sin discriminaciones, en el sentido de la justicia, que lleve una política de cooperación pacífica con el resto del mundo, que proteja el medio ambiente. Queremos una Europa que respete los estados, las nacionalidades, sin chauvinismo ni racismo. Es un programa general, pero que no es utópico ni ingenuo. Nuestra presencia en París se sitúa  en la continuidad del encuentro que habíamos organizado en Lisboa, y contamos con participar en el próximo encuentro de Goteborg. Varios partidos y movimientos políticos discuten sobre ello, con diferencias de opinión, debidas a orígenes –políticos y geográficos- y tradiciones diferentes. A pesar de ello, nos hemos fijado un camino juntos. En mi opinión, debemos ampliar este procedimiento a partidos de la izquierda moderada, democrática, a pesar de nuestras divergencias. La lucha contra el neoliberalismo debe ser llevada a cabo por un frente amplio. Sectores cada vez más numerosos de la socialdemocracia están descontentos por la ola neoliberal.  Debemos aislar al gran capital, las multinacionales,  los sectores conservadores y liberales de la UE, y por supuesto la extrema derecha.  Para combatirlos y marcar puntos, no nos podemos limitar a la izquierda radical, incluso si sus partidos conocen un auge en diferentes países europeos. Es una experiencia política muy importante para los pueblos: cuando se hacen conquistas, se da moral a la gente, se le da ganas de luchar.
Entrevista realizada por Lauree Favieres.
Nota: El Bloque de Izquierdas nació con dos componentes organizados: la Unión Democrática Popular (UDP), ex maoista y el Partido Socialista Revolucionario, (PSR) sección portuguesa de la Cuarta Internacional.
 
Europa
CONFERENCIA DE LA IZQUIERDA ANTICAPITALISTA

Después de una primera reunión realizada en junio en la ciudad de Oporto (Portugal), la izquierda radical europea volvió a encontrarse para hacer su segunda Conferencia. A iniciativa de la Liga Comunista Revolucionaria (sección francesa de la IV Internacional), una decena de organizaciones participaron en los debates y en la elaboración de la declaración: Bloco da Esquerda-Bloque de Izquierda (Portugal); Scottish Socialist Party-Partido Socialista Escocés (Escocia); la London Socialist Alliance-Alianza Socialista de Londres y el Socialist Workers Party-Partido Socialista de los Trabajadores (Inglaterra); Rød Valgallianse-Red Alianza Electoral (Noruega), Enhedslisten rødgrønne-Alianza RojaVerde (Dinamarca), Die Linken-Izquierda de Luxemburgo (Luxemburgo), SolidaritéS-Solidaridades (Suiza), El Manifiesto (Grecia), Socialistiska Partiet-Partido Socialista (Suecia). Otras tres organizaciones, Zutik (Euskadi), Espacio Alternativo (Estado español) y el ODP de Turquía, participaron en los trabajos preparatorios aunque no estuvieron presentes en la reunión.

Comunicado de Prensa,

Diez años después de la firma del Tratado de Maastricht, la Unión Europea se prepara para una nueva etapa en la Cumbre de Niza, bajo presidencia francesa: convertirse en una superpotencia europea.

En estos diez años, la UE ha puesto de manifiesto hasta que punto es una estructura anti-social y anti-democrática, una maquina de guerra contra las clases trabajadoras y populares de Europa y el mundo.

La UE sigue careciendo de manera dramática de apoyo popular y legitimidad política. El "no" danés es el último ejemplo. Como también lo son las recientes luchas a nivel pan-europeo contra la política neo-liberal de la UE y la creciente resistencia contra los efectos de la globalización capitalista, que encarnan la OMC y el FMI. La responsabilidad política recae por entero en nuestros gobiernos. La social-democracia y ciertos Partidos Comunistas y Verdes que participan con ella en el Gobierno (en Francia, Alemania o Italia) han llevado a cabo esta política neoliberal con más saña y eficacia que los partidos conservadores burgueses. Y han arrastrado a sectores enteros del movimientos sindical. La Confederación Europea de Sindicatos (CES) en vez de desarrollar un movimiento sindical activo y combativo se ha alineado con la Comisión en nombre de la política del mal menor.

Nosotros, partidos y movimientos anticapitalistas de Europa, luchamos contra la UE, sus instituciones y su política. Somos partidarios de otra Europa, social, democrática, pacífica y solidaria, una sociedad socialista democrática. Luchamos por un cambio radical de política, de perspectivas y de sociedad.

Y para comenzar, luchamos por frenar esta maquina infernal que es la UE.

Frente al Consejo de Ministros, frente a  la Conferencia Intergubernamental, frente a la autocracia galopante, es necesario decir: ¡Basta!

Niza abrirá una nueva etapa en la historía europea. La UE se convierte en una potencia imperialista dispuesta a defender sus intereses en todo el mundo. Las bases de este cambio fueron adoptadas tras la Guerra de los Balcanes y ahora se adoptan las decisiones prácticas.

