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FUNAM
FUNDACIÓN PARA LA DEFENSA
DEL AMBIENTE
ENVIRONMENT DEFENSE
FOUNDATION
Miembro
de la RENACE
Casilla de Correo 83, Correo Central, (5000)
Córdoba, Argentina.
Teléfono 0351-4690282 (FUNAM)
Tel y Fax 03543-422236 Tel Celular 0351-155 125
637 (Presidente de FUNAM)
E-mail:
funam@funam.org.ar
Página Web:
//www.funam.org.ar/
FISCALÍA DE TURNO EN LO PENAL, JUSTICIA
FEDERAL.
Investigue
la responsabilidad de la secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la
nación Romina Picolotti y/o del jefe de Gabinete de dicha secretaría Juan
Picolotti y/o del subsecretario de Planificación y Políticas Ambientales, José
M. Musmeci, y/o del coordinador del Plan Nacional de Manejo del Fuego Sergio
Rusak y/u otros de funcionarios públicos nacionales "a determinar" en la
prima facie demorada localización de incendios y/o actuación nacional
para controlar y apagar los fuegos de pastizales y/u otra vegetación, que
generaron nubes contaminantes, las cuales habrían provocado daños a la salud,
accidentes viales con lesionados y muertes, y/u otros impactos a
determinar.
Investigue posible incumplimiento de los
deberes de funcionario público por parte de los nombrados (Arts. 248 y 249 del
Código Penal).
Investigue la posible autorización que
habría dado la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable a particulares
y/o empresas para la implantación de pasturas en la zona del
Delta.
Investigue la responsabilidad de los
responsables de las áreas de ambiente y de manejo del fuego de los gobiernos de
la provincia de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fé ("a identificar") en la
prima facie demorada localización de incendios y/o actuación de sus
respectivas áreas provinciales para controlar y apagar los fuegos de pastizales
y/u otra vegetación, que generaron nubes contaminantes, las cuales habrían
provocado daños a la salud, accidentes viales con lesionados y muertes, y/u
otros impactos a determinar.
Investigue posible incumplimiento de los
deberes de funcionario público por parte de los nombrados (Arts. 248 y 249 del
Código Penal).
Investigue la responsabilidad de los
propietarios y tenedores de las propiedades donde se efectuaron quemas
intencionales de pastizales y/u otra vegetación, ello en las provincias de
Buenos Aires, Santa Fé y Entre Ríos, que provocaron nubes contaminantes, las
cuales habrían provocado daños a la salud, accidentes viales con lesionados y
muertes, y/u otros impactos a
determinar.
Investigue la responsabilidad penal de tales
propietarios y tenedores de propiedades en el origen de los fuegos y la figura
penal que les cabe como tales, habida cuenta de las graves consecuencias que sus
actos provocaron (Artículos 186 y 189 del Código
Penal).
Sr. Fiscal:
El abajo firmante, Dr. Raúl A. Montenegro, Biólogo, DNI 7.630.299, en mi carácter de Presidente de la Fundación para la defensa del ambiente (FUNAM), Personería Jurídica 173A/82, organización no gubernamental sin
fines de lucro con "status
consultivo" en el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas (ECOSOC), y
en la Comisión de Desarrollo Sustentable de Naciones Unidas (CSD), con sede
central en el Parque Sarmiento de la Ciudad de Córdoba y dirección postal en
Casilla de Correo 83, Correo Central, (5000) Córdoba, Argentina, teléfono
0351-469 02 82 (FUNAM) y 03543-422236 (Presidente de FUNAM), Fax 03543-422236 y
Tel celular 0351-155 125 637 (Presidente de FUNAM), con página Web en la
dirección "www.funam.org.ar", me presento ante el Sr. Fiscal para presentarle
los siguientes hechos, adjuntar documentación y requerirle actúe conforme al Petitum.
1. OBJETIVO
DE LA PRESENTE.
1.1. Ante
la catástrofe generada por fuegos intencionales.
La quema intencional de vegetación
registrada en ambientes con vegetación de las provincias de Buenos Aires, Santa
fe y Entre Ríos (particularmente zona del Delta) es una actividad
definitivamente riesgosa que:
a) Destruyó y sigue destruyendo un
ecosistema único por su dinámica ecológica, habida cuenta que reúne elementos de
distintas Provincias Biogeográficas, entre ellas Chaqueña, del Espinal y
Paranaense. Este sistema actúa como una valiosa trampa de sedimentos, nutrientes
y especies vivas, que regula positivamente las variaciones de los ríos
aportantes, y provee adecuada amortiguación ambiental de inundaciones y sequías
prolongadas.
b) Destruyó y sigue destruyendo los
suelos de la zona y el sistema de regeneración de suelos, en particular por la
reiteración de los procesos de quema, empobreciéndolos y facilitando procesos
erosivos posteriores, tanto por acción del viento (erosión eólica) como de la
lluvia y el agua de escorrentía (erosión hidráulica).
c) Destruyó y sigue destruyendo partes
esenciales de un ecosistema terrestre único, dependiente de las funciones de
acumulación de material arrastradas por el río y de flujos faunísticos y
florísticos. El incendio de las >70.000 hectáreas habría producido daños
enormes y en muchos casos irreparables de la fauna nativa (sobre todo aves) y de
la flora nativa.
d) Generó y sigue generando nubes
contaminantes que afectan la salud de las personas, que además de monóxido de
carbono y otras sustancias inorgánicas también puede contener sustancias tóxicas
derivadas de la quema de vegetación y suelo conteniendo
plaguicidas.
e) Expuso y sigue exponiendo a miles e
incluso millones de personas (como ha sucedido en el Gran Buenos Aires) a las
nubes contaminantes y contaminadas. Las personas que reciben e inhalan los gases
y partículas contenidos en estas nubes pueden sufrir, de acuerdo a su particular
estado sanitario, desde daños leves en su salud hasta graves afecciones e
incluso la muerte, siendo los más sensibles y vulnerables las madres
embarazadas, los bebés, los niños, las personas enfermas por distintas causas y
los ancianos.
