La lengua cambia al tiempo que se modifican las costumbres. Por tratarse de
un corpus vivo, expresión de la cosmovisión de un pueblo – lo que incluye su
imaginario y sus valores–, toda lengua contenida en un diccionario hace
necesaria la renovación de un texto semejante. Los diccionarios que se renuevan
con las voces que crea el pueblo, aseguran su supervivencia. Aunque hay
expertos, como el lingüista José Alvaro Porto Dapena. que advierten sobre la
paradoja de la sociedad actual en la que un niño de corta edad "muestra gran
habilidad con la computadora, pero exhibe una proverbial torpeza para buscar una
palabra en su pequeño diccionario escolar". O no la encuentra o cuando la
localiza, no entiende su significado.
Uno de esos casos de diccionario
que ha sobrevivido más de 30 años y tres ediciones es el del uso del español,
conocido simplemente como "el María Moliner", en honor a su creadora, la
bibliotecaria y lingüista del mismo nombre. En el último trimestre de 2007 la
tercera edición de la obra de dos volúmenes se presentó en España, con 12.000
términos nuevos y 94.000 entradas sobre un total de 190.000 acepciones. Este
verano, llega a la Argentina. Pese a los debates que en el pasado han agitado
las aguas de las sucesivas renovaciones del diccionario que Moliner escribió
sola, en su casa, durante 16 años desde la salida hasta la caída del sol, la
última edición es, sin duda, una de las obras de referencia más destacadas de la
lengua castellana. Y no hay posibilidades de forzar un debate en relación con el
Diccionario de la Real Academia Española (RAE), pues mientras el Moliner
presenta ejemplos de uso en contexto, sinóminos, antónimos, regímenes
preposicionales, plurales –cuestiones que las Academias de la Lengua de
Hispanoamérica compensaron con el Diccionario Panhispánico de Dudas (DPD)–, el
DRAE incluye las voces aprobadas y las castellanizadas.
Le cupo a María
Moliner abrirse antes que la RAE a los primeros americanismos que se sumaron al
diccionario a finales de los años 60. El crecimiento del español en el universo
iberoamericano, con una fuerza inusitada en América latina, ha modificado el
cuadro de situación en relación con lo que acontecía en los albores de la
segunda mitad del siglo XX, cuando María Moliner fue propuesta como la primera
mujer para la RAE y los académicos rechazaron su candidatura.
* * *
Las nuevas tecnologías aplicadas a la comunicación se
imponen como la fuerza arrolladora de un tsunami en la lexicografía española. El
Moliner acaba de incorporar palabras como blog, chat, ebook, cuenta de correo
(electrónico), hipervínculo, intranet, móvil, SMS, inalámbrico, hacker y buzón
de voz. ¿Qué habría hecho aquella bibliotecaria republicana de Zaragoza, que
realizó proyectos tan útiles para las biblitoecas rurales españolas? Si bien es
cierto que las segundas actualizaciones del diccionario ocurrieron luego de la
muerte de María Moliner –ocurrida en enero de 1981– no es menos cierto que el
diccionario tuvo que abrirse a los americanismos en su segunda edición,
provocado por el envión que llegaba de tierra americana. En la edición que llega
a la Argentina hay otras muestras de modernización innegable: chill out y jazz
latino; dream team, pilates y fitness, aromaterapia, digitopuntura, isoflovona y
ébola enriquecen tanto el lenguaje musical, como el deportivo y el médico.
También voces como burka, fatwa y feng shui enriquecen el diccionario con los
aportes de otras culturas lejanas. El escritor colombiano Daniel Samper Pizano,
quien se animó con algunas críticas moderadas al María Moliner durante la
presentación española de la última edición, encuentra equivocado que el
diccionario no incluya malas palabras. Aquellas que el fallecido Roberto el
Negro Fontanarrosa reivindicó en el III Congreso Internacional de la Lengua
de Rosario. "Doña Maruja execraba las malas pabras con una vehemencia
incomprensible –escribió Samper Pizano– que la indujo a repudiarlas u omitirlas:
como si un médico, por odiar el cáncer, se negase a estudiarlo".
Hasta
el extraordinario Gabo García Márquez escribió sobre el María Moliner.
"María Moliner tenía un método infinito: agarrar al vuelo todas las palabras de
la vida. Sobre todo las que encontraba en los periódicos". Según el narrador
colombiano, María Moliner decía que en los diarios "el idioma está vivo y las
palabras tienen que inventarse al momento por necesidad".
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Buen articulo y bien escrito, gracias. Tal vez
seria interesante contar en otro articulo la historia misma de la vida de Maria
Moliner, que segun tengo entendido es casi una novela.
Tuve la "visión" -llámole así- de comprar hace
unos años una edición del María Moliner. Realmente es único, aunque en este
momento me parece más completo el "Diccionario del Español actual" de Manuel
Seco, Olimpia Andrés y Gabino Ramos. Otro que le sigue enntre mis preferidos es
el Clave de la Editorial española SM, que aunque ello no modifica mucho está
prologado por García Márquez