En primer lugar, mediante la creación de un ejercito europeo, capaz de intervenir en el seno de la OTAN o independientemente a escala internacional. Pero su prioridad es estabilizar su propia periferia, en la cuenca del Mediterraneo y en el Este. Esta política de remilitarización solo puede tener éxito acompañada de una ofensiva ideológica clima euro-militarista. Nos opondremos al ascenso de un poder militar de la UE de la misma manera que antes hemos luchado contra el militarismo de la OTAN y de nuestros propios gobiernos.

En segundo lugar, la cumbre de Niza es un paso mas en la conquista económica de Europa del este, imponiendo las políticas neo-liberales de la UE a aquellos paises a través del llamado "acquis Communitaire". Para nosotros Europa es mucho más que la UE. Somos partidarios de una unión libre de nuestro continente a través de la solidaridad de la clase obrera y la cooperación. Proponemos una lucha común contra las actuales políticas e instituciones de la UE. Estamos a favor de la libre circulación de personas, de una política de puertas abiertas a la emigración y de su derecho pleno a la ciudadania.

En tercer lugar, los gobiernos europeos juegan un papel de vanguardia en la OMC en la creciente competencia inter-imperialista con EE UU y Japón (y algunos países del Tercer Mundo). Los gobiernos de la UE quieren reformar el Tratado en su articulo 133 y permitir a la Comisión mayor capacidad de actuación. Es evidente que nuestra lucha contra la UE es parte de la lucha más amplia contra los efectos de la globalización capitalista, especialmente tras la movilizaciones de Seattle, y a favor de la solidaridad internacionalista con todos los pueblos oprimidos y explotados del mundo.

En cuarto lugar, la reforma de  las instituciones de la UE (la ampliación del voto por mayoría cualificada en vez del derecho de veto; la reducción el tamaño de la Comisión; la reforma del numero de votos de los Estados Miembros en el Consejo de Ministros y el aumento del número de votos de los tres grandes, Alemania, Francia y Gran Bretaña; el uso de la "cooperación reforzada" intergubernamental en algunos terrenos) abre el camino a un "Directorio" de Alemania, Francia y Gran Bretaña y un liderazgo ejecutivo mucho más fuerte. Y ello es un instrumento indispensable para dirigir esta Europa Imperialista en las futuras batallas económicas, políticas y militares a nivel mundial. Rechazamos estas reformas anti-democráticas que refuerzan los poderes ejecutivos de la UE.

En quinto lugar, la Carta de derechos Fundamentales es un paso atrás enorme de los derechos conquistados por el movimiento obrero en los últimos 150 años. El derecho al trabajo es transformado en el  "derecho a trabajar" bajo no importa que condiciones; el derecho a un salario digno y unos ingresos viables minimos es sustituido por la "asistencia social" y la caridad. El derecho a la huelga no es reconocido a nivel europeo. Esta Carta es más retrograda que las legislaciones nacionales e internacionales ya existentes. Y existe el peligro que se convierta en ley europea, con precedencia jurídica sobre las legislaciones nacionales. La Comisión puede tener derecho a exigir su aplicación. La Corte Europea de Justicia tendrá poder soberano para juzgar. La Carta se puede convertir en una poderosa palanca en manos de los patrones y los gobiernos para minar los derechos de las clases trabajadoras. Estamos en contra de su contenido y, lógicamente, que se inscriba en los Tratados.

Cada uno luchamos en nuestros países y a escala europea para cambiar esta política neo-liberal a favor del principio: las necesidades sociales antes que los beneficios. Ello significa: el derecho a un trabajo estable y a tiempo completo para todos; un salario digno, así como pensiones, subsidios de paro y enfermedad, sanidad pública para todos, viviendas decentes, educación y formación profesional obligatorias. Ello exigirá una reformulación del sector público y la reorganización del presupuesto estatal, una redistribución radical de la riqueza del capital al trabajo y todas las medidas anti-capitalistas necesarias para transformar la propiedad privada en propiedad social. París, 5 de diciembre, 2000
 
Crónica y análisis ampliado en Succès..., articulo de François Vercammenn, en Inprecor
 
opinión
Algunas breves cuestiones
 
De una reunión de estas características lo primero es celebrar su celebración. Tiempos como los que nos tocan vivir hacen imprescindible incrementar la comunicación, el debate, la colaboración... entre fuerzas políticas afines. Que organizaciones políticas europeas de izquierda revolucionaria -unas, secciones de la Cuarta Internacional; otras de diverso origen, trayectoria y composición- constaten el interes mutuo por establecer y regularizar vinculos, resulta indiscutiblemente positivo.
 
Al margen de las diferencias puntuales que podamos mantener (por ejemplo, la defensa que comparten de una política abstracta de puertas abiertas a la emigración) y las omisiones que pueden deberse a multiples causas (los Balcanes; una definición más clara contra la ampliación de la UE o una cita al derecho a la autodeterminación e independencia de las naciones sin Estado en Europa, por ejemplo) el enfoque y contenidos de su declaración, delimitan claramente un perfil político y un espacio de reflexión y actuación.
 