Dejo sentado señor Fiscal que es muy
probable que varios días de persistente contaminación produzcan un sensible
aumento de la morbilidad y la mortalidad en los lugares más afectados.
f) Movilizó y depositó, y moviliza y
sigue depositando variados contaminantes en suelo y fuentes de agua que aún
después de disipadas las nubes seguirán provocando efectos negativos en la salud
de las personas y los ecosistemas.
g) Habría contribuido y seguiría
contribuyendo a provocar accidentes viales con lesionados y muertes por pérdida
de visibilidad y afectación de los conductores de vehículos públicos y
privados.
h) Generó y sigue generando disturbios y
alteraciones en la vida cotidiana de la sociedad y su economía, como por
ejemplo, impidiendo la concurrencia de personas a sus trabajos, demorando los
flujos de transporte de mercancías, suspendiendo transitoriamente y demorando el
ingreso y partida de ómnibus interprovinciales y vuelos regulares de la aviación
privada, afectando las actividades usuales de cualquier sociedad, todo lo cual
supone para los afectados costos económicos, pérdida de tiempo y otros efectos
negativos que podrían haberse
evitado.
i) Generó y sigue generando a nivel
internacional la imagen de un país incapaz de prevenir y controlar incendios
provocados, habida cuenta que tales incendios fueron originalmente pequeños y
controlables, y que no derivaron de condiciones extremas de sequía y causas
naturales, sino de prácticas agrícolas desaconsejadas y negativas pare el suelo
y la sociedad, todo ello pese a la existencia de un Plan Nacional de Manejo del
Fuego que actuó tardíamente y mal.
1.2. Ante
la responsabilidad de propietarios y tenedores de propiedades rurales en la
generación intencional de fuegos que generaron nubes contaminadas con efectos
nocivos para la salud y en la seguridad vial y
urbana.
En el
caso motivo de esta presentación resulta evidente la responsabilidad de quienes
deliberadamente iniciaron fuego en ambientes rurales con gran concentración de
material combustible vegetal potencialmente contaminado con plaguicidas y otras
sustancias químicas, y en la subsiguiente generación de nubes contaminadas que
se trasladan fuera de sus respectivas propiedades (sean propietarios o tenedores
de esas propiedades). Dicha responsabilidad debe ser cuidadosamente investigada
no solo por la naturaleza misma de sus actos, y su legalidad o ilegalidad, sino
también por los efectos negativos que tales actos produjeron en la sociedad, en
la salud de las personas, en la seguridad de las rutas, en las actividades
económicas, y en el ambiente.
1.3. Ante la responsabilidad del Estado en la detección
tardía y demorado control de los fuegos provocados, y su co responsabilidad en
los efectos negativos para las personas, su salud, el ambiente y las actividades
económicas.
La vida institucional de nuestro país
está regulada por Leyes. De su cumplimiento depende la continuidad del sistema
organizativo público y privado, y la seguridad misma de la Nación y sus
habitantes. Para ello todos los
argentinos debemos cumplir la Ley. El Art. 16 de la Constitución Nacional es
claro y contundente: “La Nación Argentina no admite prerrogativas de sangre, ni
de nacimiento: no hay en ella fueros personales ni títulos de nobleza. Todos
sus habitantes son iguales ante la ley y admisibles en los empleos sin otra
condición que la idoneidad. La igualdad es la base del impuesto y de las cargas
públicas”.
Todos estamos obligados a cumplir las
leyes. Pero si esas leyes no se cumplen, y quienes no la cumplen son
funcionarios públicos -es decir empleados de la gente pagados con impuestos
de la gente- tal incumplimiento adquiere inusitada gravedad. El sistema social
se resiente, y la credibilidad de los organismos públicos y de los funcionarios
se pone en tela de juicio. Porque si bien es cierto que todos estamos obligados
a cumplir la Ley, esta obligación es mayor en hombres públicos que, por su
propia función, no pueden aducir desconocimiento ni ignorancia. La salud misma
de la sociedad y su seguridad
jurídica exigen que los funcionarios públicos cumplan a rajatabla con la Ley, y
que si ésta es violada por esos mismos funcionarios, se los impute y juzgue en
un todo de acuerdo con los Artículos 248 y 249 del Código Penal. De lo contrario
habría una clara e inadmisible violación del Artículo 16 de la Constitución
Nacional, y el país quedaría dividido, absurdamente, entre quienes deben cumplir
la Ley, los ciudadanos comunes, y quienes, por detentar altos cargos y funciones
públicas, pueden violarla
impunemente.
En casos como el analizado en esta
presentación la máxima funcionaria de ambiente de la Nación, Romina Picolotti
y/u otros funcionarios de su área, y los máximos funcionarios de ambiente y
manejo del fuego de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos (de
quienes se espera capacidad experta y reacciones oportunas, tanto en tiempo como
en forma), habrían actuado tardía e irresponsablemente permitiendo que fuegos
intencionales de fácil control en sus fases iniciales se transformaran en
incendios masivos, de difícil control.
Tales conductas públicas habrían
permitido que incendios originalmente controlables afectaran la vegetación de
unas 70.000 hectáreas en las provincias de Buenos Aires, Santa Fé y Entre Ríos
generando los tremendos impactos ambientales, sociales y sanitarios mencionados
"ut supra".
1.4. Los
ciudadanos como rehenes del Estado y de los que generan incendios
intencionales.
La declaración pública de la funcionaria
Romina Picolotti de que los incendios no podían ser controlados (abril 18 de
2008, ver abajo) omite, inaceptablemente, que los mismos eran controlables a su
inicio.
Por otra parte la utilización de lo
sucedido para finalidades sectoriales y políticas, tanto por parte del Estado
como de los causantes originales de los fuegos intencionales, y el requerimiento
que le hizo el estado Nacional a la Justicia para que la Fiscalía investigue a
los incendiarios, ello sin asumirse como parte responsable del control y de lo
sucedido aparecen, por lo menos, como un acto patético que le hace escaso favor
a las instituciones y la sociedad.