Una reunión como esta, desde luego, no se define sólo o principalmente por un breve comunicado, con ser este importante. Lo que avala y cualifica este encuentro es la trayectoria de las organizaciones presentes. Y ahi hay algunas con años a la espalda y otras de más reciente creación fruto de singulares procesos políticos nacionales; algunas bien conocidas entre la izquierda andaluza y otras de las que -por lejanía o por desconocimiento idiomático- apenas sabemos más que algunos datos aislados.
 
Presencias y ausencias.
 
De ahi que resulte desconcertante que del Estado español figure como único participante -aparte Euskadi- una organización como Espacio Alternativo, integrada en IU y allí alineada en la Mayoría-sector Llamazares en directa continuidad con su muy discutible trayectoria de política de alianzas, dentro y fuera de IU, a la que dificilmente puede asimilarse en su discurso y su practica con algunas de las otras organizaciones presentes. ¿A qué achacar esta discordancia?. ¿Desinformación?. ¿Diplomacia?. A veces tirar de agenda facilita llenar huecos en un primer momento pero tambien puede obturar canales generando imágenes desenfocadas... 
 
De las ausencias llama la atención, primero, la de Lutte Ouvrière -aliada de la LCR francesa- por voluntad propia (según se cuenta en las crónicas).  ¿Qué motivos tiene LO para, desde sus posiciones políticas, aislarse de un proceso de estas características?. Sería interesante conocerlos. Segundo, la de EH-HB (por su implantación evidente) y en general la de las organizaciones de izquierda nacionalista (para entendernos) con la excepción del SSP escocés. Nuevamente surgen interrogantes que sería muy conveniente despejar. En cualquier caso, cualquier encuentro de estas características que quiera alumbrar un proceso de convergencia y colaboración paneuropeo serio ha de tener en cuenta destacadamente a estas organizaciones por razones evidentes: sólo hay que recordar el papel político de la cuestión nacional en el Estado español, Francia, Gran Bretaña, Irlanda... Sería tambien un asunto a conocer si las organizaciones presente contemplan la invitación a participar a fuerzas afines del Magreb. Finalmente, constatar que no hay ninguna organización o corriente ni de Alemania ni de Italia.
 
En todo caso, un proceso interesante a seguir con atención.
 
 
Palestina-Israel  
Israel amplía su campaña de asesinatos selectivos a jefes de la Autoridad Palestina

El Gobierno de Barak afirma que quienes "están detrás" de la Intifada "deben ser alcanzados"

ÁNGELES ESPINOSA / ENVIADA ESPECIAL, Jerusalén EL PAIS
Eran las nueve de la mañana del último día de 2000. Thabet Thabet, de 50 años, secretario general de Al Fatah en Tulkarem, salía de casa para dirigirse a su oficina de director general del Ministerio de Sanidad. A la puerta de su vivienda, 15 balas acabaron con su vida. Los palestinos rápidamente acusaron a "las fuerzas de ocupación". El Ejército israelí guardó un silencio revelador. Ese día se produjo un cambio cualitativo: Thabet fue el primer objetivo político de las "unidades especiales" del ejército israelí que ejecutan a dirigentes de la Intifada.

Según la organización de derechos humanos Al Haq, todas las pruebas circunstanciales apuntan a un nuevo asesinato selectivo. "Es un paso muy grave, porque no se trataba de un responsable militar. Ha sido un asesinato político. Han matado a una persona por sus actividades políticas", denuncia Mohamed Abu Harthieh en una conversación con EL PAÍS.

Abu Harthieh es el director general de Al Haq, la más antigua y prestigiosa organización palestina de defensa de los derechos humanos. Este grupo documenta desde 1979 las violaciones al derecho internacional humanitario en los territorios palestinos ocupados por Israel. En su opinión, el asesinato de Thabet "abre la puerta a una nueva política".

El viceministro israelí de Defensa, Efraim Sneh, lo confirmó tres días más tarde. "Los que están detrás han llevado a cabo o planeado atentados terroristas -y ésta no es una nueva política entre nosotros-, y deben ser alcanzados", manifestó al ser preguntado si la política de eliminación iba a aplicarse también a los altos cargos de la Autoridad Palestina. Hasta ese momento, Israel había justificado la guerra sucia contra la Intifada como medio para acabar con los responsables de acciones terroristas. "Es la forma más eficaz, precisa y justa", subrayó Sneh.

El ministro palestino Ziad Abu Zayyad conocía a Thabet. "Pasamos cinco meses en la misma celda, cuando los israelíes me encarcelaron en 1991", rememora en una conversación. "No era una persona implicada en la planificación militar, sino un político", asegura. "Si Thabet fue un objetivo, cualquiera de nosotros puede serlo", reflexiona en relación con los miembros del Gobierno de Arafat.