De este modo los ciudadanos afectados son
transformados en rehenes involuntarios de comportamientos pirógenos
inaceptables, y de actos públicos tardíos o inexistentes por parte de
funcionarios gubernamentales que no cumplen o cumplen mal sus funciones.
1.5.
Requerimiento de intervención judicial.
El asunto objeto de esta presentación no
es menor, y requiere, por parte de todos los actores sociales, un cuidadoso y
profundo tratamiento, y por parte de la Justicia, la investigación de los
hechos, y si así correspondiere, la imputación y/o juzgamiento de quien o
quienes hubiesen violado la Ley.
De la correcta aplicación de la Ley y del
responsable accionar de todos los actores sociales dependerá, en el futuro, la
repetición de lo sucedido, o que lo sucedido no vuelva a
repetirse.
2. DE LOS
HECHOS.
2.1. Los
fuegos comenzaron el 3 abril (y posiblemente a fines de marzo), pero el Plan
Nacional de Manejo del Fuego recién intervino a mediados de
abril.
Según declaraciones efectuadas por
funcionarios del INTA al canal de televisión TN estos fuegos se estaban
registrando "desde hace 21 días" (el 17 de abril).
El titular del INTA, Carlos Alberto Cheppi, informó que
el 3 de abril pasado se detectaron en la zona del Delta los tres primeros focos
de quema de pastos, y que la situación se agravó hasta tal punto que creció a
570 focos el 18 de abril. La superficie total afectada por incendios sería de
>70.000 hectáreas, distribuidas en las provincias de Buenos Aires, Santa Fé y
Entre Ríos (ver nota "Detectaron 570 focos de fuego", diario La Voz del
Interior, Córdoba, 19 de abril de 2008, p. A 26). Cheppi indicó que "es probable que si se hubieran
extinguido esos incendios iniciales, la situación no se habría agravado tanto".
Indicó que desconocía "la razón por la cual no se apagaron esos tres primeros
focos" y aseguró que "no es que
empezaron a volar chispas, sino que [fueron] focos diferentes en lugares donde
hay quemas intencionales".
Carlos Alberto Cheppi aseguró que "se
viene trabajando fuertemente en la zona para disuadir a los productores que
quemen pastos en las zonas de humedales del Delta y Entre
Ríos".
Señor
Fiscal, marco estos dos hechos:
a) Que los fuegos se iniciaron el
3 de abril de 2008, y que el Plan Nacional de Manejo del Fuego
(cuya
coordinación está radicada en la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable
de la Nación, responsable ) recién comenzó a ejecutarse a mediados
del mes de abril (16 de abril de
2008).
b) Que los
fuegos eran perfectamente identificables mediante imágenes satelitales, como lo pudo hacer el titular del INTA, Carlos Alberto Cheppi,
quien determinó el 3 de abril de este año que en la zona había tres focos de
incendio perfectamente identificables. La Secretaría de Ambiente de la Nación y
el Plan Nacional de Manejo del Fuego, y las áreas de ambiente de los gobiernos
provinciales de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fé tenían por lo tanto
herramientas de alta precisión para conocer lo que estaba ocurriendo, y actuar
en consecuencia, algo que no se habría hecho tardíamente, cuando los incendios
ya eran masivos.
2.2. El 18
de abril la Secretaria de Ambiente de la Nación, Romina Picolotti, anunció que
"es imposible apagar el incendio" mientras el diario La Nación indica que en
Zárate apenas había 200 bomberos para apagar 300 focos de incendios.
El día 18 de abril de 2008 el diario Los
Andes de la ciudad de Mendoza publicó la siguiente noticia basada en un
comunicado de la Agencia de Noticias
DyN:
Picolotti: “es imposible apagar el incendio”
(DyN)
La secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti, advirtió hoy que “es
imposible” apagar los incendios de pastos que, insistió, “han sido
intencionales”, y afirmó que lo único que se puede hacer, y que se está
logrando, “es el confinamiento” de los focos “para que no se expandan”.
Picolotti aseguró que la dependencia a su cargo tiene “los
medios adecuados” para emergencias de esta naturaleza, pero puntualizó que si la
pregunta es si los aviones hidrantes “van a poder apagar este incendio, si
pueden apagar las 70 mil hectáreas, la respuesta es ‘no’: el ser humano no
puede” hacerlo.
Por
otra parte, en declaraciones a radio América, volvió a apuntar al sector
agropecuario al sostener que “todos estos incendios han sido intencionales”, y
enfatizó que los pastizales “han sido prendidos por cada ciudadano que maneja
estos campos para engordar más rápido a sus
vacas”.
“Esto
me parece importante porque hay una cuestión de poner en peligro a la población
y hacer semejante desastre por una cuestión de lucro”,
disparó.
La
funcionaria, asimismo, argumentó que no envió todavía a bomberos y brigadistas a
apagar el fuego porque “no voy a arriesgar la vida de ellos” y aseguró que las
malas condiciones “seguirán hasta el
martes”.
Picolotti pidió paciencia a los automovilistas por las
interrupciones en algunas rutas dispuestas por el Gobierno nacional a raíz de la
intensa humareda: “Los cortes no son para molestar a la gente sino para
preservar la vida” afirmó. “La estrategia de confinamiento del incendio, desde
el jueves pasado, está funcionando”, puntualizó, aunque señaló que el pronóstico
meteorológico “es adverso hasta el martes y el viento va a seguir soplando hacia
acá”.
La
titular de medioambiente señaló que la “gente va a seguir con molestias” por el
humo y en las rutas seguirá habiendo “poca
visibilidad”.
Picolotti solicitó a la gente que respete las indicaciones de
las fuerzas de seguridad en las rutas y que “trate de no generar situaciones de
violencia”.
“Obedezcan a la
Policía y la Gendarmería y aquellas personas que tengan datos sobre quienes han
iniciado los incendios, por favor, que los acerquen” a su
secretaría.