Sin escolta

Abu Zayyad, el único ministro palestino que no lleva ni chófer ni escolta, admite cierta preocupación. "Arafat ya nos había advertido de esta posibilidad y nos pidió que tomáramos precauciones, pero ¿qué podemos hacer? Tenemos que estar con la gente, ir a los sitios, y a Thabet le mataron en la puerta de su casa". Otros dirigentes palestinos sí que han adoptado medidas de autoprotección. La mayoría de los responsables militares de Al Fatah -con Marwan Barghuti, el líder de su milicia (Tanzim), a la cabeza- dispone ahora de guardaespaldas y ha incrementado los filtros que permiten acceder a ellos. Incluso hay informaciones de que han empezado a preparar acciones similares contra objetivos israelíes.

Salah al Tameri no esconde su vinculación con la Intifada. "Soy parte de ella", responde este veterano comandante militar de Al Fatah que en 1996 cambió el uniforme por un escaño en el Consejo Legislativo palestino. "Quien no tenga miedo, está enfermo, pero tenemos que controlar ese miedo", declara a EL PAÍS en su despacho de Belén. No hay guardias a la entrada y asegura que él no va armado. "¿De qué serviría? Si vienen a matarme, lo único que provocaría sería más muertes", manifiesta, antes de añadir que los asesinatos selectivos "no van acabar con la Intifada".

En total, según Al Haq, han sido nueve los dirigentes palestinos asesinados a sangre fría. Otras organizaciones elevan esa cifra a una treintena. "Nosotros distinguimos tres tipos de operaciones", explica Abu Harthieh: "Los homicidios intencionados, las ejecuciones extrajudiciales y los asesinatos selectivos. Si se suman todos, seguro que superan esa cifra".

El informe anual de Amnistía Internacional referido al año 1999 ya se hacía eco de ocho "ejecuciones extrajudiciales o muertes fuera de la ley". La Comisión de Derechos Humanos de la ONU también ha denunciado a Israel por su política de "ejecuciones", aunque este país rechaza los resultados de la investigación. Lo que constituye una novedad en la respuesta israelí desde el inicio de la nueva Intifada el pasado septiembre son los casos de asesinatos planificados y aprobados al más alto nivel.

"La decisión la toman tres personas: Barak, Mofaz y el director del Shin Bet", asegura el director de Al Haq, refiriéndose al primer ministro israelí, al jefe del Estado Mayor del Ejército, Saúl Mofaz, y al responsable de los servicios secretos internos, Abraham Dichter. "El Ejército dice que son personas peligrosas que participan o planean atentados, pero las víctimas que Al Haq ha documentado no realizaban actividades militares cuando fueron asesinadas", subraya Abu Harthiet, para quien se trata de una clara violación de la Convención de Ginebra.

Un silencio expresivo


Israel sólo ha admitido estas operaciones de forma implícita. "Estamos en un Estado de guerra y no existe otra forma de combatir el terror", declaró Barak el pasado martes ante el comité de Asuntos Exteriores y Defensa del Parlamento. Sin embargo, la política oficial es que ni se confirman ni se desmienten. Los intentos de este periódico por obtener una versión oficial o un comunicado al respecto no obtuvieron respuesta. En privado, muchos funcionarios israelíes sienten embarazo al abordar el tema.

De hecho, el Ministerio de Asuntos Exteriores ha empezado a buscar fórmulas para contrarrestar la mala imagen que genera el asunto. La prensa israelí se hacía eco esta semana de una reunión en la que un vicedirector general, Mordejai Yedid, defendió que Israel se responsabilice de los asesinatos. Una política de "sin comentarios" resultaría apropiada en tiempos de paz, dijo Yedid, pero no "en la actual situación de conflicto armado con los palestinos". Propone que sí se explique por qué se hace. Fuentes diplomáticas temen que esas operaciones den credibilidad a las acusaciones palestinas de que Israel es "un Estado terrorista".

Pero aunque el asunto no ha sido objeto de un amplio debate general, también han surgido críticas entre la clase política. El diputado Dan Meridor, del Partido de Centro, ha expresado su radical oposición a esas prácticas en un comité parlamentario. Meridor defiende que un Estado democrático no puede adoptar una política de "liquidación" como forma de disuasión y castigo. En su opinión, la ley no permite penar a alguien sin juicio, a menos que se trate de prevenir un ataque terrorista en marcha.

El partido Meretz (izquierda) considera que estos asesinatos que se llevan a cabo fuera de las fronteras del país son "una seria violación de los tratados internacionales de los que Israel es signatario".

La polémica ha alcanzado al seno del Gobierno. En la última reunión del Consejo de Ministros, el pasado domingo, el titular de Justicia, Yosi Beilin, pidió a Barak que ordene a los servicios de seguridad el cese de esa práctica. Sin embargo, el fiscal general del Estado, Elyakim Rubinstein, que tan preocupado se muestra por la moralidad de que un primer ministro en funciones pueda firmar un tratado de paz, se ha negado a expresar su opinión al respecto.

Nueve muertes a sangre fría

Á. E. , Jerusalén
Con anterioridad al asesinato de Thabet Thabet el 31 de diciembre, la organización palestina de derechos humanos Al Haq tenía documentadas otras ocho víctimas de la política de liquidación israelí.

• 9 de noviembre. Husein Mohamed Salem Ubeyyat, de 37 años, fue aniquilado por un misil disparado contra su coche desde un helicóptero. Este panadero era un destacado miembro de Al Fatah en Beit Sahur. Otras dos personas resultaron muertas en la operación.

• 22 de noviembre. Nael Shihdeh Mohammed al Liddawi, de 22 años, murió acribillado por un centenar de balas disparadas contra el taxi en el que viajaba. Al parecer, un helicóptero había seguido su coche y dio orden de disparar a una patrulla, que ni siquiera llegó a identificarle. Al Liddawi era miembro de la rama militar de Al Fatah.

• 23 de noviembre. Ibrahim Abdelkarim Bani Odeh, de 35 años, fue víctima de un mecanismo explosivo colocado en su coche cuando se dirigía a Nablús desde Tamún, su pueblo. Bani Odeh era uno de los dirigentes de las Brigadas Ezedín al Qasem, la rama militar de Hamás, y había salido de la cárcel el día anterior.

• 11 de diciembre. Anwar Mahmud Hamran, de 28 años, murió a consecuencia de la veintena de balas disparadas desde el puesto militar del monte Al Tur, cuando se encontraba en las proximidades de una biblioteca de la Universidad Abierta de Jerusalén, en Nablús, donde estudiaba y trabajaba. Hamran era un miembro activo de movimiento islamista Yihad Islámica.

• 12 de diciembre. Yusef Ahmad Abu Suai, de 28 años, se encontraba al lado de su padre a la puerta de su casa en El Tas, cerca de Belén, cuando 22 balas le alcanzaron mortalmente en la cabeza y otras partes del cuerpo. Era un miembro activo de Al Fatah.

• 13 de diciembre. Abbas Othman Ahmad Awewi, de 26 años, murió por los disparos realizados desde un puesto militar situado a 150 metros de distancia del quiosco de refrescos junto al que se hallaba. Awewi era el responsable de Hamás en Hebrón.

• 14 de diciembre. Hani Husein Abu Bakrah, de 32 años, fue víctima de los disparos de un soldado israelí cuando al llegar a un puesto de control al volante de su taxi furgoneta procedió a identificarse. Abu Bakrah era miembro de Hamás.

• 17 de diciembre. Sameeh Abed Hasan al Malabeh, de 27 años, resultó muerto por una explosión dentro de su coche en una zona aislada del campo de refugiados de Kalandia, al norte de Jerusalén. Se sospecha de un posible artefacto colocado en su teléfono móvil. Era miembro de Al Fatah

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La trampa del plan Clinton.
Rouge, MICHEL WARSHAWSKY
Distribuido por el Servicio de Noticias de la Cuarta Internacional

De camino a Washington, Yasser Arafat puede esperarse una reunión difícil con el presidente saliente, Bill Clinton. Tras haber sufrido el asalto de las capitales europeas, del presidente Mubarak, de dirigentes árabes y rusos para que acepte el “plan de mediación” americano, es en Washington donde va a tener que resistir al padrino de esta mediación trucada. ¿Podrá hacerlo?

Una vez más, la comunidad internacional saluda unánimemente los “enormes compromisos” aceptados por Israel gracias a la mediación de Clinton, y hace como si no comprendiera  como los palestinos pueden rechazar una propuesta tan generosa. Sin embargo, evidentemente, no hay nada de eso. La propuesta americana es inaceptable, y rechazada por el conjunto de las corrientes políticas palestinas, incluso si las más lúcidas de ellas saben que no será fácil decir no a una coalición que comprende a Clinton, Putin, Chirac, Mubarak, el jordano Abdallah, el marroquí Mohamed VI y muchos más.

Un plan sin contornos.

En una editorial publicada por el periódico palestino “El Ayyam”, su redactor jefe, Akkram Haniyeh, un íntimo de Arafat, que había hecho el viaje a Camp David el pasado julio, explica porqué, tal cual, esta mediación no puede obtener el apoyo de los palestinos.  En primer lugar, porque no es un plan, sino a lo más una segunda declaración de principios que “crea más problemas de los que resuelve. Tales principios generales van a necesitar docenas de acuerdos suplementarios para ser puestos en marcha… Fueron necesarios  diez meses de negociaciones difíciles sobre un asunto tan menor como la calle de los mártires de Hebrón (un acuerdo que, tras 5 años, no ha sido puesto en marcha por Israel!). Imaginemos entonces cuantos años serán necesarios para llegar a un acuerdo sobre las fronteras entre las diversas zonas en Jerusalén, o entre las colonias y las aldeas palestinas vecinas… “.

Pues, al contrario a lo que quieren hacernos creer algunos periodistas, el plan Clinton no comporta ningún mapa sino ideas generales y porcentajes: en Jerusalén, los barrios judíos serán israelíes, los barrios árabes serán palestinos; del 5% al 8% de Cisjordania será anexionado a Israel; habrá intercambio de territorios; tres bloques de colonias serán anexionadas a Israel, etc. Nada se dice sobre los mecanismos de arbitraje en el caso en que, una vez más, Israel intentara imponer una lectura maximalista del acuerdo, o hacer que las cosas se queden sin resolver indefinidamente.  En el plan Clinton, como tras la firma de la declaración de principios de Oslo, los palestinos están a merced del veto israelí, pero esta vez han comprendido la trampa, y no están dispuestos a aceptar caer en ella una segunda vez.