El 19 de abril de 2008 el diario La
Nación, en nota firmada por Gustavo Carabajal ("El humo aisló y sofocó a Buenos
Aires), indica que el 18 de abril:
En la zona de Zárate,
más de 200 bomberos intentaban apagar los 300 focos de incendios en los
pastizales del delta, que comenzaron hace 12 días, aunque en el gobierno
admitieron que el fuego que produce la columna de humo que cubre la ciudad y
conurbano no se extinguirá por lo menos hasta el martes, cuando, según fuentes
del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), cambiarían las condiciones del clima
y llegarían las lluvias. Sin embargo, fuentes consultadas por la Nación
estimaron que las actuales condiciones climáticas cambiarían solo el viernes
próximo.
Resulta inadmisible que un incendio en la
fase más grave que prevé el Plan Nacional de Manejo del Fuego (Fase III)
estuviese siendo abordado, al 18 de abril de 2008, con apenas 200 bomberos (dato
mencionado por diario La Nación, ver arriba) a 300 bomberos (dato proporcionado
por Secretaria del Plan Manejo del Fuego, 19 de abril de 2008, llamada
telefónica efectuada al número 011- 4348 8484).
2.3.
Aumentó dramáticamente la contaminación del
aire.
El 19 de abril de 2008 el diario La
Nación, en nota firmada por Gustavo Carabajal ("El humo aisló y sofocó a Buenos
Aires), indica que el 18 de abril:
"fue el peor día para
los porteños desde el comienzo de los incendios. Durante casi toda la mañana
respiraron un aire cargado con 17 partes por millón de monóxido de
carbono [17 ppm], ocho veces
más que lo habitual, y con una cantidad casi 12 veces más de lo común en
cenizas, según las mediciones realizadas por la Agencia de Protección Ambiental
de la ciudad.
2.4.
Aumentaron dramáticamente las afecciones
respiratorias.
El 19 de abril de 2008 el diario La
Nación, en nota firmada por Gustavo Carabajal ("El humo aisló y sofocó a Buenos
Aires), indica que el 18 de abril:
En los hospitales de
la provincia de Buenos Aires aumentó 30% la cantidad de consultas por afecciones
en las vías respiratorias. Mientras que, en la capital, 300 personas tuvieron
que ser atendidas por dolencias similares. Por tal motivo las autoridades de
Salud de ambos distritos decretaron la alerta amarilla en los
hospitales.
(...)
Hospitales en alerta
En los hospitales porteños también aumentó el trabajo. Debido a que
creció la cantidad de personas que concurrieron a los hospitales por problemas
respiratorios, el ministro de Salud porteño, Jorge Lemus, decretó la alerta
amarilla para los hospitales oftalmológicos (Lagleyze y Santa Lucía),
pediátricos (Elizalde, Gutiérrez y Garrahan), y de rehabilitación (María Ferrer
y Rocca). La alerta amarilla significa que los servicios de guardia de estos
hospitales deben contar con la totalidad de su personal, y, en caso de
producirse alguna ausencia, debe informarse al SAME para que suministre un
reemplazo.
Al cierre de esta edición, el índice de monóxido de carbono
había bajado a entre 5 y 5,3 partes por millón. "Hay que darle tranquilidad a la
gente. Lo que más molesta es el material particulado, por eso le pedimos a la
población que ante cualquier molestia ocular concurra a los hospitales porteños.
Nosotros seguimos monitoreando la situación", explicó el ministro de Ambiente y
Espacio Público porteño, Juan Pablo Piccardo.
Para mitigar los efectos
del material particulado, muchos habitantes de la ciudad recurrieron a los
barbijos. Según fuentes de la Cámara de Farmacias, fue tal la demanda de las
mascarillas que en varios locales se agotó la existencia de dicho
artículo.
El 19 de abril de 2008 el diario La
Nación, en nota firmada por Soledad Vallejos ("Un día de barbijos y
antialérgicos"), indica que el 18 de
abril:
[La contaminación del aire]
se convirtió en
el tema de conversación obligado de todos los porteños. En la oficina, en la
casa, en la calle. Todos hablan del humo.
"Necesito saber hasta cuándo
vamos a tener que soportar este humo. Soy alérgico, me duele la garganta, tengo
los ojos irritados y me cuesta respirar. Ya no lo aguanto más -protestó Javier
Cataldo, un oficinista de Puerto Madero-. Estoy la mitad del día en la calle y
el resto, en la oficina. Pero es exactamente lo mismo, porque hay tanto humo
afuera como dentro del edificio".
La conversación de Cecilia Sánchez
Raies, Jeremías Stuart y Lucila Miranda giraba en torno al mismo tema. Con el
humo como protagonista ".
"El Gobierno no da ningún tipo de
explicaciones, y finalmente siempre nos terminamos acostumbrando a todo. Dicen
que no es nocivo, pero en nuestro trabajo ya tuvimos que llamar a la ambulancia
en dos oportunidades. Ayer [por anteayer] una chica asmática sufrió una crisis y
no podía respirar. Y los que no somos asmáticos ni alérgicos también lo
padecemos; estamos con dolor de cabeza y los ojos irritados", sostuvo Sánchez
Raies.
Jeremías Stuart agregó: "Vivo en un departamento en un piso 15 y,
por más que no abra ninguna ventana, mi casa está llena de humo. Hace dos días
que tengo todo cerrado y no logré nada. Oí que el humo seguirá unos días más. Es
una locura".
Aunque los especialistas aseguran que no es tóxico, el
aumento de las partículas en suspensión y los niveles de monóxido de carbono en
el aire han provocado serios trastornos y molestias en una gran cantidad de
personas.
Algunas
reportan padecer sensación de náuseas, pero la picazón e irritación en los ojos
es una de las afecciones más frecuentes por estos días.
Según informó la
Cámara Argentina de Farmacias, las lágrimas artificiales, con un valor de entre
12 y 15 pesos, fue uno de los productos más vendidos en la mayoría de las
farmacias porteñas, junto con los antihistamínicos y los antialérgicos.
"Uso lentes de contacto y tengo los ojos a la miseria. Estoy con las
gotitas todo el tiempo. Y para salir a la calle me pongo los lentes de sol",
dijo Gonzalo Coronel mientras almorzaba con sus compañeros de trabajo al aire
libre, en Puerto Madero".