La segunda razón del rechazo palestino es que este plan, al aceptar el principio de anexión de territorios ocupados, al legalizar las colonias, y al rechazar el derecho al retorno de los refugiados, desafiaría al derecho tal como ha sido numerosas veces expresado por las resoluciones de las Naciones Unidas. “Las innumerables declaraciones palestinas según las cuales todo acuerdo deberá ser conforme a la legalidad internacional son la expresión de una posición de principio, no declaraciones de cara a la galería”. En lo que concierne a Jerusalén, Haniyyeh explica: “Sugiriendo una soberanía israelí sobre el subsuelo de Haram el Sharif, los americanos prueban que no han sacado ninguna lección del fracaso de Camp David y de la Intifada. Tales sugestiones alimentan el fuego y pueden provocar una guerra de religiones”.

Olvidado el derecho al retorno.

Más inaceptable aún es la negativa del derecho al retorno de los refugiados. “La propuesta sobre la cuestión de los refugiados –que es el corazón del problema palestino- viola la resolución 194 que reconoce explícitamente el derecho a volver a sus casas, y lo reemplaza por una reinstalación, una vuelta al estado palestino y compensaciones financieras”.

No hay ninguna duda de que el propósito mayor de la mediación Clinton es imponer a los palestinos la renuncia al derecho de los refugiados a reintegrarse a su país y a recuperar sus propiedades inmuebles. Para hacerlo, Clinton está dispuesto a pedir a Israel que renuncia al sueño demente de una soberanía judía sobre el conjunto de Jerusalén-Este y sobre todo sobre Haram el Sharif. Pero para Yasser Arafat, es como si se le propusiera, tras haberle secuestrado sus dos hijos, firmar un acuerdo según el cual se le devolvería uno de ellos, amputado de un brazo, a condición de que aceptara matar al segundo con sus propias manos.

Y el redactor de “El Ayyam” concluye: “Para los  palestinos, lo importante es llegar a un acuerdo final que tenga verdaderamente un carácter final. Es decir un acuerdo en el que todos los detalles estén arreglados, incluso con mapas, un acuerdo que no necesite una docena de acuerdos suplementarios para poder ser aplicado en los hechos, y que no contenga ningún tipo de trampas… La amarga experiencia de los siete últimos años exige que todo acuerdo final sea verdaderamente final”.

Bien dicho, y justa conclusión de siete años de manipulaciones y trampas. Pero ¿tendrá la dirección palestina la fuerza de imponer esta posición, que no es de hecho más que la expresión del sentido común? La guerra de guerrillas que poco a poco reemplaza a la Intifada le da los medios para ello. E incluso si no es suficiente para arrancar rápidamente el Derecho, tiene al menos una capacidad de desgaste sobre la sociedad israelí, cuyos signos se hacen cada vez más evidentes, y que tarde o temprano obligará alnuevo gobierno Barak-Sharon a revisar a la baja sus exigencias.

Desde Jerusalén, Michel Warshawski.
Para más informaciones, consultar en Centro Alternativo de Información 
 
Argelia
La guerra sucia en Argelia
GEMA MARTÍN MUÑOZ*
El País, Madrid, 8 de Enero de 2001

Las matanzas perpetradas en Argelia en las últimas semanas han sacado a la opinión internacional del desinterés en el que había caído desde hace tiempo por este país, donde, sin embargo, la violencia y la degradación de la situación política, económica y social no han dejado en ningún momento de acrecentarse desde el golpe de Estado de enero de 1992.

Muchos son los signos que parecen indicar que el nuevo ciclo de matanzas de civiles (más de 300 personas) desencadenado este mes en el centro-oeste de Argelia es el indicio de un nuevo periodo de luchas intestinas en la cúpula del Estado. La lógica implacable del funcionamiento del sistema político argelino muestra que la conjugación entre masacres y ofensiva contra el presidente es el signo de que se prepara su cese.

Como le ocurriera a Liamin Zeroual entre 1997 y 1998, a Abdelaziz Buteflika le empiezan a ir las cosas mal a tenor de los ataques virulentos lanzados contra él por algunas personalidades políticas que gravitan en los círculos político-militares y por la prensa privada (y en su mayoría enfeudada a los grupos de poder). En Argelia, esta situación suele ser el escenario que mina al jefe del Estado y prepara su final político. Bien entendido quede que, por supuesto, el enfrentamiento en ningún momento es porque una de las partes ponga en duda la lógica del poder argelino y su fundamento clánico. Es sólo una lucha intestina cuando el sector más poderoso considera que se ponen en peligro sus privilegios, las fuentes de su inmensa fortuna y las modalidades de gestión de la guerra.