Protección descartable
Usar
mascarillas descartables contra el polvo no es una medida de prevención
suficiente, ya que sólo sirven para atrapar partículas más grandes, como el
aserrín, por ejemplo. Sin embargo, durante una recorrida por la ciudad, La
Nación pudo comprobar que con pañuelos sobre la boca, bufandas o barbijos, la
gente busca alguna manera de protegerse.
En varias farmacias de la
Capital, los barbijos, con un precio aproximado de 50 centavos, se agotaron en
un día. 'Vendimos 240 barbijos, todos los que teníamos. Y ahora tuvimos que
pedir al proveedor para reponer porque la gente sigue preguntando', dijo Enrique
Altpen, dueño de una farmacia en Palermo.
2.5.
Produjeron fuertes impactos sobre las actividades urbanas y el
tránsito.
El 19 de abril de 2008 el diario La
Nación, en nota firmada por Gustavo Carabajal ("El humo aisló y sofocó a Buenos
Aires), indica que el 18 de abril:
Con momentos en los
que la visibilidad no alcanzaba a más de una cuadra, los automovilistas
circularon ayer con las luces encendidas durante la mañana y muchos porteños
recurrieron a barbijos para tratar de aliviar los efectos del
humo.
Clases
suspendidas
En tres colegios de esta ciudad, entre los que figura el
Instituto Lenguas Vivas, tuvieron que suspenderse las clases del turno mañana,
mientras que en otros algunos alumnos tuvieron que ser atendidos por el SAME.
Además, por el humo que entró en los túneles, tuvo que ser interrumpido
durante seis horas el servicio de la línea C de subte y el resto de las líneas
circularon con importantes demoras.
El caótico panorama durante el
mediodía y la mañana en la ciudad fue completado por una serie de accidentes que
obligaron a cortar el tránsito por la Panamericana, la autopista Buenos Aires-La
Plata y el Camino del Buen Ayre.
Incluso el Aeroparque Metropolitano fue
cerrado para los aterrizajes. Muchos vuelos fueron derivados al aeropuerto
internacional de Ezeiza donde, a pesar del humo, no se interrumpieron las
operaciones. Por las demoras y suspensiones tuvieron que reprogramarse muchos
vuelos, explicaron fuentes de Aeropuertos Argentina 2000.
El puerto de
Buenos Aires también fue cerrado durante varias horas.
Asimismo, hubo
caos en las rutas. Debido a la escasa visibilidad provocada por el humo, el
Ministerio del Interior decretó la emergencia vial y los automovilistas tuvieron
que esperar hasta después de las 10 para salir a las distintas autopistas y
rutas.
En tanto, la Panamericana fue cerrada desde General Pacheco hasta
Zárate y fueron liberados los peajes en la Autopista del Sol. También se cerró
el tránsito en la ruta 8, desde General Pacheco hasta Pilar. Las rutas 12 y 14
también estuvieron intransitables desde Zárate hasta Gualeguaychú.
Se
registraron complicaciones en las rutas 5, 7, la autopista Riccheri y la avenida
General Paz, además de la autopista del Oeste y las rutas 202 y 197, donde, por
la mañana, la visibilidad osciló entre los 200 y 100 metros.
Ante las
dificultades para llegar en automóvil a la ciudad de Buenos Aires, se recargaron
los servicios públicos de transporte.
A
los datos resumidos por el diario La Nación es preciso incorporar al desarrollo
de esta acción los resultados de las pericias que se están concretando sobre los
dos accidentes múltiples que habría provocado la combinación de humo y neblina,
y donde se registraron personas heridas y muertes.
2.6. La
Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable es cabeza del Plan Nacional de
Manejo del Fuego, pero no habría actuado cuando debió hacerlo, esto es, al
comienzo de los focos ígneos.
2.6.1.
Funcionamiento del sistema.
La Subsecretaría de Planificación y
Política Ambiental de la Nación tiene a su cargo, dentro de la Secretaría de
Ambiente y Desarrollo Sustentable, la coordinación administrativa del Plan
Nacional de Manejo del Fuego. La Unidad del Plan Nacional de Manejo del Fuego se
creó mediante Resolución n° 205 del año 1996, dependiente de la "Unidad
Secretario" e integrada por "un Centro Nacional y seis Centros Regionales"
(Resolución n° 205/1997).
El Plan Nacional prevé
tres niveles de actuación de acuerdo a la gravedad de los fuegos: I, II y III
(ver Anexos). En la práctica "Cuando la Autoridad Jurisdiccional considere
comprometida o agotada su capacidad de respuesta, podrá solicitar apoyo a la
Unidad Organizativa Nacional de Manejo del Fuego a través de la Coordinación
Regional correspondiente". Esto gatilla la actuación de segundo nivel. Ante "la
ocurrencia de siniestros de magnitud que por sus características, duración y/o
complejidad o por la multiplicidad de incidentes, se
viera superada la capacidad de respuesta de los medios
empeñados en el combate, y se hubieren agotado o resultaren insuficientes los
recursos de reserva regionales o los mismos no pudieran ser afectados, la
Coordinación Regional solicitará a la Central Nacional la afectación de recursos
extra-regionales, previa conformidad y aceptación de las Autoridades de la
Jurisdicción afectada". Esto gatilla el nivel de actuación III.
2.7. La
Secretaría de Ambiente de la Nación no habría regularizado todas las
deficiencias halladas por la Auditoría General de la Nación en el Plan Nacional
de Manejo del Fuego, las cuales comprometen su
eficacia.
La Auditoría General de la Nación elaboró
el Informe Especial "Actuación n° 720/2004 Unidad Ejecutora del Plan Nacional de
Manejo del Fuego". En este documento, emitido en junio de 2006. la AGP detectó
una serie de falencias que comprometen la eficacia del
Plan.
En este Informe Especial y "respecto de
la regulación expresada en la Actuación n° 1180/1997" la Auditoría General de la
Nación concluye lo siguiente: "se regularon 8, parcialmente reguladas 4, y no
reguladas 2". Según información extraoficial a la que tuvo acceso FUNAM, el Plan
Nacional de Manejo del Fuego no habría solucionado la totalidad de las falencias
detectadas por la AGP. Esto podría haber contribuido a su deficiente actuación
en los incendios objeto de esta presentación.
2.8.
Inexplicablemente el Plan Nacional de Manejo del Fuego actuó tardíamente, y no
hizo uso de todos los recursos humanos y técnicos de que dispone el sistema en
todo el país. Solo participan del control del fuego 200 a 300 bomberos. Aún ante
ausencia de requerimiento de auxilio desde la provincias, la Secretaría y el
Plan Nacional de Manejo del Fuego deberían haber
actuado.
Según el diario La Nación (19 de abril de
2008, nota firmada por Gustavo Carabajal, ver arriba) en Zárate actuaban
[apenas] 200 bomberos para apagar 300 focos de incendios [cifra que el INTA
incrementó a 570 focos para esta misma fecha, ver arriba]. De acuerdo a la
consulta que efectuamos ante el Plan Nacional de Manejo del Fuego el 19 de
abril, la cantidad de bomberos que estarían apagando los incendios habría
aumentado a 300. Esta cantidad de bomberos no guardaría relación con la magnitud
del incendio, y no estaría haciendo uso de las amplias disponibilidades humanas
que puede movilizar el Plan Nacional de Manejo del Fuego.
Si bien el Plan Nacional de Manejo del
Fuego se dispara en otras jurisdicciones con requerimientos de esas
jurisdicciones (en este caso de las provincias de Buenos Aires, Santa Fé y Entre
Ríos), en ausencia de tales requerimientos formales (lo cual deberá ser
investigado por la Fiscalía) la Secretaría de Ambiente de la Nación y el propio
Plan de Manejo debió actuar y acordar su participación, y si las provincias no
accedían a tal acuerdo, presentar el caso ante la justicia, hacer presentaciones
públicas, e incluso requerir la directa participación de las máximas autoridades
de todas las jurisdicciones.
Lamentablemente, los testimonios
disponibles y las consultas realizadas por FUNAM ante el Plan Nacional de Manejo
del Fuego (19 de abril de 2008) parecen indicar que el Plan Nacional de Manejo
del Fuego recién se activó el pasado miércoles 16 de abril cuando los
incendios:
a) Ya eran
masivos.
b) Ocurrían desde hacía más de dos
semanas (empezaron el 3 de abril, y muy posiblemente antes, hacia fines de
marzo).
c) Se registraban masivos impactos
negativos sobre la salud y las actividades humanas, sobre todo en el Gran Buenos
Aires.
d) Ya habían ocurrido graves accidentes
viales con numerosos heridos y
muertes.
e) Ya se habían producido irreparables
daños ecológicos, con afectación de los suelos y de la fauna y flora nativas
(especialmente aves).
2.9. Los
incendios intencionales provocaron un gravísimo impacto sobre los ecosistemas
afectados, el suelo, la fauna (en especial aves), y la flora. Los contaminantes
producidos afectarán además los ecosistemas
acuáticos.
Los incendios, que afectaron durante más
de dos semanas ambientes que contienen suelos frágiles y una importante fauna y
flora, produjeron una importante alteración de los suelos y de la fauna y flora
nativa e incluso de la fauna y flora adaptada (exótica). La extensión de los
incendios y su extendida duración generaron indudablemente serios impactos
ecológicos y notable mortandad de fauna nativa. Los contaminantes producidos y
que alcanzaron las aguas superficiales también afectarán los ecosistemas
acuáticos y sus organismos.
2.10. El
Defensor del Pueblo de la Nación, Eduardo Mondino, criticó a la Secretaria de
Ambiente de la Nación, Romina Picolotti, por falta de prevención de los
incendios de pastizales. En declaraciones públicas indicó que la Secretaría de
Ambiente de la nación habría dado autorizaciones para la implantación de
pasturas en la zona del Delta.
El defensor del Pueblo de a Nación,
Eduardo Mondino, indicó al diario la Voz del Interior de Córdoba que el avance
del humo "marca la falta de prevención". Agregó luego: "Me parece que las
autoridades de Ambiente [de la Nación] llegaron un poco tarde. Hace tres
años que se comenzó a autorizar en
las islas del delta la pastura, y todos saben que para eso se usa la quema de
pastizales. Solo el que vive al lado del Obelisco, y nunca haya pasado por zonas
de pastura, no lo puede ver".
Eduardo Mondino denunció que "Por este
avance que ha tenido la agricultura, por lo que se autorizó, pasa esto. Creo que
la Secretaría de Ambiente ha estado absolutamente distraída y no le dio la
envergadura que tenía el tema, cuando empezó a autorizar pasturas en la zona del
Delta del Paraná".
Eduardo Mondino reclamó asimismo que
"Cuando uno toma decisiones que afectan a lugares protegidos, zonas ambientales
como ésta, puede producir, por una combinación de factores, este tipo de daños"
(diario La Voz del Interior, Córdoba, nota "Río Cuarto. Mondino cargó contra
Romina Picolotti", sábado 19 de abril, página A
26).
Señor Fiscal: la posibilidad de que la
Secretaría de Ambiente de la nación haya autorizado la implantación de pasturas
en la zona del Delta agrega un nuevo e importante elemento para la determinación
de eventuales responsabilidades, habida cuenta que este tipo de implantación se
suele asociar al uso del fuego
intencional.
3. LAS
CONDICIONES DE DESASTRE NO FUERON ADECUADAMENTE PREVISTAS NI ANALIZADAS POR LA
SECRETARÍA DE AMBIENTE Y DESARROLLO SUSTENTABLE DE LA NACIÓN, NI POR EL PLAN
NACIONAL DE MANEJO DEL FUEGO, NI POR LAS ÁREAS DE AMBIENTE DE LOS GOBIERNOS DE
LAS PROVINCIAS DE BUENOS AIRES, SANTA FÉ Y ENTRE
RÍOS.