¿Qué papel desempeñan las matanzas y por qué quienes en 1999 encumbraron a Buteflika como presidente (a través de unas elecciones fraudulentas) hoy día podrían estar interesados en sustituirle? A pesar de la ceguera (voluntaria en la mayor parte de los casos) entre los actores de la comunidad internacional con respecto a los principales responsables de la violencia en Argelia (cómodamente instalados en la simplista interpretación de un régimen militar agredido por unos integristas primarios sedientos de sangre), la perseverancia de algunos y su valentía para romper el muro de silencio y la falsa interpretación de los hechos han ido progresivamente denunciando y constatando la implicación de sectores militares en las violencias y las masacres.

Diversos testimonios y análisis han introducido desde hace tiempo esta posibilidad que, lejos de situar a Argelia en una especie de caso único en el mundo donde nada se investiga ni explica porque todo se tapa bajo la actuación de los "locos de Allah", más bien la situaría en un escenario similar al de las matanzas de campesinos en El Salvador y Guatemala, o Rodesia en los años setenta. En este sentido, completamente abrumador e impactante ha sido el testimonio e investigación de Nesroulah Yous, superviviente de una de las más brutales matanzas de 1997, publicado en el libro Qui a tué à Bentalha? en la editorial parisina La Découverte (y que alguna editorial española debería traducir).

Este libro, que ha caído como una bomba en Argel, siendo inmediatamente prohibido, confirma por primera vez de una manera precisa y detallada la implicación directa del Ejército en la preparación y desarrollo de la matanza por parte de una especie de escuadrones de la muerte disfrazados de islamistas. Y es que, en efecto, ofrece respuestas a preguntas que se planteaban desde hace tiempo, como por qué el régimen argelino no ha detenido con vida ni juzgado nunca a ninguno de los asaltantes de las matanzas o a alguno de los miembros del GIA, o por qué se ha prohibido a los periodistas entrevistar a los supervivientes, o por qué se han podido proteger sin fisuras las enormes regiones petroleras y gasísticas del país mientras que el régimen se muestra impotente para proteger a la población civil, por qué las masacres se han perpetrado contra población seguidora del FIS o cómo explicar la inacción de los militares en los cuarteles muy próximos a los lugares donde se cometieron las matanzas.

O, lo que es muy importante, por qué rechazar virulentamente cualquier investigación independiente sobre los hechos si no sería más que para desacreditar aún más a los enemigos políticos del régimen, si realmente fueron los islamistas los autores de las matanzas, tal y como aseguran las versiones oficiales y sus adláteres políticos "erradicadores".

Todo esto también viene a profundizar en la cada vez más extendida idea de que la instrumentalización del GIA ha sido determinante en esta guerra sucia, que parece ha dominado la realidad del conflicto argelino. El Ejército Islámico de Salvación (EIS) se constituyó como rama armada del FIS (partido que iba a ganar las elecciones en enero de 1992 y contra las que se dio el golpe de Estado), manteniendo una estrategia dirigida a objetivos militares (siempre ha condenado las matanzas y asesinatos contra civiles y extranjeros firmados por el GIA). Después del golpe, los Grupos Islámicos Armados (GIA) aparecieron como una constelación de grupúsculos informales de composición muy variada.

Muchos hechos indican que la seguridad militar desde ese año se dedicara también a crear una "contra-guerrilla" que, tanto simulando ser islamistas como filtrando y utilizando parte de esos grupos islámicos armados, convertirán las siglas del GIA en el instrumento y firma de sus "operaciones especiales". ¿Con qué objetivos?: que el FIS y el EIS no puedan implantarse en el Gran Argel a pesar de ser una región de base social favorable a éstos; capitalizar la violencia para trastornar a la sociedad y desconectar a los verdaderos grupos islámicos de los civiles que los apoyan; transmitir a la población argelina que no le queda más opción que plegarse al sistema o enfrentarse a un terror ciego, y mostrar a la comunidad internacional que la "barbarie islamista" es capaz de todos los horrores y que, por tanto, más vale que apoyen a un régimen totalitario como "mal menor".

En 1997, dichas matanzas tuvieron también el mensaje añadido al entonces presidente de la república, Liamin Zeroual, de que no le correspondía a él reorganizar el espacio político negociando por su cuenta con los líderes del FIS, y a éstos y a los responsables del EIS, que no les quedaba más remedio que aceptar una tregua bajo sus condiciones si querían que frenase la violencia contra sus partidarios. Tregua que el EIS firmó con el Ejército a finales de 1997.

En la actualidad se observa, por un lado, una reconstitución de la guerrilla islamista (que sólo dirige sus ataques contra objetivos militares), consecuencia probablemente de la radical intransigencia del poder militar para aceptar una vía de diálogo político (el brutal asesinato en 1999 de Abdelkader Hachani, número tres del FIS, fue una prueba contundente), y por otro, signos claros de reajuste interno a través de la presión contra Buteflika. En consecuencia, ¿la guerra sucia se pone en marcha una vez más y las matanzas, siempre firmadas por el GIA, resurgen para desacreditar a la guerrilla islamista y preparar el terreno que muestre que Buteflika no es capaz de llevar la paz al país?