Es importante asumir, Sr. Fiscal, que
desastres como el ocurrido responden a la conjunción de numerosas variables que
deberían haber sido previstas y tenidas en cuenta por la Secretaría de Ambiente
y Desarrollo Sustentable de la Nación, por el Plan Nacional de Manejo del Fuego
y por las áreas de ambiente de los gobiernos de Buenos Aires, Santa Fé y Entre
Ríos antes de que la extensión y naturaleza de los fuego alcanzara grandes
superficies.
El desastre podría haber sido evitado si
el Plan Nacional de Manejo del Fuego hubiera coordinado con sus partes de los
gobiernos de Buenos Aires, Santa Fé y Entre Ríos la extinción de los focos
iniciales (los que habrían sido tempranamente detectados). La inacción ante los
focos iniciales permitió que la dimensión de los incendios (y del desastre
resultante) aumentaran en superficie y
magnitud.
Ante un incendio cada vez más masivo,
resultado de fuegos iniciales actuando sobre importantes acumulaciones de
material vegetal seco e inflamable, se dieron tres circunstancias que no fueron
adecuadamente valoradas (en su interrelación) por la Secretaría de Ambiente de
la Nación y las áreas de ambiente y Manejo del Fuego de las provincias de Buenos
Aires, Santa Fé y Entre Ríos:
a) Una topografía relativamente plana sin
grandes obstáculos geográficos.
b) Escasa velocidad de vientos y
ocurrencia de "calmas", lo que redujo notablemente la ventilación
horizontal.
c) Existencia de inversiones térmicas de
superficie muy extendidas geográficamente, muy estrechas (de poca altura) y muy
persistentes (por ejemplo entre las 10 de la noche del día anterior hasta el
mediodía del día siguiente), lo que unido a la generación permanente de humos
(con gases y partículas), y vientos débiles y calmas agravó la concentración de
contaminantes. La existencia de estos tapones, característicos de condiciones
climáticas como las existentes en esta época, disminuyeron dramáticamente la
ventilación vertical.
d) Existencia simultánea, en las
atmósferas urbanas impactadas por el humo de los incendios, de inversiones
térmicas de superficie, de calmas (= ausencia de vientos) o de vientos muy
suaves (que reducen el movimiento de esos contaminantes y aumentan su
concentración), y la descarga de los gases y partículas contaminantes usuales de
la ciudad (vehículos públicos y privados, otras actividades que contaminan el
aire), con lo cual en estos días de alta afectación se
sumaron:
- Los contaminantes derivados de las
quemas (gases, partículas).
- Los contaminantes que diariamente
descargan a la atmósfera urbana los transportes públicos y privados (motores a
ignición a chispa, motores a ignición por compresión), y las industrias
contaminantes (además de otras fuentes). Los que se emiten a mayores cantidades
son contaminantes primarios como óxidos de nitrógeno, óxidos de azufre, óxidos
de carbono, aldehídos, partículas suspendidas, partículas sedimentables,
etc.
Las inversiones superficiales de
temperatura y la ocurrencia de calma aumentan no solamente la concentración de
los humos (contaminantes) descargados por las áreas rurales incendiadas, sino
también, y en forma conjunta, la concentración de las descargas contaminantes de
los vehículos y de las industrias
contaminantes.
Debe quedar claro que pese a esta
previsible conjunción de emisiones contaminantes la Municipalidad de la ciudad
de Buenos Aires, la Secretaría de Ambiente de la Nación, el Plan Nacional de
Manejo del Fuego y las áreas de ambiente de las tres provincias más afectadas
(Buenos Aires, Santa Fé y Entre Ríos) no habrían acordado ni habrían emitido
disposiciones, o sugerencias, para que durante la ocurrencia de estos incendios
se redujera la operación de vehículos
privados.
Sobre la zona de desastre actuaron por lo
tanto:
a) Un "tapón de aire caliente
superficial" (por debajo del cual coincidieron capa de inversión térmica y capa
de mezcla), donde el humo adquirió grandes concentraciones, sobre todo tras
varias horas continuadas de inversión térmica superficial de poca altura (100
metros por ejemplo). Este tapón de aire caliente es el resultado de una
inversión térmica que resulta del mayor enfriamiento del suelo (por pérdida de
radiación infrarroja de onda larga en noches y mañanas con atmósferas límpidas y
sin nubes).
b) Un "tapón de aire caliente" a los
1.500 metros de altura aproximadamente, resultado del ingreso de masas de aire
procedentes del Oeste, que retiene a su vez las nubes de contaminantes que
logran ascender cuando se rompen las inversiones térmicas de superficie.
El Plan Nacional de Manejo del Fuego
utiliza la información que le provee el Servicio Meteorológico Nacional
(vientos, temperatura, humedad relativa, ocasionalmente nubosidad) pero no tuvo
ni tiene en cuenta la evolución de las inversiones térmicas de superficie. En el
caso particular de este desastre ambiental y humano las áreas de ambiente de las
provincias de Buenos Aires, Santa Fé y Entre Ríos, la Secretaría de Ambiente de
la Nación y su Plan nacional de Manejo del Fuego no habrían solicitado ni
utilizado la información que provee el Servicio Meteorológico Nacional sobre
evolución de la capa de inversión térmica superficial y la capa subsiguiente,
pese a que esta información está disponible diariamente gracias al envío a las
09:00 horas de la mañana, de una
radiosonda.
Le hago notar al Sr. Fiscal que esta
información es clave, necesaria y vital para explicar muchos de los fenómenos de
concentración de contaminantes en el aire, y para predecir los momentos más
críticos.
Ejemplo con valores reales. Solo a modo de ejemplo, en
el día de hoy, 19 de abril de 2008, llamé por teléfono al Servicio Meteorológico
Nacional [Servicio Meteorologico Nacional, Centro Meteorológico Nacional, página
Web del Centro www.meteofa.mil.ar,
E-mail: pronos@meteofa.mil.ar,
Teléfono 011-5167-6721 Fax 011-5167-6705 / 20] y requerí la altura estimada de la capa de
inversión superficial, la que se hallaba, aproximadamente, a unos 100 metros de
altura (o dicho de otro modo, la capa donde se concentran los contaminantes
tenía 100 metros de altura).