La campaña contra Buteflika se centra en el ataque a su proyecto de Concordia Civil (si bien fue consecuencia de la tregua entre el Ejército y el EIS dos años antes, pero que se le dejó rentabilizar a él para alimentar la gran operación de marketing con que inició la presidencia y que entonces fue muy valiosa para rehabilitar al régimen en el exterior después de las fraudulentas elecciones presidenciales). Hoy se le achaca que lo único que ha conseguido es que se reorganicen los grupos armados islamistas, que se reproduzcan las matanzas y que, por tanto, ha fracasado en su misión pacificadora.

En efecto, la Ley de Concordia Civil no tenía ninguna posibilidad de lograr la pacificación porque no tuvo ninguna base política, y lejos de restablecer la legalidad recondujo y amplió la legislación de excepción. Pero no es en nombre de la paz por lo que ahora se acosa a Buteflika, sino porque el poder argelino podría haber llegado a la conclusión de que éste le molesta más de lo que le sirve.

Bien es cierto que Buteflika ha tendido a respetar las líneas rojas establecidas por los que verdaderamente mandan (les décideurs, como se les conoce popularmente), es decir, no consentir ninguna reorganización del FIS, ni aceptar apertura democrática alguna, ni cuestionar el papel del Ejército, ni inmiscuirse en el control de la renta económica del país. Pero el presidente tiene una marcada tendencia a querer decidir y, discípulo de Bumedián, a querer dotarse de su dimensión carismática para tratar de ejercer el poder real y no sólo su 10%, que es lo que más o menos ostenta el jefe del Estado en Argelia desde que Bumedián desapareció.

Toda una serie de decisiones o actuaciones del presidente argelino en los últimos tiempos han, seguro, molestado e inquietado profundamente a la máxima jerarquía militar, que, como ha hecho siempre, ha empezado a reaccionar de cara a neutralizarlo. Buteflika, en los últimos meses, no ha seguido al pie de la letra las propuestas de promoción en el Ministerio de Defensa que le fueron sugeridas, tomando decisiones propias (y es que puede haber pensado que para ser un verdadero jefe de Estado debe promover otros generales que le sean fieles porque le deban su nombramiento).

La frialdad que a continuación se interpuso entre la cúpula militar y la presidencia se expresó, como una primera señal, en la asignación de dos generales a la presidencia (Belkheir como director de gabinete y Touati como encargado de asuntos militares), según muchos, para mejor controlarle. En noviembre, Amnistía Internacional visitó Argelia y solicitó encontrarse con los tres hombres fuertes del régimen militar en relación con las violaciones de los derechos humanos y las desapariciones, lo que se consideró una blasfemia e hizo chirriar los dientes de muchos que no pueden quitarse de la cabeza el caso Pinochet.

La falta de confianza hacia Buteflika se acrecentará ahondando en el sentimiento de que éste podría haber querido utilizar a Amnistía Internacional contra ellos. Unido a esto, se acentúa también el sentimiento, como ocurrió con Zeroual, de que Buteflika quiere negociar con el FIS en detrimento de la cúpula militar (al menos, se han extendido rumores sobre una posible liberación de Alí Benhadj), lo cual constituye una línea roja para aquellos que, desde que dieron el golpe de Estado en 1992, no han modificado un ápice su estrategia estrictamente erradicadora basada en la aniquilación política y física de los islamistas, la negativa a cualquier solución política y la consideración de que el problema se reduce a una sola cuestión de terrorismo (¿cómo se identifica fidedigna y legítimamente a los terroristas en regímenes antidemocráticos y sin Estado de derecho que actúan en la más estricta impunidad?).

Finalmente, el presidente argelino ha querido también aportar su iniciativa personal en dos materias consideradas igualmente reservadas por el cónclave militar: Marruecos y EE UU. En el primer caso, enviando al ministro del Interior a Rabat para negociar la liberación de doscientos prisioneros marroquíes detenidos por el Polisario; en el segundo, incentivando las relaciones con los norteamericanos a fin de encontrar unos valedores que seguro le van a hacer mucha falta para mantenerse en el puesto (aunque la diplomacia de EE UU ya lo intentó, sin éxito, en el caso de Zeroual).

Pero, no nos engañemos, pase lo que pase, no será sino un arreglo de cuentas dentro de un sistema político caracterizado por la privatización del poder, y donde tanto el actual presidente como el que pudiera sustituirle serían hombres del serrallo. Lo verdaderamente importante es el inadmisible ejercicio de la violencia continuada y masiva contra la población argelina en un grado absoluto de impunidad. La única respuesta eficaz para poner fin a esa situación sólo puede venir de una solución política y democrática, y realizando una investigación independiente sobre esos crímenes masivos que en otras geografías han justificado acciones decisivas de la comunidad internacional, que en este caso se manifiesta escandalosamente inactiva y desinteresada.
*Gema Martín Muñoz, es profesora de Sociología del Mundo Árabe e Islámico de la Universidad Autónoma de Madrid.
 
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