Solicité además si podían estimar el
tiempo de duración de la inversión térmica registrada hoy, considerándose que
(aproximadamente) habría comenzado a las 22:00 horas del día 18 de abril, y
extendido (con su escasa altura) hasta aproximadamente el mediodía del 19 de
abril. Durante la existencia de este "tapón de aire caliente", y la ocurrencia
de una situación de calma (relativa), los contaminantes producidos por los
incendios suelen quedar atrapados en esta capa de mezcla, y su concentración
aumenta.
Le hago notar al Sr. Fiscal que la
Secretaría de Ambiente de la Nación, el Plan Nacional de Manejo del Fuego las áreas de ambiente de las tres
provincias más afectadas (Buenos Aires, Santa Fé y Entre Ríos) no habrían estado
requiriendo esta información al Servicio Meteorológico Nacional, y que tampoco
habrían podido generar (por carecer de esta información) instrucciones y alertas
de mayor utilidad para la población.
Funcionarios como la Secretaria de
Ambiente de la Nación, Romina Picolotti, y otros altos funcionarios del área, y
funcionarios de ambiente de las tres provincias afectadas, Buenos Aires, Santa
Fé y Entre Ríos, no pueden desconocer la existencia del fenómeno de inversiones
térmicas de superficie, y sus graves efectos cuando existe simultáneamente alta
producción de contaminantes y calmas (días sin vientos). La persistencia de
incendios en días con largos períodos de inversión térmica de superficie y
calmas son una combinación de altísimo riesgo para la salud de las personas.
3. DE LOS
POSIBLES DELITOS.
3.1. De quedar demostrado que la
Secretaría de Ambiente de la Nación conocía que se habían detectado por lo menos
3 focos de incendio en la zona del Delta y Entre Ríos el 3 de abril, información
que podía desprenderse de la lectura de imágenes satelitales (pues asumimos que
el Plan Nacional de Manejo del Fuego trabajaría diariamente sobre imágenes
satelitales y alertas procedentes desde otras áreas de gobierno y áreas de
ambiente de las distintas provincias), incluido el INTA, y que pese a ello
recién habría disparado su Plan Nacional de Manejo del Fuego el 16 de abril,
ello pese a la situación desesperante planteada por los incendios, podría haber
posible incumplimiento de los deberes de funcionario público por parte de
funcionarios de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, en
particular de la Secretaria de Estado, Romina Picolotti; del Jefe de Gabinete de
esa secretaría (que tiene rango de Subsecretario), Juan Picolotti; del
Subsecretario de Planificación y Políticas Ambientales, José M. Musmeci, y del
responsable del Plan Nacional de Manejo del Fuego en dicha Subsecretaría, Sergio
Rusak.
3.2. De quedar demostrado que las áreas
de ambiente de los gobiernos de las provincias de Buenos Aires, Santa Fé y Entre
Ríos conocían que se habían detectado focos de incendio a comienzos del mes de
abril, información que podía desprenderse de la lectura de imágenes satelitales
(pues asumimos que dichos organismos trabajarían diariamente con imágenes
satelitales y alertas procedentes de otras áreas de gobierno), incluido el INTA,
y que pese a ello no habrían requerido la asistencia del Plan Nacional de Manejo
del Fuego al desarrollarse los fuegos (pese al evidente riesgo de que los
incendios se extendieran), podría haber posible incumplimiento de los deberes de
funcionario público
3.3. De quedar identificados los
propietarios y tenedores de las propiedades donde se efectuaron las quemas de
vegetación, para lo cual existiría una lista realizada por la Secretaría de
Ambiente y Desarrollo de la Nación con 160 propietarios, 60 de los cuales
corresponden a la provincia de Entre Ríos y otros 100 a la provincia de Buenos
Aires, y comprobada su autoría en la generación de los fuegos intencionales que
generaron las nubes contaminantes y provocaron daños (incluidos heridos y
muertes en accidentes viales), habrían incurrido en delitos penales (Artículos
186 y 189 del Código Penal), y violación de las normativas sobre incendios de
las respectivas jurisdicciones.
4. DE LOS
EFECTOS DE LOS INCENDIOS.
4.1. Naturaleza del fuego.
El
fuego es un proceso oxidativo violento que daña y mata importantes segmentos de
biodiversidad, afecta los suelos, favorece la erosión, contamina el aire, el
suelo y las aguas y contribuye al cambio climático. En base a su origen podemos
clasificarlos en tres grupos: (a) Fuegos intencionales ilegales; (b) Fuegos
intencionales legales (quemas controladas, quemas prescritas); (c) Fuegos
accidentales de origen antrópico (directo, indirecto) y (d) Fuegos accidentales
no antrópicos (por “caída” de rayos por
ejemplo).
La
realidad ambiental del país, con más del 77% de la superficie original de sus
bosques nativos ya totalmente destruida, aconseja erradicar los fuegos
intencionales, tanto legales (grupo b) como ilegales (grupo a), y desplegar
activas campañas de concientización pública para que disminuya la incidencia de
los accidentales (grupo c).
4.2. Fuegos legales e
ilegales.
Sobre
los fuegos intencionales e ilegales no hay controversia. Lamentablemente,
algunos técnicos y organismos siguen promocionando las bondades de la quema
legal y controlada. FUNAM considera que la quema no debe legalizarse por las
siguientes razones:
En
primer lugar, porque la mayor parte de los ecosistemas, sobre todo los humedales
del Delta y sistemas asociados, han
estado soportando fuegos que
superan ampliamente sus respectivas posibilidades de auto-recuperación.
En
segundo lugar, porque tanto la superficie original de los ambientes nativos e
intervenidos pero con flora y fauna nativas, como su continuidad, han disminuido
dramáticamente en Argentina. Esta merma y “fragmentación”, que acelera la
pérdida de biodiversidad, es notable en los humedales del
Delta.
En tercer lugar,
porque ignoran la sinergización que existe entre el fuego y otros factores
actuales de simplificación ecológica, como sobrepastoreo, tala selectiva,
desmonte en masa y contaminación. La mayor parte de los
ambientes nativos de Argentina sufr